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Publicado el 21 Enero, 2020 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Béisbol

¡Ahora sí, Cocodrilos campeones!

Los matanceros tuvieron que esperar 29 años para poder festejar nuevamente como los reyes de la pelota cubana
Se acabó el maleficio: ¡Matanzas Campeón! (ABEL ROJAS BARALLOBRE/Juventud Rebelde)

Se acabó el maleficio: ¡Matanzas Campeón! (ABEL ROJAS BARALLOBRE/Juventud Rebelde)

Por DAYAN GARCÍA LA O

El experimentado Jonder Martínez se veía muy tranquilo en el montículo del Cándido González aquella tarde camagüeyana del sábado 18 de enero. Unos nubarrones grises querían restar brillo a lo que parecía inevitable. Martínez empezó el noveno y recibió un doblete del primer bateador, mas ni se inmutó por la amplia ventaja que le habían dado sus compañeros. Sacó dos outs y respiró profundo. Con la pizarra en punto de mate empuñaba el madero el tinajonero Jorge Cardosa, mientras muchos aguantaban la respiración. Salió la conexión y de un guantazo el mismo lanzador se quedó con ella, la soltó para primera y después nada fue igual: explotó la ‘matanceridad’.

Atrás quedaron casi tres décadas de espera, las frustraciones de los últimos años, los apodos, las alegrías incompletas… Matanzas, por este nombre, ganó la Serie 59 y de esta forma regaló la gloria a una generación de peloteros y aficionados que han mimado las ganas y han tenido que tragar en seco en más de una ocasión.

El manager Armando Ferrer y su tropa rindieron tributo con el triunfo a la historia tan rica entre diamantes beisboleros que atesora esta porción de tierra del occidente cubano.

Con el out 27 del sexto juego de la final se removieron los cimientos del estadio Palmar de Junco, resucitó la estirpe de Martín Dihigo en el poblado de Cidra (Unión de Reyes), la Liga de Pedro Betancourt mostró nuevamente su brillo, los Sánchez volvieron a corretear por Jovellanos, y en las vitrinas de la provincia se juntaron Citricultores, Henequeneros y Matanzas para presumir los títulos de 1970, 1977, 1984, 1990, 1991 y 2020.

El cielo pelotero del país se pintó de rojiamarillo en una actuación que demuestra que la camiseta, lo que representa un uniforme está por encima de los jugadores y sus lugares de procedencia. ¿Quién no sintió durante toda la campaña a Erisbel Arruebarruena como matancero? ¿Acaso Yasiel Santoya, Noelvis Entenza, Jefferson Delgado o varios de los llegados de otros lares no llevaron el cocodrilo tatuado en el corazón?

Incluso, me atrevo a darle su cuota de importancia al siempre polémico Víctor Mesa, quien no llegó jamás al final del camino, pero devolvió la ilusión a los aficionados, inculcó el sentimiento de que sí se podía en sus peloteros, recabó la atención de las autoridades hacia el deporte nacional y montó en el tren de la pelota a todas las empresas del territorio. Muchos de los que fueron protagonistas hoy explotaron o fueron descubiertos en la era de la dirección del 32, y esto no se puede apartar de las celebraciones.

Para sumar épica, Ferrer consiguió que por primera vez en los torneos domésticos cubanos un equipo vaya de un año al otro del último lugar al sitial de honor. Por si fuera poco, el debutante director se convirtió en el duodécimo que gana el campeonato en su primer año de gestión.

El zurdo espirituano Yamichel Pérez fue el refuerzo que más aportó en la Serie 59, y además con una victoria y 3 salvados se agenció el MVP de la postemporada. (IRENE Pérez/Cubadebate)

El zurdo espirituano Yamichel Pérez fue el refuerzo que más aportó en la Serie 59, y además con una victoria y 3 salvados se agenció el MVP de la postemporada. (IRENE Pérez/Cubadebate)

Pero, si un aspecto jugó a favor de Ferrer y sus cocodrilos fue la entrega de los jugadores que llegaron como refuerzos. Desde el zurdo espirituano Yamichel Pérez (jugador Más Valioso de la postemporada y claro, candidato a igual distinción de toda la Serie) hasta César Prieto, Raico Santos, y todos los que tuvieron el honor de vestir el uniforme rojiamarillo.

Un subtítulo con ribetes dorados

Si Matanzas merece epítetos en mayúscula por el campeonato conseguido, los Toros de la llanura y su timonel, Miguel Borroto, imprimieron igual un sabor especial a la temporada beisbolera. Desde el pitazo inicial, el mejor equipo de la campaña regular no cedió en sus intenciones de regresar a planos estelares.

Consiguió llenar su estadio, se ganó el respeto de aficiones rivales, mereció el Juego de las Estrellas y no creyó en el desborde de capacidad del estadio Latinoamericano para amarrar cortico a los leones de Industriales.

Los toros de Camagüey dominaron la temporada regular y dieron pelea en la etapa decisiva. (RICARDO LÓPEZ HEVIA/Granma)

Los toros de Camagüey dominaron la temporada regular y dieron pelea en la etapa decisiva. (RICARDO LÓPEZ HEVIA/Granma)

Con el segundo puesto Camagüey repite su mejor actuación, conseguida en 1985 y 1991, esta última con derrota en la definición ante los propios Henequeneros. Pero más importante resulta el entusiasmo y las ilusiones que despertaron en miles de seguidores, la heroicidad de dominar el extenso calendario, el ejemplo a todos los aficionados que llevaron la C escarlata pintada en su mejilla, los pulóveres y las gorras que se hicieron habituales en toda la extensión de la provincia, y los niños que desde ya quieren emular a Leslie Anderson, Alexander Ayala, Yosimar Cousín, Yariel Rodríguez u otros de sus héroes beisboleros.

Borroto regresó a nuestras series nacionales y sumó méritos para dirigir la selección nacional al Premier 12 y al clasificatorio olímpico, y movió fichas para que la dupla de Pedro Luis Lazo y José Manuel Cortina dejaran su magia en un staff de lanzadores que puede ser catalogado como el de mejor presente y futuro del país.

Por otro lado, Las Tunas completó el podio con una labor en los últimos tres años de plata, oro y bronce, lo que solidifica la gestión de Pablo Civil como líder de los Leñadores, nuevamente uno de los conjuntos temibles de la temporada.

En definitiva, fueron más de seis meses de pura pasión, a pesar de que como dijo el poeta “nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”. La pelota hizo vibrar hasta al más apático y se materializó con una de las temporadas más reñidas de la historia de las series nacionales.

Ahora se anuncia una nueva estructura que se prevé que comience en el mes de abril. Luego de que la armada cubana participe en el clasificatorio olímpico con sede en Arizona. Alcanzar el boleto a Tokio es una de las tareas más difíciles de los últimos tiempos, que no imposible; pero lo que sí es una realidad es que esta estructura que terminó con el triunfo de Matanzas dejó el listón bien alto.

 

Armando Ferrer, director.

Armando Ferrer, director Matanzas

(Foto: IRENE Pérez/Cubadebate)

“Ha sido un trabajo de todo un colectivo, aunque el único nombre que se escuche sea el mío. Estoy muy contento con el resultado, se lo dedicamos a todo el pueblo cubano. Se ha brindado un buen espectáculo y felicitamos al cuerpo técnico de Camagüey. Estaré al frente de la selección yumurina hasta que tenga salud. Si comparara esta victoria con la del año 91, les diría que la disfruté bastante como coach, pero ahora la satisfacción es mayor”.

 

 

 Noelvis Entenza, lanzador.

Noelvis Entenza, lanador por Matanzas

(Foto: JOSÉ RAÚL RODRÍGUEZ ROBLEDA/Trabajadores)

“Ganar el último juego es lo más importante de mi vida. En 2017 con Granma eliminé a Matanzas y quedamos campeones, pero no hay comparación.  Estuve siempre enfocado en el éxito desde que me informaron que me subiría al box. Estoy disfrutando como un matancero más. Si me quieren aquí podrán seguir contando con mis servicios. Soy guerrero y estaré donde me quieran. Gracias a Matanzas subo otra vez a los más alto de la pelota cubana”.

 

Jonder Martínez, lanzador.

Jonder Martínez, Matanzas

(Foto: PANCHITO GONZÁLEZ/ Prensa Latina)

“Quería antes de retirarme ser campeón con Matanzas. Esta victoria es un logro de mucho tiempo. Ahora mi meta es llegar a las 200 victorias. Este es mi penúltimo año y ganar la serie de nuevo, luego de coronarme con Habana y Villa Clara, es lo más grande que me ha pasado en la vida”.

 

 

 


Dayán García La O

 
Dayán García La O