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Publicado el 30 Julio, 2021 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

La madrugada feliz de Idalys

Ganó la de plata, su cuarta medalla en Juegos Olímpicos
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Idalys Ortiz ahora en Tokio contra la portuguesa Rochele Nunes. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Idalys Ortiz ahora en Tokio contra la portuguesa Rochele Nunes.
(Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Una Idalys Ortiz como sacada de una fantasía, vistiendo kimonos de heroína, le dio a Cuba una medalla de plata espectacular. Era bien posible su llegada al podio. Pero faltaba por hacerla realidad. Y lo hizo convirtiéndose en nuestra mejor judoca de la historia…

Antes de esta inolvidable noche de jueves-madrugada de viernes (hora de nuestro país) aparecía empatada, ambas con tres medallas en Juegos Olímpicos, con la también fenomenal y ya retirada Driulis González, quien archivó una de oro-una plata-dos bronces.

La diferencia, claro, no es en la cantidad, sino en el plano cualitativo: Idalys Ortiz archiva una de oro-dos de plata-una de bronce.

¿Por qué escribimos “como sacada de una fantasía”?

Había tenido Covid (¿más de una vez?), por lo que se perdió entrenamientos, y una competencia como el Campeonato Panamericano, celebrado en abril, en Guadalajara, México…

Han pasado 13 años desde aquella primera medalla de bronce en los de Beijing 2008…

Hace apenas poco más de un mes se fue sin medalla del Campeonato Mundial, en Budapest, Hungría, un quinto lugar desacostumbrado para ella. Y hubo más: por primera vez en 18 combates previos cedió ante la brasileña Maria Suelen Altheman. Unas señales para preocuparse…

El primer duelo

Ortiz, 31 años de edad, entró como número uno del ranking mundial en el célebre Nippon Budokan, el templo del judo japonés (deporte del cual son los padres y la mayor potencia).

Y esa importante etiqueta la llevó a que las principales rivales fueran colocadas por la otra parte del organigrama.

Pero llegó con mucho más: ganó una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, la de oro en Londres 2012, plata en los de Río 2016, y todas las intenciones de subir por cuarta vez a uno de los podios de las justas de los cinco aros.

Y, para redondear su atemorizante expediente, con la etiqueta de multimedallista en Campeonatos Mundiales: dos de oro, dos de plata, cuatro de bronce.

¿Le resultó no tan complicado el primer combate? ¡Qué va! Se habían enfrentado nueve veces (siete victorias para la cubana). Pero se le plantó firme tatami la portuguesa Rochele Nunes, de 32 años, cuatro veces decimoséptima en campeonatos mundiales, medallista de bronce en los dos últimos Europeos.

Ninguna quiso arriesgar, lo que produjo que por pasividad  a las dos llegaran a marcarles par de Shidos (¡cerca de la descalificación!). Se les agotó el Tiempo. La decisión entonces tendría que ser en alargue, es decir, el llamado Golden Score.

La europea se llenó de decisión, inició una acción, y aunque no le cuajó obligaba con ello a nuestra compatriota a atacar, y lo hizo cuando el reloj había descendido hasta los 1:58 minutos: técnica de hombro, Waza-ari  (Seoi-nage), que la incluía en cuartos de final.

Ahhh… su rival salió llorando.

Otras dos victorias

Le tocó la china Shiyan Xu, 24 años de edad, en el primer duelo entre ellas. Ganó este año el Campeonato de Asia y Oceanía. Oro y plata en recientes Grand Slam (mejorando puestos). Y no se ha presentado en muchas competencias. No se ha dejado ver…

Todavía dentro del primero de los cuatro minutos del combate (a  los 3:03), nuestra compatriota logró marcaran Waza-ari. Pero no se conformó. Y así consiguió a los 1:35 el Ippon (el equivalente en el judo al nocao del boxeo).

Ahhh… la china también salió llorando.

Y tuvo resortes de interés su victoria contra la francesa Romane Dicko, 21 años de edad, quien con cuatro menos ganó bronce en el Campeonato Mundial de Budapest 2017. Pero existía algo más: la había vencido una vez. En aquella ocasión Ortiz intentó aplicarle sin éxito una técnica, quedó sin el debido agarre y la gala pudo aprovecharlo. Algo curioso: ahora, con un movimiento similar, logró su tercera final olímpica, su pase a la discusión del oro. El desenlace ocurrió a los 2:13 por Waza-ari  (Yoko-guruma).

Le faltaba entonces Akira Sone, 21 años de edad, una japonesa (el país padre del judo), en el Nippon Budokan (el templo de este deporte), una rival que tras un primer triunfo de Idalys la había vencido tres veces. Una de ellas, ahí mismo, en la final del Campeonato Mundial de 2019. El panorama se vislumbraba complicado…

¡Una japonesa!

La pelea Ortiz- Sone fue muy táctica, ambas se respetaron (lo cual hicieron también los encargados de impartir justicia). Se esforzaron en no permitir que la rival completara el agarre con ambas manos.

Los cuatro minutos se les acabaron. Tuvieron que ir a decidir en el Golden Score. Ese respeto, casi sin atacarse, llevó a que le marcaran por pasividad shidos a las dos. Luego a uno más a Ortiz. La decisión, a favor de la nipona, llegó por un falso ataque.

Ortiz, con mucho sentido deportivo, la abrazó.

Akira Sone, muy feliz, salió del tatami llorando…

Hasta aquí relatamos lo ocurrido, ahora nos vamos a imaginar…

Es muy posible que esta haya sido la madrugada en que más cubanos estuvimos despiertos atendiendo a los Juegos Olímpicos.

O que la fenomenal Idalys Ortiz haya declarado algo así:

“Si en Río 2016 dije que había quedado muy contenta con mi medalla de plata, ahora digo que la de Tokio me hace todavía más feliz…”

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Rafael Pérez

 
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