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Publicado el 6 Mayo, 2020 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

PALCO 211 

Una historia de mucho control

La vida de Conrado Marrero detallada en un libro

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

  • Conrado Marrero con libro El Premier

    1 Cuando estaba próximo a cumplir los 100 años de edad, con El Premier en las manos. (Foto: EMILIO HERRERA)

    MIENTRAS diseñábamos la pasada publicación de Palco 211, donde comentamos algunos pasajes del libro Fidel nunca se poncha del escritor y periodista Osvaldo Rojas Garay, en el cual se narra la historia del béisbol revolucionario a través de la figura del Comandante en Jefe, inevitablemente recordamos otros títulos. Uno de ellos fue Conrado Marrero: El Premier, escrito por el periodista deportivo Severo Nieto Fernández, donde se rinde homenaje a ese indiscutible ícono de los lanzadores cubanos que debutó en Grandes Ligas con 38 años de edad, vistiendo los colores de los Senadores de Washington. También conocido como El Guajiro de Laberinto, finca villaclareña cercana a Sagua La Grande donde nació en 1911, Marrero estuvo en cinco series mundiales amateurs y fue elegido como el más valioso en la de 1940, ganada por Cuba. Todo esto y más se recoge en esta pieza del desaparecido autor pinareño, cuyas seis décadas dedicadas al mundo del deporte le valieron para ser miembro de la National Association of Writers de la Society for American Baseball Research y para merecer en 2004 la condición de Gloria del Periodismo Deportivo en Cuba. El texto refleja en detalles la trayectoria del legendario pitcher, que decidió quedarse en la Isla después de 1959 ayudando a formar las nuevas generaciones de lanzadores donde laboró, por ejemplo, como entrenador de figuras de la talla de Braudilio Vinent, Roberto Valdés y Orlando Figueredo, por solo mencionar a tres integrantes del duro roster que ostentaba Mineros a principios de los 70. Conrado Marrero murió el 23 de abril de 2014 y en noviembre de ese mismo año fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Posteriormente, en enero de 2015, se le incluyó en el Pabellón de la Fama del béisbol caribeño, durante una de las actividades colaterales de la Serie del Caribe de San Juan, Puerto Rico, ganada en esa ocasión por los Vegueros de Pinar del Río. Ted Williams, uno de los mejores bateadores de todos los tiempos en la gran carpa (dos veces jugador más valioso y dos triple coronas), siempre con la novena de los Medias Rojas de Boston, tuvo palabras de elogio hacia Marrero por aquellos años en los cuales se tuvo que enfrentar muchas veces a la sutileza y exactitud que caracterizaban al lanzador diestro. “No es muy frecuente para un pitcher saltar de una liga de clasificación inferior como la Internacional de la Florida a las Mayores, y triunfar de sopetón. Y no es frecuente tampoco esperar mucho de un lanzador que tenga solo cinco pies siete pulgadas de estatura y pesa nada más que 158 libras. La tendencia es ignorar a aquellos que no sean corpulentos y no puedan tirar muy duro. Marrero desafía todas las reglas”, sentenció Williams. En Grandes Ligas el villaclareño lanzó 51 juegos completos y salvó otros siete en sus 94 salidas. Fue incluido en el Todos Estrellas de 1951 y aunque no jugó, se convirtió en el primer más longevo de todos los tiempos dentro de la nómina de un All-Star. Lo cierto es que se impuso en cada circuito donde trabajó, apoyado fundamentalmente en su notable control y conocimiento de la zona de strike. La biografía de esta gloria de nuestro deporte, uno de los mejores lanzadores que ha dado la Isla, constituye sin dudas material imprescindible para quienes aman el béisbol y su historia. Con esta sugerencia literaria rendimos homenaje a El Guajiro de Laberinto desde BOHEMIA, pues el pasado 25 de abril se cumplió el aniversario 109 de su natalicio.


Giovanni Martinez

 
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