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Publicado el 13 Marzo, 2020 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

Boxeo

Pegada demoledora

Un vistazo al llamado buque insignia
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Julio César la Cruz, la Sombra, es una de nuestras principales cartas de triunfo. (Foto: ANARAY LORENZO COLLAZO)

Julio César la Cruz, la Sombra, es una de nuestras principales cartas de triunfo. (Foto: ANARAY LORENZO COLLAZO)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

Los púgiles cubanos se embarcarán hacia una tarea difícil en los próximos meses. Es que los años de dominio absoluto en el ring han ido quedando atrás, mientras entramos en una era de crecimiento y multiplicación a escala mundial del deporte de los puños.

Y lo escribimos así pese a que en el momento en que redactamos esta nota, el coronavirus llevó a la suspensión del primer compromiso que tenían por delante. Nos referimos al Preolímpico de Boxeo de las Américas, señalado en un inicio para efectuarse entre el 26 de marzo y el 3 de abril, en Buenos Aires, capital de Argentina. Allí se debían disputar 33 visados para Tokio 2020 (cinco en 52, 57 y 63 kilogramos kg; cuatro en 69, 75 y 81; y tres en 91 y más de 91 kilogramos).

Si en definitiva puede reubicarse esta porfía quizás tendrán que “bailar bonito”, pues algunas naciones podrían, incluso, llevar a púgiles que se desempeñan en circuitos profesionales dentro y fuera de nuestro continente, zona geográfica que por demás es de las más desarrolladas en la disciplina.

La Federación Cubana de este deporte había apostado por la experiencia y cinco consagrados en Juegos Olímpicos: Julio César la Cruz (la Sombra), en su nueva división de 91 kilogramos encabeza la lista. Junto a la Sombra,  Roniel Iglesias (69), Arlen López (81), Andy Cruz (63) y Lázaro Álvarez (57).

Hubo dos categorías en que las definiciones se habían demorado: las de 57 y 69. Los técnicos y directivos apostaron por la maestría del campeón mundial Lázaro Álvarez y del monarca olímpico Roniel Iglesias, en lugar de los jóvenes Osvel Caballero y Kevin Brown.

Desventajas

A Tokio llegaremos con dos posibilidades menos, pues serán 8 categorías masculinas en lugar de las 10 acostumbradas, y 5 femeninas en las cuales no competimos, a pesar de ser una disciplina olímpica desde Londres 2012.

Incluso, si miramos más allá de Tokio, se prevé que en París 2024 el número de damas sobre el ring sea igual al de hombres, por lo que sería prudente que actuáramos con la rapidez de un peso mini mosca para desarrollarnos a la par de otras naciones y no ceder la supremacía que ostentamos en deportes de combate, pues en ellos nuestras mujeres han demostrado a lo largo de la historia que son capaces de conseguir resultados significativos. Si las muchachas compiten al más alto nivel en deportes como judo, lucha o pesas, seguramente tendremos sitio en muchos podios para boxeadoras cubanas.

Esperemos entonces. Por el momento fueron nuestros púgiles quienes antes viajaron a Alemania para un tope preparatorio del que sacamos seis triunfos de ocho pleitos contra hombres de la élite de esa nación. En la Schwerin Palmberg Arena sonrieron Lázaro Álvarez, Andy Cruz, Roniel Iglesias, Arlen López, Julio César la Cruz y Leinier Perot, mientras que Damián Arce y Yoenli Hernández cargaron con derrotas.

La historia de nuestro boxeo en citas olímpicas nos ubica segundos en el medallero histórico con 37 oros, 19 platas y 17 bronces, solo superado por el de Estados Unidos (50-24-40). El húngaro László Papp, los cubanos Teófilo Stevenson y Félix Savón, por ese orden, son los únicos tricampeones en esas justas.

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Giovanni Martinez

 
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