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Publicado el 9 Noviembre, 2019 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

Luchas

Una varita mágica (2 de 5)

Otras faenas que también fueron admirables

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

¿Lo que escuché fue real? ¿O me hice esa idea estremecedora? Fui con mucho ímpetu hacia el teclado de la computadora. Lo hice animado por las faenas de los luchadores cubanos. A mis espaldas parece que una voz poderosa me dijo: “En tu embullo no vayas a meterle un tackle”. No importa si fue una cosa o la otra. En definitiva se ha disparado la imaginación. Ya estamos de acuerdo en que ellos tienen una especie de varita mágica. Y aunque sabemos que ellas no existen, uno medio se lo cree…

Vamos a recordar algo. En el trabajo anterior, el que motivó esta serie de cinco materiales, nos sumergimos en el desempeño en los Campeonatos Mundiales (para menores de 23 años de edad), que terminó el domingo en Budapest, Hungría. Hubo solo cuatro representantes cubanos. Y todos ganaron medallas. Se alcanzaron incluso dos de oro. Una fue para el librista Reineris Andreu (división de los 57 kilogramos), quien había sido invencible también en la primera edición de estos campeonatos mundiales, la del 2017, en Bydgoszcz, Polonia. La otra corona perteneció a Milaymis de la Caridad Marín Potrillé (esta vez en 68). Las de bronce fueron a los cuellos del librista Yonger Bastida (92), y el grecorromano Daniel Grégorich (87).

Recordando

Vamos a seguir recordando…

Gabriel Rosillo Kindelán, lucha greco

Gabriel Rosillo en gran año.

Unas semanas antes, en agosto, y acabamos de llegar al motivo de esta nota, se disputaron los Campeonatos Mundiales Juveniles, en Tallinn (en estonio: Tallinn). Allí hubo presea dorada para Milaymis de la Caridad Marín Potrillé (compitiendo entonces en 72), primera luchadora cubana en subir a lo más alto del podio en un campeonato mundial. Ella tiene un nombre quizás enredado, pero que es ya obligado aprenderse. Ah… pero también la hubo para Gabriel Rosillo (97), quien este año ganó el panamericano del deporte, los Juegos Panamericanos de Lima 2019, y el mundial juvenil el cual ahora escribimos. Y hubo plata al cuello del librista Yonger Bastidas (también en los 97 kilogramos).

Escucho de nuevo a mis espaldas la voz poderosa (¿o me volví a hacer la idea?). “En tu embullo no vayas a meterle un tackle a tu querido teclado”. Y por un mecanismo extraño recuerdo al incomparable Jimi Hendrix, quien durante los conciertos rompía su guitarra. Eso no le puede ocurrir a mi teclado (no le tiraré ningún tackle). Y en él pronto seguiré esta serie con Una varita mágica (3).


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez