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Publicado el 8 Junio, 2020 por Prensa Latina en Deportes
 
 

Tributo en su cumpleaños 84

La historia detrás de Pedro Chávez y la pasión por el béisbol cubano

Pedro Chávez, bésibol

Foto: Prensa Latina

Por Yodeni Masó Aguila

Sin un físico impresionante pero fuerte y con habilidad para batear, Pedro Chávez trasciende hoy en el béisbol de Cuba, y en su cumpleaños 84, aficionados y especialistas le rinden tributo.

Nacido en la finca Santa Rosa, en la cercanía del municipio capitalino de Santiago de las Vegas en 1936, Chávez buscó en el deporte de las bolas y los strike el camino para triunfar en la vida y a ritmo de dedicación y esfuerzo logró éxitos como pelotero y manager.

A las ligas Unión Atlética Amateur, Pedro Betancourt y Quivicán en el béisbol prerrevolucionario, antes de 1959, debe su progresión dentro de los diamantes, al extremo de inmortalizar años más tarde el número 3 con las franelas de Occidentales, Industriales y Habana, tras la irrupción de las Series Nacionales.

Junto a figuras de la calidad de Tony González, Jorge Trigoura, Ñico Jímenez, Ricardo Lazo, Santiago Changa Mederos y Urbano González; Chávez y los Industriales del director Ramón Carneado abarrotaron el estadio Latinoamericano y sentaron la rivalidad con los conjuntos orientales que llega a la actualidad.

Si Manuel Alarcón era tenacidad en el box; Miguel Cuevas, el gran slugger y Urbano González, el de mayor tacto en el home plate, el mítico 3 resumía todas esas cualidades en inteligencia y agresividad, válidas para ser identificado como el ícono de la década del 60 del pasado siglo en la pelota cubana.

Jardinero e inicialista, Chávez guarda en sus vitrinas cinco títulos de campeón y promedio ofensivo de 287, en una trayectoria como jugador de apenas siete temporadas entre los años 1962 y 1969.

Como manager no fueron menos los trofeos y peloteros de la calidad de Rolando Verde, Rey Vicente Anglada, Pedro Medina, Antonio Muñoz, Lázaro Junco y muchos otros rememoran su sabiduría, confianza y respeto hacia los atletas y el público, capaz de guiar al triunfo en Cuba y el mundo.

Dos éxitos al mando de Industriales bastaron para inmortalizarlo como uno de los directores más populares de la afición capitalina, el primero en 1973 con un grupo de jóvenes promesas y el segundo en 1986 recordado por el jonrón decisivo del inicialista Agustín Marquetti frente al derecho de Vegueros, Rogelio García.

Internacionalmente, Chavéz celebró la corona en citas mundiales y centroamericanas, tanto como jugador y seleccionador nacional, para figurar en la lista de las luminarias de todos los tiempos del béisbol en la mayor de las Antillas.

Quizás hoy la pandemia de la Covid-19 impida la reunión familiar y el buen juego de dominó; sin embargo, las llamadas de felicitación de hijas, nietos y amigos harán de este domingo otra jornada especial para Pedro Chávez y Milagros Puga, la gran compañera de su vida.

Pedro Chávez en números

Foto: Prensa Latina


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