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Publicado el 24 agosto, 2016 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

Campismo popular: Entre dichas y sinsabores

Apacibles ríos, hermosas playas, majestuosas cordilleras atraen a multitudes; mientras unas instalaciones de campismo rejuvenecen cada verano, otras acumulan lamentable deterioro.

Campismo popular, una opción masiva para vacacionar.Por DELIA REYES GARCÍA
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

El verano está que arde. La pequeña Natacha Arias, junto a sus padres, Ariadna y César, disfruta de una buena chapuzada en el río Nagua. Otros vacacionistas prefieren explorar, aprovechando la exuberante vegetación y las montañas que rodean a La Sierrita, instalación del campismo popular, ubicada en el municipio de Bartolomé Masó, provincia de Granma.

En los árboles se guarecen tojosas, palomas rabiche, sinsontes, tomeguines… Lejos de las tensiones y del ajetreo de las ciudades, se respira un aire puro. Este centro fue el primero del país donde se levantaron cabañas rústicas, hasta que en 1987 comenzó un proceso de remodelación para construir habitaciones con materiales duraderos. En la actualidad dispone de 27, con capacidad para 78 personas, equipadas con camas personales, literas, televisor, ventiladores, baño interior y agua corriente.

Para este verano, explica su director, Alberto Vargas Orozco, continuarán elevando la calidad en alojamiento, recreación y gastronomía. “Lo más importante es que el pueblo se sienta bien atendido”, dice mientras convida a visitar las nuevas áreas recién inauguradas, como la casa de bolos, el video-bar, la cancha de mini-fútbol y el mirador del Pico, desde donde puede divisarse la cima del Turquino.

La modalidad de acampada es la preferida de muchos.

La modalidad de acampada es preferida por muchos excursionistas

La Sierrita, junto al Salto de Jibacoa, Los Cantiles y Las Coloradas, son instalaciones de la Empresa Provincial de Campismo Popular (EPCP) de Granma. Para el cierre de agosto, esperan llegar a más de 86 200 campistas/día en el territorio, asegura su director adjunto, Lino Chils Ternes. “Esta opción –refiere– se ha mantenido como una alternativa de esparcimiento, codiciada por la población, sobre todo en el verano y los fines de año”.

La idea del Comandante en Jefe Fidel Castro, materializada el 16 de mayo de 1981, cuando inauguró la primera base Dos Hermanas, en el Valle de Viñales, Pinar del Río, resultó para bien en esta oferta de descanso y recreación que disfrutan hoy millones de cubanos.

Para acoger a los vacacionistas existe en todo el país una red de 92 instalaciones con más de 4 620 cabañas y capacidades superiores a los 19 740 clientes. Cuatro villas internacionales, seis unidades extra hoteleras y dos puntos náuticos ofertan también servicios en CUC a nacionales y extranjeros.

Ni tan escondidos

Parque rústico. Disfrute por parte de los pequeños

Los más pequeños disfrutan de los parques rústicos de las instalaciones de campismo.

Dicen que siglos atrás los piratas se escabullían en esta ensenada para burlar la vigilancia de la armada española. Quizás por eso bautizaron el lugar como Puerto Escondido. Empinadas alturas sobre el nivel del mar, cordones coralinos de decenas de metros de extensión, cuevas marinas y una playita, La Caleta, son algunos de los atractivos que dejarían extasiado al más experimentado naturalista.

Allí se levantó una de las bases de campismo más visitadas a finales de la década de 1980. Quienes la frecuentaron entonces recordarán el ambiente juvenil, las cabañas ocupadas totalmente, los muchachos lanzándose al mar desde el peñón.

Hoy, otra es la realidad. Los caballos y las vacas pastan tranquilamente en Puerto Escondido, mientras los vacacionistas aparecen rara vez. “Estamos pintando, limpiando las áreas, haciendo todo lo que podemos, para ver si en este verano hay mejor suerte”, afirma Roberto Marreza Hernández, director del centro.

Pero, si en Puerto Escondido tienen la fortuna de que llegue algún que otro pescador a pasar la noche, en el llamado Las Terrazas, a pocos metros de allí, la situación es mucho más complicada. Ventanas y puertas rotas, techos dañados, paredes enmohecidas, forman un inventario de desamparo; hay más de 100 cabañas fuera de servicio.

La falta de inversiones y mantenimientos capitales aceleran el deterioro de esas dos instalaciones, expuestas a las agresivas condiciones de la costa, en el municipio mayabequense de Santa Cruz del Norte. Sobre las causas del pésimo estado constructivo de estas, y otras bases en el país, comenta Hernán Cancio Lorenzo, presidente de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) Campismo Popular.

Cabaña deteriorada en la base La Laguna

En la base La Laguna más de cien cabañas están abandonadas

“Para este año pedimos, por concepto de inversiones, 15 millones de pesos y aprobaron menos de la mitad, muy por debajo de lo necesario. Tenemos una realidad muy compleja, sobre todo en las instalaciones del litoral norte de Mayabeque, donde existen muchas  con gran deterioro porque no hemos podido lograr que los mantenimientos y las inversiones lleguen allí”, reconoce Cancio Lorenzo.

En 2015 se destinaron cinco millones de pesos para remozar las instalaciones del campismo en Camagüey. En 2016, para todas las de la Isla, se aprobaron solo siete millones.

Aunque tienen la ventaja de contar con un esquema de financiamiento cerrado, que les permite tomar decisiones importantes en la planificación de los recursos, no se trata solo de dinero, señala el directivo. “Depende del balance de materiales que tiene el país; se aprueba solamente lo que tenga respaldo productivo”. Más allá de esas realidades, coincide el director de la OSDE, debieran ampliarse las capacidades inversionistas de la empresa.

Similar criterio comparte Maikel Castañeda Gómez, director de la EPCP en Mayabeque, y agrega que unas 619 habitaciones no abrirán este verano por falta de recursos. “Esta provincia tiene un peso importante en el país, acumula el 37 por ciento de las capacidades instaladas. Pero para mantenimiento disponemos de unos 450 000 pesos en moneda total. Es poco dinero y el deterioro es grande”, valora.

El bello entorno de Puerto Escondido

Puerto Escondido no esconde la belleza de su entorno, solo espera por los campistas, pero requiere mejoras

En Las Tunas también abogan por más inversiones. “La provincia cuenta con playas entre las mejores del oriente cubano, en el litoral norte, y no se están explotando debidamente”, asegura Yunier Arnaldo Peña Presival, director de operaciones de la EPCP del territorio, quien considera, además, que en el mejoramiento y desarrollo de la oferta debe ser más activo el gobierno local.

Así, mientras en el oriente cubano se preocupan por aprovechar mejor las playas, Puerto Escondido y Las Terrazas, en el occidente, parecen clamar por no correr la misma suerte que Tortuguilla y Acueducto, dos instalaciones desaparecidas en Guantánamo, y todavía recordadas y añoradas por los pobladores de la región.

Cuando se enreda la pita

Reparación de los viales de acceso.

Para llegar a las bases ubicadas en lugares de difícil acceso es importante la reparación de los viales

En los límites entre Santa Clara y Sancti Spíritus, en el corazón del macizo de Guamuhaya, a 23 kilómetros del municipio de Manicaragua, se encuentra Río Seibabo, que debe su nombre al afluente cercano. Debido al deterioro de los viales de acceso, este campismo estuvo a punto de zozobrar, pero finalmente enderezó el rumbo, explica su director, Yaser Martínez León.

Pasada aquella tormenta, otro asunto inquieta al joven directivo. Cada vez que hay entrada o salida de vacacionistas, cruza los dedos. “Las irregularidades en el servicio de transporte son frecuentes y predisponen a los clientes. Si los carros tenían que recoger en Manacas a las nueve de la mañana y llegan a la una de la tarde, eso crea malestar. Nos dicen que las afectaciones están dadas por el mal estado del parque automotor. Pero, cuando la Empresa de Ómnibus Escolares no cumple, nos enreda la pita”.

Llegadas tardes, carros sucios, paradas fuera de lugar, incorrecto trato de los choferes, son algunas de las breñas que enredan la movilidad de los vacacionistas. Pero existen otros problemas de fondo, más allá de las indisciplinas de choferes.

A juicio de Hernán Cancio Lorenzo, el principal problema está en que priorizan los servicios de Educación o de terceros, en el primer caso se explica por ser su principal objeto social, pero en el segundo es porque les reportan más beneficios económicos. Argumenta que ocurren irregularidades hasta con el traslado del personal de la oficina central del Campismo.

Urge garantizar la puntualidad en el horario de salida.

Las impuntualidades en la llegada y salida de los ómnibus irritan a los excursionistas

“Tenemos contratadas tres guaguas, pero todos los días dejan de entrar una o dos. Hasta junio acumulan 118 fallas”. Si sucede así en el tronco (la oficina central), qué no sucederá en las ramas (las bases). Según el directivo, la provincia con más problemas es Sancti Spíritus, seguida de Villa Clara, Artemisa, Pinar del Río y La Habana.

Ante esas insatisfacciones del Campismo con las transportaciones, Pedro Ramón Betancourt García, director de la Empresa de Ómnibus Escolares, expone: “El 85 por ciento del parque nuestro es de antes de 1989, con mucho deterioro técnico, y se hace un esfuerzo por mantenerlo, con las limitaciones que tiene el país hoy.

“Pero es una lucha para que la gente trabaje bien. Si no se discute con energía una llegada tarde, y no se cuestiona, va creando un hábito, una tolerancia. Eso nos ocurre en las 17 Unidades Empresariales de Base que tenemos, donde operan con unos 1 800 carros diarios. Por eso evaluamos, exigimos responsabilidades y aplicamos las sanciones correspondientes”.

Betancourt García explica que el plan de viajes con el campismo se puntualiza todos los meses, en dependencia de la temporada, y si existe una correcta coordinación pueden minimizarse las afectaciones al servicio. Ante las últimas medidas adoptadas en el país para el ahorro de portadores energéticos, precisa que también su empresa reduce en un 25 por ciento el consumo de combustible, lo que provocará un reordenamiento del servicio. No obstante, asegura, se tratará de no afectar las transportaciones de vacacionistas durante el verano.

Por último, el directivo pregunta: ¿por qué, si el Campismo Popular pertenece al Ministerio del Turismo, que cuenta con sus agencias de viaje, no se encarga esta de prestar el servicio de transportación, pues Ómnibus Escolares, no está diseñada para prestarlo?

Las mil y una noches

Hay que velar por el cuidado del entorno.

El cuidado de las instalaciones y del medioambiente hay que exigirlos, pero también debe orientarse a los vacacionistas, entre otras cosas, donde hacer o no una fogata

La capitalina Maité Nosquera Rodríguez se siente a sus anchas en la recién inaugurada bolera del campismo Los Cocos, al norte de Jibacoa, en Mayabeque. Mientras degusta una piña colada, no quiere ni recordar los trabajos que pasó para adquirir las reservaciones. “Tuve que comprar el turno en 10 CUC, por la ‘izquierda’, en el punto de venta de Santa Catalina, porque de lo contrario, con el número que tenía en la cola, no alcanzaba”, dice, mientras acomoda en las rodillas a su pequeña nieta, Suelen.

Días y noches también pasaron las amigas Dunia Barbán Pavón y María Ramírez Cruz en el punto de venta de la Agencia Cubamar, de Las Tunas, antes de poder adquirir las reservaciones que comenzaron a venderse el 17 de mayo en todo el país. “Llevamos casi un mes en la cola. Una persona hace la lista y hay que rectificar el turno. Nosotras queremos reservar para Playa Corella, en el municipio de Puerto Padre. Pero esto es un calvario”, comenta Dunia, con malhumor.

Para la habanera Lizis Pichardo Mien, el camino fue mucho más expedito hasta El Abra, otra de las instalaciones de Jibacoa, donde vacacionaba junto a su familia. “Esperé que pasara la furia de los primeros días, y en el punto de Zanja y Soledad, en Centro Habana, adquirí las reservaciones sin problemas”, explica, desde su descanso en una de las poltronas de la piscina.

En Guantánamo también hubo cuellos de botella y comentarios escuchados allí por estos reporteros que los turnos llegaron a costar cien pesos. Algunos cuestionaron por qué las ventas para el verano comenzaron el 17 de mayo y no antes. Omar Hernández Muñoz, subdirector de la EPCP, explica que fue una decisión de la OSDE, porque antes se vendían desde inicios de año y luego se producían muchos reintegros.

Con vistas a frenar ilegalidades en los tres puntos de venta de reservaciones de que dispone la oriental provincia, se tomaron medidas como controlar más las reservaciones de cabañas para seis personas, por ser las más solicitadas, algunas con fines especulativos. En Mayabeque también se limitó la venta a dos habitaciones por cliente y estas debían disfrutarse en diferentes momentos del verano.

De insólitas indisciplinas

La familia disfruta de la recreación en contacto directo con la naturaleza.

La familia disfruta de la recreación en contacto directo con la naturaleza.

¿Cómo preservar el campismo popular como una sana opción de esparcimiento si no se cuidan los medios y las instalaciones? Para Hernán Cancio Lorenzo, director de la OSDE, la indisciplina es uno de los grandes problemas, que provoca cuantiosos gastos en el mantenimiento y reposición de equipos y enseres.

“Llegan los borrachos y desbaratan un ventilador que costó 26 CUC, y luego se les cobra una suma simbólica. Rompen mandos de televisor, espejos, puertas, herrajes sanitarios, pican los colchones. Donde hay una cabaña de seis, aparecen 12, a pesar del control intenso que ejercen los trabajadores de las instalaciones”, refiere el directivo.

Para apreciar hasta dónde llegan las violaciones del orden es suficiente un recorrido por Villa Camping, en la playa de Jibacoa. Un grupo prepara una fogata, con ramas cortadas de los árboles, evidentemente con el propósito de plantar calderos y cocinar en la arena. Otros, más precavidos, trajeron un lechoncito ya asado; pero cargaron hasta con una batidora que conectan, de manera irresponsable, con riesgo incluso para sus vidas, a una de las líneas eléctricas aéreas que pasan por sobre la duna.

Botellas, latas, desechos de comida, están esparcidos por doquier. El director de Villa Camping, Fernando González García apenas susurra: “Ayer llovió mucho y Comunales no ha podido entrar a recoger la basura”. Todo sucede ante la mirada de Leidán Pierrez  Martínez, director adjunto de la EPCP de Mayabeque.

Si bien es cierto que en Villa Camping no solo deben estar atentos a quienes eligen la modalidad de las acampadas para disfrutar allí el verano, debería redoblarse la vigilancia sobre ellos y la exigencia para que no sucedan hechos como los descritos.

Quizás, como medidas, una pancarta con indicaciones de las reglas que deben observarse, una animación dirigida a formar valores, un cuerpo de seguridad bien preparado, pudieran contribuir a formar esa cultura del cuidado. Lo otro sería evaluar, por las autoridades competentes, la eficacia de las multas “simbólicas” a los infractores.

Para gustos, colores

Falta programación cultural en Playitas de Cajobabo.

Las jóvenes guantanameras Yanelis y Ana Lucy se aburren ante la falta de recreación en Playitas de Cajobabo.

Las capacidades histriónicas de Laimir González de la Paz son infinitas. A él lo mismo le sirve un traje de payaso, una falda femenina o el sombrero de un campesino, cuando se trata de hacer reír o pensar a los vacacionistas. El joven jefe de recreación de La Sierrita tiene muy claro que “las actividades culturales, deportivas, los juegos de animación y las excursiones, son el corazón del campismo”. Por eso allí se esmeran en preparar opciones para todos los públicos.

Mientras en La Sierrita nadie tiene tiempo para el aburrimiento, otra cosa sucede en Playitas de Cajobabo. Así lo aprecian las guantanameras Ana Lucy Villafaña Falcón y Yanelis Martínez Lara, quienes, junto a sus dos pequeñas hijas, pasan allí unos días en contacto directo con la naturaleza.

“No hay actividades culturales ni recreativas, no se promueven juegos y eso resta calidad al servicio”, coinciden, mientras Carlos Arroyo Sabón, otro campista, sentencia lapidariamente: “Por las noches esto parece un cementerio”.

A la directora de la instalación, Yarisleybis Ramos Mustelier, se le nota muy preocupada por las insatisfacciones de los clientes. Recuerda que en 2013 tuvieron que derrumbar la pista de baile y la sala de juegos, porque estaban en la duna y violaban la Ley de Costas. “Desde esa fecha estamos pidiendo que se apruebe la nueva área de bailables, pero todavía no tenemos permiso de Planificación Física para construirla”.

Para el presidente de la OSDE de Campismo Popular no hay justificación ante la falta de recreación en Playitas de Cajobabo. “La pista saldrá en las inversiones de 2017. Pero allí tienen, frente a la carpeta, un espacio tremendo. ¿Por qué no hacen actividades culturales en ese lugar? A veces escasea algún medio, pero tenemos la naturaleza que nos permite organizar excursiones y escaladas. ¿Por qué no se hace una fiesta playa, que solo precisa de un animador? Es una obligación priorizar esas actividades”, concluye el directivo.

Los vacacionistas buscan nuevas e intensas aventuras en las instalaciones del campismo, montar caballos, bañarse en ríos y playas, escalar montañas.

 


Con el agua al cuello

Cifras millonarias eroga la empresa de campismo de Mayabeque por administrar un recurso que no puede cobrar

Afectada la piscina de la base Los Cocos.

Debido al salidero de la conductora que administra la empresa de campismo de Mayabeque, se afectaban los vacacionistas de Los Cocos

Dunia Artola Cruz nunca pensó que sufriría por la falta de agua también allí, en Las Caletas. “Hay que cargarla de los tanques exteriores. Es muy molesto, porque viene la familia completa, con niños y ancianos”, se queja esta campista del municipio capitalino de Diez de Octubre.

En peores condiciones están Olivia Rojas Valdés y su esposo Víctor Tromman Castro, ambos impedidos físicos, quienes aceptaron la invitación de unos amigos para salir de la rutina de la casa y pasar unos días en Los Cocos. “Se nos hace muy difícil cargar el agua, y cuando la ponen, es preocupante ver como se malgasta en los baños por la rotura de los herrajes”, dice la septuagenaria Olivia, mientras varios niños miran ansiosos cómo unos trabajadores limpian la piscina.

A unos kilómetros de allí, casi frente a la cafetería restaurante Las Palmeras, en la conductora que abastece a estas instalaciones, un enorme salidero lleva meses despilfarrando el preciado líquido, que viene de la presa Canasí, en el municipio de Santa Cruz del Norte.

Haciendo un cálculo conservador, por lo que indican las autoridades de la Empresa Provincial de Campismo Popular de Mayabeque, se han perdido en solo cuatro meses alrededor de un millón 320 mil litros.

Maikel Castañeda Gómez, director de la entidad, asegura: “Hemos buscado ayuda con Aguas de La Habana, Recursos Hidráulicos y otros organismos, porque se requieren equipos especiales para arreglar la conductora. Pero hasta la fecha no hemos recibido apoyo”.

La EPCP de Mayabeque es la única empresa de campismo en el país que administra un acueducto. Por esta razón deben erogar anualmente a Recursos Hidráulicos dos millones 700 mil pesos. “Pagamos el agua que consumimos en nuestras instalaciones, que no sobrepasa los 900 000 pesos, y también la que reciben otros organismos, más cerca de 3 000 personas de asentamientos rurales y viviendas aisladas enchufadas de manera ilegal al acueducto”, indica Castañeda Gómez.

Refiere el directivo que conectadas a Canasí hay dos conductoras. A la del campismo le cuesta un peso el litro de agua y a la de la empresa agropecuaria, que es la otra, cinco centavos. “Es mucho más barata la que se destina a las vacas, que la del consumo de la población, cuando debería ser al revés”.

Lo más paradójico del asunto es que esta empresa de campismo administra el agua, pero no puede cobrarla. Por eso pierden alrededor de un millón 800 mil pesos anuales que podrían revertirse en mejorar las condiciones de las instalaciones.

“Recursos Hidráulicos y Acueducto son quienes cobran ese servicio. Como parte de la flexibilización del objeto social de las empresas, podemos mover los activos, es decir, alquilar los equipos de música, las pipas. Pero el agua no es nuestra, es un recurso natural, y ellos son los únicos autorizados en el país a cobrarlo”, explica.

Como un ping pong

Cuando hay agua, la gente goza.

Cuando hay agua, la gente goza

¿Por qué no acaba de pasar la administración de este acueducto a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado? Al parecer, la pelota va de un lado al otro, como en el ping pong. Gennis Marrero Santiago, director de Recursos Hidráulicos de Mayabeque, sostiene que “ese acueducto es patrimonio de ellos, el Turismo tiene que aportar el dinero para su reparación y mantenimiento. No somos responsables de eso. En la crítica condición que se encuentra no lo podemos aceptar, porque entonces seríamos nosotros los afectados”.

Más allá de las razones de unos y otros, o de los intereses particulares que median en la toma de decisiones, siguen despilfarrándose recursos tan vitales como el agua y el combustible empleado para el bombeo. El financiamiento para rehabilitar integralmente este acueducto, adminístrelo quien lo administre, no puede seguir esperando a las calendas griegas. Es un lujo demasiado caro para Cuba.

 


Vista larga, paso seguro

De aseguramientos y cartera de productos, entre otras prioridades, habla el director nacional de Campismo

Hernán Cancio Lorenzo, director nacional de Campismo

Hernán Cancio Lorenzo es un directivo que prefiere mirar al futuro, para imaginar las cosas como deben ser

Con el tránsito al Ministerio del Turismo, la estructura empresarial del Campismo Popular se fortaleció. Así lo considera su presidente, Hernán Cancio Lorenzo. Esto les brinda la oportunidad de aplicar el perfeccionamiento en sus entidades provinciales, de las cuales Sancti Spíritus y Granma ya están en la primera fase. El resto, según el cronograma aprobado, lo harán entre 2016 y 2018.

“También nos permite que los directores de las empresas tengan mayor independencia, puedan manejar sus presupuestos y desarrollar con más intencionalidad cada una de las instalaciones y productos turísticos, sin violar lo establecido como política nacional o del grupo.

“Una de esas facultades es la de hacer su plan de reposición de equipos todos los años. Ellos son los que deciden si van a emplear el financiamiento aprobado en comprar ventiladores, equipos de refrigeración o televisores. Ahí está el papel de la empresa, a partir de sus ingresos y utilidades, con su plan de inversión aprobado; decidir cómo ejecutarlos. Seguimos como política que se complete todo lo que necesita la cabaña.

“Otra novedad en la autonomía empresarial es que pueden confeccionar la plantilla; el director define la cantidad de trabajadores de la empresa”.

Restaurantes de las instalaciones

En los restaurantes de las instalaciones solo pueden almorzar los pasadías que se reservan desde las oficinas de Cubamar

Entre los objetivos principales, el director señala el incremento de la oferta. “Debemos aumentar la cartera de productos, pero a veces se hace muy difícil. Ejemplo, las casas de campaña que hemos comprado en los últimos tiempos, no aguantan los embates del verano, aparte de que cuestan muy caras. Cada una 300 CUC. Eso ya lo discutimos con la importadora ITH.

“Ahora evaluamos otra propuesta que oscila entre 4 500 y 5 000 dólares, son casas de madera y lona, más caras, pero más amplias y duraderas, con mayor confort, pues se les puede instalar hasta aire acondicionado, tienen portal, pantry, baño y dos cuartos. Presentamos un prototipo en la Feria del Turismo y tenemos hasta el proveedor. Eso es para el futuro, hoy estamos en fase de negocios.

“No obstante, con las que tenemos hemos impulsado este tipo de campismo, sobre todo en Villa Camping, de Jibacoa; en la instalación Lago Azul, de Las Tunas; en Planta Cantú, Sancti Spíritus”.

Anuncio de los valores del campismo

Si importante es anunciar estos valores, también es informarlos a tiempo, como no ocurrió con la subida de precios de este verano, la cual, además, no se corresponde con la calidad de los servicios

Para ampliar las opciones, el grupo empresarial promueve las excursiones como la escalada al Turquino desde La Sierrita; el ascenso al Nicho, desde Playa el Inglés y la Villa Guajimico. También, la Ruta del Che, que sale desde La Habana, sigue a Pinar del Río, y termina en Villa Clara, con estancia en varias provincias.

En cuanto a los pasadías, modalidad de visita a las instalaciones de campismo por un día, muy demandada, Cancio explica que no tienen posibilidad de asegurar el almuerzo a los vacacionistas, excepto a quienes reservan por la agencia Cubamar.

“Para los que llegan libremente a las instalaciones no tenemos esa opción porque nos falta el aseguramiento. Los suministradores nos venden los productos alimenticios al cambio de uno por uno, como mismo funciona con el resto de las empresas, mientras nosotros tenemos límites en los precios de nuestra oferta, como protección al consumidor, en este caso los campistas”.

A juicio de Cancio Lorenzo, las instalaciones del campismo deben fortalecer las opciones que brindan al turista, pero con vista larga, para mejorarlas.

 


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia