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Publicado el 23 Diciembre, 2019 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

RECORDANDO (25)

No era misterio; pero…

Una espectacular carrera de 100 metros, en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, la sede ahora de los de 2020
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Resultado de imagen para gif máquina del tiempoPor RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Lo hicimos con toda intención. Habíamos dejado una interesante pregunta sin respuesta (en nuestro anterior RECORDANDO). ¿Quién fue el cubano que ganó en 1964 medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio, la misma sede ahora de los del año 2020?  Y no desconocemos que muchos lectores lo saben…

Pero no vamos a seguir demorando la respuesta: el laureado resultó el velocista Enrique Figuerola, en una espectacular e inolvidable carrera de 100 metros planos.

Enrique Figarola

Enrique Figuerola: medallista de plata en los 100 metros planos de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. (Archivo de BOHEMIA)

Una vez escrito el nombre, que en realidad nunca fue un misterio, como pusimos en el título, nos encontramos en condiciones ya de hacer un par de apuntes de porque nos demoramos.

La primera razón era que nos íbamos a mantener con la máquina del tiempo en Tokio 1964.

Y la segunda es que deseábamos dedicarle una nota independiente a ese suceso.

Figuerola había rozado ya una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Tenía 22 años de edad. Le faltaba preparación física, experiencia, mayor dominio del atletismo.

Y a pesar de ello hasta los 75 u 80 metros iba empatado con el alemán Armin Hary, campeón y recordista mundial.

Una vez terminada la carrera en Roma 1960 solo le quedó un consuelo: seguir entrenando duro, creciendo como atleta, y esperar la llegada cuatro años después de Tokio 1964.

Entre 1963 y 1964 el estadounidense Robert Bob Hayes y Figuerola habían sido los mejores del mundo. Pero nunca se habían enfrentado. Se vieron por primera vez aquí mismo en Tokio 1964.

La inolvidable carrera fue el 15 de octubre: Hayes llegó primero (10 segundos-récord mundial). Figuerola segundo (10.2), en brillante actuación que propició la primera medalla olímpica de Cuba tras el triunfo de la Revolución, en 1959. El canadiense Harry Jerome quedó tercero, también con 10.2. ¡Así fue de complicado!

No lo prometemos: pero quizás volvamos a esta carrera…

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Rafael Pérez

 
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