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Publicado el 5 Noviembre, 2015 por Heriberto Rosabal en En Cuba
 
 

RECURSOS HIDRÁULICOS

El agua no es solo para hoy

(Foto: MODESTO GUTIÉRREZ CABO/AIN).

(Foto: MODESTO GUTIÉRREZ CABO/AIN).

Por: HERIBERTO ROSABAL

“No porque en determinado momento llueva en todo el país significa que la sequía se acabó. Tenemos un déficit de lluvia acumulado y hay provincias que la padecen hace más de un año.
Los embalses están en un nivel bajo, subiendo a veces un poco, pero en general bajos”, dice la Master en Ciencias, ingeniera y presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Inés María Chapman Waugh.

Incrementos del agua acumulada como el de octubre, por ejemplo, de 727 millones de metros cúbicos, aún representan poco -frente a un déficit para la fecha de mil 777 millones de metros cúbicos- en una capacidad de embalse superior a los nueve mil millones de metros cúbicos, que es la que tienen en total las 242 presas administradas por el Instituto, explica su titular.

En entrevista con BOHEMIA, la especialista confirmó que, aunque a algunos no les parezca, la presente sequía ha sido, en ocasiones, más grave que la de 2004-2005, que fue muy severa. No por gusto se considera, el actual periodo enero-octubre, el quinto peor de los últimos 115 años.

“La de 2004 se concentró en oriente y esta se ha extendido a todo el país. En aquel año comenzaron inversiones, muchas en las capitales de las provincias orientales, a las que se sumó La Habana, sobre todo después de otro episodio del mismo fenómeno en 2010”, recuerda Chapman.

“Eso ha permitido afrontar la contingencia actual y mitigar su impacto tanto en la población como en la economía. De no haberse iniciado aquel proceso inversionista hoy tendríamos más afectaciones.

“En Holguín, por ejemplo, fueron construidas la presa Naranjo y su planta potabilizadora, la estación de bombeo de Colorado y la primera etapa del trasvase, con la conductora Nipe-Gibara, que benefician a la población y aseguran el suministro al polo turístico en el norte de la provincia.

“Por eso muchos oyen hablar de sequía pero no la padecen como en 2004-2005 y creen que no es tan grave. En realidad, si las condiciones fueran las de entonces, en La Habana por ejemplo habríamos tenido que aplicar ciclos de entrega de agua de hasta cada cuatro días en muchos lugares. Y no hemos llegado ahí, pero sí al suministro días alternos en algunas zonas”.

Contra el derroche

El déficit de agua, subraya la también integrante del Consejo de Estado, no es solo por la falta de precipitaciones, sino también por el derroche, “que es lo primero que debemos enfrentar”.

“El balance de agua como indicador de la economía -es decir, su inclusión en el plan de la economía nacional como un recurso más- se aprobó en 2011, para entregarla equitativamente a la población y a las entidades productivas y de servicios.
“El sector estatal tiene grandes consumidores y grandes derrochadores, que no es lo mismo. Los segundos afectan mucho a la población, ante todo a la que vive en su entorno, porque con su gasto excesivo provocan que bajen las presiones y se reduzca el suministro a las viviendas.

“Por eso se establece ese balance y porque agua significa, además, el combustible para bombearla, productos químicos para darle el tratamiento que requiere; salarios; costos de explotación, de mantenimiento de acueductos y otras instalaciones; gastos de acarreo en pipas…

“Hemos estimado que, aunque varía según los distintos sistemas de acueducto, el costo promedio de cada metro cúbico de agua suministrado es de 67 centavos, sin considerar los gastos en las dos monedas que circulan en el país, con lo cual sería mayor. Por ejemplo, el estudio en uno de los sistemas de una provincia dio un equivalente a 24 dólares. No obstante, los precios son subsidiados.

Aunque llueve, hay déficit de precipitaciones en todo el país.

Aunque de tanto en tanto llueve, hay un déficit de precipitaciones acumulado y hay provincias que padecen la sequía hace más de un año. (Foto: AIN / ROBERTO MORÉ).

“No hay todavía suficiente percepción de ese valor económico y el consumo nacional anual es de unos nueve mil millones de metros cúbicos. El 95 por ciento de la población tiene acceso al agua potable y ocho millones de habitantes, del total de 11.2 millones, la reciben mediante redes, mientras la que se sirve en pipas también es certificada, segura para la salud.

“Solo en los canales de los sistemas de riego de la agricultura, que consume el 60 por ciento del agua distribuida en el país, se pierden más de dos mil 500 millones de metros cúbicos”.

-¿No hay penalizaciones?

-Comenzamos por instalar metros contadores y evaluar el uso racional y eficiente del agua comparando la que se consume en la fábrica, por ejemplo, con las toneladas de determinado artículo que produce, o en el hospital, con las camas ocupadas.

“Desde 2013 empezamos a hacerlo así, no sin dificultades; educando a trabajadores y funcionarios sobre la necesidad de ese enfoque y aplicando medidas disciplinarias a unos cuantos cuadros por no cumplirlo. Primero lo establecimos en nuestro organismo y luego en los demás de la administración central del Estado.

“Mensualmente se chequea el cumplimiento de esos indicadores, por los que medimos el impacto del uso del agua, y con igual periodicidad, bajo la dirección del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, se hacen análisis a nivel de territorios en los que rinden cuenta los organismos y entidades derrochadores.

“A estos últimos se les dan plazos para resolver los problemas y, aunque no con la agilidad que quisiéramos, algunos han reducido sus consumos de agua.

“Recuerdo que cuando empezamos a medir así a los acueductos, antes de esta sequía, escogimos el de Santiago de Cuba, entonces recién rehabilitado. Había un notable sobreconsumo como resultado de tener agua todos los días después de tiempo careciendo de ella, y nos vimos obligados a limitar.

“Pero todo eso lo hicimos explicando mucho, que es lo primero, y luego yendo al metro contador, después a las medidas administrativas y finalmente a procesos fiscales, cuando hay mal uso del agua y daño a la economía. Como resultado disminuyen consumos en hoteles, por ejemplo, y en hospitales, aunque menos.

“Los análisis de indicadores de impacto de uso del agua los estamos llevando a las unidades empresariales de base, que es donde más inciden. Queremos enseñar que hay que preocuparse no solo por el combustible, pues incumplir la norma de consumo de agua puede afectar del mismo modo la estimulación salarial a los trabajadores, según la Resolución 17 sobre sistemas de pago, pues constituye un gasto”.

-Datos del propio Instituto de Recursos Hidráulicos señalan que 58 por ciento del agua que se bombea en el país se pierde. ¿No hay cambio en eso?

-Hemos logrado reducir y se pronostica cerrar el 2016 a un 43 por ciento con inversiones y otras medidas, pero hay que seguir trabajando para sostener ese resultado y continuar reduciendo las pérdidas.

“El trabajo realizado en ciudades como Santiago de Cuba ha permitido eliminar grandes pérdidas, según hemos comprobado en la medición del impacto de las obras ejecutadas, que antes no se hacía y actualmente sí, porque lo consideramos muy importante. Si diseñamos y construimos un acueducto, o lo rehabilitamos, tenemos que ver luego el efecto en la población, pedirle a esta opiniones; ver cómo se usa el agua”.

-¿Qué impacto tiene la actual sequía en la agricultura y qué se hace para evitar el exceso de consumo, el derroche que señalaba?

-Ocasionará, por ejemplo, un déficit en la producción de arroz este año, que habrá que suplir con importaciones.

“Han sido afectados lugares como Los Palacios, en Pinar del Río; Sancti Spíritus, donde la presa Zaza, la mayor del país y que suministra a Sur de Jíbaro, está a un 29 por ciento; parte de Camagüey, Las Tunas, Granma, donde hay polos arroceros. Igualmente sufren el efecto los cultivos varios y la ganadería.

“Si el daño no es mayor es porque han venido aplicándose medidas como la sustitución del riego por aniego, cuya extensión requiere la producción de componentes en la industria nacional e importaciones.

“También están la nivelación de terrazas en el arroz, para que la lámina de agua pueda ser utilizada proporcionalmente, y la limpieza e impermeabilización de canales, con el fin de evitar las pérdidas por infiltración y evaporación; el uso de conductos cerrados, como en el Trasvase Este-Oeste y el Valle de Caujerí, en Guantánamo, que igualmente evita la evaporación y asegura mejor conducción; el uso de variedades de semillas más resistentes al clima.

Muchos embalses continúan fuertemente deprimidos. (Foto: AUTOR SIN IDENTIFICAR).

Muchos embalses continúan fuertemente deprimidos. (Foto: AUTOR SIN IDENTIFICAR).

“Otra medida es concentrar cultivos para aprovechar mejor esas y otras tecnologías, y evitar inversiones y gastos en conductoras, en el bombeo y demás que se requiere cuando las plantaciones están lejos del agua.

“Hoy hay ganado que se está abasteciendo con pipas y de conjunto con la Agricultura tenemos que precisar medidas para asegurarles el forraje, el alimento a los animales, desde el periodo húmedo y evitar aquel gasto.

“Tenemos que seguir instalando metros en la agricultura, inspeccionando el manejo del agua y trabajando junto con la Anap en explicarles a los campesinos el riesgo de salinización cuando se sobrexplota un acuífero y la consecuencia nociva de eso para el suelo y los cultivos”.

-Del 58 por ciento de pérdida antes mencionado más de un tercio es debido a salideros en las viviendas. ¿Cómo va la venta de herrajes para contribuir a evitar esa fuga?

-La disminución de precios de algunos muy demandados ha sido positiva. Las mismas personas lo dicen. Según Vivienda, la demanda es de más de seis millones de esos herrajes y hasta ahora la producción ha sido de algo más de dos millones, a lo que se suman otros dos millones fabricados por pequeñas industrias de los territorios.

“Hay que incrementar la producción, mejorar la calidad y evitar la especulación por todas las vías, incluyendo la que asumimos de conjunto la Policía, el Ministerio de Industrias, Comercio Interior y Recursos Hidráulicos. Igual hay que combatir el robo de los herrajes y la venta ilícita.

“Deben ir paralelas la producción, la importación, la venta, hasta que tengamos oferta estable en el mercado. El año próximo habrá un ligero incremento productivo, acorde con las posibilidades, y así se irá aumentando, hasta 2020”.

-¿Habrá incremento de tarifa en el sector residencial?

-Se evalúa una actualización teniendo en cuenta que es un elemento regulador, favorable al uso racional del agua, pues hace que las personas cuiden más sus consumos y eviten las pérdidas dentro de sus viviendas.

“Pero el metraje aún no está extendido a todo el país, aunque hay gran cantidad de viviendas con metro, a las cuales se les cobra por este. En 2016 debe concluirse en el sector estatal y en 2020 en el residencial, dependiendo de importaciones, de la producción nacional y de la creación de condiciones para reparación y mantenimiento de esos medios de medición.

“La decisión actual es el metro como forma de controlar e influir en un consumo más racional, antes que incremento de tarifa. De momento es así y valga aclararlo porque cuando se aprobó la nueva tarifa del sector estatal erróneamente se difundió que también se cambiaría en el residencial y no era cierto”.

Más enemigos del agua

A la escasez de lluvias y al despilfarro se suman otras causas de disminución del agua. La contaminación por intrusión salina es uno de estos y obliga a paralizar bombeos y a usar pipas, allí donde sucede. Ocurre cuando baja excesivamente el nivel de pozos en explotación y el agua de mar se infiltra.

“Los pozos en explotación son más de cinco mil y los acueductos, más de dos mil 400. Algunos sirven a comunidades pequeñas y otras a ciudades enteras, pero no es cuestión de números, por supuesto, sino de solución de una necesidad vital para todos”, señala la presidenta del INRH.

“Otro problema es el incremento de la evaporación, debida al calentamiento global. En un tiempo, según los cálculos, se evaporaba dos por ciento del agua superficial, pero ahora es mucho más y por eso también es mayor la cantidad de sal concentrada en embalses y ríos”.

Gráfico de volúmenes embalsados por meses

Volumen de agua embalsado al cierre de cada mes en 2015 (hasta octubre) y 2014; en 2007, año de mejor comportamiento, y 2004, peor año, así como el promedio histórico. (Foto: CORTESÍA DEL INRH)

Hasta la última gota

Entre las medidas para incrementar el agua en el país están la rehabilitación de presas y micropresas afectadas por ciclones y otras causas; ampliaciones, y construcción de nuevos embalses y trasvases; el montaje de plantas desalinizadoras, la perforación de pozos profundos y otras.

“Solo la rehabilitación de micropresas -administradas por la Agricultura y por el grupo empresarial Azcuba- permitiría incrementar la capacidad nacional de embalse en más de 800 millones de metros cúbicos; algunas ya han sido recuperadas y aportan al riego de cultivos”, explica la ingeniera.

“Entre las presas estudiadas para ampliarlas están Levisa, en Holguín; Agabama, en Villa Clara, y Baconao, en Santiago de Cuba, mientras que, totalmente nuevos, se han hecho ya el embalse Mayarí y los demás del Trasvase Este-Oeste, en el norte de oriente, en años recientes.

“Llevamos diez años rehabilitando presas y tenemos en plan construir algunas más. La proyección original de la Voluntad Hidráulica iniciada por Fidel a principios de la década de 1960 era de más de 500 embalses y estamos valorando los que no se hicieron para ver su factibilidad, luego de cambios ocurridos con el paso del tiempo en el relieve, en las condiciones hidrometeorológicas y demás.

“La construcción de trasvases, que son parte del plan de enfrentamiento a las sequías, continúa de manera progresiva. Ya han contribuido a la mitigación de los daños de este fenómeno y lo harán más en el futuro.

“De las plantas desalinizadoras estamos valorando dónde sería necesario y posible utilizarlas. Son costosas y tienen sus requerimientos particulares, pero hay que ver qué cuesta más, si una de esas plantas o kilómetros de grandes conductoras para bombear agua a poblaciones, centros turísticos e industrias en las costas.

“Queremos desarrollarlas en el país para reducir costos de importación y hacerlas funcionar con energía renovable, pues el consumo eléctrico es de lo que más las encarece. Serían útiles en comunidades costeras que hoy se abastecen con pipas porque el agua subterránea allí es salobre.

“No son desconocidas en Cuba, pues se utilizan hace tiempo en Cayo Largo del Sur; algunas refinerías, la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte, en Mayabeque. Estamos montando una de 50 litros por segundo de capacidad en Parada, Santiago de Cuba, para suplir parte del suministro a la población y a industrias desde la presa de ese mismo nombre.

“En cuanto a la lluvia artificial, es Meteorología quien se ocupa. Podemos decir que es utilizada en muchos países, y que en el nuestro se aplicó en 2004-2005 y contribuye a la recuperación.

“Una alternativa más es la perforación de pozos para usar aguas profundas, a más de 150 metros. Ya hemos llegado a esa escala en Manzanillo, Granma, cuando se contaminó la cuenca que abastece a aquel territorio. Esa es la última reserva con que contamos. Su calidad es muy buena y siempre que exista derroche debemos evitar usarla, pues hay que pensar en mañana, en las generaciones futuras”.

Gráfico de precipitaciones del período húmedo.

Comportamiento de la lluvia durante el periodo húmedo en el último cuarto de siglo. Obsérvense los acumulados anuales en comparación con la media histórica (línea horizontal más oscura), particularmente los de 2004, 2009 y 2015. (Foto: CORTESÍA DEL INRH).

Recursos hidráulicos, alta prioridad

No sería posible todo lo que se está haciendo en Cuba en materia de enfrentamiento a la sequía, y de desarrollo hidráulico en general, sin la decisión del país de priorizar la actividad. Tampoco se podría sin el trabajo coordinado de todos los organismos, en el cual, a juicio de Inés María Chapman, radica el éxito.

“En 2006-2007 -ilustra y compara la entrevistada- se invirtieron unos 40 millones de dólares, en 2012 fueron más de 200, en 2014 más de 300 y este año casi 400, de los cuales 120 millones se destinan al abasto, 86 millones al mantenimiento de acueductos y el resto al saneamiento.

“Los equipos de distinto tipo que han ido entrando para ampliar la capacidad constructiva de Recursos Hidráulicos, suman más de 700 desde 2012 hasta hoy. Y debemos recibir más. Eso, además de las tres fábricas de tuberías con que ya contamos en el país, nos permite enfrentar la sequía e invertir para ahora y para el futuro.

“El financiamiento básicamente es originado en créditos de donación de distintos países. Trabajamos hoy en la rehabilitación de los sistemas de acueducto de 12 ciudades -Guantánamo, Bayamo, Holguín, Las Tunas, Camagüey, Trinidad, Cárdenas, La Habana, Baracoa y otras-, de los cuales deben terminarse algunos este año.

“Es necesario acelerar las importaciones, sobre todo de equipos, para crear la capacidad constructiva requerida y para asegurar la sostenibilidad de esos acueductos rehabilitados o ejecutados completamente. En eso trabajamos de conjunto con los ministerios de la Construcción, Industrias, Comercio Exterior y Economía y Planificación.

“Aunque vemos avances, no olvidamos lo que nos falta. Quedan cabeceras provinciales y municipios en los que todavía no se ha invertido o no se ha dado mantenimiento, ni está asegurada la sostenibilidad. Tenemos que lograr más eficiencia y calidad, todos, cuadros y trabajadores.

“Necesitamos ingenieros especializados. Trabajamos con el Ministerio de Educación Superior en la adaptación de programas, buscando la especialización y que los estudios se relacionen con las nuevas tecnologías en uso, como las tuberías de alta densidad, las plantas desalinizadoras y de tratamiento de residuales.

“El año pasado entraron 24 nuevos ingenieros hidráulicos al Instituto y este, unos 28. Eso no es ni un tercio de lo necesario. Por tanto, tenemos que seguir capacitando, a los que ya están y a los que llegan; a ingenieros, técnicos y obreros”.

¿Pura y cristalina?

Para reparaciones y rehabilitación el presupuesto se aproxima a los 400 millones este año

El financiamiento para inversiones y mantenimiento ha aumentado considerablemente: de unos 40 millones de dólares en 2006-2007 a casi 400 millones este año. (Foto: AIN/ARELYS MARÍA ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ)

El saneamiento es la tarea de mayor envergadura para los trabajadores de Recursos Hidráulicos, la de más demandas acumuladas.

De acuerdo con datos de ese Instituto, en Cuba la red de alcantarillado, de unos cinco mil kilómetros, alcanza a tres millones de personas, mientras el resto utiliza fosas y letrinas. La solución ideal, por supuesto, es el alcantarillado, incluyendo plantas de tratamiento de residuales, el vertimiento al medio ambiente sin consecuencias nocivas y reutilización del agua, en el riego, por ejemplo.

“La proyección, que lamentablemente no puede ser a corto plazo por razones materiales y financieras, es cambiar esa matriz, de letrinas y fosas, por alcantarillado, por lo cual estamos incorporando cada vez más el saneamiento en las inversiones, incluyendo la extensión de esa red”, expone la titular del INRH.

“El hecho es que en la medida en que se entrega agua, por la rehabilitación y construcción de acueductos, también hay más residuales que colectar, conducir por vías seguras y tratar adecuadamente.

“Este mismo año hemos comenzado por algunos lugares en La Habana. Lleva tiempo porque el alcantarillado cuesta el doble que el abasto; su red requiere una instalación más profunda para evitar el entrecruzamiento con la otra y la contaminación, como a veces sucede con instalaciones ya hechas, de otras épocas. Es un plan que tendremos que cumplir poco a poco.

“Paralelamente nos ocupamos en algo más inmediato: la limpieza de fosas. Hay más de 800 mil en el país, pero la capacidad que tenemos en estos momentos nos da para limpiar 326 mil, que es el plan de este año. Disponemos en total de unos 400 carros limpia fosas de alta presión, trabajando.

“Este año importamos ocho de esos medios, que son costosísimos, pero más bien lo que hacemos y seguiremos haciendo es comprar los equipos de succión para instalarlos aquí, en los camiones. Tenemos un parque en muy mal estado y el objetivo es incrementar su disponibilidad técnica, para poder darle mayor uso, para hacer más.

“También hay fosas, por encima del número que mencioné, que no tienen los requerimientos técnicos, que no se construyen con dos compartimientos, como es debido, uno donde se asienta el sólido y otro a donde pasa el líquido; muchas son un hueco, a veces un depósito formado por una goma de camión, lo que complica las cosas porque requieren limpieza casi semanal. Es un asunto al que debe ponérsele orden.

“El saneamiento, en resumen, requiere mucho dinero, recursos, y no es posible resolverlo todo en el corto plazo. Hay que ir avanzando lo más posible, a la par con todo lo demás y teniendo en cuenta que hay otros problemas, como el transporte, por mencionar uno, que también requieren atención.

Política del agua

La Política Nacional del Agua está dirigida a la prevención de riesgos asociados a eventos climáticos como las sequías y sus consecuencias para la población y la economía. (Foto: AIN/OSCAR ALFONSO SOSA).

La Política Nacional del Agua está dirigida a la prevención de riesgos asociados a eventos climáticos como las sequías y sus consecuencias para la población y la economía. (Foto: AIN/OSCAR ALFONSO SOSA).

Inés María Chapman afirma que un elemento clave para el trabajo que viene desarrollándose en relación con los recursos hidráulicos del país, sus estrategias, programas, planes y acciones, es la Política Nacional del Agua (PNA), aprobada por el Gobierno en 2012.

Tiene como objetivos -explica- “el uso racional y productivo del agua, la prevención de riesgos asociados a su calidad; la explotación eficiente de la infraestructura hidráulica y la prevención de riesgos asociados a eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones.

“Busca avanzar hacia la regulación y administración del agua en Cuba, de manera que se utilice eficientemente, considerando la ocurrencia cíclica de sequías cada vez más prolongadas e intensas.

“Tiene como antecedente fundamental la Voluntad Hidráulica, planteada por el Comandante en Jefe Fidel Castro a principios de la década de 1960, como resultado de la cual tenemos los embalses y otras instalaciones que hoy nos garantizan agua. Esa es la base principal de lo que hacemos ahora y proyectamos para el futuro.

“Vale señalar que al principio de la Revolución había solo 13 presas. Hoy tenemos 242, para almacenar agua y regular las avenidas, o sea, evitar inundaciones aguas abajo de los embalses cuando llueve mucho, lo que puede provocar catástrofes. También tienen otros usos, como la acuicultura y la recreación.

“Como parte de la PNA, con la cual se llevan a la práctica los Lineamientos referidos a nuestra actividad, enfrentamos la sequía, ejecutamos los programas de rehabilitación y construcción de presas, canales, acueductos, trasvases, plantas potabilizadoras, de tratamientos de residuales y desalinizadoras; alcantarillados, y desarrollamos distintas acciones para lograr el que señalé al principio como primer objetivo: evitar el derroche y lograr un uso racional del agua.

“Esta política nos permite avanzar sin desesperarnos, porque a veces, queriendo resolverlo todo rápido se hacen chapucerías. Y tenemos que avanzar, pero bien, lo cual significa, siempre que dispongamos de financiamiento, agilizar el cumplimiento de los programas y responder con eficiencia a las demandas de la población.

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Heriberto Rosabal

 
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