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Publicado el 17 Enero, 2020 por Prensa Latina en Deportes
 
 

JUEGOS OLÍMPICOS

Llega la magia

Y Enrique Figuerola nos habla de aquella medalla inolvidable que ganó en Tokio 1964
Enrique Figuerola (número 38) en una de sus carreras.

Enrique Figuerola (número 38) en una de sus carreras.

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

No exagero. O al menos no tanto. En casi un abrir y cerrar de ojos debemos ver ya la magia inolvidable de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El 24 de julio se encenderá el pebetero. Y…

 

Las noticias van siendo muy atractivas, por lo cual vamos a mencionar cuatro a golpe de memoria:

1.-Es la primera vez que la mayoría de las instalaciones de una sede olímpica se encuentran listas siete meses antes.

Un ejemplo: el 17 de diciembre pasado el primer ministro, Shinzo Abe, inauguró el Estadio Nacional, con capacidad para 68 mil personas, el cual albergará las ceremonias (inauguración y clausura), el atletismo y el fútbol.

2.-Van a ser los de mayor uso de la tecnología.

Otro ejemplo: habrá una familia de robots que permitirán que tanto los asistentes, como las personas que vean en la sede el evento desde sus casas, sientan un mayor nivel de comodidad y participación.

3.-Las medallas confeccionadas a partir de celulares desechables y restos de equipos electrónicos. La población japonesa donó cerca de cinco millones de dispositivos.

4.-Las camas serán ecológicas y de cartón, fabricadas para ser recicladas, y podrán soportar un peso de 200 kilogramos.

 

Y también como salidos de un manantial inagotable comienzan a desbordarse muchos temas.

Medalla Olímpica Tokio 1964

Una de las medallas de Tokio 1964. (bohemia.cu)

¿Por cuál empezar?

Hay  mucho pan por rebanar; pero…

¿Recordamos que ya en Tokio hubo en 1964 otros Juegos Olímpicos?

¿Qué en ellos compitieron cubanos?

¿Y que uno de ellos ganó medalla de plata?

Eso es lo que vamos a hacer: montarnos otra vez en la imaginaria máquina del tiempo…

¡Bicicletas!Resultado de imagen para maquina del tiempo gif

Los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, en comparación con los ya cercanos de 2020, ocurrieron cuando el almanaque se encontraba  un poquito más flaco: del 10 al 24 de octubre. Los próximos serán del 24 de julio al 9 de agosto. Sí, tendremos que esperar menos para ver la magia…

Aquella vez participaron cinco mil atletas de 93 países.

Una curiosidad, entre tantas, sobre aquellos: para facilitar el transporte de los atletas se utilizaron numerosas bicicletas.

Y sí, estuvieron en acción 27 de nuestros compatriotas, divididos en 25 hombres y dos mujeres, una diferencia propia de aquellos tiempos, tan solo cinco años después del triunfo de la Revolución, que inició también el despegue del deporte cubano. No solo ello: el verdadero reconocimiento e inserción de ellas.

La división de esos 27 por deportes fue la siguiente: atletismo (dos hombres-una mujer), boxeo (6-0), esgrima (1-1), gimnástica (6-0), levantamiento de pesas (1-0), remo (9-0).

Oportunidad admirable

Enrique Figuerola, aquel medallista cubano inolvidable, ahora con casi 82 años de edad, ofreció declaraciones para los lectores de BOHEMIA. Sí, fue una oportunidad admirable.

-¿Vas a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020?

-No lo sé. Depende de muchas cosas. De la situación económica de nuestro organismo deportivo. Me hablaron, aunque no lo tenía confirmado, de una posible invitación de los organizadores.

Bob Hayes fue el rey de la prueba reina del deporte rey. (wikipedia)

Bob Hayes fue el rey de la prueba reina del deporte rey. (wikipedia)

-Antes de aquella carrera Robert Bob Hayes y tú nunca se habían visto.

Es cierto. La primera vez fue allá en Tokio.

-¿Cómo lo recuerdas?

-Una corpulencia y una fortaleza muy superiores. Y también su estatura: 1,80 metros. La mía: 1.67. En Tokio 1964 ganó dos medallas de oro: la de los 100 metros planos, y una como integrante del relevo de 4×100. Él después fue también un destacado jugador de fútbol americano.

-¿Y cómo velocista?

-No tenía una gran capacidad de reacción en la arrancada, la mía era muy superior. Pero ya a la altura de los 60 metros su amplitud de pasos lo volvía inalcanzable. Su longitud de pasos era de 2.40 metros, y la mía solo de 2.17.

-Ustedes realizaron un entrenamiento horas antes.

-Sí. Los entrenadores de él me conocían por haberme visto competir en los Juegos Panamericanos de Chicago 1959. Y sabían de mi explosividad. Ya en Tokio uno o dos días antes se realizaban unas prácticas para adaptarse a la voz del starter, es decir, el juez de salida. Yo estaba en la pista con Lázaro Betancourt y Miguelina Cobian, los otros dos cubanos que participamos en el atletismo.

-¿Y entonces?

-Sus entrenadores me preguntaron si yo estaría de acuerdo en hacer una arrancada con Bob. Les dije que sí, porque nunca había topado con él. Y porque era algo acostumbrado.

-¿Qué sucedió?

-Sus entrenadores se dieron cuenta de que a la altura de los 30 ó 40 metros le sacaba una ventaja de un metro. Sucedió como tres veces. Lo podía aventajar hasta casi los 60 metros. Ellos se dieron cuenta entonces de que la posición que Bob utilizaba en los bloques no era la que más podía favorecerlo. Le cambiaron entonces la de la arrancada para una media.

-¿Y si no hubiesen entrenado, ellos realizado ese ajuste en la arrancada, podías haber sido el campeón olímpico?

-Él resultaba una mole por su amplitud de pasos. Yo a los 60 metros era como un motor a pasos cortos. Creo que de todas formas Bob habría sido el campeón. Él era el uno del ranking.

-Y eso que tu arrancada era magnífica.

-Nunca tuve una en falso.

-¿Ni una?

-Nunca.

-¿Cómo lo lograste?

-La arrancada yo la tenía como parte de mi entrenamiento. Voy a contar algo sobre ello. Se decía que el alemán Armin Hary, campeón de los Juegos Olímpicos de Roma 1960, se robaba la arrancada. No era así. En aquella carrera en Roma 1960 estuvimos empatados hasta casi los 60 metros. Luego él fue campeón. Terminé cuarto. Yo no tenía entonces la preparación adecuada. Había sido un jugador de béisbol. Me faltaba mucho.

-¿Qué más recuerdas de Bob Hayes?

-Falleció en el 2002. Tenía 59 años de edad.

-Algo muy triste: estuvo metido en el alcohol.

-Sí.

-En las drogas.

-Sí.

-Llegó a estar en la cárcel.

-Sí.

-Unos finales diferentes para él y para ti.

-Lamento mucho que haya pasado por todo ello.

-¿No se volvieron a ver?

Una vez. En la década de los 70. Ya retirados ambos. En una competencia el estadio de Berlín en el que Jesse Owens ganó sus cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936. Yo era el presidente de la Federación Cubana de Atletismo.

-¿Cómo recuerdas aquel momento?

-Estuvimos hablando. Se mostró contento de nuestro encuentro. Me preguntó que por qué no lo invitaba a Cuba. Le dije que sí. Pero ello nunca se concretó.


Prensa Latina

 
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