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Publicado el 14 Junio, 2021 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUEGOS OLÍMPICOS

Una sólida demostración

En los de México 1968 se pudieron conquistar cuatro medallas de plata
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Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Los integrantes del relevo (de izquierda a derecha) Enrique Figuerola, Pablo Montes, Juan Morales y Hermes Ramírez (Archivo de BOHEMIA)

Los integrantes del relevo (de izquierda a derecha) Enrique Figuerola, Pablo Montes, Juan Morales y Hermes Ramírez (Archivo de BOHEMIA)

Volvimos a correr junto a Enrique Figuerola. Escribimos sobre él en nuestra revista anterior. Un poco de imaginación nos llevó de nuevo a aquella medalla de plata que ganó en los 100 metros planos de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Fue la primera tras el Triunfo de la Revolución. Hoy proponemos llegarnos a los de Ciudad de México 1968. En ellos, la cosecha aumentó: ¡cuatro de ese mismo metal!

Hay un baúl repleto de curiosidades sobre ese certamen, efectuado del 12 al 27 de octubre de 1968.

La apertura coincidió, aquí va una de ellas, con el día del año 1492 en que a la isla bahamesa Guanahaní arribaron los tres navíos del navegante genovés Cristóbal Colón, al servicio de España. El hecho se conoció como el descubrimiento de América (en realidad fue el inicio de la colonización del continente por europeos).

Fueron los de 1968 los primeros Juegos Olímpicos celebrados en América Latina (la tercera vez que México los solicitó); los de una urbe a gran altura (2 240 metros sobre el nivel del mar, hecho que llevó a que algunos no pudieran cumplir las expectativas y a otros, como en el atletismo, a desempeños espectaculares: en él se rompieron 26 plusmarcas olímpicas y 15 mundiales); los primeros en los que el pebetero lo encendió una mujer, en este caso la atleta Norma Enriqueta Basilio.

El poderoso imán de la competencia atrajo a representantes de 112 países, 5 516 atletas, quienes lidiaron en 172 eventos de 20 deportes (18 del programa olímpico y dos de demostración). Entre ellos 138 cubanos (incluidas solo siete mujeres), en nuestro caso en 14 oficiales y en uno de exhibición.

Rolando Garbey tras una de sus victorias. (Radiofoto Prensa Latina)

Rolando Garbey tras una de sus victorias. (Radiofoto Prensa Latina)

Pero es de pensar que el lector no quiera que le demoren recordar quiénes fueron los cubanos que conquistaron aquellas cuatro de plata: en el atletismo los relevos de 4×100 metros (femenino y masculino), los boxeadores Rolando Garbey (división de los 71 kilogramos) y Enrique Regüeiferos (63.5), este fallecido en el año 2002, ganador de la primera de uno de nuestros pugilistas.

Un repaso

Vamos a sumar otro “por primera vez”: pese a que fue pequeña nuestra delegación femenina, pues no se había logrado el desarrollo que alcanzamos posteriormente, tuvimos a tres velocistas en la llamada prueba reina (los 100 metros planos): Miguelina Cobián

(100, 200 y 4×100), considerada la mejor atleta cubana de la década de los 60, la que incluso llegó a la mismísima final, en la cual fue séptima; Violeta Quesada (100 y 4×100); y Fulgencia Romay (100, 200 y 4×100).

El equipo femenino de atletismo: Miguelina Cobián, Fulgencia Romay, Cristina Echeverría, Marlene Elejalde, Violeta Quesada, Marcia Garbey y Aurelia Yeya Pentón. (Archivo de BOHEMIA)

El equipo femenino de atletismo: Miguelina Cobián, Fulgencia Romay, Cristina Echeverría, Marlene Elejalde, Violeta Quesada, Marcia Garbey y Aurelia Yeya Pentón. (Archivo de BOHEMIA)

Llegó la hora de precisarlo: Cobián (fallecida en 2019), Quesada, Romay y Marlene Elejalde -quien también compitió en los 80 metros con vallas- integraron el relevo de 4×100 que ganó las medallas de plata, con tiempo de 43.3 segundos, récord nacional. ¿El orden en que corrieron?: Quesada, Elejalde, Romay y Cobián.

Los varones del 4×100 también terminaron segundos, gracias al esfuerzo, en el mismo orden en que los mencionaremos, de Hermes Ramírez, Juan Morales, Pablo Montes y Enrique Figuerola, quienes marcaron 38.3 segundos, segunda mejor marca de todos los tiempos. El relevo estadounidense estableció de paso récord olímpico (38.2). ¡Así de disputada resultó aquella carrera!

Los boxeadores asistieron con equipo completo (entonces 11 hombres): las dos ya mencionadas de plata las alcanzaron Enrique Regüeiferos (división de los 63.5 kilogramos), primera medalla de un boxeador cubano en Juegos Olímpicos; y Rolando Garbey (71), quien aportó la última de nuestra delegación. En general tuvimos sobre los cuadriláteros nueve victorias y once derrotas.

Continuamos en nuestro viaje
Enrique Regüeiferos, ya fallecido, ganó la primera medalla de un boxeador cubano en Juegos Olímpicos. (Archivo de BOHEMIA)

Enrique Regüeiferos, ya fallecido, ganó la primera medalla de un boxeador cubano en Juegos Olímpicos. (Archivo de BOHEMIA)

Regüeiferos venció por nocao en el primero al británico T. Walker, RSC en el segundo al rumano Antonio Vasile, 3-2 al soviético Eugeny Frolov y 4-1 al estadounidense James Wallington. La derrota en la final, como se dice en el argot deportivo, la vendió bien cara: en estrecho 2-3 contra el polaco Jerzy Kulej, quien había sido el número uno ya antes en los de Tokio 1964.

Garbey logró cuatro victorias: RSC en el primer asalto al irlandés Eamon Mcusker, 3-2 al alemán democrático Deflef Dahn, RSC en el primero al inglés Eric Blake y 4-1 en semifinales al estadounidense John Baldwin. Entonces, ya en la final, cedió ante el laureado soviético Boris Lagutin, otro invencible en Tokio 1964.

Una muestra, más allá de las medallas, del desarrollo creciente de nuestro deporte tras el Triunfo de la Revolución: los cubanos compitieron entonces en atletismo, baloncesto (masculino), boxeo, ciclismo, clavados, esgrima, gimnástica, levantamiento de pesas, lucha libre, natación, polo acuático, remo y tenis (exhibición).

Entre las gestas que no se olvidan se encuentra lo ocurrido en la premiación de los 200 metros planos: los atletas afroamericanos Tommie Smith (oro) y John Carlos (bronce) elevaron sus puños envueltos en guantes negros y agacharon las cabezas, en protesta por la discriminación racial y las injusticias imperantes en su país. O la hazaña del estadounidense Bob Beamon, protagonista del salto del siglo en longitud, con un 8.90 metros que mejoró en 55 centímetros la marca anterior, y duró 22 años, 10 meses y 22 días, hasta ser superado en 1991 por su compatriota Mike Powell (8.95 m).

Los cinco primeros países en la tabla de medallas fueron: 1.-Estados Unidos (45 de oro-28 de plata-34 de bronce=107), 2.-Unión Soviética (29-32-30=91), 3.-Japón (11-7-7=25), 4.-Hungría (10-10-12=32), 5.-República Democrática Alemana (9-9-7=25). Cuba terminó en el lugar 31.

La relación de los múltiples medallistas, ambos de la gimnasia y con cuatro de oro, la encabezaron la checa Věra Čáslavská (4-2-0=6) y el japonés Akinori Nakayama (4-1-1=6).

Fidel bajó de la Sierra en 1959 diciendo que venía decidido a impulsar el deporte. Y nueve años después, en los Juegos Olímpicos de México 1968, hubo una sólida demostración.

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Fuentes: Famosos y Desconocidos, Cubanos en Juegos Olímpicos. Autores: Juan Velázquez Videaux, Ana María Luján O’Farrill, Irene Forbes Pérez. Enciclopedia Ecured, Enciclopedia Wikipedia.

 

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Rafael Pérez

 
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