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Publicado el 28 Septiembre, 2021 por Prensa Latina en Deportes
 
 

¿Un vistazo al Salón de la Fama?

Idalys Ortiz en uno de sus combates en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde terminó campeona. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)
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Idalys Ortiz en uno de sus combates en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde terminó campeona. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)

Idalys Ortiz en uno de sus combates en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde terminó campeona. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

A su momento Idalys Ortiz debe entrar al Salón de la Fama del Judo. Quizás ni siquiera necesitaba para ello esa medalla de plata que ganó hace unas semanas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Es que su andar sobre los tatamis ha sido demoledor…

¿Recordamos sin demora a los otros tres antes de seguir tecleando? Parece una buena idea pensando en los no pocos lectores que podrían estarse haciendo la pregunta, incluso para muchos repasar lo que ya saben.

Entonces la respuesta llega sin demora: los también grandes Héctor Rodríguez y Driulis González (campeones olímpicos), y el entrenador Ronaldo Veitía, artífice de muchísimas medallas en las competencias más encumbradas.

Héctor Rodríguez (división de los 63 kilogramos) fue el primer cubano en subir a lo más alto de un podio en Juegos Olímpicos. Lo hizo en Montreal 1976, donde se sobrepuso además a una seria lesión en una de sus costillas. Entonces quedó bautizado así en lo deportivo: “El Volcán de Montreal”. Otro gran momento le llegó antes: medalla de bronce en el mundial de Lausana, Suiza 1973.

Los dejamos con uno de los elogios que despertó su faena en suelo canadiense, según leímos ahora en la enciclopedia Ecured, dicho por un japonés (¡son los padres del judo!): Isao Inokuma, monarca olímpico en Tokio 1964, en la división de más de 80 kilogramos.

“Nunca un judoca latinoamericano, y menos de la raza negra, dominó con tanta maestría las variadas y complejas técnicas de la disciplina. Poseía una gran combatividad y formas muy correctas de adoptar las posiciones básicas”.

Héctor Rodríguez, vamos a repetirlo: “El Volcán de Montreal”, entró al Salón de la Fama en el año 2013.

Driulis y Veitía

Y tan solo dos años después, en 2015, las puertas se abrieron para la grandísima Driulis González (57 y 63).

Sigamos concentrados en Juegos Olímpicos, porque si nos vamos para los Campeonatos Mundiales, lo cual lo más seguro es que haremos en otro momento, hay en ellos mucho pan por rebanar sobre las actuaciones de estas dos exponentes.

Driulis González, debemos recordarlo, archivó oro en Atlanta 1996 (poco antes había tenido una peligrosa lesión en la cervical), plata en Sídney 2000 y bronces en Barcelona 1992 y Atenas 2004.

Era, hasta hace pocas semanas, la cubana más encumbrada en Juegos Olímpicos, hasta que Idalys Ortiz alcanzó esa categoría por la diferencia del color de las medallas. Driulis González: 1 de oro-1 de plata-2 de bronce=4 en total. Idalys Ortiz: 1-2-1=4.

Y tres años más tarde que a Driulis González, hablamos entonces de 2018, le tocó el turno a Ronaldo Veitía, quien llevó a sus muchachas a grandes proezas.

“Nosotros tenemos 25 medallas olímpicas y de ellas seis títulos dorados, también 57 preseas mundiales, de ellas 16 campeonas del mundo. Incluso, en Sidney 2000 dominamos la disciplina del judo femenino y han sido momentos inolvidables”, dijo en 2018 en una entrevista para los lectores del periódico Granma.

Nos vamos a quitar ya el kimono: Sí, Idalys Ortiz debe ser la cuarta figura del judo cubano en entrar al Salón de la Fama.

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