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Publicado el 3 Enero, 2021 por Prensa Latina en Deportes
 
 

‘Yeya’ Pentón, símbolo deportivo de ayer y hoy

Su marca de 50,56 segundos en la vuelta al óvalo, rubricada por la atleta de un metro y 69 centímetros de estatura y 55 kilogramos de peso, a sus 37 primaveras, en Colombia, constituyó récord mundial de la categoría máster durante 24 años
Yeya Pentón con Fidel

Próxima a cumplir ocho décadas de existencia el venidero 13 de febrero, vive feliz en un entorno familiar junto a su u ‘rincón’ de recuerdos históricos con las medallas, reconocimientos y fotos, entre ellas la del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro

Por José Francisco Reinoso Zayas y Jorge Petinaud Martínez FotosPL: Jorge Petinaud

A 60 años de la campaña de alfabetización en Cuba, una joven negra y humilde, convertida después en gloria deportiva, Aurelia Catalina Pentón Conde, ‘Yeya’, recuerda su incorporación porque aunque ‘no sabía mucho de libros, por lo menos podía enseñar las primeras letras a los lugareños’.

Tenía dos décadas de vida y a sólo un bienio de los trascendentales cambios sociales, económicos y políticos en la isla a partir del primero de enero de 1959, partió del terruño natal en el Central Jatibonico, en Sancti Spíritus, hacia el Oriente.

Primero en Campechuela y después en Ceiba Hueca, actual provincia de Granma, alfabetizó a cuatro campesinos, y en sus modestas viviendas ayudó en las labores domésticas.

Lejos estaba aún de conquistar los corazones de sus compatriotas, pero sí sabía que ya no tenía que colocarse para limpiar pisos y desempolvar cristales pues podía materializar sus sueños de superarse y el de su gusto por las caminatas y las carreras debido a que ganó una beca en La Habana en 1962, luego de su accionar contra el analfabetismo.

En la escuela tecnológica capitalina ‘Julián Grimau’ aprobó un curso de nivelación para lograr el primer año y una tarde asombró a los estudiantes al aceptar correr contra varones en el área deportiva y relegarlos en las pruebas de Educación Física; primer lugar que abrió las puertas de su carrera deportiva.

ASCENSO INTERNACIONAL

Tenía 25 febreros cuando debutó internacionalmente en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Puerto Rico en 1966 tras ser una de las participantes en la odisea del buque Cerro Pelado, y en esa justa logró un sexto lugar en los 200 metros planos, bajo la conducción de su descubridor, el entrenador Hilario Villar.

Después, en 1968, se convirtió en la primera mujer latinoamericana en clasificar para una final de los 400 metros lisos en los Juegos Olímpicos de México.

‘Yeya’ fue un caso excepcional porque sin pasar por la pirámide del alto rendimiento -Escuela de Iniciación Deportiva Escolar y la Superior de Perfeccionamiento Atlético- se estableció en la élite del atletismo nacional y de qué manera.

Sin duda, ella se instituyó en figura de referencia en la década de 1970 del siglo XXI al correr también 400, 800, 1500 y los relevos de 4 x 100 y 4 por 400 metros planos para brillar a la par de la gacela Miguelina Cobián, las velocistas Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Violeta Quesada, Silvia Chivás y la saltadora Marcia Garbey.

Yeya Pentón con Lázaro Betencourt

Acompañada del otrora comisionado nacional de atletismo, competidor olímpico e historiador, Lázaro Betancourt

Acompañada del otrora comisionado nacional de atletismo, competidor olímpico e historiador, Lázaro Betancourt, estuvo la morena espirituana durante el fraternal encuentro, en el que el especialista de 110 metros con vallas significó la consistencia de la Pentón, primera en ganar el trofeo José Beracasa, otorgado por la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe por sus tres títulos en los juegos regionales de Medellín, Colombia-1978, en 400, 800 y la posta larga.

Betancourt destacó que ese año, por los tiempos registrados, la destacada deportista clasificó en el cuarto lugar de las mejores atletas del orbe, según la revista Track And Field News, de Estados Unidos, y que debido a sus valores integrales se convirtió en la primera fémina en integrar el Ejecutivo del Comité Olímpico Cubano.

ADMIRABLE LONGEVIDAD

Su consistencia en el deporte se manifestó en la asistencia consecutiva a cuatro ediciones de Juegos Centroamericanos y del Caribe en los que conquistó 4 títulos, dos segundos lugares y ningún tercer puesto; Panamericanos (0, 2 y 2), y en cinco Campeonatos del Atletismo en la región (6, 2 y 3) para un total de 21 medallas: 10 de oro, seis de plata y cinco de bronce.

Los números son elocuentes, pero más allá de los dígitos, asombró conocer gracias al profesor Betancourt que la marca de 50,56 segundos en la vuelta al óvalo, rubricada por la atleta de un metro y 69 centímetros de estatura y 55 kilogramos de peso, a sus 37 primaveras, en Colombia, constituyó récord mundial de la categoría máster durante 24 años.

Su performance comprende haber interactuado también con el finado y sobresaliente entrenador Blas Beato y figuras en el relevo largo como Carmen Trusté, Beatriz Castillo, Marcela Chibás, Ela Cabrejas, Regla López, Ana Guilbert, Nery Mckeen y la estelar Ana Fidelia Quirot, quien integró a los 16 años la cuarteta subcampeona en los juegos continentales de Puerto Rico-1979.

Asimismo, estableció 35 récords nacionales absolutos (16 en 400, 10 en 800, uno en 1500 y ocho en el relevo largo). Además de este palmarés, se graduó de Licenciada en Cultura Física, trabajó en la Academia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias e integró el Comité de Honor de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en La Habana-1982.

Próxima a cumplir ocho décadas de existencia el venidero 13 de febrero, vive feliz en un entorno familiar junto a su hermana Magali, el amor de su hija Indira, su ‘rincón’ de recuerdos históricos con las medallas, reconocimientos y fotos, entre ellas la del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y en particular el cariño de vecinos que la visitan para disfrutar de la afabilidad de este símbolo imperecedero del deporte femenino cubano.

(Tomado de Cuba Internacional No. 469)


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