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Publicado el 5 Octubre, 2021 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

Premio a no rendirse

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Marlon Vega, Novato del Año con Mayabeque en la Serie Nacional 60, vino como relevista en el partido por el bronce y lanzó tres y dos tercios de inning, ponchó a cinco y no le anotaron. (Foto: ABEL ROJAS BARALLOBRE)

Marlon Vega, Novato del Año con Mayabeque en la Serie Nacional 60, vino como relevista en el partido por el bronce y lanzó tres y dos tercios de inning, ponchó a cinco y no le anotaron. (Foto: ABEL ROJAS BARALLOBRE)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

  • ANTES de referirnos a las carencias del nuestro béisbol, que no son pocas, preferimos reconocer en la sencillez de estas líneas a los peloteros cubanos que ganaron, sí, ganaron, el cuarto lugar en el III Mundial Sub-23 que tuvo lugar en las ciudades mexicanas de Hermosillo y Obregón, del 23 de septiembre al 2 de octubre de 2021. Fueron 12 los atletas que en distintos momentos, tres de ellos tras el último desafío, abandonaron el equipo olvidando el compromiso deportivo, así como a su país y familia, dejando ver las consecuencias de la cancelación del acuerdo desterrado durante la penosa era de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos. Aquel documento, que no se pudo llevar a la práctica, pretendía acercar a la Federación Cubana de Béisbol y las Grandes Ligas, para evitar el éxodo de peloteros nuestros de manera insegura y la obligatoriedad de renunciar a su país, así como garantizar el progreso en lides de mayor nivel. Afortunadamente, la sangre de los cubanos es espesa y los nuestros se repusieron en Sonora. Con el line-up justo –nueve bateadores–, sin más opciones para el director técnico Eriel Sánchez que no fueran cinco lanzadores, nos colamos en la discusión del bronce, donde cedimos ante Colombia (5-3), tras derrotar previamente a Panamá en la Súper Ronda (9-8 en extrainning), instancia donde caímos ante Venezuela (11-0 nocaut) y Colombia (6-1). En la fase clasificatoria solo nos derrotó México (5-0) en el debut, pero los éxitos no se hicieron esperar a costa de China Taipei (2-1), Alemania (10-3), República Checa (7-1) y República Dominicana (6-2). Una faena, teniendo en cuenta el entorno, digna de reconocimiento. Y así la valoró nuestro pueblo.
  • EL TORNEO vio coronarse al plantel de Venezuela, el cual -entre otros reconocimientos- recibió uno del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien les expresó en un tuit: “Felicidades por el triunfo, hermanos”. Por primera vez estuvo un elenco cubano en estos eventos, lo cual nos dejó algunas notas para revisar. Arribamos con poca información sobre los rivales y varios meses de inactividad, pero esos factores no justifican algunos hechos. Allí nos enfrentamos a lanzadores con extensos repertorios y velocidades por encima de las 94 millas por hora, características que no solemos ver en nuestro torneo. Por demás, la desesperación consumió un número considerable de turnos madero en mano, pues no fueron pocos los que le tiraron al primer envío, cediendo el out en incontables ocasiones. Continúa siendo necesario sacar la pelota más allá de los límites del cuadro, y ello solo se consigue cambiando postura y formas de hacer el swing. Especializar el picheo es otra de las asignaturas pendientes (abridores-relevistas-cerradores). En nuestro béisbol hay talento en todas las áreas, pero falta pulirlo en consecuencia con los tiempos que corren, rescatar la pelota cubana de antiguas teorías y adentrarla de una vez en el béisbol moderno.
  • EN EL III MUNDIAL SUB-23 compitieron atletas de hasta 24 años, debido al atraso un curso de su realización a causa de la pandemia de la covid-19. Los juegos se efectuaron a siete entradas y se aplicó de manera correcta el cronómetro para evitar pérdidas de tiempo (minuto y medio entre inning, y límite de 20 segundos entre un envío y otro del lanzador a la goma). El uso del video, para reclamaciones, salvó algunas jugadas y empañó otras, por lo que se deberá perfeccionar su utilización; pero no hay dudas de que se trata de una herramienta imprescindible. Como dato curioso, todos los equipos presentes en la fase de grupos (12) ganaron al menos un choque en esa instancia, lo que demuestra la paridad y el crecimiento de un buen número de naciones sin tradición. Un ejemplo: República Checa le ganó en su debut a México, el anfitrión, anterior monarca, ahora subcampeón.

 

 

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