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Publicado el 24 Enero, 2021 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

 La oscura gestión de pronosticar

 ¿Quiénes son los favoritos para ganar los cuartos de final?
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(Foto: G.M.)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

Adivinar y pronosticar no por gusto son sinónimos. En cualquier deporte lanzarse a suponer el futuro favorece al error. Está de más sacar cuentas estadísticas en mano, porque una jugada puntual e incluso un golpe de suerte, puede terminar echando por tierra cualquier análisis, por muy certero y estudiado que parezca.

En la pelota, por ejemplo, un bateador con excelentes números en la etapa regular puede salir a los playoff con otra cara; y lo mismo los lanzadores, que con tanta rapidez pierden la zona de strikes en nuestra pelota, por mucho control que haya venido mostrando.

Sin embargo, ese tipo de tensiones que saca del juego a los protagonistas en muchos casos se debe a la presión del público, por lo que en esta oportunidad bajarán algunos decibeles. Un detalle que además de restarle colorido al espectáculo, puede permitirle crecer a esos conjuntos que en otras circunstancias no han reaccionado igual.

Una escuadra con balance negativo en instancias decisivas es Sancti Spíritus, con oscuro pasado en duelos de playoff, y que tendrá en frente esta vez al mejor picheo del campeonato. Por si fuera poco, con los refuerzos de los recién llegados de la liga japonesa, Raidel Martínez y Liván Moinelo, crece un staff de lujo, que ya venía con un excelente trabajo conseguido por figuras como Erlis Casanova (2.92); Vladimir Baños (3.93); Yaifred Domínguez (3.50) y Frank Luis Medina (3.69), causantes de que al cierre del juego 75 Pinar del Río ostentara el mejor promedio de carreras limpias colectivo del campeonato (3.58).

Sin embargo, ese número no dista mucho del 3.91 de los Gallos, que sin tantos nombres sacó sus partidos desde el montículo y ocuparon el primer escaño de la tabla clasificatoria al finalizar la primera etapa del torneo. Asimismo, cuentan con una tanda a la ofensiva que promedió para 304, muy superior al endémico 284 de los Vegueros, dato que habla muy mal de los vueltabajeros, en una serie donde el bateo ha sobresalido en la mayoría de los conjuntos, incluso en varios que no se clasificaron a cuartos de final.

Si algunos de los hombres que se pensaban claves en la ofensiva de los occidentales como Saavedra o el propio Yaser Julio recuperan su mejor nivel, entonces podremos hablar de favoritismo, pero de momento y según lo visto antes, en el playoff más equiparado de los cuartos de final los Gallos se deben llevar el triunfo, aunque seguro viviremos intensos duelos de lanzadores y los marcadores terminarán bien cerrados.

Otro pareo que luce equiparado es el que sostendrán Santiago y Las Tunas, pero en este caso no habrá ceros en la pizarra ni riñas de ponches, sino carrerajes extensos y boletos por doquier.

Avispas y Leñadores batearon respectivamente para 306 y 323 en la fase clasificatoria, y los serpentineros de los dos bandos traen números bien parecidos y poco efectivos si los transportamos a la precisión que requieren unos playoff (Santiago 5.02; Las Tunas 4.98), cifras que presagian que se pisará el home en incontables ocasiones.

Aunque además de la ofensiva, la paridad resalta a la vista en este duelo oriental, que solo tiene el precedente de la Serie 47, cuando Santiago consiguió barrer en tres desafíos a Las Tunas, en esta ocasión parecen ser los Leñadores quienes consigan doblegar al picheo indómito. Analicémoslo de la manera más simple, si vemos este tope como una competencia de bateo, se la llevan los tuneros, que lideraron además el apartado de los jonrones en la fase regular con un total de 70 vuelacercas de manera colectiva.

Menos parejos se presagian los cotejos entre Granma-Industriales y Matanzas-Cienfuegos, con claro favoritismo para los primeramente mencionados.

Los Alazanes tuvieron un campeonato muy estable, lo contrario de los Leones, que afrontaron un sin número de lesiones y la covid-19 les sometió al confinamiento ante el contagio de 11 de sus atletas en plena temporada regular, sin el boleto a la siguiente instancia aún certificado. Si bien es de resaltar lo conseguido hasta aquí al sobreponerse a todos los escaños, en la concreta el promedio colectivo de sus lanzadores en la etapa que concluyó fue de un pobre 5.03. Más allá del liderazgo que puedan afrontar tres nombres en algún partido (Brian Chi, José Pablo Cuesta y el siempre confiable cerrador Andy Rodríguez), realmente los Alazanes tienen más argumentos para dar por concluido este duelo sin dificultades mayores, incluso antes del quinto desafío.

Matanzas también las trae todas consigo, para en este caso repetir la corona de la pasada Serie 59. No solo tienen mejores números que su rival de turno, Cienfuegos, sino que resaltan por encima del resto de los equipos inmersos en la postemporada de la pelota cubana.

Algunos especialistas y aficionados en general se han referido a dos equipos al abundar en lo extensa de su plantilla, y es cierto, los Cocodrilos pueden darse el lujo de salir al terreno con una formación titular, y dejar otra bajo el resguardo de su guarida, a la espera de una oportunidad para ir de cacería o para simplemente terminar de devorar a su contrincante.

Las incorporaciones de los internacionales Dreke, Gracial y Ariel Martínez en una plantilla de ensueño, donde aún no levanta cabeza Arruebarruena, pero puede hacerlo a la hora buena, permiten a más de uno imaginar que este puede ser el año en el cual Armando Ferrer repite título, cuando apenas ha llovido de su debut y esa todavía cercana primera corona en series nacionales que también fue histórica para los matanceros, aunque ya habían tocado la gloria anteriormente bajo los nombres de Citricultores en 1976 y 1983, y Henequeneros en 1970, 1990 y 1991.

Pero lo cierto es que la última palabra la tendrán los terrenos del 5 de Septiembre y el José Antonio Huelga, las dos sedes neutrales que nos harán palpitar con el inicio de los playoff, las cuales viviremos de lejos, a través de la radio y la televisión. Ojalá no se cumplan los pronósticos y a cambio prime el buen juego.

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Giovanni Martinez

 
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