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Publicado el 5 Noviembre, 2019 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

Luchas

Una varita mágica (1 de 5)

La eficiencia admirable de cuatro luchadores cubanos
Reineris Andreu volvió a lo más alto del podio./ Foto: CubaSí

Reineris Andreu volvió a lo más alto del podio./ Foto: CubaSí

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

A veces en el deporte el tiro sale por la culata. Pero no sucedió así con los cuatro luchadores cubanos que compitieron hace unas horas en los Campeonatos Mundiales (para menores de 23 años de edad). Allá, en Budapest, Hungría, ellos dieron un recital a bombo y platillos de lo que debe ser la siempre ambicionada eficiencia. ¡Los cuatro terminaron subiendo al podio de las medallas! Y, para redondear la rumba, dos de ellas fueron de oro.

Se impone recapitular lo ocurrido…

Es verdad que el viaje era largo y costoso: Ello obligó a conformar una delegación reducida, con los de mayores posibilidades. Pero también es cierto que esas dos preseas doradas y dos bronceadas hablan de una excelencia.

Dos veces campeón

Y excelencia fue la mostrada por el librista Reineris Andreu (división de los 57 kilogramos), quien había sido campeón también en la primera edición de estos campeonatos mundiales para menores de 23 años de edad, la del 2017, en Bydgoszcz, Polonia. La suya fue, desde un punto de vista cronológico, la primera esta vez de los cubanos. Es de suponer que habrá fiesta.

Andreu tuvo duelos muy difíciles en sus primeras salidas, pero en la final se dio un banquete: superioridad técnica de10-0 ante el kazajo Adlan Askarov. Fue algo muy demoledor ya en el combate por la medalla de oro.

Aumentando la fama

Milaymis de la Caridad Marín Potrillé llegó con un buen expediente debajo del brazo: campeona en los terceros Juegos Olímpicos de la Juventud, celebrados en octubre de 2018 en Buenos Aires. Y después, en agosto pasado, se convirtió en la primera luchadora cubana en ganar una medalla de oro en campeonatos mundiales. Lo hizo en el juvenil, celebrado en Tallinn (en estonio: Tallinn), compitiendo en la división de los 72 kilogramos.

Ahora, en la categoría inferior de los 68, estuvo perdiendo 0-2 con la china Xiaoqian Wang, bronce en los 68 hace unas semanas en los campeonatos mundiales de adultos, en Nur Sultán, Kazajistán. Marín llegó a… estar perdiendo una vez terminada la primera mitad, tras fallar en el error de atacar las piernas de su rival. Pero medio minuto le alcanzó para empatar a dos, lo cual significaba encontrarse ganando, por haber marcado la última acción. Ah… Wang no se rindió, atacó a las piernas, lo cual no le sirvió para impedir el 6-2.

Tiene dos podios

Otra medalla había llegado antes de la de Marín gracias al también librista Yonger Bastida (92). Terminó con bronce en el cuello. Y ella le dio feliz continuidad a su plata en los campeonatos mundiales juveniles, en Tallin, Estonia, en agosto pasado. Quiere decir, por supuesto, que de él pudieran provenir nuevas alegrías. El que lo detuvo fue el ruso Batyrbek Tcakulov, en definitiva subcampeón (perdió con el estadounidense Bo Dean Nickal). Luego discutiendo bronce Bastida doblegó 6-2 al georgiano Demur Megeneishvili.

Le ganó a un ruso

Y la cuarta quedó en el cuello del estelar grequista Daniel Grégorich (división de los 87 kilogramos), ganador de medalla de bronce, un muy buen resultado pese a quedar por debajo de su plata en el de Bucarest 2018. En la disputa del bronce derrotó a un ruso (su país, como nadie olvida, es potencia en este deporte). El éxito lo consiguió ante Vaag Margarian. Habían terminado empatados a cinco. Pero él marcó la última acción.

Es, por todo lo escrito, que hubo bombos y platillos para nuestros cuatro eficientes y laureados luchadores. Y también rumba…


Rafael Pérez

 
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