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Publicado el 8 Septiembre, 2021 por Igor Guilarte Fong en Deportes
 
 

FÚTBOL

El gran goleador

Cristiano Ronaldo se convirtió en el máximo anotador de selecciones masculinas en la historia
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Ronaldo con la corona de goleador

(Ilustración: G. REI)

Por IGOR GUILARTE FONG

La hazaña se hizo de rogar. El futbolista tuvo la posibilidad de chutar el codiciado gol-récord (absoluto de máximo goleador de selecciones masculinas) desde el minuto 15, con un penalti, en el Portugal-Irlanda del 1 de septiembre; cuarta fecha de eliminatorias mundialistas. Fuera por ansiedad o desventura, el señor de los penaltis falló lo que prácticamente nunca falla, y su derechazo con ínfulas de gloria acabó eclipsado entre los guantes del portero rival; para silenciar gargantas y dar más vida al fantasma de la espera.

En la pasada Eurocopa, con cinco anotaciones en cuatro duelos, empató las 109 dianas del delantero iraní Ali Daei. De ensueño hubiera sido que superara esa marca allí, un torneo grande; mas no pasó. Es tan enigmático y caprichoso el destino que todo ocurre en el momento exacto y de la manera menos pensada. Eso sí, no está de más darle un “empujoncito” –o “meterle el pie”, para estar a tono con este deporte– al susodicho destino, de vez en cuando.

Con la abdicación del vigente campeón Portugal, en octavos de final, y la imagen viral de su Comandante dejando el terreno cegado por la frustración –llegó a patear el brazalete de capitán–, quedó pospuesta la marfilina sonrisa. Aun así, en el aspecto individual se puso la Bota de Oro (máximo goleador del evento) e impuso récord de máximo goleador de Europa (14), al superar al fecundo Platini. El ocaso del reinado de Daei era cuestión de calendario.

Cabeza dura
Cristiano, quien por la euforia del doblete ante Irlanda se quitó la playera, acaba de imponer el récord de más camisetas deportivas vendidas en 24 horas. (larepublica.pe)

Cristiano, quien por la euforia del doblete ante Irlanda se quitó la playera, acaba de imponer el récord de más camisetas deportivas vendidas en 24 horas. (larepublica.pe)

Se trata de Cristiano Ronaldo, una endemoniada e icónica “máquina” humana de superación, perseverancia y poder. Eso es la marca registrada CR7: nunca deja de insistir. Y le llegó el día; o mejor, su noche.

En la nueva primera cita de la seleçao portuguesa, cuando el partido se hacía viejo (minuto 89) y a poco de sellarse el 1-0 de los sorprendentes irlandeses, Super Fly, a sus 36 años cruza el campo como una centella, se posiciona en el “área de la muerte”, no pierde su olfato ni de vista a la pelota en los pies del compañero que regatea por derecha, de golpe la bola flota hacia el centro, la expectación se manosea en el aire y… ¡de película!: por encima de la defensa blanquiverde emerge la cabeza prodigiosa: ¡Gooooolll!

El grito antes contenido retumba finalmente en medio mundo que –y sin ofender a terraplanistas– es redondo como un balón de fútbol. Por si fuera poco, en el último suspiro y en jugada calcada, con otro testarazo –especialidad de la casa– el veterano killer vuelve a mandar la esférica al fondo de las redes. Lo celebra como siempre: saltando con las manos extendidas –cual garras de Wolverine– y al grito de “¡Siuuu!”… que corean sus fanáticos. Acaba de coleccionar su número 111 con la elástica nacional y dar la victoria a su conjunto. Para salvadores, pocos como él. Es el amo de las empresas imposibles. Cualquiera diría que es un X-Men.

Lo que en la pizarra del estadio local de Algarve se traduce como remontada heroica que agua la fiesta a los de Irlanda, para el universo futbolero simboliza la reescritura de un hito; la gloria de un hombre de equipo. La coronación de un nuevo rey del gol.

El Bicho está feliz y augura que aún le quedan algunos años de correrías. Su “gran motivación y voluntad” es levantarse todos los días “con la ambición de querer hacerlo mejor y alegrar a los aficionados, a la familia y a los hijos”, según propias declaraciones, es lo que le ayuda a seguir batiendo plusmarcas. ¿Irrepetible?

¡Hombre récord!
El Guinnes no tardó en entregarle su correspondiente placa de reconocimiento. (Instagram Cristiano Ronaldo)

El Guinnes no tardó en entregarle su correspondiente placa de reconocimiento. (Instagram Cristiano Ronaldo)

“Ronaldo merece este récord”, subscribió Daei cuando le preguntaron sobre perder su liderato a manos del astro portugués. El Shahriar (El Rey, en persa), de 52 años, retirado desde 2007 y ex Bayern Múnich, celebró elegantemente al heredero cuando le igualó su cifra de 109, con doblete ante Francia en la Euro 2020. Cristiano ahora es líder en solitario. Dejó bien lejos a Puskas (84), Kamamoto (80) y al legendario Pelé (77).

La carrera del cinco veces Balón de Oro (solo superado por ese otro genio llamado Lionel Messi, con seis) demuestra el nivel galáctico de CR7, quien debutó en la arena foránea en agosto de 2003.

El 12 de junio de 2004 el estadio Dragao rebosa de gente y alegría. Todo Portugal, anfitrión, ha enloquecido con la presencia de su combinado en la final de la Eurocopa. Pero quedan atónitos por las mordidas del rocoso team de Grecia que los derrota 2-1.

No obstante, ese gol llanero valió para la anécdota. En las postrimerías del choque, un córner es cabeceado dentro de los tres palos por el dorsal 17, en juego tras el descanso. Al marcar, el imberbe de pelo ensortijado simplemente se va corriendo, en soledad, al ombligo de la cancha. Nada hay que celebrar, salvo que así comienza la obra centenaria de Cristiano Ronaldo luciendo la indumentaria rojiverde.

En estos 18 años Ronaldo puso a sonar la registradora en todas las competiciones que ha disputado, incluso siendo el guionista y primer actor de noches mágicas; 45 países han encajado al menos un disparo suyo, mientras Suecia y Lituania son sus víctimas más agujereadas (siete cada una). Sus escenarios fetiches son los clasificatorios de Eurocopa (31 goles), y los de eliminatorias mundialistas (33, a seis de pescar a El Pescado, el guatemalteco Carlos Ruiz).

En realidad, si se toma en cuenta la casta femenina, Cristiano está todavía 76 goles por debajo de la goleadora más productiva con selecciones. Christine Sinclair, de 38 años, logró su diana número 187 por Canadá hace semanas, en las olimpiadas de Tokio.

“Hombre récord” han dado en llamarlo, entre una decena de sobrenombres lisonjeros. En enero de 2021 acaparó titulares en todo el globo, pues según MisterChip –el estadístico mayor del fútbol– y la mayoría de los analistas del deporte, conquistó el título honorífico de máximo goleador de todos los tiempos, al marcar su gol 760 (lo ha elevado a 785, en 1 074 juegos).

Polémica aparte, esto conllevaría destronar al austro-checo Josef Bican (759 goles, aunque la FIFA le atribuye 805, y él mismo dice tener en su libreta de apuntes la cómica –cósmica quise decir– cifra de ¡¿5 000?!), y dejar en la cuneta a renombrados delanteros como Pelé y Romario.

Haciendo una somera radiografía al increíble archivo de Cristiano tenemos que: en 894 partidos a nivel de clubes, el oriundo de Madeira marcó cinco goles en 31 choques con el Sporting, 118 en 292 salidas con el Manchester United, 450 en 438 desafíos con el Real Madrid, y 101 en 133 apariciones con la Juventus; más los 111 con Portugal. Pero vale razonar que en tramas de numeritos no está dicha la última palabra.

El crack posee también las marcas de goleo en la Liga de Campeones (134 y ha marcado en cuatro finales, por algo le llaman Míster Champions), en el Real Madrid (450), y en seleccionados europeos (desde que adelantó al húngaro Ferenc Puskas en la copa mundial de Rusia 2018). Fue el primer futbolista en superar los 100 tantos en tres grandes ligas: Inglaterra, España e Italia; y resultó líder goleador en las tres.

Frente a Irlanda el pupilo de Fernando Santos puso el cuño con 180 partidos en su hoja de ruta. Así alcanzó a su otrora coequipero merengue y defensa español Sergio Ramos. Está cantado: pronto Ronaldo lucirá otro galardón, y pasará a ser el internacional europeo de más actuaciones con su selección. De ese total de presentaciones ha marcado en 74, una auténtica barbaridad que le acerca al 50 por ciento de eficacia.

El actual fichaje del Manchester United se encamina a marchas forzadas a integrar el selecto club de los que han participado en cinco mundiales, (como el italiano Gianluigi Buffon, el alemán Lothar Matthäus y presuntamente el argentino Messi). Aunque suena quimérico, Catar 2022 será el último chance que tendrá el multicampeón luso para lanzar un órdago y buscar el único trofeo que falta en su deslumbrante “premioteca”.

Infografía (G. REI)

Infografía (G. REI)

El golazo de la vida

Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro nació el 5 de febrero de 1985, no en un vergel sino en Funchal, isla portuguesa de Madeira, y creció en uno de los barrios más pobres del país ibérico. Su madre María Dolores, una cocinera con tres hijos, confesó que cuando estaba embarazada pensó en abortarlo por la terrible situación económica y la mala vida que tenía junto al padre, José, a quien apenas le alcanzaban las pagas de jardinero y utilero para matar la sed de alcohol. Probablemente, gracias al médico que se negó a hacer el procedimiento, –o a la luz original de aquel feto elegido– conocemos a Cristiano.

Igual que muchos, el niño halló en el fútbol un campo para encauzar energías y cultivar esperanzas. Era tal su don y su afán que desde los 10 años acaparó focos cual brillante promesa. La madre reivindicada lavó y planchó para la calle a fin de abrigar el sueño del cuarto hijo. Pero la vida parecía obstinada en subirle la varilla.

Al chico de 15 años –ya en la plantilla del Sporting de Lisboa– se le diagnosticó un problema cardiaco que pudo haber tronchado de manera precoz su futuro. (Y no estaría yo contando esta historia). Pero él, predestinado a vencer escollos, tras la cirugía láser del corazón se recuperó de inmediato y retornó al césped.

Ese camino de sacrificios, autoexigencias y vencimientos de metas derivó en goles, fama, lujos y cuentas bancarias de exorbitantes ceros (basta decir que –con 120 millones de dólares– ocupó el tercer puesto en el reciente ránking de deportistas mejor pagados del año). Encima es galán, y modelo; y modelo de galán. Nada, que tiene una vida de príncipe; pero nadie se la regaló. Tampoco lo obnubilan sus bienes ni olvida que nació mendigo.

Su cara solidaria: en el hospital oncológico de Lisboa, año 2010. (kn3.net)

Su cara solidaria: en el hospital oncológico de Lisboa, año 2010. (kn3.net)

Dentro y fuera del terreno es un tipo extraordinario, y resalta entre los sportman dedicados a causas benéficas. En 2015 encabezó la lista de atletas más solidarios del orbe, y a lo largo de su carrera ha hecho innumerables donaciones monetarias –y hasta su propia sangre– en favor de niños portugueses, sirios, palestinos, indonesios… con enfermedades graves y raras, o víctimas de catástrofes naturales y guerras.

Los detractores –sí, tiene un montón– acentúan sus gestos altivos y ordinarios, sin atender que es humano. Sin embargo –igual que Roberto Carlos, el cantante– Cristiano tiene “un millón de amigos” en redes sociales; espacio extradeportivo donde también ha roto récords. Es la persona con más admiradores en Instagram (336 millones); la más seguida en Facebook (149 millones) y la quinta en Twitter (91 millones).

Es lo que se dice un “influencer”. Algunos lo denominan “efecto CR7”. Cuando retiró de la mesa –donde estaba a punto de dar una rueda de prensa– dos botellas de gaseosa y recomendó: “¡Agua… No Coca-Cola!”… horas después la emblemática transnacional percibió un abrupto desplome de sus acciones en bolsa y la pérdida de 4 000 millones de dólares.

Pero sobre todo trasciende por ser coprotagonista de un famoso debate: ¿quién es mejor, él o Messi?; basado en la incidencia en el juego y capacidad para ganar títulos. Amén de la comparativa y las ojerizas que siempre estarán encima de la mesa, no existen dudas de que Cristiano Ronaldo figura en el podio de los futbolistas históricos, y hasta en el top ten de la élite deportiva. Y lo más excitante: el “árbitro-destino” no ha pitado el final del show. (¡Siiuuu!)

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Igor Guilarte Fong

 
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