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Publicado el 26 Febrero, 2015 por Caridad Carro Bello en En Cuba
 
 

AGRICULTURA URBANA Y SUBURBANA

El cultivo de la perseverancia

Es posible producir vegetales en la ciudad

(Foto GILBERTO RABASSA)

Por CARIDAD CARROBELLO
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Frente al organopónico ubicado en 146 y 25, en el municipio capitalino de Playa, un grupo de clientes espera por que traigan desde los cercanos canteros las zanahorias y las lechugas, para completar el surtido de vegetales que llevarán a casa.

Pablo Frías Hernández, administrador del lugar, no se envanece cuando a su lado Ailín Cairo del Cristo, subdelegada para la agricultura urbana y suburbana capitalina, asegura que esta es la mejor unidad de producción de hortalizas de la ciudad. Y si se tiene en cuenta que La Habana fue la provincia más destacada durante 2014, no es exagerado afirmar también que esta entidad se destaca entre las mejores del país.

Frías, de padres canarios, ha heredado de sus antecesores el carácter perseverante y la vocación por la agricultura. Pero convertir en un edén un área de 29 mil metros cuadrados no le ha sido fácil. Cuenta que cuando llegó aquí, en 2002, montado en su motocicleta y con un sombrero de guano, lo primero que debió hacer fue ponerse a arrancar yerbas.

“Esto lo habían abandonado tanto que hasta se convirtió en un vertedero de desechos. Pero 12 años después cultivamos cerca de 28 especies de hortalizas. En las áreas externas tenemos 16 tipos de frutales, como mango, aguacate, guayaba, cereza, entre otros”, dice.

Hasta este singular productor llega una viejecita para pedir un poco de romero, y él, gustoso, ordena regalárselo. “Las plantas medicinales –añade- no las comercializamos; las tenemos para dárselas a las personas necesitadas”.

Sin embargo, otras áreas productivas se insertan en el subprograma de plantas medicinales, que Salud Pública emplea para elaborar medicamentos destinados a la red de farmacias. Uno de los lugares más emblemáticos al respecto es la capitalina granja América Latina, dotada de tecnología adecuada para el secado de las distintas especies.

Ni vientos ni mareas que detengan

Luchar contra las malas yerbas y las plagas constituye el día a día de quienes en Cuba integran el subprograma de hortalizas de la agricultura urbana y suburbana, el cual alcanzó el año recién finalizado un millón 200 mil toneladas de productos.

En el municipio capitalino de Boyeros, Belarmino González, director de la UEB perteneciente a la Empresa Agropecuaria de La Habana, muestra tomates y coles dignos de fotografiar.

Aclara que para obtener tales cosechas cumplen con un estricto control biológico: “Para la col, utilizamos las trampas de chismosas, una iniciativa criolla para capturar al adulto de la indeseable polilla mediante mechones encendidos en la noche”. Logran eliminar así casi 90 por ciento de esos insectos, y al resto lo neutralizan mediante la utilización de las avispitas trichogramma.

Luego de atender la salida temprana de los camiones cargados de 50 quintales de productos como promedio diario, Belarmino enrumba sus pasos hacia el área de cultivos semiprotegidos, y muestra las barreras naturales de plantas aromáticas para el control de las plagas, así como una colmena de abejas que ayuda a la polinización de los cultivos.

La UEB Boyeros produce para la población de Plaza de la Revolución, además de asegurar el abasto al consumo social, las FAR y otros organismos priorizados. A esta entidad pertenecen 82 fincas de la localidad, y en particular tiene a su cargo 14 organopónicos.

El subprograma de hortalizas cuenta hoy en todo el país con dos mil 855 organopónicos, seis mil 875 huertos intensivos y 475 unidades de cultivos semiprotegidos, las que pudieran alcanzar la respetable cifra de 10 mil hectáreas bajo esta tecnología para 2017, según lo previsto en el Estudio de Factibilidad aprobado por el Ministerio de Economía y Planificación.

Al respecto, Ailín Cairo precisa que en la capital existe el proyecto de completar las cien hectáreas de cultivos semiprotegidos para hortalizas, sobre todo de hojas, al concluir 2015.

“Este año mantendremos también la máxima explotación de los organopónicos, huertos intensivos y cultivos protegidos de la ciudad. Eso permitirá abastecer mejor a la población, el consumo social y el turismo.

“Entre otras metas, queremos consolidar las cuatro nuevas cooperativas de frutales del territorio y las 34 jugueras inauguradas en áreas aledañas a hospitales”, informa.

Mango, piña, anón, pero ¿papasán?

Con métodos agroecológicos se obtienen los tomates y coles en la UEB Boyeros

Con métodos agroecológicos se obtienen los tomates y coles en la UEB Boyeros, perteneciente a la Empresa Agropecuaria de La Habana

La actividad de los frutales es otra de las que con mayor dinamismo avanzaron dentro del Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar durante 2014, con la introducción de nuevas especies en los territorios cubanos, los jardines territoriales de estos cultivos y el incremento de dichas cosechas en cooperativas, fincas, parcelas y patios.

La producción popular alcanzó las 146 mil 584 toneladas el pasado año en toda Cuba. Pero aún queda trabajar en la expansión de especies como el maracuyá, el melocotón, el canistel, entre otras.

Un batido de papasán ofrecido por Gualberto Mesa en la finca La Mora, unidad de referencia nacional perteneciente a la CCS Emiliano Montes de Oca, del municipio de Guanabacoa, roba la atención de los visitantes.

Se trata de una especie de pepinillo que da una enredadera. Cuando las fruticas maduran, entonces se puede elaborar jugo, o batirlas con leche y azúcar; así preparado, su sabor es similar al del mamey colorado.

“El papasán no solo sirve como fruta; también se le puede encurtir, y es delicioso”, explica Mesa, quien además lidera tareas especiales como el cultivo del petit pois de forma experimental; de la cúrcuma, para colorante y condimento; la achicoria, tan buscada para el tratamiento de la diabetes; la albahaca basilico, que se emplea en los espaguetis -es de hoja grande y mucho más aromática que la conocida popularmente-; y la rucola cultivala, muy demandada por el turismo italiano para sazonar sus comidas.

“Con el petit pois empecé hace dos años, tenía un kilogramo y ya voy a procesar una tonelada. No fue fácil, porque en el país no hay cultura de este cultivo. Al principio no se me daba, sembré de nuevo el campo y comencé a recoger la vaina tierna con un promedio de ocho granos. Yo voy cosechando a diario, y procesándolo congelado, o encurtido con otros vegetales como zanahoria y habichuela”.

Mesa nunca pensó realizar actividades de este tipo, “con el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, y otros expertos, he obtenido un sinnúmero de conocimientos muy valiosos”, reconoce contento.

También leche y carne

Mirelis Ramos Ruíz, directora de la UEB granja agropecuaria integral Campo Florido, en La Habana del Este, precisa que su entidad destaca en las producciones de ganado mayor y menor, los cultivos varios y la actividad acuícola. Cuenta con seis unidades pecuarias, 18 fincas agrícolas e igual número de micropresas.

Dentro del escenario pecuario está Pradera Roja, que, además de su función genética –con el Holstein rojo-, produce más de 97 mil litros de leche, la mayor parte entregada a la industria. Aquí las vacas en ordeño promedian 10.4 litros cada una, con el alimento básico de pastos y forraje.

Miguel Ramírez, administrador de Pradera Roja, cuenta que esta entidad fue creada al triunfo de la Revolución, y en los años 90 sufrió un significativo deterioro, al dejar de recibir insumos para la producción y mermar la base alimentaria de los animales.

Hoy, gracias a un trabajo sostenido, esta es la primera unidad de la ganadería del país que obtiene la cuarta corona de excelencia otorgada por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana.

El genotipo ganadero actual consiste en las razas Holstein factor rojo, Taíno de Cuba, Criollo y mestizos de estos dos últimos. Los trabajadores de aquí no solo atienden al ganado vacuno, sino también extensas áreas de plantaciones de hierba Guinea, pasto estrella, kingras, CT 115, OM22, Glicinia, caña de azúcar, algarrobo, leucaena, morera y moringa para los animales.

Y como si fuera poco, trabajan por la diversificación de las producciones cárnicas, con cerdos, aves, conejos, cuys.

Más producción, pero precios altos

Miguel Ramírez, administrador de Pradera Roja

Miguel Ramírez, administrador de Pradera Roja, controla que los terneros tengan comida disponible

Mercedes López Acea, primera secretaria del PCC en La Habana, destacó durante el balance nacional de la agricultura urbana y suburbana que se avanza en un mejor aprovechamiento de las áreas, hay superiores rendimientos, mayor diversidad, y eso lo demuestra la presencia de productos en muchos lugares.

Pero reflexionó que, para la población el efecto positivo de estas producciones está relacionado con los precios de comercialización, que deben ir bajando paulatinamente, en correspondencia con el aumento de las cosechas. Hay que ser eficientes en el campo, acortar la cadena de distribución -con menos intermediarios-, y pensar más en el pueblo, dijo.

Añadió que quien trabaja directamente la tierra ha de recibir los mayores ingresos. Y el resultado final debe ser siempre que la gente tenga satisfacción.

Al punto de venta ubicado en el organopónico de 146 y 25, en Playa, vienen cada vez más personas a comprar. La causa: los precios. Pablo Frías Hernández mantiene aquí la filosofía de que “el productor debe ubicarse del otro lado de la tarima, trabajar sin intermediarios, y tener en primer orden la conciencia de que quien pone los precios debe ayudar al pueblo, en lugar de dedicarse a vaciarle el bolsillo.

“Nuestros precios son respaldados por el alto volumen de producción obtenida: junto con el otro organopónico a mi cargo, el Inre 1 (está en 5ª y 44 y fue el primero en crearse en la ciudad), producimos 160 toneladas anuales, con un promedio de 16 kilogramos por metro cuadrado. Pero para eso no puede haber canteros vacíos y hacer siete rotaciones de cultivos por área”.

Los salarios del colectivo de Frías oscilan entre mil 400 y mil 600 pesos mensuales, como promedio. “Eso da para vivir”, asegura.

“A mí no se me ocurriría nunca vender un macito de lechuga en 10 pesos, sino una libra en cinco pesos. Cada vez que tengo un chance para bajar el precio de algo lo hago. Hay productos que sabemos que compran los revendedores, como el perejil y la yerba buena, y están un poco más caros. No les bajo el precio, pero tampoco se lo subo, porque si no ellos se descobran con el pueblo.

“El cliente no tiene la culpa de que la agricultura sufra afectación de plagas o de factores climáticos, y no debe pagar tampoco por la ineficiencia”, razona.

Este hombre singular dice que siempre pone el oído en el mostrador y los ojos encima de los canteros. “Creo que la agricultura urbana todavía puede hacer más en los precios, en los rendimientos, en el tratamiento a los cultivos para lograr productos inocuos, y en una cultura de venta”.

Frías finalmente muestra su mayor tesoro: “este cuadrito de agradecimiento de la delegada de la circunscripción, por no haber tenido nunca una queja y por el servicio brindado a la comunidad”.

Mirada desde otras provincias

A más demanda, mejor oferta

Por CARIDAD CARROBELLO
Fotos: (Foto GILBERTO RABASSA)

Regino Rodríguez Hernández, de la finca pecuaria La Carolina

El cienfueguero Regino Rodríguez Hernández, de la finca pecuaria La Carolina, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Jorge Alfonso, es el mejor productor de leche de cabra del país

El Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar busca consolidar en todas las localidades una infraestructura organizativa y productiva, que posibilite producir, procesar y suministrar alimentos aún en momentos de contingencias.

Los ocho municipios de la Perla del Sur trabajan arduamente con sus productores. En la finca de excelencia nacional El Pedregal, en la ciudad de Cienfuegos, Wilfredo René Padrón revisa las guanábanas nacidas en 840 árboles de este tipo. “Poseen propiedades medicinales tanto los frutos como las hojas –afirma-, se les atribuyen cualidades anticancerígenas”.

El máster en Ciencias Agrícolas y profesor universitario explica que las cuatro hectáreas a su cargo están sembradas de estas y otras 116 especies de frutales. El lugar es un aula bajo el sol. Por su vínculo con la Facultad de Ciencias Agrarias de la universidad Carlos Rafael Rodríguez, del territorio, varios estudiantes investigan y realizan allí sus tesis.

En la capital cienfueguera, en la finca pecuaria La Carolina, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Jorge Alfonso, dos chivas recién paridas acarician a sus crías. Aquí la reproducción de los animales y los ordeños llevan el signo de más. No por gusto Regino Rodríguez Hernández es el mejor productor de leche de cabra del país. Logra un promedio de 70 mil litros al año y no teme elevar la varilla del salto, pues cuenta con 160 hembras paridas y otras 80 en fase de desarrollo.

El doctor en Ciencias Agrícolas Wilfredo René Padrón, en la finca El Pedregal, impulsor de la siembra masiva de guanábana

El doctor en Ciencias Agrícolas Wilfredo René Padrón, en la finca El Pedregal, en Cienfuegos, es la primera persona que ha impulsado la siembra masiva de la guanábana, una planta de probados efectos medicinales. (foto GILBERTO RABASSA)

El Jardín Macradenia, en el municipio de Palmira, pretende sumar otra corona a las cuatro otorgadas. Omar Alomar Moreno explica que el objetivo del lugar es la conservación, la educación ambiental y la investigación sobre especies de orquídeas y helechos nativos. Al sitio se le entregó en 2014 la condición de Jardín de Excelencia Nacional.

La empresa agropecuaria La Horquita, en el municipio de Abreus, pareciera no tener nada que ver con la agricultura urbana y suburbana. Sin embargo, su director, Enrique Llanes, señala el aporte científico-técnico y productivo a 26 tareas especiales de dicho movimiento, incluyendo la cría porcina y las siembras de frijol, girasol y otros cultivos.

A más demanda, mejor oferta

En la ciudad de Sancti Spíritus existen 13 consejos populares, y en todos hay vegetales y condimentos frescos a la mano. El organopónico El Estadio hace gala de la permacultura (basada en un diseño agroecológico sustentable). Allí Alberto Gorrí, un entusiasta del tema, muestra un área donde viven en perfecta armonía plantas y otros especímenes vivos.

También en el mismo municipio hay un organopónico de plantas medicinales y otro de flores. El último, llamado Linda flor, es un paraíso. Quienes allí compran arreglos florales o plantas disfrutan del frescor y la belleza del umbráculo y de la reconfortante sombra dentro de un área de estar.

RESULTADOS

Hacedores de milagros

En la agricultura urbana y suburbana no existen imposibles. Así lo afirma su principal impulsor en Cuba, el doctor Adolfo Rodríguez Nodals

Por CARIDAD CARROBELLO
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Adolfo Rodríguez Nodals, director general del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat) y Jefe del Grupo Nacional

Adolfo Rodríguez Nodals precisa que la producción de 147 fincas municipales de semillas ha facilitado hoy 70 por ciento de simientes de lechuga empleadas en el país, 80 por ciento de acelga china y 40 por ciento en rábano. (Foto GILBERTO RABASSA)

Los integrantes del Grupo Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana han recorrido 67 veces todos los municipios del país. A 17 años de existir el movimiento productivo de huertos, organopónicos y de otras áreas para la obtención de vegetales, frutas y otros alimentos, no les queda rincón sin explorar.

“Son cuatro visitas nacionales al año, nos pasamos fuera de la casa entre cinco y seis meses”, afirma satisfecho el doctor en Ciencias Adolfo Rodríguez Nodals, director general del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat) y Jefe del Grupo Nacional.

Hiperquinético –seguro consume muchísimas espinacas- y conversador, este promotor de las ciencias sin embargo cree en milagros. “Cuando el programa de la agricultura urbana fue oficialmente organizado en 1997, comenzamos con ocho subprogramas productivos y hoy son 31”, argumenta.

Otro ejemplo ilustrativo de esta “utopía milagrosa” es la siembra en la Isla de frutales de regiones frías, como manzanas, peras y melocotones. Las dos primeras especies están probándose en una hectárea compacta en Cifuentes y Batabanó, respectivamente, a partir de variedades aclimatadas por campesinos.

Al respecto añade: “Cuba es un país increíble; he llegado a la conclusión de que para afirmar que un cultivo aquí no se da, debe pensarse muy bien”.

-¿Pudiera valorar los logros más relevantes en estos 17 años?

-El fundamental es en hortalizas: hemos incrementado sustancialmente el hábito de consumo de vegetales. Recuerdo que cuando empezamos, en los organopónicos de La Habana establecimos la siembra obligatoria de medio cantero de espinacas y uno de remolacha, pero teníamos poca venta de estos dos cultivos y hubo preocupación por los ingresos. Pues bien, hoy no alcanzan, se vende todo.

El consumo de sustancias antioxidantes beneficia la salud humana; podemos hallarlas en frutas y vegetales, fundamentalmente. Por eso, seguimos persistiendo. Actualmente producimos un millón 200 mil toneladas de vegetales a nivel nacional, en organopónicos, huertos intensivos y cultivos semiprotegidos. La cifra es mayor, porque a la estadística oficial no va lo cosechado en microhuertos caseros.

-¿Cuáles son las dificultades fundamentales?

-Lo más preocupante es que un programa como este -no exento de errores, pero con avances- pueda retroceder por problemas burocráticos. Hay quienes no entienden que dentro del cambio de estructura del ministerio de la Agricultura deben mantenerse las antes denominadas granjas urbanas, que ahora se llaman UEB-granjas urbanas.

Las mayores producciones se registran en las hortalizas

El logro fundamental es en hortalizas: hemos incrementado sustancialmente el hábito de consumo de vegetales en la población

“El ministro del ramo lo concibe así, pero en territorios como Jobabo, Las Tunas, donde la UEB-granja urbana es magnífica, con buenos resultados y una tienda-consultorio agrícola de las mejores del país, tienen la preocupación de que están diciendo que la van a convertir en brigada. Ello tendría consecuencias negativas, pues una brigada no puede citar a otro organismo para controlar, ventilar situaciones, por ejemplo”.

-¿Pudiera adelantarnos algunas novedades?

-En el subprograma de frutales, una buena noticia es que desde agosto de 2014 hemos estado trabajando en establecer una cooperativa de frutales en cada municipio que no la tuviera. Hace tres años en el país se comenzó con 102 de estas cooperativas -que no están bajo nuestra égida-, radicadas en varios municipios.

“Tras una indicación nacional recibida, vimos que 96 municipios carecían de cooperativas para la actividad y empezamos a crear unas 99 que atendemos directamente, en estrecha coordinación con el Grupo Nacional de Frutales.

“Considero, sin caer en apologías, que se ha avanzado en pocos meses. Cada nueva entidad tiene su plan de siembras 2015-2016 y cultivará no menos de 20 frutas diferentes en 20 hectáreas como mínimo. Hoy del Cabo de San Antonio hasta la Punta de Quemados hay aguacate, mango, piña, guayaba y fruta bomba, pero no se puede hablar de otros cultivos, y por eso insistimos en llegar a 53 frutas diferentes, a mediano y largo plazo.

“También están las 171 jugueras, relacionadas con la producción de frutales y administradas por las formas productivas. En Ceballos, Ciego de Ávila, se está experimentando la elaboración de un coctel de frutas de calidad, lo cual se importa hoy.

“Otra novedad es el banco de fito-germoplasma moderno, a concluir en 2016 en el Inifat, para concentrar de manera eficiente los recursos genéticos mediante semillas y colecciones vivas, sin suplantar las existentes en otros institutos. Contribuirá a la vigilancia y alerta temprana de cualquier peligro, y al mantenimiento de las variedades para la seguridad alimentaria del país.

“Resta mencionar el cultivo de la cúrcuma –rizoma subterráneo-, para emplear como polvo colorante y condimento en las cocinas. En Ciego de Ávila se está vendiendo en las bodegas, en La Habana del Este lo comercializaron a un CUP la minidosis, Pinar del Río lo oferta en varios consejos populares, al igual que Las Tunas, y Cienfuegos está empezando. En un futuro pudiéramos abastecer al turismo”.

-¿Principales aportes de las instituciones científicas a la agricultura urbana y suburbana?

-Hasta los años 90 la agricultura cubana estaba montada en el empleo de químicos. El Inifat, los institutos de investigación de Sanidad Vegetal, de Suelos, de Riego, y otros, tenían resultados científicos para el control biológico, la preservación de suelos, las semillas de calidad adaptadas a nuestro clima, etcétera, sin embargo no se empleaban.

“Hoy es diferente, se han aplicado esos estudios en hortalizas, en biofertilizantes, en bioproductos para el control de plagas, y otros. Ello apuntala los logros de la agricultura urbana y suburbana.

“Además está la capacitación: en cada recorrido nacional adiestramos hasta 90 mil técnicos y dirigentes. Para el próximo recorrido, el 68, desarrollaremos el tema de la calidad e inocuidad de los alimentos, porque debemos producir, pero sano”.


Caridad Carro Bello

 
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