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Publicado el 1 Octubre, 2021 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

¿Nos ponemos los kimonos?

Hay que apretar en San Salvador 2023, y un vistazo a los cubanos en el Salón de la Fama
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Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Idalys Ortiz (izquierda) en Londres 2012

Idalys Ortiz (a la izquierda) en Londres 2012. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)

Siempre hay mucho pan por rebanar en el prestigioso judo cubano. Un recordatorio sin ir lejos: Idalys Ortiz ganó plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, su cuarta medalla bajo los cinco aros. En ellos siempre al menos uno de nuestros compatriotas ha subido al podio en sus últimas diez versiones (desde 1976).

Es verdad que en la capital nipona todos no compitieron bien (una excepción sería Kaliema Antomarchi), pero eso ya es agua pasada. El próximo evento multideportivo en la mirilla son los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador 2023. Y ojo: en Barranquilla 2018 terminamos con ocho de oro-tres de plata-seis de bronce=17. En los de Veracruz 2014 la cosecha fue superior: 13-4-1=18.  No olvidemos ese descenso.

Vamos a otro punto: a su momento (+78 kilogramos) debe entrar al Salón de la Fama. Quizás ni siquiera necesitaba para ello esta nueva plata. Su trayectoria ha sido demoledora.

Recordemos sin demora a los tres cubanos ya con ese honor: Los también grandes Héctor Rodríguez y Driulis González (campeones olímpicos), y el entrenador Ronaldo Veitía, artífice de muchísimas medallas en las competencias más encumbradas.

Héctor Rodríguez (63) fue el primer cubano en subir a lo más alto de un podio en Juegos Olímpicos. Lo hizo en Montreal 1976, donde se sobrepuso a una seria lesión en una de sus costillas. Entonces quedó bautizado así en lo deportivo: “El Volcán de Montreal”. Antes ganó medalla de bronce en el mundial de Lausana 1973.

Los dejamos con uno de los elogios que despertó su faena en suelo canadiense, según leímos ahora en la enciclopedia Ecured, dicho por un japonés (¡son los padres del judo!): Isao Inokuma, monarca olímpico en Tokio 1964, en la división de más de 80 kilogramos.

“Nunca un judoca latinoamericano, y menos de la raza negra, dominó con tanta maestría las variadas y complejas técnicas de la disciplina. Poseía una gran combatividad y formas muy correctas de adoptar las posiciones básicas”.

Héctor Rodríguez, vamos a repetirlo: “El Volcán de Montreal”, entró al Salón de la Fama en el año 2013.

Y tan solo dos años después, en 2015, las puertas se abrieron para la muy laureada Driulis González (57 y 63).

Sigamos concentrados en Juegos Olímpicos (no en mundiales).

Driulis González, debemos recordarlo, archivó oro en Atlanta 1996 (poco antes había tenido una peligrosa lesión en la cervical), plata en Sídney 2000 y bronces en Barcelona 1992 y Atenas 2004.

Era Driulis González la cubana más encumbrada en Juegos Olímpicos, hasta que Idalys Ortiz alcanzó esa categoría por la diferencia del color de las medallas. Driulis González: 1 de oro-1 de plata-2 de bronce=4 en total. Idalys Ortiz: 1-2-1=4.

Tres años más tarde que a Driulis González, hablamos entonces de 2018, le tocó el turno al también muy grande Ronaldo Veitía.

“Nosotros tenemos 25 medallas olímpicas y de ellas seis títulos dorados, también 57 preseas mundiales, de ellas 16 campeonas del mundo. Incluso, en Sídney 2000 dominamos la disciplina del judo femenino y han sido momentos inolvidables”, dijo en 2018 en una entrevista para los lectores del periódico Granma.

Ya nos vamos a quitar el kimono: Sí, Idalys Ortiz debe ser la cuarta figura cubana en llegar al Salón de la Fama del Judo.

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Rafael Pérez

 
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