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Publicado el 24 Julio, 2020 por Prensa Latina en Deportes
 
 

María Caridad Colón

Relatos inmortales de un oro olímpico de Cuba (+Video)

Los años transcurridos resultan incapaces de borrar de su mente las imágenes de aquel 25 de julio, y Colón tiene la facilidad de palabras para retomar con frescura las horas de un día que marcó su vida.
María Caridad Colón ganó dos oro y una plana en estas lides

María Caridad Colón, campeona olímpica, mereció dos de oro y una de plata en estos juegos.

Por Jhonah Díaz González

Décadas después de cubrirse de gloria olímpica en Moscú 1980, la cubana María Caridad Colón recuerda como si fuera hoy el instante en que una jabalina abandonó su mano derecha, recorrió 68,40 metros y la hizo inmortal.

Los años transcurridos resultan incapaces de borrar de su mente las imágenes de aquel 25 de julio, y Colón tiene la facilidad de palabras para retomar con frescura las horas de un día que marcó su vida.

La caribeña, en ese instante con solo 22 abriles y 60 kilogramos de peso, rememora que su confianza rozaba las nubes de aquella tarde moscovita y que su entrada al Estadio Luzhniki estuvo lejos de activar su sistema nervioso.

Durante la noche dormí bien, descansé como exigía el momento, no me sentí presionada, relató la exatleta en declaraciones exclusivas a Prensa Latina. La preparación fue perfecta y eso me dio mucha seguridad.

Colón ?puntualizó- nunca tuvo mucho apetito, por lo que la realidad no fue diferente antes de esa final olímpica, sueño de todo deportista, pero instante vivido por unos pocos. En la mañana, el desayuno fue normal, sin exceso, afirmó.

El único detalle negativo de esa jornada fue que me infiltraron. Sentí una molestia y utilizaron esa técnica para eliminar el dolor, pero todo lo demás era perfecto. En el área de calentamiento, incluso, no pude trabajar de manera intensa para guardar energías, aunque sí notaba como las demás concursantes me miraban, expresó.

Con la atención del público sobre su figura, Colón tomó el venablo de cerca de 600 gramos y más de 2,50 metros de largo, repasó mentalmente la técnica y recordó la estrategia ideada por sus entrenadores: dejar toda su fuerza en el primer envío para asegurar otros cinco disparos y, en el mejor de los casos, lograr una marca capaz de asegurarle la medalla de oro.

Yo quería una presea, no sabía si llegaría la dorada, pero no era opción irme con las manos vacías, espetó en 2020 la caribeña sentada en el lobby de la Ciudad Deportiva, de esta capital. Y te digo más ?añadió- si me hubiesen superado, tenía el nivel suficiente para responder con un resultado superior.

La historia recoge que en su primera ocasión en la pista de lanzamiento, Colón, ahora con 62 años, alcanzó un récord olímpico (68,40) y aventajó a la soviética Saida Gunba (67,76) y a la alemana democrática Ute Hommola (66,56), plata y bronce, respectivamente.

Sobre el evento, reconoció que no fue una lid fácil. Muchas buenas atletas quedaron en la ronda eliminatoria y en la final terminó lejos del podio Ruth Fuchs, recordó la también monarca panamericana en San Juan 1979 y Caracas 1983.

A priori, Fuchs, también representante de Alemania Democrática, era la máxima favorita, tras dominar las dos Olimpiadas previas de Múnich 1972 y Montreal 1976, e imponer la cota mundial de la modalidad apenas unos meses antes de Moscú, con 69,96 metros; sin embargo, estuvo distante de sus principales tiros.

Ese momento fue el del éxito, pero costó trabajo. Toda la experiencia acumulada sirvió para hacer realidad el sueño. Cuando entendí que gané, me dio por saltar, celebrar? pensé en mi familia y mi pueblo, festejé muchísimo, refirió sonriente la actual miembro del Comité Olímpico Internacional.

Así, mientras la inocencia de su mirada deja ver la grandeza existente en su interior, esta coleccionista de proezas le sonríe a la vida, y da gracias por tantos minutos inolvidables, como esos del 25 de julio de 1980.


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