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Publicado el 14 Marzo, 2020 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

Juegos Olímpicos

¡Puños en alto!

Ocurrió en los de Ciudad de México 1968 (en los Juegos Panamericanos de Lima 2019), y pudiera suceder en Tokio 2020

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Resultado de imagen de maquina del tiempo gif“Lo prometido es deuda”, nos enseña un viejo refrán. Y por eso nos encontramos ahora ante el teclado. En el último párrafo de un trabajo reciente, sobre los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, prometimos volver con la máquina del tiempo e invitar a los lectores a viajar a los de Ciudad de México 1968. Como sucede siempre cada cuatro años… ¡hubo tantas cosas interesantes!

Y entre ellas, algo inolvidable, lo sucedido durante la premiación de los 200 metros planos, en la que los atletas afroamericanos Tommie Smith (oro) y John Carlos (bronce) elevaron sus puños envueltos en guantes negros y agacharon las cabezas.

Pero antes de aterrizar en Ciudad de México 1968 queremos concentrarnos en escenas más recientes. Y no descartar la posibilidad de otras por venir.

Tommie Smith y John Carlos en su famosa protesta.

Tommie Smith y John Carlos en su famosa protesta. (Foto: Wikipedia)

Hace muy poco, más de medio siglo después (51 años), se vivieron momentos parecidos también por atletas estadounidenses en los XVIII Juegos Panamericanos de Lima 2019. Sí, una señal de que su país, autoelegido como paradigma, no ha mejorado. La lanzadora de martillo Gwen Berry (medallista de oro), levantó su puño en alto como muestra de rechazo. Y Race Imboden puso una rodilla en tierra durante la premiación del florete por equipos, en el cual fueron campeones, y él también conquistó bronce individual.

Berry dijo: “Rechazo la injusticia en mi nación, y un presidente que empeora el problema”. Imboden manifestó su honor por representar a su país, y también su rechazo por las injusticias raciales y sociales en los Estados Unidos: “Racismo, problemas con el control de armas, maltrato a los inmigrantes, y un presidente que propaga el odio encabezan una larga lista de los problemas de Estados Unidos […] problemas que creo deben abordarse. Animo a otros a utilizar sus plataformas […]”.

Los dos fueron amonestados con cartas junto a un año de prueba por Sarah Hirsland, directora del Comité Olímpico y Paralímpico Estadounidense.  Y envío una alerta: “Los deportistas que lo intenten en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 podrían enfrentar una reacción diferente”, dijo recordando el compromiso de no hacer manifestaciones políticas.

Race Imboden y Gwen Berry: otros inconformes. (elinformador.com.ve)

Race Imboden y Gwen Berry: otros inconformes.
(elinformador.com.ve)

Y no son los únicos problemas con deportistas provocados por Donald Trump. Vamos a repetirlo: ¡51 años después!

Más éxitos

Luego de esos recordatorios inevitables aterrizamos ya en Ciudad de México 1968. Vamos a recordar… Fueron los primeros celebrados a una gran altura, en este caso 2 240 metros (30% menos de oxígeno que a nivel del mar). Y también los primeros celebrados en un país de América Latina (luego hubo que esperar 48 años hasta los de Río 2016).

En los de 1968, como podría esperarse por el apoyo de nuestro gobierno, la presencia cubana en los podios se elevó, pues en Tokio 1964 solo se alcanzó el segundo lugar de Enrique Figuerola en los 100 metros planos. La cosecha aumentó hasta cuatro medallas de plata: dos del atletismo y dos del boxeo.

Las preseas en el campo y pista llegaron gracias a los relevos, en una verdadera unión de velocidad, y, más que ella, horas de trabajo en equipo, para de esa forma hacerlo todo más rápido.

El masculino de 4×100 lo integraron, en ese orden, Hermes Ramírez, Juan Morales, Pablo Montes y el ya mencionado Enrique Figuerola. Ellos cronometraron en la final 38.3 segundos, el segundo mejor de toda la historia. Quiere decir que la posta ganadora (la estadounidense) estableció récord mundial: 38.2.

Y el femenino fue también el de 4×100, formado, por ese mismo orden, por Violeta Quesada, Marlene Elejalde, Fulgencia Romay Miguelina Cobián (mejor atleta cubana de la década del sesenta), quienes marcaron 43.3 segundos.

Uno de los pugilistas que sonrió resultó Enrique Regüeiferos (división de los 63.5 kilogramos), en la que se convirtió en la primera medalla del boxeo cubano en Ciudad de México 1968. El otro fue Rolando Garbey (71), quien luego de cuatro victorias, tres de ellas con comodidad, cedió en la final por votación unánime ante el soviético Boris Lagutin, oro también en Tokio 1964.

No se olvidará tampoco que el estadounidense Bob Beamon, en la final de salto de longitud, se estiró hasta 8.90 metros, con lo cual batió el récord anterior por 55 centímetros. ¡Qué bárbaro!

 

El fantasma del coronavirus

Cuando escribo esta nota (a mediados de  marzo), la epidemia de coronavirus origina múltiples preocupaciones, por el número de fallecidos, su rápida propagación… Y también sobre el futuro de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, previstos del 24 de julio al 9 de agosto.

“Cancelarlos o posponerlos sería un disparate”, señaló el 11 de marzo Yoshiro Mori, jefe del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020. En otro momento había declarado: “Rezo a los dioses todos los días, espero que el coronavirus desaparezca”.

Una bomba muy poderosa (no las de Hiroshima y Nagasaki) se había disparado el 24 de febrero: Dick Pound, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), dijo que ese organismo adoptaría una decisión a finales de mayo, y que una cancelación era más probable que un aplazamiento o reubicación.

Pero unos días más tarde, el 4 de marzo, el presidente del COI, el exfloretista alemán Thomas Bach, mandó un mensaje tranquilizador: “Ni la palabra anulación ni la palabra aplazamiento han sido pronunciadas durante la Comisión Ejecutiva. Hacemos frente a desafíos, pero no quiero añadir especulación. El COI reafirma su total compromiso para asegurar el éxito de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”.

La gobernadora de la ciudad, Yuriko Koike, cree con firmeza que se efectuarán.

Se han suspendido muchos eventos, incluidos clasificatorios.

Tokio organizó los de 1964. Y lo iba a hacer con los de 1944. Pero lo impidió la Segunda Guerra Mundial.

 

 


Rafael Pérez

 
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