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Publicado el 16 Mayo, 2016 por Marieta Cabrera en En Cuba
 
 

Higiene ambiental: ¿Atrapados y sin salida?

Limpieza de registros de alcantarilladoPor MARIETA CABRERA y CARIDAD CARROBELLO
Fotos: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA

 

Es mediodía y el sol raja las piedras. Como suele ocurrir a esa hora en muchos lugares del municipio capitalino de Centro Habana, algunos vecinos permanecen sentados a la entrada de sus casas: unos con la intención de vender desde un puñado de limones hasta paquetes de almohadillas sanitarias; mayormente, para tomar un poco de aire fresco.

En la esquina que conforman las calles San Miguel e Industria, el paso constante de personas y vehículos apenas perturba la rutina diaria de quienes allí viven. Pero no solo parecen habituados a ese ajetreo. Luego de saludar al equipo de BOHEMIA, y en respuesta a la pregunta de las reporteras, Pedro Antonio Peña Cantillo posa la mirada en el basurero que tiene frente al edificio donde reside y se encoge de hombros.

“Eso es normal que esté así, siempre ha habido basura en la calle. Los contenedores los vacían en días alternos, y la gente echa la basura fuera de los tanques. Además, los camiones que recogen los escombros vienen cada cinco o seis días pero no son suficientes”, refiere.

Mientras escribíamos en nuestra libreta de apuntes, el chofer de un montacargas pequeño que portaba varios sacos de escombros, con el fin evidente de arrojarlos en dicho vertedero, debió creer que éramos inspectoras porque al vernos apretó el acelerador y se esfumó por una calle cercana.

 

Venta de alimentos en pésimas condiciones higiénicas.

Calles San Miguel e Industria, Centro Habana. Al lado del basurero hay un puesto donde se vende, entre otros productos, carne de cerdo sobre la cual vuela un enjambre de moscas. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Sin embargo, minutos después ni la cámara de la fotorreportera lograría siquiera intimidar a otro vecino que con total desparpajo volteó el contenido de un saco lleno de escombros en la pila que ya ocupaba gran parte de la vía.

Similares criterios e imágenes fueron acopiados durante un recorrido por varios municipios de la capital. Se reiteraron también en otras ciudades y poblados del país, según los reportes enviados por colaboradores de esta revista, y el reflejo del asunto en otros medios de prensa.

La persistencia de condiciones higiénico-sanitarias desfavorables propicia la trasmisión de enfermedades infecciosas como el dengue, el cólera, el chikungunya y, últimamente, el zika, muy extendidas en nuestra región geográfica. Esto ha ubicado el saneamiento entre las prioridades incluidas en el plan de acción nacional, puesto en marcha a finales de febrero, para evitar la proliferación del mosquito Aedes y otros vectores. Pero el asunto no es nuevo.

Doctor Jorge González Pérez, presidente de la Comisión de Salud y Deporte del Parlamento cubano.

“Los Servicios Comunales requieren de personas con dominio técnico de esa labor”, asegura el doctor Jorge González Pérez. (Foto: trabajadores.cu).

El doctor Jorge González Pérez, presidente de la Comisión de Salud y Deporte del Parlamento, asegura a BOHEMIA que en la última década, el tema de la recogida de desechos sólidos y la higiene ambiental ha sido abordado de forma sistemática en esa comisión. “Incluso, en ocasiones se ha incluido en las dos sesiones de trabajo que tenemos en el año, precisamente porque no se ha logrado solucionar el problema hasta el momento”, precisa.

No puede hablarse de salud sin una higiene ambiental adecuada, dice rotundo Jorge González. “Salud no es la ausencia de enfermedad, es el bienestar”, define, y agrega que lo último está dado por un sinnúmero de actividades, entre las cuales se incluye mantener las ciudades y los pueblos limpios.

Respirando el peligro

Cuando un individuo arroja una bolsa llena de basura fuera del contenedor o cualquier otro desecho en plena calle debe saber que esa actitud irresponsable se torna, cual efecto bumerán, en su contra. No son pocas las enfermedades generadas por la acumulación de residuales sólidos en sitios inapropiados que pueden relacionarse con vectores como los mosquitos, las moscas y los ratones. En el caso de los primeros, incluso, no solo se trata del Aedes, pues el Anopheles transmite la malaria.

Se conoce que las moscas son transmisoras de muchas enfermedades digestivas como la shigelosis y la salmonelosis. Según explica el doctor Manuel Romero Placeres, director del Centro de Epidemiología y Salud Ambiental, del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, la shigella, por ejemplo, es una bacteria que puede estar en la basura o en el agua residual, y la mosca la transporta en sus patas a los alimentos, o a la superficie donde se elaboran estos, y los contamina.

Higiene en Sancti Spíritus

Hay ciudades que dan pena; pero hay otras que causan admiración, como Sancti Spíritus. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Los vertimientos de aguas residuales –afirma el experto– están relacionados sobre todo con enfermedades digestivas agudas debido a que las bacterias que se hallan en ese medio (como la Escherichia coli y el Vibrio cholerae), pueden contaminar el agua potable en caso de que existan salideros en ambas redes y ocurra una comunicación.

“Incluso, si el derrame de albañales no es resuelto en el tiempo adecuado, crea en la superficie una capa de agua limpia donde el mosquito Aedes puede depositar sus huevos y surgir ahí también un foco”.

Precisamente porque sabe el riesgo a que están expuestos él, su familia y el resto de los habitantes de su comunidad, Roberto Llaguno Ríos, vecino de calle Apóstoles y 3ra, Los Pinos, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, hasta discute con los trabajadores de Comunales cuando vienen en el tractor y echan en la carreta los residuos de la poda de árboles, pero dejan la basura.

“Pasaron dos meses sin que la recogieran, y había hasta animales muertos en descomposición. Aquí hay niños, algunos recién nacidos. Tenemos que vivir con las casas cerradas por las moscas, muchas son grandes y verdes”, relata.

El doctor Romero Placeres asegura que a nivel internacional, y también en Cuba, “entre el 70 y el 80 por ciento de las enfermedades están relacionadas con el ambiente”. Y no se refiere únicamente a las transmisibles, sino también a las que no lo son. “En ese lixiviado que sale de los basureros es posible hallar sustancias químicas (producto de la actividad industrial y doméstica) que pudieran contaminar el agua de consumo humano –en caso de existir fisuras en la red de agua potable– y provocar padecimientos cardiovasculares, cáncer y otros”.

En opinión del especialista, en un ambiente contaminado de forma permanente hay mayor probabilidad de que el individuo enferme, no solo por estar expuesto a esas sustancias, sino porque psicológicamente no se siente bien con ese medio infectado, sus defensas bajan, y aumenta así su vulnerabilidad.

“Hoy se habla ambientalmente de comunidades, edificios y cuadras enfermas”, indica el también doctor en Salud Pública. “Cada vez que uno ve un basurero o aguas residuales corriendo por la calle, está en una cuadra enferma porque el riesgo de que se afecte la salud de los seres humanos es mayor”.

La basura también tiene su ciencia

Doctor Manuel Romero Placeres

El doctor Manuel Romero Placeres asegura que a nivel internacional, y también en Cuba, entre el 70 y el 80 por ciento de las enfermedades están relacionadas con el ambiente. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Año tras año, las fiscalizaciones efectuadas por los diputados de la mencionada comisión parlamentaria a los Servicios Comunales en las provincias han arrojado muchos informes en los que se repiten problemas archiconocidos.

“El país ha dedicado millones de pesos a la actividad, o sea, ha habido una concepción clara de que es importante, pero en la práctica no se logra concretar acciones”, asevera el doctor Jorge González, y señala entre las causas la no formación de profesionales y técnicos que se dediquen a la tarea.

“Los pocos ingenieros sanitarios que hay en Cuba han sido formados en el exterior. Los Servicios Comunales requieren de personas con conocimientos, dominio técnico de esa labor”.

Reconoce que también es preciso el empleo de tecnología. “Tenemos que lograr un procesamiento adecuado de la basura, pues estamos enterrando cosas valiosas. Es cierto que eso requiere dinero y quizás no podamos implementarlo a la vez en todo el país, pero hay que empezar por algún lugar”.

Pensar con luz larga

Aun cuando es posible hallar criaderos de Aedes aegypti en un recipiente con agua que exista en los basureros, así como en derrames de agua potable y albañales, “la limpieza de la ciudad no necesariamente va a disminuir de manera sustancial el riesgo de contraer dengue, zika o chikungunya”, especifica el doctor Jorge González. “Está claro que hay que tener la ciudad higienizada, pero el 75 por ciento de los focos del vector está dentro de las casas”.

La suciedad en las calles, considera el entrevistado, influye negativamente en la población desde el punto de vista social, ya que las personas pueden alegar: si la entidad estatal encargada de recoger la basura no lo hace, cómo me van a pedir a mí que tenga mi patio limpio. “Es una pérdida de moral, no se puede exigir a otro lo que uno no hace”.

Junto al ordenamiento de la actividad debe marchar la educación de la población, acota González Pérez. “Pero no se puede generalizar. Hay pueblos y ciudades limpios, cuyos habitantes sacan la basura cuando les toca, barren y baldean el frente de sus casas, por ejemplo, Sancti Spíritus, Bayamo y Manzanillo”.

Mantener la higiene comunal, resume, es responsabilidad de la administración pública, pero aún en muchos lugares esta no posee la vocación de servicio que debe tener.

En opinión de estas periodistas, tampoco los gobiernos territoriales proyectan siempre su actuación más allá de las contingencias; algo sobre lo que nos hubiera gustado profundizar con el representante de esta tarea en el Consejo de la Administración provincial de La Habana, pero dio continuas evasivas.

Aplicar un sistema de recogida de desechos sólidos eficiente y sostenible es la única manera de solucionar de forma definitiva al problema. El doctor Jorge González ejemplifica que cuando se pone gente a palear basura para un camión con una altura elevada, el esfuerzo es heroico, pero eso no tiene sostenibilidad porque no se puede trabajar por una campaña. Tampoco es razonable la cantidad de vehículos de otros organismos, y de personas que han tenido que trabajar de madrugada durante los últimos meses.

“Es digna de reconocer la labor de distintas instituciones y organismos para hacer frente a la compleja situación actual… pero esto no se resuelve solo con voluntad política. Hay que buscarle la organización necesaria”.


Higiene es salud

Un entorno limpio y cuidado favorece la salud física y mental de las personas. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Hacer valer lo legislado

Para el actuar del inspector sanitario estatal existen varios decretos pero hoy se trabaja fundamentalmente con el No. 272, de 20 de febrero del 2001, afirma el doctor Jesús Durán Rivero, funcionario de la Dirección Nacional de Salud Ambiental del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Este Decreto aborda las contravenciones en materia de ordenamiento territorial y de urbanismo y medidas aplicables. El Capítulo V, en particular su Artículo 18, trata sobre las infracciones contra la higiene comunal.

El inciso a de dicho artículo, por ejemplo, plantea que contravienen las regulaciones de la higiene comunal, y se impondrán las multas y las medidas que para cada caso se establecen, quienes afecten por cualquier medio o forma los depósitos colectivos destinados a la recogida de los desechos domiciliarios.

En cuanto al inciso c, explica que también violan dichas regulaciones y serán multadas aquellas personas que arrojen en los depósitos destinados a la recogida de los desechos domiciliarios, escombros, maderas y objetos inapropiados a tal servicio urbano. Además, viertan desechos de la producción, el comercio, los servicios de la gastronomía y alimentación, que tienen establecidos otros sistemas de recogida y disposición final.

Según declara a BOHEMIA el doctor Durán Rivero, especialistas del Ministerio de Justicia están trabajando en un nuevo decreto –que sustituirá al 272–, en el cual se incluirán nuevas contravenciones en materia de higiene comunal y de ornato público, y se incrementará la cuantía de las multas.

Datos aportados por funcionarios del Minsap arrojan que durante la campaña intensiva de lucha antivectorial se han aplicado en el país, desde el 22 de febrero hasta el 16 de abril, 54 mil 850 multas, tanto a particulares como a entidades estatales.


 

Los vertimientos comprometen la salud de la capital.

Los vertimientos de aguas albañales fueron considerados por el 66.3 por ciento de los encuestados como el tercer asunto comprometedor de la higiene en la capital. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

La ciudad también es nuestra casa

De oriente a occidente hay que conseguir que cada persona se ocupe del saneamiento de su entorno

Yailín Aguirre, joven maestra de la enseñanza primaria en Boyeros, cruza una calle de este municipio capitalino con su bebé en brazos. Casi en punta de pie evade un enorme charco de agua hasta llegar a la acera, pero un carro pasa por su lado, los salpica y se aleja a toda prisa.

Los salideros de agua potable propician escenas como esta en las ciudades cubanas. Y no solo afectan en el plano humano, sino también en lo económico. De los 23 318 kilómetros de redes y conductoras existentes en todo el país, la mayoría presenta una situación muy crítica, perdiéndose el 45 por ciento del líquido bombeado y el combustible empleado para ello.

La solución, a mediano y largo plazos, está contemplada en el Programa Hidráulico Nacional y depende de las capacidades financieras del país. Hay sustitución de viejas conductoras, se renuevan las redes de distribución, pero aún quedan muchos salideros fuera y dentro de los hogares y centros de trabajo.

El escape frecuente del vital recurso propicia la formación de arroyuelos y charcos que pueden convertirse en criaderos de vectores. De ahí que en un sondeo periodístico realizado por BOHEMIA en 12 municipios capitalinos, el 72.2 por ciento de las personas interrogadas catalogó a estos vertimientos como el segundo problema que compromete la salubridad en el país, solo desplazado por la acumulación de desechos sólidos en las calles.

A la pregunta sobre qué consecuencias pueden derivarse de esta crítica situación, estudiantes, trabajadores estatales y por cuenta propia, jubilados y amas de casas, dieron interesantes respuestas. El dengue es el peligro mayor, según el 86 por ciento de los consultados. Cabe destacar que, en segundo lugar, el 81.8 por ciento de ellos insistió en daños a nivel social, como la insatisfacción y el deterioro de la imagen de la localidad.

Según el resultado de esta técnica investigativa, más de la mitad consideró, entre otros males, la posible ocurrencia de chikungunya, cólera, enfermedades respiratorias, diarreicas y de la piel. Pero curiosamente solo tres personas identificaron al zika como uno de los potenciales padecimientos debidos a la proliferación de vectores, lo cual alerta sobre la baja percepción social de este riesgo, en medio de una ardua campaña nacional para reducir al mínimo la existencia de mosquitos.

Otra vuelta al grifo

Salidero y vertimiento de larga data en Arroyo Naranjo

En la calle Manhattan, entre Cisneros Betancourt y Oeste, en Los Pinos, Arroyo Naranjo, esta imagen de basurero y vertimiento de agua potable parece congelada en el tiempo. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Las pérdidas de agua potable conducen a otro problema: menguan el volumen entregado a la ciudadanía, alargando los ciclos de abasto. Entonces, para las familias no queda otra opción que almacenarla en tanques, y si están mal tapados, en estos proliferan larvas del zancudo que pueden convertirse en adultos y volar.

Yosvany Rubí, al frente de la dirección de ingeniería del Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado (Geaal) del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, precisa: “los salideros superan las capacidades de reparación de nuestro organismo y no todas las brigadas especializadas poseen el equipamiento idóneo para trabajar.

“A pesar de las limitaciones, hoy damos prioridad a los arreglos en las provincias y municipios declarados con mayor índice de infestación de mosquitos; en marzo, los casos pendientes en todo el país decrecieron en un 12 por ciento”.

Un reporte enviado a este equipo por la colega Katia Siberia, del periódico avileño Invasor, corrobora que se intensifica la labor de reparaciones, aunque en una de las tablas suministradas a la reportera, ella observa el predominio de los casos pendientes.

Las redes hidráulicas de la ciudad cabecera avileña, con 70 años de antigüedad y sobreexplotadas, requieren de mayores inversiones. Según Héctor Rosabales Pérez, director general de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado, “son necesarios unos 90 millones de pesos (en las dos monedas) para rehabilitar de forma integral el acueducto, mientras el presupuesto actual es de un millón 644 mil pesos, solo para el mantenimiento y reparación de la estructura hidráulica”.

Igual ocurre en la ciudad de Guantánamo, según observa el doctor Remigio Segura Prevost, director provincial de Higiene y Epidemiología: “El porcentaje de solución de los salideros es bastante alto. Pero las viejas redes tampoco resisten más, arreglan por un lado y se originan nuevos vertimientos”.

Tener que acumular agua en tanques en Santa Clara y Pinar del Río, por solo mencionar dos de las grandes ciudades que aún poseen largos ciclos de abasto, atenta contra la total eliminación de mosquitos en el espacio intradomiciliario.

A juicio de Yosvany Rubí, para alcanzar una frecuencia diaria de distribución donde sea posible, e ir erradicando los tanques de agua, primero hay que frenar a los grandes derrochadores. “Vamos a metrarles el consumo y establecerles una norma; así el agua ahorrada pudiera beneficiar a otros clientes, disminuyendo los períodos de suministro”.

Aguas negras por el asfalto

Hay soluciones que crean dificultades

La caja ampirol ubicada en la calle Monte, esquina San Joaquín, en el Cerro, obstruye el tránsito de los vehículos por esa importante vía. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Los vertimientos de aguas albañales fueron considerados por el 66.3 por ciento de las personas que participaron en el sondeo, como el tercer asunto comprometedor de la higiene en la capital.

Desobstruir alcantarillados, limpiar fosas y sanear márgenes de ríos, arroyos y zanjas son tareas poco gratas para los trabajadores del Geaal, más aún si faltan recursos y equipos especializados.

El país cuenta con 58 camiones desobstructores o de alta presión, y dado su estado técnico trabajan como promedio 33 equipos, lo que da un índice de sobreexplotación de 165 kilómetros abarcados por carro, cuando debieran atender 60 kilómetros, dice Yosvany.

Otro tanto ocurre con el equipamiento para la limpieza de fosas, las cuales además no presentan un buen estado técnico ni cumplen con los requerimientos de diseño y construcción; de ahí que el servicio deba repetirse con frecuencia.

El ingeniero explica que los residuales de la crianza de animales obstruyen de manera constante los sistemas de alcantarillado, drenajes y corrientes fluviales. Estas y otras indisciplinas fueron reconocidas por 95 de los 110 encuestados por la revista, quienes afirmaron que es la propia población la principal causante de la mala higiene donde habita.

¿Recoger la basura?

Marcelo Gálvez Sotolongo, director de la Empresa de Servicios Comunales de La Habana

“En la capital se crearon cuatro cooperativas no agropecuarias para la recogida de escombros y su aprovechamiento en la elaboración de materiales de la construcción”, asegura Marcelo Gálvez Sotolongo. (Foto: CARIDAD CARROBELLO).

Al final de las calles Apóstoles y 3ra, en el reparto Los Pinos, del municipio de Arroyo Naranjo, reina un microvertedero. Pedro Alonso Rodríguez, quien recorre ese tramo a menudo, dice que desde hace años allí se acumula basura; la echan tanto los carretoneros encargados de recoger desechos sólidos en otros sitios, como los camiones de algunas empresas y la población.

Irina Busnadiego Alonso añade que tiempo atrás les recogían la basura en un carretón de caballo, el cual pasaba de forma inestable. “La delegada de la circunscripción no le quita el pie al problema; cuando viene el camión de Comunales, ella se sitúa al lado para que recojan todo”.

Marcelo Gálvez Sotolongo, director de la Empresa de Servicios Comunales de La Habana, confirma que entre los municipios con peor situación en la recogida de desechos están Arroyo Naranjo, Boyeros, La Habana del Este y San Miguel del Padrón.

“Aunque hoy no contamos con los equipos necesarios para el trabajo, estos territorios lograrían una mejor higienización si, por ejemplo, los camiones dieran mayor cantidad de viajes. Para ello es preciso superior organización, mejor fiscalización y distribución de los equipos por área.

“La ciudad genera 23 800 metros cúbicos de desechos sólidos diarios y se están recogiendo 20 mil metros cúbicos; es decir que unos tres mil 800 quedan cada día en el piso, sin recoger. Se trata de minimizar esta situación sobre todo los fines de semana con movilizaciones de equipos de varios organismos, Gecons, Recursos Hidráulicos, los ministerios de la Agricultura y el del Transporte, entre otros”, añade el directivo.

En Guantánamo el vertimiento de desechos sólidos no es tema resuelto, pues el servicio alcanza ciclos de hasta siete días. La disponibilidad técnica limita la recogida y no se logra reducir la proliferación de microvertederos.

La provincia de Ciego de Ávila también sufre la carencia de recursos. Isabel Egn Pernas, directora de la Unidad Presupuestada de Comunales, explica que solo disponen de 30 tractores con carreta, dos carros ampirol y ocho colectores, no siempre en óptimas condiciones. Aun así, dice, la mayoría de la población (el 54 por ciento) recibe servicios diarios, mientras el resto, de tres a siete días.

Igual dolor de cabeza padecen los santiagueros, según el programa televisivo En línea contigo, transmitido en marzo. En este, Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en la provincia, reconoció el problema de la recogida de desechos. Dijo que nada justifica los microbasurales, que pueden ser caldo de cultivo de enfermedades graves. “La indisciplina social hay que enfrentarla con persuasión, pero también imponiendo disciplina”, afirmó.

Buceos y escombros

Ríos convertidos también en vertederos.

Los ríos se han convertido también en blanco de la indisciplina social que lacera nuestra sociedad. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

A veces los llamados “buzos” sacan desechos de las bolsas que están en los contenedores y los arrojan en el piso, en busca de latas y otros objetos para venderlos como materia prima, o de comida para la crianza de animales.

Ocurre en Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón y Centro Habana, pero también en el Cerro, donde Raquel Despaigne Guibe trabaja como cuentapropista en una cafetería ubicada en Monte, esquina San Joaquín. Cerca de allí situaron una caja ampirol para recoger los abundantes desechos de la zona, y los buceadores hacen zafra.

“Además de estar mal ubicada, pues obstruye la vía y los camiones tienen que subirse en la acera para doblar, esta caja despide mal olor porque es abierta, y eso nos afecta ya que aquí se venden alimentos”, plantea Raquel.

De otro problema en la recogida de desechos sólidos da fe el cuentapropista Félix Raimond Gallardo, en Monte, entre Arroyo y Belascoaín, Cerro. Cerca hay un basurero de larga data, frente a un local que parece cerrado hace tiempo. “El carro colector pasa, se lleva la basura de los tanques, pero el camión que debe recoger con pala los desechos constructivos casi nunca pasa”, expresa.

La posibilidad de que la población construya o arregle sus viviendas por esfuerzo propio, vendiéndole los recursos para ello, es una política de alto impacto social, pero incompleta; pues a la par no se pensó en el destino de los desechos.

Al respecto, Marcelo informa: “En la capital se crearon cuatro cooperativas no agropecuarias para la recogida de escombros y su aprovechamiento posterior en la elaboración de materiales de la construcción. Cada una brindará servicios en distintas localidades.

“Se está tratando de proveerlas de los equipos necesarios, tanto para la recogida como para el procesamiento de la materia prima (molinos de martillo, guayos y demás)”.

Sin dudas el empleo de esta nueva forma de gestión contribuirá a atenuar el viejo dilema en distintos puntos de la ciudad. Pero no será suficiente. “Se persigue también que la población vierta los desechos de podas y los escombros de las construcciones en puntos determinados, y un día a la semana vamos a recogerlos con equipos especializados. Ya está fijada la ubicación de estos puntos en cada consejo popular, cada zona”, sostiene el director de Servicios Comunales de La Habana.

Cambios en el camino

Hay puntos de arroyo Naranjo, donde la situación es crítica.

Un estercolero que parece no tener fin echa raíces en las calles Apóstoles y 3ra, en Arroyo Naranjo, uno de los municipios de la capital con peor situación en la recogida de basura. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

En Cuba, sobre todo después de la década de los 90 del siglo pasado se conoció con mayor asiduidad acerca de proyectos y estudios piloto esperanzadores, puestos en práctica en algunas zonas del país –como aquel que hubo en el municipio capitalino de Playa– con el fin de ordenar la recogida de desechos sólidos y acopiar de forma clasificada la materia orgánica de la inorgánica. Pero se desvanecieron en el tiempo por diversas razones.

En los próximos meses habrá una nueva propuesta: la Dirección de Servicios Comunales pasará a ser la Empresa Provincial de Higiene de La Habana, bajo un sistema de autogestión y formas de pago diferentes. Se pretende que la experiencia sea aplicada después en el resto del país

Sobre el cambio Marcelo Gálvez expresa: “Estamos proponiendo tener cinco Unidades Empresariales de Base: cuatro responsabilizadas de igual número de áreas en que quedará dividida la capital, y la quinta tendrá a su cargo el mantenimiento y reparación de los equipos.

“Esto nos permitirá concentrar la tecnología y disminuir el gasto de combustible. Tanto la fuerza laboral como la técnica de esos lugares estarían organizadas para lograr un mejor estado higiénico-sanitario de la ciudad. A la vez pensamos aplicar un sistema de pago y estimulación a los trabajadores, cuadros y funcionarios, por los resultados de las áreas fiscalizadas y declaradas limpias, como debe ser”.

Así esta empresa se encargaría solo del saneamiento, y el resto de las tareas que han hecho disfuncional a Comunales, pasarían a otros organismos. “Se ha propuesto que en la provincia exista una Empresa de Áreas Verdes para mantener todas las áreas de este tipo, los parterres y las principales avenidas de la ciudad. Igual se crearía una Empresa de Mobiliario Urbano para atender los parques, tarjas, monumentos.

“Para los servicios necrológicos la propuesta es que sean dos empresas: una de cementerios especiales (el de Colón, el chino y el bautista) y otra para ocuparse del resto de las necrópolis de la provincia, las funerarias e incineradores, así como de la base de transporte para el traslado de cadáveres.

“Varias cooperativas de flores continuarán brindando su oferta directamente, además de que una UEB de la Empresa de Áreas Verdes asegure las coronas fúnebres y ramos para fechas señaladas.

“Cada Consejo de la Administración Municipal (CAM) será el que subsidie todo ese trabajo en las localidades, y también el nuestro”.

Desobstrucción de alcantarillas

Desobstruir alcantarillados, limpiar fosas y sanear márgenes de ríos, arroyos y zanjas son tareas poco gratas, más aún si faltan recursos y equipos especializados. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Marcelo considera que la futura empresa debe revitalizar el barrido de la ciudad, y hacer énfasis en la limpieza alrededor de los contenedores. Muchas veces se recoge la basura de estos y no se sanea el vertimiento dentro de ese perímetro.

“Ya comenzamos a penalizar en el pago a aquellos trabajadores nuestros que no hacen la recogida con calidad. Nos falta que cada jefe y técnico de la zona vele por que se realice la labor como se ha orientado”.

En la zona comunal No 1, del consejo popular Latinoamericano, perteneciente al Cerro, Osvaldo Calderón Sansarí, limpiador de calles, y Carlos Prieto Vial, recogedor de desechos en camiones abiertos, testimonian que La Habana está muy sucia. “De manera general, mi trabajo es bueno; pero he tenido días en que la jefa técnica de higiene, que es exigente, me ha descontado parte del salario por la calidad. Eso me obliga a ser mejor”, sostiene Osvaldo.

Carlos refiere que antes al trabajador de comunales le pagaban menos, pero era más respetado. “Hay personas que tiran la basura en la calle y cuando les llamamos la atención, contestan que para recogerla estamos nosotros”.

Por una cultura de la higiene

Ni siquiera una urbe que ha sido considerada la más limpia de Cuba, escapa de la suciedad. Así lo plantea un trabajo publicado el 11 de marzo por el diario 5 de Septiembre, bajo el título ¿Por qué está sucia la ciudad de Cienfuegos? En el mismo, directivos de comunales y de salud ambiental responden a numerosas inquietudes.

Incrementar la exigencia estatal en el saneamiento, controlar el comportamiento sanitario de cada centro laboral, incluido el trabajo por cuenta propia, y de la población, serían vías para rescatar la buena fama de la localidad.

¿Y qué decir de La Habana, que es espejo donde se miran muchos otros territorios? Aunque en varios municipios de la capital comienza una convocatoria a la población, para que viertan los desechos sólidos en puntos fijados, o solo saquen la basura entre las seis y las 10 de la noche cuando deberán pasar los carros colectores, queda mucha tela por donde cortar en materia de educación y cultura ambiental.

Los llamados “buzos” contribuyen a hacer más crítica la situación.

Los llamados “buzos” empeoran el panorama al sacar desechos de las bolsas que están en los contenedores y arrojarlos en el piso, en busca de latas y otros objetos para venderlos, o de comida para la crianza de animales. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Según Marcelo Gálvez, estudiantes de Medicina hicieron recientemente un trabajo de propaganda sobre la importancia de la higienización en Playa, Plaza de la Revolución, Centro Habana, Cerro, San Miguel del Padrón, Marianao y 10 de Octubre. Fueron vivienda a vivienda, y participaron también los CDR, la FMC y los delegados del Poder Popular, con el fin de lograr mayor disciplina.

Y el directivo amplía: “Tenemos un gran reto por delante en la educación de la población. Será necesario realizar audiencias públicas de orientación social para que se viertan los desechos solo en los puntos adecuados, en los horarios establecidos.

“Esto debe lograrse de manera integral, apoyarnos en la prensa, no cansarnos, hablar todos los días, aprovechar el poder de convocatoria de los CDR, la FMC, entre otros organismos movilizadores existentes en la comunidad.

“Junto a la orientación y el convencimiento social, será necesario que los órganos encargados del control realmente repriman los hechos graves. Las multas tendrán que ser más altas, pues solo de este modo los infractores pensarán dos veces antes de cometer alguna violación de lo dispuesto sobre la higiene ambiental”.

 

María Elena Vélez González, vicetitular del Ministerio de Economía y Planificación.

La Empresa de Servicios Comunales tiene actividades muy disímiles: es financista del alumbrado público, del arreglo de viales, de la distribución de agua por pipas, entre otras, explica la viceministra María Elena Vélez González. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

PROYECCIONES: Enfilar mejor la higienización

Una nueva experiencia pudiera resolver los problemas de la recogida de desechos sólidos

María Elena Vélez González, vicetitular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), y Aizel Llanes Fernández, de la dirección territorial del mismo organismo para atender los servicios comunales y los Consejos de la Administración Provincial, concuerdan en que para mejorar la higienización en la capital y en el resto del país, es preciso emprender transformaciones estructurales, ampliar recursos, pero además debe cambiarse el comportamiento ciudadano.

Vélez González: “La estructura de la Dirección de Servicios Comunales en la capital, hasta ahora no ha sido funcional. Y por otro lado, la corrupción, el desvío, el descontrol, la falta de chequeo a las actividades, han estado presentes. Pero es verdad que están afectados por el elevado número de tareas a su cargo, las cuales a la vez son reguladas legalmente por diversos organismos.

“El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) les dicta las normativas de la higiene ambiental; y el Ministerio de Salud Pública, las de los servicios necrológicos; el Ministerio de Industria les traza las pautas del reciclaje vinculado a microvertederos y vertederos; el Ministerio de Energía y Minas regula las acciones del alumbrado público; el Ministerio de Transporte, orienta las reglas sobre la vialidad, e igual ocurre con otras prestaciones.

“Los servicios comunales funcionan dentro de un marco provincial y ninguna entidad a nivel nacional centra sus actividades. Existió una oficina en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, que atendía todo lo relacionado con los Poderes Locales. Luego desapareció y los Consejos de la Administración Provincial pasaron a encargarse desde lo administrativo de esos servicios.

“En 1996 se le dio la tarea al MEP de atenderles metodológicamente en la planificación, por eso cuando nuestro ministerio va a la Asamblea Nacional del Poder Popular informa cómo se desarrolla la actividad en las provincias, enfatizando en el aseguramiento de los recursos. Pero desde el punto de vista legal y en las normativas, no ejercemos ninguna función rectora de la actividad”.

– ¿Cuál es la propuesta de cambios en estos servicios?

“En febrero de 2015 se creó un grupo de trabajo para estudiar cuál debe ser la estructura. Con el reordenamiento de los organismos de la administración central del Estado, e incluso cuando esta actividad es de nivel provincial, se pretende ordenar desde el punto de vista normativo la relación de las entidades que dan la atención legal a los servicios comunales, y también la forma de financiamiento.

“Las experiencias de Artemisa y Mayabeque demuestran que la actividad debe dejar de ser totalmente presupuestada y organizarse bajo un sistema empresarial. Hasta pudiera disminuir el gasto anual del país para los servicios comunales, que es de 800 millones de pesos, buscando eficiencia con menos personal.

“Para no cobrar estos a la población se seguirán financiando mediante el presupuesto estatal. Pero el dinero irá a los gobiernos de cada provincia, los cuales velarán primero por que se cumpla el trabajo por área limpia para realizar el pago; esto ha dado buenos resultados en la ciudad de Santiago de Cuba. Hasta ahora la forma de pagar en La Habana ha sido por el peso de la basura y el metraje de las calles barridas, no por lo que los trabajadores de esta entidad hagan con calidad.

“Paralelamente, creamos otro grupo de trabajo en la capital para desarrollar una experiencia piloto en junio, y a finales de 2016 o inicios de 2017 comenzaremos a extender los cambios a las demás provincias, sin que constituyan un esquema”.

-¿Las nuevas empresas se encargarían fundamentalmente de la higiene?

Aizel Llanes Fernández, Aizel Llanes Fernández, de la dirección territorial del MEP, en La Habana.

Aizel Llanes Fernández informa que el salario de los trabajadores de Comunales deberá ser por área limpia, y si en estas se detecta un microvertedero, los trabajadores responsables serán penalizados. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Llanes Fernández: “Se reorganizarán las 10 actividades que hoy están dentro de los servicios comunales, y muchas pasarán a cada organismo encargado de esa función estatal. Ya hay dos evaluadas, los zoológicos y la vialidad, que pudieran delegarse respectivamente en la Empresa Nacional de Zoológicos y el Ministerio del Transporte. Los servicios necrológicos, la distribución del agua en pipa, la atención a parques, tarjas y monumentos, igual pasarían a otras entidades.

“En la capital se crearán la Empresa de Higiene de La Habana, además de cuatro cooperativas para la recogida de escombros, y una más en proceso de aprobación, con el fin de convertirlos en materiales de la construcción. Hoy esos desechos van a parar al vertedero.

“También, la Unión de Industrias Militares de las FAR está apoyando con su experiencia el ordenamiento de talleres y el mantenimiento para la sostenibilidad del equipamiento.

“El año pasado, mediante empresas del Ministerio de Industria, se repararon 150 equipos para la higiene y se entregaron 85 a la Dirección de Servicios Comunales de la capital; en 2016, son 110 más, y sin embargo aquí no se ve la mejoría. ¿Por qué? Por falta de organización en el sistema de recogida y de sostenibilidad en la reparación, dificultades con el fregado y cuidado de esos recursos. No hay economía que resista dar de baja a 14 equipos con solo cinco y siete años de uso”.

-¿Dentro del nuevo sistema, pudiera pensarse también en la inversión extranjera?

Unos 3 mil 800 metros cúbicos de desechos quedan cada día sin recoger en La Habana.

La Habana genera 23 800 metros cúbicos de desechos sólidos diarios y se están recogiendo 20 mil metros cúbicos; es decir que unos 3 800 quedan cada día en el piso. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Vélez González: “Hay cuatro firmas extranjeras que apuestan por el reciclaje en Cuba; lo que se decida estará bajo la organización del Ministerio de Industria. Para nosotros, contradictoriamente, los residuos sólidos son un problema, y solo reciclamos hoy el 19 por ciento de la basura, pero a nivel mundial constituye una importante fuente de ingresos.

“A La Habana le pudiera servir de gran utilidad esta variante, pues además del financiamiento los inversionistas extranjeros aportarían equipos y estilos de trabajo”.

Llanes Fernández: Pero no podemos detenernos en que se concrete la empresa mixta, por eso hacemos la propuesta actual. Sería luego más fácil incorporarla a la empresa mixta. Lo mismo pudiera funcionar en otras grandes ciudades del país”.

-Sin perder de vista la necesidad de la educación ambiental en la población, ¿se prevé elevar el monto de multas?

Barrenderos, entre los imprescindibles

Los barrenderos de calles, necesarios en la higienización de la ciudad. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Vélez González: “El cubano por lo general no posee una adecuada educación ambiental, e independientemente del esquema que adoptemos para la recogida de desechos sólidos, es necesario elevar la conciencia sobre la importancia de la higiene ambiental.

“A la par, debe volverse a crear el cuerpo de inspectores de los servicios comunales. Tanto estos como los del Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología, tendrán que incrementar la exigencia para que quien no entienda por las buenas, sea multado; e impedir que se hurgue dentro de la basura y otras indisciplinas sociales”.

Llanes Fernández: “Además hay que establecer un rango mayor en las multas para lograr el respeto a lo legislado, tanto por las personas como por los organismos estatales.

“Una empresa mixta de reciclaje contaría con personas que manipulen y clasifiquen la basura. Existiría un punto en la comunidad donde se depositarían los desechos, luego de clasificar cada tipo de material reciclable”.

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Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera