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Publicado el 26 Enero, 2021 por Pastor Batista en Deportes
 
 

EN CIEGO DE ÁVILA

Aeromodelismo no quiere  perder altura

Contra viento y marea mantienen rutina de entrenamientos, conquistaron segundo lugar en el último campeonato nacional y tres de sus exponentes representarán a Cuba en Polonia

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Aeromodelismo. Antonio Legón, uno de los tres avileños que debe representar a Cuba en el campeonato que organizará Polonia. Foto Pastor

Antonio Legón, uno de los tres avileños que debe representar a Cuba en el campeonato que organizará Polonia

Tampoco el aeromodelismo ha arrodillado alas frente a la Covid-19 en suelo y cielo de Ciego de Ávila. Lo demostró el segundo lugar por provincias, conquistado en noviembre, en Varadero, cuando matanceros, habaneros, mayabequenses, artermiseños, villaclareños, camagüeyanos, tuneros y granmenses pusieron a prueba todo su conocimiento y destreza en la conducción de esas pequeñas aeronaves que pueden parecer de juguete aunque no son cosa de juego.

La capacidad de no ceder terreno cobra forma concreta, también, en la mezcla de precaución (higiénica, sanitaria, protocolar) y de rigor con que desde el punto de vista técnico transcurre la preparación de tres miembros del club avileño, quienes junto a seis competidores más, de otras zonas del país, deben representar a Cuba en el campeonato previsto para celebrarse en Polonia, agosto del presente año.

Para muchos, el aeromodelismo es una apasionante y sana adicción./ Foto Pastor

Para muchos, el aeromodelismo es una apasionante y sana adicción.

La inclusión de ellos en el selecto equipo se sustenta en las medallas de oro y bronce ganadas por Rafael Blanco Montaño  y Alexis Rivero González, en la modalidad F2A o velocidad, mientras el experimentado Antonio Legón Carvajal bronceó también su actuación en la vertiente F2D o combate.

Por cierto, para deleite de organizadores, participantes y espectadores, la nave de Rafael Blanco impuso nuevo récord al alcanzar  246 kilómetros por hora, velocidad inferior en casi 30 unidades a la lograda sobrevolando las pistas avileñas durante prácticas y exhibiciones, pero superior a la cota máxima registrada en eventos como el realizado en Matanzas.

Tales resultados avalan el tesón con que los miembros del club cerraron fila el pasado año para rescatar, a machete y pulmón, al menos dos de las cuatro pistas con que alguna vez contó el territorio, no por gusto consideradas en los años 80 del pasado siglo como las mejores del continente, en opinión de quienes, procedentes de países hermanos, pusieron a volar sus aparatos desde allí.

Aeromodelismo. Los jóvenes aprenden de quienes acumulan más años y experiencia. Foto Pastor

Los jóvenes aprenden de quienes acumulan más años y experiencia.

Todo eso, como explica Antonio Legón, sienta motivaciones para que el club, integrado por más de una veintena de miembros, no decline armas ni frente al SARS-CoV-2 ni ante las adversidades que continúan enfrentando, sobre todo para construir las pequeñas aeronaves, cuyos motores son adquiridos, por gestión y financiamiento propios, en el exterior, mientras internamente se hace cada vez más difícil conseguir otros elementos y materiales.

De cualquier modo, ahí, en espacio aéreo avileño, sobre el Parque Lenin, en La Habana; por encima del Parque de la Ciudad, en Camagüey, y en otros escenarios, siguen volando esas atractivas aeronaves, capaces de asombrar a niños, jóvenes y adultos de todas las edades, quienes ni remotamente imaginan que sus pilotos son, a la vez, ingenieros constructores y en muchos casos la mano que sembró y vio crecer la planta conocida como Balsa, considerada la más liviana entre todas las maderas tropicales y del mundo e idónea, por tanto, para armar la estructura de esos increíbles aviones en miniatura.

 


Pastor Batista

 
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