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Publicado el 13 Diciembre, 2015 por Igor Guilarte Fong en En Cuba
 
 

Inversión extranjera: Me quiere, no me quiere…

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Presentación de los primeros usuarios de la ZEDM

Los primeros usuarios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, durante su presentación en la pasada Fihav 2015. (Foto: MARCELINO VÁZQUEZ HERNÁNDEZ / ACN).

Por IGOR GUILARTE y HERIBERTO ROSABAL, con la colaboración de VIVIANA DÍAZ FRÍAS, IVYLIET VENTURA KESSELL, RANDY CABRERA DÍAZ y DUONG BUY THUI (Estudiantes de Periodismo)

Hace dos años y algunos meses, la Ley 118 de inversión extranjera no existía. En su lugar regía la 77, del mismo tema. Mariel –la Zona Especial de Desarrollo– no había abierto sus puertas y apenas era una idea la primera Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera (IE), actividad, además, considerada “complementaria” –no fundamental, como se valora hoy– para el desarrollo económico del país.

Aunque por la urgencia y por las ganas lo parezca, en realidad no ha pasado tanto tiempo para un proceso de esta naturaleza, que según la experiencia conocida no ofrece resultados en breve plazo. Todavía, parece, las cosas andan en los acomodos, tanteos y aprendizajes. Empiezan a caminar.

Según el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (Mincex), actualmente hay en Cuba más de 200 negocios con capital extranjero, en sectores clave para el desarrollo de la economía como la industria agroalimentaria, en la que sobresalen empresas mixtas como Habanos S.A., que comercializa en exclusiva los puros habanos, y Havana Club Internacional, que exporta anualmente casi 130 millones de dólares en ron, aun sin el mercado de Estados Unidos.

También, en generación de electricidad, donde destaca Energas S.A., muy eficiente en su actividad; minería, con Moa Níquel S.A., cuya planta Pedro Sotto Alba es la mejor productora de ese renglón tradicional en las exportaciones cubanas; en turismo, donde funcionan 26 empresas mixtas y 74 contratos de administración con 17 cadenas internacionales de primer nivel, presentes en 61 por ciento de la planta hotelera del país.

Esos y muchos otros negocios son de larga data, fruto de la captación de IE desde finales de la década del 80 del siglo anterior, primero al amparo del Decreto Ley 50 y luego de la Ley 77, en pleno período especial.

Entre otros beneficios, datos del Mincex apuntan que en el comercio exterior cubano más de 30 por ciento de los bienes que se exportan tienen origen en empresas con capital extranjero.

Ello da idea del éxito de muchas, “pero la actual política de IE, aprobada a finales de 2013, no se hizo a partir de esas empresas exitosas, sino de un diagnóstico y del análisis de problemas entre los que cabe señalar que no siempre se seleccionaron los mejores socios, no se hicieron bien muchos estudios de factibilidad y se firmaron contratos de exclusividad que por otro lado luego nos limitaron”, señala Déborah Rivas, directora general de IE en ese ministerio.

Tampoco los objetivos son los mismos que al inicio, agrega. “Hoy no se trata solo de traer tecnología, mercados para exportaciones y capital, sino además métodos gerenciales modernos; de priorizar sectores como el agroalimentario, cuya insuficiente producción origina grandes erogaciones de divisas en la importación de alimentos; de formar cadenas productivas o de valor.

Para empezar, explica, la diferencia es que ahora existe, debidamente aprobada, una política clara, transparente, sectorial, de conocimiento de quienes puedan tener interés en invertir en Cuba, igual que la ley.

Obstáculos en la carrera

Cuba, como se sabe, tiene sus fortalezas, de cara a la IE. A saber, ubicación geográfica privilegiada, donde se cruzan rutas principales del comercio internacional; un mercado no muy grande, pero digno de considerar; recursos humanos calificados, capaces de asimilar nuevas tecnologías; potencial científico, centros de investigación y universidades; atractivos turísticos diversos; obras de infraestructura en desarrollo: de comunicaciones, transporte y otras, como el puerto de aguas profundas de Mariel y su flamante terminal de contenedores.

Además, ha diversificado en los últimos años su inserción económica internacional –decidida a no depender más de un solo socio o mercado–; participa de una creciente integración regional y fortalece relaciones estratégicas con países como China, Rusia, Vietnam y Venezuela; continúa reordenando su deuda externa y honrando sus nuevas obligaciones financieras.

Todo ello en medio del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y del inicio de un proceso de normalización de los demás vínculos, de antemano considerado complejo, difícil y dilatado en el tiempo.

En el escenario de la XXXIII Feria Internacional de La Habana, Rodrigo Malmierca, titular del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, presentó la segunda versión de la Cartera de Oportunidades. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

En el escenario de la XXXIII Feria Internacional de La Habana, Rodrigo Malmierca, titular del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, presentó la segunda versión de la Cartera de Oportunidades. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

La IE –decía el titular del Mincex, Rodrigo Malmierca, durante la presentación de la Cartera de Oportunidades en Fihav 2015– es un proceso paulatino que tropieza con grandes obstáculos, el primero entre todos, precisamente, el bloqueo de EE.UU., que sigue desestimulando a empresas extranjeras a trabajar en Cuba.

“Tenemos otros problemas, que no desconocemos –apuntaba–, y estamos trabajando en ellos para facilitar el funcionamiento de los negocios ya establecidos en el país, y para facilitarles la vida a los nuevos empresarios que se acerquen con intereses de invertir aquí”.

Añadía que es necesario seguir trabajando internamente en la capacitación y preparación de los empresarios y grupos negociadores, e insistir en avanzar rápido en las negociaciones que “a veces se demoran sin razón aparente, simplemente porque estamos pensando, porque estamos analizando, porque queremos consultar a alguien que a lo mejor no hay que consultarle nada”.

Ello, reconocía no obstante, también tiene que ver con la asimilación real de la mayor capacidad de decisión conferida recientemente a las empresas, que no se logra con una decisión ejecutiva, sino precisa cambios en la mentalidad.

La pelota del lado de la empresa

Hace justamente un año, bajo ese título y en estas mismas páginas, tratábamos de sondear entre empresarios nacionales asistentes a la XXXII edición de la Feria Internacional de La Habana, su disposición, preparación, dudas y previsiones para llevar a la práctica proyectos incluidos en la primera Cartera de Oportunidades.

Por supuesto que con casi todo en ciernes, entonces, era difícil encontrar más que expectativas entre quienes tuvieron a bien responder.

Hoy, en cambio, abundando en la apreciación del titular del Mincex antes citada, la directora de IE de ese organismo plantea que hace falta que el empresariado nacional sea más proactivo en la captación de inversión extranjera para llevar a cabo sus estrategias de desarrollo.

“Pese a lo que se ha hecho para la separación de funciones estatales y empresariales incluso desde antes de los Lineamientos, todavía no logramos que nuestros empresarios se den cuenta de que para lograr su meta estratégica tienen que buscar esa asociación. Y eso es debido a cómo hemos pensado y trabajado hasta ahora, siempre pendientes de la indicación del organismo superior.

“Ese no ser proactivos obedece en el fondo a falta de capacitación, de conocimiento. Por tanto, tenemos que seguir capacitando, pues no se aprende a negociar con extranjeros, ni se asimilan las normas internacionales en esta materia, de un día para otro. Contribuir a ese interés es una de las tareas principales que acomete hoy nuestro ministerio”.

Y la pelota fuera de la empresa

Dentro de la cartera de Oportunidades la del turismo es una modalidad recurrente.

Los contratos de administración y comercialización de hoteles son la modalidad de inversión más recurrida, de lo que ya se concretó de la primera Cartera de Oportunidades. (Foto: MODESTO GUTIÉRREZ CABO / ACN).

Se plantea que lo que más demora es ponerse de acuerdo la parte cubana con la extranjera. Para que suceda, debe haber primero un estudio de factibilidad de la inversión, que no se hace en un día. Y antes, un estudio de mercado: qué se va a vender, dónde, a quién, a qué precio y con qué garantías de recuperación de lo invertido.

Luego de llegar a acuerdo, hay que elaborar la papelería legal del negocio, los estatutos de cómo va a funcionar, y finalmente, con toda la documentación lista, presentar el proyecto al organismo patrocinador (un ministerio, por ejemplo), cuyo dirigente principal debe responder sobre la aprobación en el plazo previsto en la Ley 118 y su reglamento.

Luego viene el proceso de inversión en sí, que requiere la ingeniería del proyecto, la aprobación de Planificación Física, la aplicación de todas las normas cubanas –ambientales, de seguridad y defensa, por ejemplo–, la definición del cronograma de ejecución y la ejecución misma de la obra, hasta concluirla.

Según Déborah Rivas, el proceso de negociación es común en el mundo, pero nuestra ley tiene diferencias. “En otros países un inversionista llega con su proyecto de negocio, determina si la empresa va a ser mixta o ciento por ciento de capital extranjero, va al Registro Mercantil, la inscribe y empieza a funcionar. En Cuba dirigimos la IE hacia donde nos interesa, de acuerdo con las proyecciones de nuestra economía socialista.

Además de la falta de capacitación de los empresarios, observa la directiva, alargan estos procesos los estudios de factibilidad deficientes; la escasez de consultorías especializadas en esos estudios (las que hay hoy no dan abasto); la falta de previsión, para adelantar gestiones como por ejemplo el avalúo y el despeje legal de un terreno para un hotel que ya está decidido construir en determinado lugar.

“Pero no se trata solo de nuestro empresariado, acota. También hay extranjeros que llegan pensando que el financiamiento se lo va a poner la banca nacional. Es decir, sin conocimiento previo de la Ley de IE, de la Guía del inversionista, ni de los datos del país, sus condiciones y características”.

 

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Igor Guilarte Fong

 
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