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Publicado el 25 Octubre, 2019 por Dayán García La O en Deportes
 
 

BÉISBOL

Refuerzos y estrellas: opacidad versus luz

La Jornada de las luminarias de la pelota cubana en Camagüey se vivió entre interesantes matices
Béisbol, estrellas y veteranos, Camagüey

En el Juego de Veteranos se rindió homenaje a integrantes del equipo campeón mundial en Santo Domingo, República Dominicana, 1969. (Rodolfo Blanco Cué/ACN)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

En un programa deslucido y repleto de despropósitos, los seis equipos clasificados a la segunda fase de la Serie Nacional número 59 se reforzaron para enfrentar el calendario de la etapa decisiva del torneo más importante del deporte cubano.

Durante poco más de una hora, los managers y sus asistentes mencionaron nombre tras nombre a los jugadores que creían necesarios para hilvanar victorias, en una selección atípica que contó con tres momentos por la participación del equipo Cuba en el torneo Premier 12 a partir del 6 de noviembre.

En definitiva, fueron 52 las opciones disparadas a un ritmo trepidante, en la mayoría de los casos totalmente indescifrables para la prensa acreditada que siguió de pie las incidencias del programa Estamos en Juegos, del canal Telerebelde.

Sucede que en la noche del pasado 18 de octubre hubo de todo en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, de la ciudad de los tinajones: nombres cambiados, jugadores pedidos que ya habían sido elegidos con anterioridad, nombres lanzados incluidos en la lista de lesionados, chistes de pésimo gusto y, sobre todo, se evidenció falta de preparación de las autoridades del béisbol en la Isla y de las duplas conformadas para hacer las elecciones.

Sin embargo, más allá de lo criticado, los seis equipos tuvieron una nueva cara cuando se reanudaron las acciones el 27 de octubre en la fase decisiva rumbo a las semifinales del torneo doméstico del deporte de las bolas y los strikes.

En el “estira y encoge” del Centro de Convenciones se pidieron los habituales cinco refuerzos, luego se sustituyeron a los escogidos que integran la selección nacional y después los equipos tuvieron la oportunidad de cubrir las ausencias de los miembros de su nómina que jugarán el Premier 12, realidad que responde a la no tan saludable idea de mantener la serie nacional cuando Cuba entera pondrá sus esperanzas en la primera posibilidad de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Del ayer

En la grama del estadio Cándido González, primero construido por la Revolución, los veteranos de Occidentales vencieron con pizarra de seis carreras por una a sus similares del Oriente, en un espectáculo que trascendió lo meramente deportivo para ensalzar la nostalgia de los fanáticos al deporte de las bolas y los strikes.

A nadie le importó que Omar Linares no pudiera fildear un rolling para la mano del guante, ni que la velocidad de Pedro Luis Lazo tuviera muchas millas menos, todos en el parque beisbolero o a través de la pantalla del televisor viajamos hasta la época en la que estos dos ases y otros que vieron acción ponían bien alto el nombre de Cuba en cualquier evento internacional. ¡Nostalgia pura!

Por si fuera poco, las pruebas de habilidades matizaron una jornada de pura emoción. El propio Linares en sus años mozos compitió y ganó en los eventos de corrido de las bases.

En la más reñida de todas, la carrera de home a primera, el jardinero granmense (ahora con Santiago de Cuba) Raico Santos lideró con un tiempo de 3.65 segundos, por delante del Cienfueguero César Prieto (3.66) y el camagüeyano Leonardo Eugellés (3.67).

En la vuelta al cuadro el premio se lo agenció Alberto Calderón (Isla de la Juventud, 14.70 segundos), mientras que el artemiseño Andy Cosme se lució en el tiro al barril y el pinareño Lázaro Emilio Blanco lo imitó desde los jardines. Una jornada después, el cienfueguero Pavel Quesada se impuso en el derby de jonrones con solo seis bambinazos.

El presente

Bésibol, juego estrellas

Las estrellas actuales jugaron fuerte y brindaron un lindo espectáculo. (Calixto N. Llanes/Jit)

En el banco de Occidentales, en el punto más alejado, BOHEMIA pudo disfrutar del juego entre las estrellas de la actualidad, una oportunidad nunca antes vivida por este reportero, y que, sin dudas, brinda una perspectiva diferente de lo acontecido en el terreno.

En la cueva, durante el juego en el que Orientales venció a los del oeste tres carreras por cero, se  habló del tacto y la velocidad de Raico (a la postre figura del juego con triple impulsor de dos carreras), del somatotipo del santiaguero Adriel Labrada, de la frescura en el campo corto del cienfueguero Luis Vicente Mateo, de las potencialidades del lanzador habanero Andry Rodríguez, entre otras razones de lujo para recordar por siempre esta edición, entre las nueve coberturas que atesoro del espectáculo de estrellas.

En un choque de esta magnitud se juega con una seriedad que no imaginaba viéndolo desde las gradas. A pesar de la distención y la fiesta, cada jugador va a su turno al bate enfocado en hacerlo lo mejor posible, se dan ánimo, conversan sobre cada lanzador y de cómo se sintieron en el home, se molestan cuando fallan, se ríen de los chistes, pero, sobre todo, se habla del futuro, del equipo Cuba, de los nuevos elencos y de lo que se avecina en lo individual y en lo colectivo.

En Camagüey brillaron las estrellas y las veía por primera vez a nivel de terreno, una mirada diferente a cada jugada de doble play, cada conexión, cada palabra que decía Luisito, el cargabates de Cienfuegos y posiblemente la persona con más galillo y energía que he visto en un diamante beisbolero.

La tierra de los tinajones preparó una verdadera fiesta del deporte y la cultura cubana, porque al coincidir con 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional, el beisbol en sí hizo un gran homenaje y el Ballet de Camagüey bajó al terreno para rendir tributo a la más grande bailarina de todos los tiempos: Alicia Alonso.

 

Y dicen los directores:

 

 


Dayán García La O

 
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