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Publicado el 3 Junio, 2016 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

ENVASES Y EMBALAJES: Entrar en caja

Desde hace tres años Cuba actualizó la política de estas producciones para establecer patrones de utilización y a la par crear un diseño institucional y regulatorio más favorable. La fabricación nacional cubre apenas la mitad de la demanda, fundamentalmente de las ramas alimentaria, farmacéutica, biotecnológica y agrícola
Diseños de envases utilizados hoy

(foto MARTHA VECINO ULLOA)

Por DELIA REYES GARCÍA y CARIDAD CARROBELLO

En las modernas líneas de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Luis Milián, en la capital, el sexagenario Reinaldo Tiel Carrazana ha tenido que hacer maravillas para encontrar una solución a la producción de latas de leche condensada.

“La maquinaria instalada es moderna y lleva el troquelado en su estructura, lo que le da mayor consistencia al recipiente. Pero nuestro cliente, la Empresa Productos Lácteos Bayamo, no tiene las condiciones tecnológicas para recibirlas así, pues sus equipos datan de principios del siglo pasado.

“Por eso tuvimos que desmontar el troquel, mas eso nos trajo otro problema, salían con mucho brillo y no era posible manipularlas con el brazo ‘robot’. Menos mal que nunca dejamos que se llevaran el viejo transportador y lo que hicimos fue adaptárselo para poder almacenarlas”, dice mientras muestra con orgullo su invención.

Para la experimentada Soledad Bolumen Martí, directora del Departamento de Envases y Embalajes del Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria (IIA), ese divorcio “no ha sido solamente para la leche condensada, ha sucedido con todo lo demás. Cuando se va a proyectar un proceso inversionista en la fábrica de envases, hay que tener en cuenta las condiciones de quien lo recibe.

El 55 por ciento de la demanda se satisface con la producción nacional.

Cuba demanda anualmente más de 650 millones de pesos en envases y embalajes; alrededor del 55 por ciento se satisface con la producción nacional, mientras que el resto debe ser importado. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

“Las industrias de conservas, igual que Bayamo, tienen tecnología de antes del triunfo de la Revolución y otras maquinarias ya obsoletas que llegaron del entonces campo socialista. Pero las condiciones en el mercado internacional han variado y se busca sobre todo el ahorro de materiales.

“La hojalata que antes tenía un espesor, ahora es más delgada. Por eso, si la industria que demanda no tiene un equipamiento adecuado para procesarla, no hemos hecho nada”, concluye la doctora en Ciencias.

Empero, en el caso de la industria médico-farmacéutica sucede lo contrario. Así lo valora Georgina González Martínez, directora de logística e importaciones de BioCubaFarma. “Estamos haciendo inversiones para elevar capacidades productivas y estándares de calidad.

“El equipamiento instalado y el que se está adquiriendo es de alta tecnología. Entonces la producción nacional de bulbos, ampolletas y otros materiales que necesitamos, debe corresponderse con ese nivel”, precisa la directiva.

De los 800 medicamentos que conforman el cuadro básico de salud, esta entidad garantiza alrededor del 75 por ciento. Además de las producciones destinadas a satisfacer la demanda de medicamentos de la población, aportan ingresos por concepto de exportaciones. El año pasado superaron los 700 millones de dólares, cifra nada despreciable dentro de los volúmenes totales que recibe el país.

Sin embargo, para garantizar esos resultados, BioCubaFarma precisa importar en envases y embalajes una suma también respetable (alrededor de 37 millones de dólares). De contar el país con una industria desarrollada para estos insumos, a tono con las exigencias del mercado internacional, los gastos serían menores y los beneficios superiores.

Remaches en la demanda

Producción de latas para la industria de conservas.

Envametal planifica para este año 25 millones de latas con destino a la industria de conservas. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Mucha mermelada, concentrados de jugos, pasta de tomate y otras producciones llegarán a la población a granel o en formatos no apropiados por falta de los recipientes metálicos.

De los 45 millones de latas que demandó la economía a la Empresa de Envases y Recipientes Metálicos, conocida comercialmente como Envametal, solo pudo planificarse la mitad porque “el financiamiento aprobado para adquirir la materia prima no permitía mayores volúmenes productivos y la tecnología instalada en casi todas las fábricas es obsoleta”, precisa el ingeniero Omar Murgas Medina, director adjunto de la entidad.

El país aprobó para Envametal más de 26 800 000 dólares, pero resultaron insuficientes ante una demanda en ascenso, que debía sumar también las necesidades de las formas no estatales de gestión, señala Murgas Medina.

Por tal razón, Yamilín González Milián, subdirectora de Envases y Embalajes del Ministerio de Industrias (Mindus), encargado de rectorar esta actividad en el país, establece una diferencia entre la demanda solvente, “aquella que es asegurada financieramente en los planes de los organismos, y la real, que en todos los casos es muy superior”.

Cuba requiere un desarrollo inmediato de la industria nacional pues, aunque la producción creció, al compararla con 2012, “su comportamiento para este año demuestra un tope en el aprovechamiento de las capacidades instaladas y las importaciones comienzan a ganar márgenes en la satisfacción de la demanda, provocando que el país erogue anualmente alrededor de 300 millones de USD por este concepto”, precisa la ingeniera.

Las compras en el exterior se destinan, en lo fundamental, a los ministerios de la Alimentaria y la Agricultura, así como a BioCubaFarma.

Inversiones en aprietos

Taller de esmerilado de Novalum

En Novalum urge realizar una inversión para modernizar el taller de esmerilado. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Los cálculos de los organismos no siempre llevan la exactitud necesaria. Una cosa es lo que se desea, y otra, lo que en realidad se puede. Para garantizar el proceso inversionista relacionado con la producción de envases, de 2013 a 2016, según las cifras presentadas por los organismos al Mindus, se requerían más de 270 millones de pesos. Hasta el pasado año se habían ejecutado solo 64 millones, y para el actual se prevén unos 44 millones.

González Milián reconoce que “hubo fallas en la planificación. Hicimos una propuesta muy ambiciosa. Pensamos que iba a haber más dinero para invertir, pero la realidad demostró lo contrario. También hemos arrastrado deficiencias, como las demoras en la elaboración de los estudios de factibilidad técnico-económicos y falta de personal calificado para hacerlos. Los socios extranjeros que respaldarían las propuestas siguen sin aparecer”.

Algunos renglones fueron beneficiados con la ejecución de inversiones, entre estos destacan los envases plásticos, de papel y cartón, mientras mantienen una situación desventajosa los metálicos, flexibles y de vidrios; para estos últimos en Cuba no se dispone de tecnología.

El joven investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Ricardo Torres Pérez, estima que “si el país va a apostarle a algo, con bastante dinero, propio o a través de la inversión extranjera, tiene que ser a una industria ganadora, con una alta demanda dentro del mercado nacional, donde se justifique la inversión”.

La norma de etiquetado NC-108 es de obligatorio cumplimiento.

La norma de etiquetado NC-108 es de obligatorio cumplimiento y debe reflejar las fechas de producción y de vencimiento. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

A su juicio, no tiene sentido cargar sobre las empresas estatales el riesgo de las pequeñas producciones, que sí pueden realizar los trabajadores por cuenta propia, o las cooperativas, facilitándoles comprar el equipamiento y las materias primas a través de encadenamientos con el sector estatal.

La subdirectora del Mindus insiste, por otra parte, en la necesaria integralidad que debe caracterizar los procesos inversionistas. A la hora de proyectarlos hay que tener en cuenta las condiciones tecnológicas del demandante. Pero no siempre sucede así.

Producciones en apuros

El aire está enrarecido en la línea de producción de la UEB Armando Mirabal Calderín. Los operarios emplean la soldadura de plomo-estaño en la confección de las latas de cinco galones, con destino a la industria conservera.

Según su director, Sergio Medero Santana, aunque casi han terminado el estudio de factibilidad técnico-económica para cambiar la tecnología, altamente agresiva a la salud humana y al medioambiente, todavía este año deberán producir miles de latas, las cuales permiten envasar las pulpas para luego procesarlas.

Esta UEB capitalina no es la única del país que emplea ese tipo de soldadura, excluida ya en las normas internacionales. También se aplica, por ejemplo, en la fábrica Ponupo, del municipio santiaguero de Songo La Maya, y en Los Atrevidos, de Villa Clara.

Durero Caribe planifica una nueva inversión superior a los tres millones de pesos.

En Durero Caribe, para incrementar los volúmenes productivos y garantizar mayor cobertura al mercado nacional, se planifica una inversión por encima de los tres millones de dólares. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Al respecto, la especialista del IIA Divina Pacheco Valdés, licenciada en alimentos con una larga hoja de servicios en la institución, explica que “en los estudios realizados a las latas de cinco galones, siempre las concentraciones de plomo han estado muy por debajo de lo que establecen las normas cubanas. La mermelada que se almacena en esos recipientes vuelve a procesarse antes de llegar a la población, por lo que no corre peligro la salud”.

Soledad Bolumen Martí agrega que “esa tecnología tenemos que ir eliminándola paulatinamente, pero cuesta mucho. Por eso se empezaron a transformar las líneas para envases más pequeños, como latas de leche condensada, de carne, de pescado, de tomate. Todos los que van directamente al cliente ya tienen soldadura eléctrica”, afirma la ingeniera química.

Queda claro que, si el país pretende encauzar con tino las producciones nacionales de envasado y embalado, deberá priorizar las inversiones para sustituir esta tecnología.

También deberá prestársele especial atención al diseño, considera Yamilet Pico Nicó, directora de Evaluación de la Oficina Nacional de Diseño. Dentro de las dificultades más recurrentes en este campo están las violaciones en el registro legal de las marcas, las cuales deben actualizarse periódicamente; el manual de identidad de los centros muchas veces se engaveta; igual se da el empleo de un mismo envase para diferentes productos, sin etiquetar adecuadamente, lo cual puede confundir al consumidor.

La también máster en Gestión e Innovación del Diseño comenta que en el mundo se utiliza el llamado envase inteligente, con información adicional a la que usualmente se expone en este, pero hasta donde conoce, todavía no se aplica en Cuba.

Plásticos en escena

La EMI Comandante Ernesto Che Guevara, de Villa Clara produce envases para la empresa mixta Los Portales

En la Empresa Militar Industrial (EMI) Comandante Ernesto Che Guevara, de Villa Clara, existe una línea de preformas Pet, con varios formatos, dirigidas a la empresa mixta Los Portales S.A., las empresas de bebidas y refrescos, y otros clientes. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Las altas temperaturas del horno hacen sudar a chorro a los operarios Boris Colina Sánchez y Geolber Luis Denis. Al abrir los inmensos moldes donde se funden las piezas de plástico, los jóvenes extraen con destreza los tanques ya listos. Vuelven a echar la materia prima en polvo, sellan la estructura de hierro, y en los respiraderos colocan pequeños mazos de estopa de aluminio. Luego, repiten los pasos de fundición y enfriamiento.

Este es un proceso que emplea una tecnología de moldeo rotacional para producir cajas de mayor tamaño, tanques para agua y recogida de basura, explica José Ramón Suárez Castillo, coordinador general para las producciones plásticas en la Empresa Militar Industrial Comandante Ernesto Che Guevara, en el villaclareño municipio de Manicaragua.

La entidad garantizó más de la mitad de la demanda de envases de plástico en el país el año pasado, con ingresos de unos 80 millones de pesos.

El también ingeniero mecánico comenta que la producción de plástico la comenzaron en 1998, cuando se les solicitó aprovechar el equipamiento instalado, fundamentalmente en la producción de cajas con destino a la agricultura y la pesca.

A partir de entonces se realizaron inversiones que ayudaron a sustituir importaciones en las líneas de bolsas plásticas y preformas Pet (para producir pomos de agua y de refrescos).

“Hoy garantizamos los envases a casi todos los organismos estatales: industrias química, médico-farmacéutica y alimenticia; ministerios de la Agricultura, Comercio Interior, del Interior y Turismo, entre otros”, afirma Suárez Castillo.

Precisa que para el actual año tienen planificados unos 25 millones de pesos en inversiones, más de la mitad de lo proyectado a nivel nacional. “El país invierte en los sectores donde está priorizada la producción y también donde hay resultados. Hemos podido demostrar que amortizamos las inversiones”, reconoce el coordinador general.

La entidad posee unidades productivas en distintas provincias, con una estrategia a corto, mediano y largo plazos, fundamentada en consolidar cuatro polígonos grandes de plástico en Santa Clara, Santiago de Cuba, La Habana y Camagüey.

Atolladeros legales

Producción de plásticos de la EMI Comandante Ernesto Che Guevara

La producción de plásticos de la EMI Comandante Ernesto Che Guevara cubre una buena parte de la demanda del país. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Además de lidiar con la escasez de financiamiento para modernizar las industrias productoras o receptoras de envases y embalajes, la política aprobada en 2013 también ha tropezado con otros obstáculos.

La creación en La Habana del Centro Nacional de Envases y Embalajes, que debe regir todo lo concerniente al tema, sigue pendiente. A juicio de Soledad Bolumen, “ha transcurrido suficiente tiempo, pero existen trabas jurídicas y algunos errores en la elaboración de los documentos, que deberán solucionarse de inmediato”.

Aunque Yamilín González no explica las causas del atraso, insiste en la importancia de inaugurar dicho centro. “Pero necesita mejorar la composición técnica y los equipamientos. Debemos tratar de que tenga un alcance nacional, que aúne lo disperso; con dependencias en otras provincias”, valora la ingeniera.

También restan por ver la luz el reglamento y la resolución sobre el procedimiento para realizar el balance de envases y embalajes del país.

Elevar la calidad del preenvasado de muchos más productos de la canasta familiar tampoco podrá perderse de vista. Así lo reconoce la subdirectora del Mindus, “pero eso necesita desarrollo y el vínculo con la Agricultura y el Comercio Interior”.

Al duro en Durero

La situación en la producción de envases de cartón es muy distinta de la de recipientes metálicos. Así se corrobora en la Empresa Mixta Durero Caribe S.A. Casi la mitad de sus producciones les confieren valor agregado a las exportaciones, en particular los envases de tabaco, ron Havana Club y medicamentos.

La entidad, desde diciembre del pasado año, tiene un nuevo socio extranjero que además ampliará las potencialidades de la industria, precisa Fernando Pérez Ares, director de Calidad y Medioambiente.

Si bien no satisfacen la demanda solvente del mercado nacional, logran cubrir una buena parte (alrededor del 80 por ciento). “Las ventas dan utilidades y el país ahorra la mitad de la divisa que hubiera tenido que desembolsar. Pero el problema principal es que casi toda la materia prima debemos importarla”, agrega Pérez Ares.

Para este año tienen un plan de venta superior al de 2015, pero en comprar la materia prima gastarán la mitad de ese monto. “Importamos anualmente alrededor de 3 000 toneladas de papel y cartón, la mitad con destino a productos médico-farmacéuticos y el resto para otras producciones.

Entre los principales clientes de la empresa mixta destacan las industrias tabacalera, biofarmacéutica y turística, el Grupo Empresarial de la Industria Ligera, y las perfumerías Suchel Camacho y Suchel Regalo.

Al estar validado por las normas internacionales, Durero Caribe puede venderle a la industria médico-farmacéutica, indica Georgina González Martínez, jefa de la Dirección de Logística e Importación de BioCubaFarma.

“La producción de ellos sí compite y podemos exportar con sus estuches. Pero no tienen capacidad para asimilar todos nuestros pedidos”, sostiene la ingeniera industrial.

Aunque, ciertamente, la manufactura nacional de envases de cartón tampoco satisface la demanda del país.


Al respaldo de una política

En el proceso de actualización del modelo económico cubano y amparado por el Decreto Ley 299, del 10 de septiembre de 2012, fue creado el Ministerio de Industrias. El acuerdo 7305/12 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (CECM), precisa que dentro de sus funciones específicas está proponer, dirigir y controlar entre otras, la política de envases y embalajes.

Para cumplir con el Lineamiento 232 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en marzo de 2013 se aprueba por el CECM la Política para el Desarrollo de las Industrias Productoras de Envases y Embalajes, a partir de una concepción integral de la actividad, priorizando la producción de aquellos demandados por las actividades exportadoras y el desarrollo agroalimentario.


La cooperativa CreaEntorno produce todas las urnas funerarias de la capital, las cuales sustituyen importaciones. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

La cooperativa CreaEntorno produce todas las urnas funerarias de la capital, las cuales sustituyen importaciones. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Recrear el entorno

Las manos de Carlos Alberto Brito Gómez van dándole forma lentamente a la vasija de barro en el torno. Desde que surgió la cooperativa CreaEntorno, en 2013, son muchas las piezas moldeadas por este maestro de la cerámica.

En esta área, de alfarería, laboran 12 operarios, encargados de hacer piezas a partir de la arcilla roja. Las materias primas se las garantizan varias empresas de los ministerios de la Construcción y de Industrias. Pero no siempre aparece todo lo necesario, explica Alfredo Alonso Gómez, coordinador de cerámica de CreaEntorno. “Se nos dificulta mucho el caolín, aunque sí nos apoyan con el suministro de pigmentos, esmaltes y materiales refractarios”, precisa.

La cooperativa, ubicada en el reparto Celimar, municipio de La Habana del Este, produce todas las urnas funerarias de la capital y también tributa a la provincia santiaguera. Desde su surgimiento han elaborado más de 90 mil, las cuales sustituyen importaciones.

Dentro de los proyectos tienen propuestas de recipientes para exportar mieles, pero deberán sortear las dificultades del sellado; igualmente un prototipo de botella para comercializar ron Isla del Tesoro, que actualmente es importada desde China y España.

Carlos Alberto considera que Cuba tiene muy buenos yacimientos para utilizar en la cerámica y solo habría que importar los esmaltes, alcalinos y plomados.


Producción de envases de cristal

Las propiedades del vidrio lo hacen ideal como material para la fabricación de envases: brillantez, transparencia, resistencia tanto química como térmica, inalterabilidad en el tiempo y ausencia de poros. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

El vidrio es oro

Cuba deberá invertir en las producciones de envases de cristal, así como establecer el reciclaje y la reutilización de frascos y botellas

Sentada delante del densímetro digital, María del Carmen Orta destapa una de las botellas del selecto ron exportable, para un riguroso control de calidad en el laboratorio de la fábrica Havana Club, de San José de las Lajas, en Mayabeque.

Muy cerca de allí, el proceso productivo, dotado de una moderna tecnología, fluye de manera automatizada. En fila india son llenados los recipientes, luego se efectúa el tapado, el etiquetado, y al final los operarios repletan las cajas con 12 unidades del puro ron cubano que, sin embargo, se envasa en botellas importadas.

De los 70 millones de dólares que se destinan en 2016 a compras de envases de cristal en el exterior, alrededor del 40 por ciento son para ron y otras bebidas. Se utilizan fundamentalmente en las empresas mixtas exportadoras Cuba Ron S.A. y Havana Club Internacional S.A., que bien pudieran obtener más ganancias para el país, si las botellas fueran hechas aquí.

El anhelo de lograr producciones de vidrio en la Isla, como modo de añadir valor a los renglones exportables nacionales y abaratar los costos, también lo tiene BioCubaFarma.

Más de la mitad de los envases para ese grupo empresarial se compran en el extranjero. Bulbos y ampolletas representan un seis por ciento de esas adquisiciones, pero la cifra aumentará, pues se proyecta un alto crecimiento para 2025.

En el Combinado del Vidrio de La Lisa años atrás se producían bulbos y ampolletas, pero al final la tecnología no se ajustaba a las especificaciones requeridas por los destinatarios. Hoy allí se hacen vasos, copas, centros de mesa, mediante tecnología de soplado.

Yamilín González Milián, subdirectora de Envases y Embalajes del Ministerio de Industrias.

Los mayores niveles de importación de envases de vidrio se concentran en botellas y frascos, precisa Yamilín González Milián (foto LEYVA BENÍTEZ).

Destapar la botella

Hoy los envases cubanos de vidrio están en cero. Yamilín González Milián está convencida de que llegó el momento de reanimar esta industria mediante inversiones. “Es ahora o nunca”, sentencia.

Lo dice al hojear una tesina de su autoría, presentada en un reciente diplomado de administración pública, donde identificó como un problema los altos niveles de importación de botellas, frascos, bulbos y ampolletas, entre otros.

La directiva realizó una búsqueda de información especializada, analizó los balances nacionales de la actividad y los registros históricos de importaciones de la Aduana General de la República; igualmente valoró los resultados de la implementación de la política al respecto dentro del período 2013-2015.

La reanimación de las industrias de envases y embalajes, en general, está proyectada a partir de la demanda de los principales clientes nacionales y con el fin de lograr la sustitución paulatina de importaciones.

González Milián plantea que en los tres años anteriores se realizaron inversiones en otras producciones, pero llegó la hora de priorizar la de vidrio. Sin embargo, no ignora que se requiere bastante dinero y por eso el Mindus ha planteado la posibilidad de la inversión extranjera.

Mirar con catalejo

Combinado del Vidrio de La Lisa

En el Combinado del Vidrio de La Lisa, de las 10 líneas de producción solo sobrevive una; las demás se paralizaron por obsolescencia tecnológica. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Apostar por una industria del vidrio en Cuba se fundamenta en la existencia de importantes yacimientos de sus materias primas básicas: arena sílice, en Guane, Pinar del Río y yacimientos de carbonato de calcio en Mayabeque.

Además, según el estudio de González Milián, pudiera ser reciclado el vidrio que se obtenga mediante la Empresa Nacional de Recuperación de Materias Primas, y utilizarse, aunque en menor cantidad, el feldespato que también existe en la región occidental de la Isla. Se importarían carbonato de sodio, hidróxido de aluminio, nitrato de potasio y sulfato de sodio.

Mas no es posible desarrollar esta industria de manera aislada, solo con la participación de los productores de envases. Los bulbos y ampolletas para uso humano, por ejemplo, poseen especificaciones técnicas muy rigurosas en aras de cumplir con los parámetros y exigencias internacionales, de ahí que los clientes nacionales productores de renglones biotecnológicos y farmacéuticos también deban ser parte activa de ese proceso.

Al respecto, la ingeniera explica que se hace el estudio de factibilidad mediante el Centro de Investigaciones de la Química (CEIQU) y los directivos de BioCubaFarma participan con el Mindus en la identificación de socios para elaborar la tubería de vidrio.

Esa misma interrelación existe, asegura la subdirectora, con la corporación Cuba Ron S.A., entidad exportadora que en 2015, en un consejo de dirección del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal), propuso el desarrollo de una planta beneficiadora de botellas y la idea encontró oídos receptivos.

Si se sustituyera una parte de la importación de botellas para ron, reutilizando los envases que ya hay en Cuba, significaría un importarte ahorro de divisas.

“Cuba Ron S.A. visitó en Italia a los mismos proveedores de las botellas y observó que ellos también desarrollan una política de aprovechamiento de los envases. Nosotros contamos con la Empresa Nacional de Recuperación de Materia Prima y, por tanto, el estudio de la futura planta de beneficio queda a cargo de esta entidad”, apunta González Milián y añade que es necesaria una logística para la recolección en los distintos puntos de entrega y de clasificación.

La planta beneficiadora, capaz de garantizar la inocuidad del producto, debe instalarse en el occidente del país, donde hay más entidades que pueden tributar a la reutilización de las botellas y también existen varias productoras de ron.

El crecimiento de la producción demanda un aumento de la producción de envases.

Revitalizar la industria del vidrio en Cuba es una necesidad fundamentada en la demanda actual y en la proyección de su crecimiento hasta 2020 en actividades como la producción de alimentos y de fármacos. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA).

Pensar en el mañana

“Siempre va a existir un nivel de importaciones, hay envases de vidrio para los cuales no se justifica plantearse un desarrollo en la Isla. Por ejemplo, hay surtidos utilizados por BioCubaFarma, que comprándolos resultarán más económicos”, analiza la subdirectora del Mindus, pensando en la relación costo-beneficio de los procesos industriales.

No obstante, de cara al crecimiento de las exportaciones, es indudable que se impondrán nuevos retos tecnológicos para las fábricas de envases, incluidas las que produzcan envases de vidrio. Lo recalca la ingeniera industrial Georgina González Martínez, al frente de la Dirección de Logística e Importación de BioCubaFarma, avizorando que las producciones de su empresa crecerán, tanto en cantidad como en calidad.

“Vamos a elaborar más medicamentos, tanto para el consumo nacional como para las exportaciones, y la garantía del envase será decisiva. Si en un futuro tuviéramos un productor nacional que abasteciera, nos ahorraríamos el proceso de contratación, importación, solicitud y espera, porque lo necesario estaría a la mano, en La Lisa, o en el Mariel, pero siempre estaría en el país. Sería mucho más sencillo y ágil, y nos costaría menos”.

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Delia Reyes Garcia

 
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