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Publicado el 10 Mayo, 2021 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUEGOS OLÍMPICOS (19): La historia de la primera aborigen

Freeman en aquel momento histórico, cuando enciende el pebetero (AFP)

Freeman en aquel momento histórico. (Foto AFP)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

En las notas más recientes, siempre acompañados por la imaginación de los lectores, hemos encendido otra vez algunos de los pebeteros olímpicos que han tenido mayor trascendencia.

Un repaso súper breve para los que no las leyeron; o quieren recordarlo (respetando incluso el orden en que las escribimos).

–TOKIO 1964:

Lo hizo el atleta Yoshinori Sakai (1945-2014), apodado el bebé de Hiroshima, pues nació en esa ciudad el mismo día en que la arrasó la bomba atómica.

–BARCELONA 1992:

La inolvidable flecha de punta flamígera lanzada por Antonio Rebollo Liñán, un madrileño que ahora tiene 65 años de edad, arquero paralímpico con medallas.

Y también recordamos que Fidel estuvo presente cuando aquella flecha surcó el espacio del estadio.

(Y, de alguna forma, del mundo. Una exageración, ¿de esas que le gustaban tanto a Gabriel García Márquez?, pidiéndole disculpas ya al maestro: Aquella flecha todavía se encuentra volando).

–MÉXICO 1968:

La atleta Enriqueta Basilio (Mexicali, Baja California; 15 de julio de 1948-Ciudad de México, 26 de octubre de 2019), se convirtió en la primera mujer en encender un pebetero olímpico.

–BEIJING 2008:

El entonces ya retirado triple campeón gimnástico Li Ning cruzando el cielo atado a unas cuerdas.

Y ahora, luego de ese repaso, nos vamos a encender otro…

–SIDNEY 2000:

La responsabilidad le tocó, en decisión muy acertada, a la atleta australiana de etnia aborigen Cathy Freeman (ahora con 48 años de edad).

Ello significó un ejemplo de integración al mundo.

Y al ser aborigen pudo mostrar o recordar, en un momento tan seguido como la inauguración de unos Juegos Olímpicos, a una población marginada durante mucho tiempo en Australia.

Se considera fue una de las inauguraciones más originales, con colores, tecnología y la sombra de los jinetes y representaciones de las tribus australianas.

Unos datos sobre lo realizado por Freeman:

“Lo hizo colocándose en el centro de una piscina y encendiendo un pebetero circular que emergió de las aguas, rodeándola, y empezó a subir por la grada del estadio… hasta que se paró por un problema técnico. Después de cuatro angustiosos minutos, el sistema volvió a ponerse en marcha y los fuegos artificiales fueron disparados como si nada hubiese ocurrido”, leímos en el portal español elperiodico.com.

Freeman ya había sido medallista olímpica cuatro años antes, en los de Atlanta 1996: plata en los 400 metros, con un tiempo de 48.63 segundos, su mejor marca. Llegó por detrás de la francesa Marie-José Perec, quien marcó récord para los juegos (48.25).

Y en los de Sidney 2000, para redondear la fiesta de encender el pebetero, Freeman no defraudó a sus compatriotas y se convirtió en la campeona de los 400, realizando la mejor marca del mundo ese año (49.11). Ése registro fue casi medio segundo de ventaja sobre la jamaicana Lorraine Graham (49.58). ¡Una gran fiesta!

Un dato más sobre Cathy Freeman: estuvo en los de Barcelona 1992 (sí: los de la flecha que no ha caído), en los cuales se convirtió en la primera mujer aborigen que participó en unos Juegos Olímpicos.

Sí, estamos de acuerdo, ojalá que el deporte pueda seguir poniendo sus granitos de arena por la paz y la justicia…

Ver anteriores en Bohemia:

JUEGOS OLÍMPICOS (18): Una mujer, un hombre volador…

Hoy nos vamos para los encendidos de los pebeteros en México 1968 y Beijing 2008

Rafael Pérez

 
Rafael Pérez