1
Publicado el 13 Diciembre, 2015 por Igor Guilarte Fong en En Cuba
 
 

Inversión extranjera: Sin correr, pero más aprisa

Doctor Omar Everleny Pérez, profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana, adjunto a la Universidad de La Habana.

La mayor dificultad radica en el ritmo de aprobación de los proyectos inversionistas, opina el académico. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Para el doctor en Ciencias Económicas, Omar Everleny Pérez, la política diseñada para atraer el capital foráneo es una buena estrategia, toda vez que es necesario invertir si se desean lograr las tasas de crecimiento que Cuba demanda para su desarrollo. No obstante, piensa que en el alcance de ese objetivo quedan lagunas pendientes y se requiere una visión más sistémica del asunto.

“Hay temas de infraestructura general en que se debe avanzar para responder a la inversión extranjera. El país debe estar alineado, la cadena completa tiene que estar engarzada mediante obras complementarias si se quiere crear un entorno favorable para el inversor. En el mundo de las inversiones es muy importante ser competitivos, es un factor de arrastre”, advierte el estudioso.

Por ejemplo, ilustra, es básico perfeccionar el área de las infocomunicaciones, de modo que posibilite realizar comercio y trámites afines mediante vía electrónica. “Sí, en el Mariel lo puedes tener, pero si el resto de las entidades no están a tono sigue siendo un inconveniente. También hay que viabilizar la presencia de compañías de impacto global”, añade.

Según el profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana, adjunto a la Universidad de La Habana, debe prestarse mayor atención a la velocidad de las negociaciones. “Hay que acelerar la toma de decisiones en negocios concretos, teniendo en cuenta que el tiempo no es infinito; aunque también entiendo que en cuestiones de inversión extranjera no debemos correr, para no tomar decisiones que después nos cuesten”.

A su juicio, la acometividad es otro aspecto esencial. “En el mundo no esperan a que venga el inversionista. El que llegue, perfecto, pero hay que salir a buscarlo. Quizá, aun cuando existe un aparato legal muy bueno que brinda facilidades en este sentido, haya que empoderar más al gerente cubano”.

Otra preocupación gira en torno a aquellos lugares que estén más distantes de sectores emergentes. “¿Por qué una fábrica de tractores tiene que ser instalada en Mariel, en vez de ir a la antigua fábrica de tractores y combinadas cañeras en Holguín, que está echándose a perder, cuenta con los ingenieros formados para eso y no tiene ningún acuerdo?”, reflexiona.

“Asimismo –enfatiza– debe haber mayor involucramiento de los gobiernos provinciales y municipales, dado que en muchos casos esos directivos desconocen de dónde salieron las propuestas de inversión extranjera en sus territorios. Es decir, se toman decisiones a instancias nacionales para las que no se cuenta, necesariamente, con los órganos locales”.

Más allá de estos y otros problemas, y de las maniobras subversivas a que ha estado sometida desde el exterior –en especial el bloqueo yanqui– Cuba se muestra como destino fiable e interesante para negociar. Al respecto, afirma el profesor, el empresariado foráneo pondera a la Isla por su posición geográfica estratégica, por ser uno de los países más seguros del orbe, por contar con una fuerza laboral altamente escolarizada, saludable y afanosa, y ahora también por las perspectivas con Estados Unidos.

“El desarrollo de Cuba debe ser multisectorial, hay que tener una idea a largo plazo, hacer un país más atractivo a las oportunidades de negocios”; asevera Pérez Villanueva. “Hoy no hay otra manera de que crezca el país si no se invierte. Y no se trata del cuento del huevo o la gallina: primero, la inversión”.


Igor Guilarte Fong

 
Igor Guilarte Fong