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Publicado el 4 Mayo, 2021 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

TENIS DE MESA

La gran hazaña de una pequeña

Daniela Fonseca y Jorge Moisés Campos, du-rante uno de los partidos en Rosario. (Foto: Tomada de Facebook)

Daniela Fonseca y Jorge Moisés Campos, durante uno de los partidos en Rosario. (Foto: Tomada de Facebook)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

La información llegó de manera sorpresiva, a la misma velocidad que viaja la esférica de un lado a otro de la red, cuando en el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana se hizo un aparte para casi narrar en directo lo que estaba aconteciendo en el torneo Preolímpico de Rosario, Argentina. Allí la joven Daniela Fonseca, de 18 años de edad, se medía ante una experimentada, de sangre cubana, pero nacionalizada mexicana, en la puja por un solo boleto para los Juegos Olímpicos.

Unos días después pudimos vivir el momento de manera diferida, gracias al espacio Meridiano Deportivo del canal Tele Rebelde, que extendió su horario habitual para transmitir el cotejo que catapulta a la matancera hasta Japón, tras derrotar en un duelo final de puro suspense a la también yumurina de nacimiento, Yadira Silva, quien por cierto, ya había hecho historia tras registrarse como la primera mujer practicante de esta disciplina en vestir la camiseta de México bajo los cinco aros. Lo consiguió en Beijing 2008, lo cual repitió en Londres 2012 y Río 2016.

Pero el guion de Daniela en el papel protagónico de su propia película olímpica pareció haberlo escrito el mismísimo Alfred Hitchcock. Después de salir debajo en los dos primeros sets, la cubanita logró igualar (2-2) y fue mejor también en el quinto parcial, instancia en la que llegó a estar perdiendo 10-8, para acabar remontando 13-11. Cedió en el sexto match, y el siguiente y definitivo fue por sí solo un capítulo escalofriante, aunque con final feliz para ella. La más delgada de la mesa arrancó nuevamente con desventaja. Convirtió el 0-2 puntos en un 9-5, flaqueó en la igualdad 10-10 y por último apretó su muñeca zurda y cerró las acciones con marcador de 12-10. ¡Emocionante!

A pesar de su juventud, y falta de fogueo internacional, sobresalió su carácter, tranquilidad y madurez. Su saque como importante arma ofensiva, además de un potente, variado y arriesgando remate, siempre sobre las esquinas, determinaron el éxito de Daniela, la nueva estrella del tenis de mesa cubano.

Aunque sus redes sociales colapsaron y nos fue imposible contactarla, compartimos una síntesis de las palabras que dedicó en Facebook a sus seguidores: “Muchísimas gracias a todos por su apoyo, por siempre estar pendiente de mí y mis resultados. No tengo palabras para agradecer toda su confianza. Por Cuba y por el tenis de mesa. Mil disculpas a quien no he podido responder”.

Lo cierto es que en medio de su notable sencillez incluyó nuevamente a la rama femenina de nuestro país en el certamen cuatrienal después de 21 años, cuando Maricel Ramírez y Leticia Suárez lo hicieran en Sídney 2000.

¿Fin de la película?

La historia no está completa. El guion terminó dando aún más alegrías, como si se tratara de un hermoso largometraje de amor. El binomio mixto conformado por la propia matancera y el capitalino Jorge Moisés Campos también sacó el preciado cupo para la cita bajo los cinco aros en una dura final ante la pareja chilena conformada por Paulina Vega y Juan Lamadrid, otro acontecimiento que retumbó en los medios y no solo de nuestro país: era el único boleto para dobles mixtos en disputa para Latinoamérica.

Sin dudas, la presencia de estos atletas en Tokio es un premio al serio trabajo de la Federación de este deporte en Cuba. Llegue también a ellos la felicitación desde nuestro espacio, y por supuesto, la convicción de que vamos por más.


Giovanni Martinez

 
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