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Publicado el 22 Febrero, 2017 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

Después de Matthew: Ráfagas sostenidas en la recuperación

Ni siquiera las lluvias prolongadas e intensas que sucedieron al huracán lograron frenar la reconstrucción en el extremo oriental de la Isla. A pesar de las tensiones económicas, el Estado garantiza recursos materiales y financieros para socorrer a damnificados y restaurar, en el menor tiempo posible, la infraestructura de sectores productivos y de servicios a la población. Autoridades locales aseguran que en este primer trimestre concluirá la entrega de tejas a todos los que perdieron la cubierta de sus casas  

(Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Por DELIA REYES GARCÍA

Asterio Rodríguez Sanamé es uno de los pocos afortunados que logró encontrar el techo de su vivienda, inmediatamente tras el paso del huracán Matthew. “En medio de aquel destrozo comencé a buscar las tejas entre los escombros y, como eran de zinc, fueron apareciendo una a una. De 20 recuperé 18 y en pocos días las tenía puestas de nuevo”, afirma el septuagenario, vecino del consejo popular Cayo Güin, en Baracoa.

En esta comunidad más de mil hogares sufrieron los estragos del potente evento meteorológico, que dejó un saldo en toda la provincia guantanamera de 42 338 viviendas afectadas, de estas 33 925 por derrumbes parciales y totales de cubierta, mientras otras 8 413 quedaron en ruinas.

Los coletazos de Matthew, durante los días 4 y 5 de octubre pasado, también causaron pérdidas millonarias en la infraestructura de la Agricultura, Educación, Salud Pública, Comercio, Turismo… Colapsaron viales, puentes, los servicios eléctrico y telefónico, y el abasto de agua a la población.

Después del paso del huracán, la atención de los consejos de defensa en sus diferentes niveles se centró en un único objetivo: recuperar inmediatamente las zonas afectadas.

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Después de recibir las tejas de donación, Bernaidy Ramírez Rojas no lo pensó dos veces, y en pocos días levantó su nueva morada.

Después de recibir las tejas de donación, Bernaidy Ramírez Rojas no lo pensó dos veces, y en pocos días levantó su nueva morada. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En la casa puede respirarse el olor a madera de pino recién aserrada. Desde los amplios ventanales se divisa la serranía guantanamera. “En noviembre nos entregaron 18 tejas gratis, de los demás recursos solo pagamos la mitad, porque el Estado bonificó los materiales de la construcción a los damnificados. Nada más falta que entre el cemento al punto de venta, para pulir el piso”, dice Bernaidy Ramírez Rojas, reclinado en su taburete.

Este campesino, trabajador de la Unidad Básica de Producción Cooperativa cafetalera Celia Sánchez Manduley, fue beneficiado con la llegada de mil cubiertas de donación que enviaron a Yateras. Allí, casi medio centenar de viviendas fueron destruidas. “Como tuvimos menos derrumbes, la solución de estos casos será más rápida que en otros lugares”, considera Fresneris Cobos González, miembro del Consejo de Defensa municipal.

Efectivamente, debido a la magnitud de los daños, recuperar el fondo habitacional de algunos otros municipios tardará mucho más, aunque también en esos ya cientos de familias han recibido materiales para la cubierta, y quienes sufrieron derrumbes totales cuentan con un módulo gratuito de facilidades temporales.

La comunidad Boca de Jauco, en el municipio de Maisí, azotada con inclemencia por Matthew, trata de levantarse, como ave Fénix, de sus cenizas. Atrás quedaron las zozobras de Julianne Sánchez Rodríguez, cuya casa quedó sin cubierta. “Así estuvimos varios días, pero la techamos en cuanto nos vendieron las tejas y otros materiales. Ahora podemos dormir seguros y tranquilos”, asegura mientras acuna a su pequeña en los brazos.

La familia de Yuneisy Azahares Martínez, afectada por derrumbe total en Boca de Jauco, está convencida que recibirá respuesta a la solicitud de subsidio.

La familia de Yuneisy Azahares Martínez, afectada por derrumbe total en Boca de Jauco, está convencida que recibirá respuesta a la solicitud de subsidio. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Sin embargo, su coterránea Yuneisy Azahares Martínez todavía no puede decir lo mismo, frente a los escombros de su antigua morada. “Somos cinco en el núcleo familiar, con tres menores de edad. Nos entregaron un módulo gratuito de facilidades temporales para sobrevivir en condiciones muy precarias. Solicitamos hace más de tres meses la ficha técnica para poder reconstruir la vivienda mediante un subsidio y no han dado respuesta”, asegura angustiada.

El huracán derrumbó más de 3 390 viviendas en Maisí y afectó, de un modo u otro, a más del 90 por ciento del fondo habitacional, explica Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa del municipio.

Para quienes perdieron todo en las comunidades de difícil acceso, “la provincia decidió entregarles un módulo que incluye 18 tejas de zinc, 20 bolsas de cemento, 30 kilogramos de puntillas y un fregadero. Están aprobados 700 casos en el municipio; 142 familias reciben esos recursos y 16 ya cuentan con estos”, precisa Mosqueda.

Dentro de las formas de pago de dichos materiales, los damnificados pueden solicitar, de acuerdo con las características socio-económicas de cada núcleo, bonificación parcial o total, subsidio, crédito bancario o abonar el efectivo. En Maisí, indica el presidente del Consejo de Defensa Municipal, se han otorgado 1 380 bonificaciones y 1 352 subsidios.

Además de los módulos a esas familias que viven en lugares intrincados, asegura Mosqueda, se construirán 358 apartamentos con tecnología Forsa en La Máquina, cabecera municipal. En las comunidades de Limones, Punta de Maisí y Santa Marta comenzaron las labores para edificar unas 500 petrocasas donadas por la República Bolivariana de Venezuela.

“En total –resume-, serán 1 558 soluciones a los derrumbes totales de vivienda. Los restantes 1 840, una vez autorizados los recursos, comenzarán a solucionarse mediante la construcción de las viviendas por esfuerzo propio”.

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Si bien la distribución de recursos y las labores de reconstrucción son apreciables en los lugares afectados, también se escuchan quejas de la población en Baracoa, ante demoras en algunos trámites. Obeida García Salazar, vecina del consejo popular Asunción, cuenta que, ante el derrumbe parcial de la cubierta de su morada, “la Vivienda elaboró la ficha técnica para poder adquirir los materiales, pero hubo errores en el precio y luego se extravió el documento. Al tiempo, me hicieron otro, pero entonces apareció el primero. Entre una cosa y otra, han pasado casi tres meses, y sigo sin adquirirlos”.

Igual la baracoense Erianne Navarro Olivero expresa insatisfacciones por el retraso en la entrega de algunos recursos en su comunidad. “Soy presidenta de mi CDR. Aquí fuimos de los primeros en recibir las tejas para las 43 casas afectadas, pero no sucedió lo mismo con la madera, las puntillas y el cemento. Siento que mi Consejo Popular Cabacú es más moroso que otros del municipio”, valora la también directiva de Educación en el territorio.

Camino al Toa

Como testigo de la fuerza destructora de Matthew, frente al malecón de Baracoa permanece casi en ruinas lo que fuera un edificio multifamiliar. A simple vista parece deshabitado, pero las luces encendidas en algunas ventanas indican que todavía allí hay personas.

En este edificio en ruinas, frente al Malecón de Bara-coa, todavía pernoctan, con peligro para sus vidas, y de manera irresponsable, más de una decena de in-quilinos

En este edificio en ruinas, frente al Malecón de Bara-coa, todavía pernoctan, con peligro para sus vidas, y de manera irresponsable, más de una decena de in-quilinos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En la parte trasera del inmueble, una joven confirma a los reporteros de BOHEMIA: “Sí, aquí todavía queda gente. Miren, toquen ahí”. Segundos después, abre la puerta una sexagenaria: “Todos los inquilinos fuimos evacuados después del huracán, pero algunos no resistieron vivir en el albergue donde nos ubicaron en El Toa, porque queda bien distante del centro del pueblo y las condiciones no son las mejores. Vivo sola y sé que es riesgoso seguir aquí, pero no puedo albergarme porque necesito a cada rato la atención médica, padezco de tiroides e hipertensión”, dice la mujer, quien además refiere que pernoctan allí otras 16 personas.

Al siguiente día, temprano en la mañana, después de poco más de media hora de camino en auto, el equipo de BOHEMIA llegó al Centro de Evacuación El Toa. Varias naves, pintadas y confortables, divididas en su interior por cubículos, cobijan a más de un centenar de damnificados del municipio de Baracoa. En las áreas exteriores resalta la limpieza de las entrecalles, los jardines y el parque infantil. Hay electricidad y una turbina garantiza el abasto de agua. Baños, lavandería y cocina son de uso colectivo.

Allí pueden oírse historias que conmueven sobre el paso del huracán Matthew, pero todas convergen en un punto: la gratitud hacia quienes no los abandonaron a su suerte. “Perdimos todo, y gracias a la Revolución, tenemos un techo seguro donde protegernos”, reconocen Yuleika Bustamante Lobaina, Marisel Dames Rodríguez, Dery Ortiz Inojosa, Eufenia Lores Cabrera, Norlis Barroso Lobaina y su esposo Pedro Pablo Quintero, en silla de ruedas.

Las instalaciones de salud son prioridad en la recuperación

Las instalaciones de salud son prioridad en la recuperación. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En uno de los cubículos de este centro asistencial para damnificados, funciona un consultorio médico. La doctora Yoreida Silot Garrido y la enfermera Yaiselis Quintero Suárez aseguran tener los medicamentos necesarios para las enfermedades más frecuentes como hipertensión, asma bronquial, diabetes. “Quienes tienen traumas debido al huracán son atendidas por una sicóloga y en los próximos días vendrá un rehabilitador”, sostiene la primera.

A pesar de las buenas condiciones que tienen allí, les preocupa no disponer de un transporte para urgencias durante el día o las madrugadas, agrega la sexagenaria Dery Ortiz, aunque la doctora aclara que sí tienen teléfono para solicitarlo en tal caso.

En el albergue disponen de colchones, módulos de cocción y otros enseres del hogar, pero estos no les pertenecen. “En los lugares donde residíamos, esos recursos han sido entregados a personas también afectadas por derrumbes parciales o totales de techo. Nos parece muy justo. Pero en nuestro caso, qué sucederá cuando finalmente tengamos una casita propia”, inquiere Yuleika Bustamante. Otra preocupación es si serán o no priorizados dentro de los planes de construcción de nuevas viviendas en el municipio de Baracoa.

En un encuentro con Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en la provincia de Guantánamo, esclarece algunas de las inquietudes recogidas por el equipo de BOHEMIA. “Estoy convencido de que a quienes se encuentran asistidos en los centros creados, cuando terminen sus viviendas, se les darán las mismas facilidades que al resto en cuanto a recibir los efectos electrodomésticos, colchones y otros enseres. Estos casos serían las primeras prioridades en la entrega de viviendas porque son los más críticos, lo perdieron todo”.

Mientras, en el centro del pueblo, los trabajadores de la Brigada No. 4, de la Unidad Integral Constructora de Baracoa, no pierden un segundo. Están levantando un edificio multifamiliar de ocho apartamentos para damnificados, explica Héctor Sanamé Silot, jefe de obra. Varias de las familias a las que Matthew les cambió el rumbo, celebrarán tener aquí una nueva morada.

Soluciones propias

Una nueva planta de áridos en Maisí garantiza suministro estable a los puntos de venta de materiales de construcción

Una nueva planta de áridos en Maisí garantiza suministro estable a los puntos de venta de materiales de construcción. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

A todo motor está en Maisí la nueva planta de áridos El Lindero, de la Empresa de Materiales de la Construcción de Guantánamo. Diariamente producen unos 50 metros cúbicos de polvo de piedra y gravilla para responder a las urgencias constructivas de los sitios más afectados.

Allí también comenzaron las producciones de las minindustrias, encargadas de satisfacer la demanda de otros materiales. “Deben producir más de 2 000 bloques diarios, lo que permitirá solucionar casos de derrumbes totales mediante la construcción por esfuerzo propio”, precisa Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa municipal.

Buscando potenciar la recuperación desde el propio territorio, se habilitó un local en Punta de Maisí para la confección de sábanas, fundas y colchonetas.

De igual manera brinda servicios un establecimiento de reparación de equipos electrodomésticos averiados por el huracán. “Las piezas de repuesto –asegura Mosqueda– han tenido una respuesta favorable del Ministerio de Comercio Interior. Ya se han reparado más de 5 000 ollas multipropósitos, 2 000 arroceras, mil ollas de tres válvulas y unos 200 refrigeradores. También hornillas eléctricas, ventiladores y otros utensilios menores”.

En este municipio, unas 5 000 familias se han beneficiado con la entrega de medios de uso dentro del hogar y 3 000 han recibido colchones.

Escuelas sacudidas

Los pequeños de la escuela Frank País García no tuvieron que esperar días por un nuevo centro escolar.

Los pequeños de la escuela Frank País García no tuvieron que esperar días por un nuevo centro escolar. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Después de las clases, un grupo de niños juega a la pelota en la amplia explanada de la escuela mixta del consejo popular Cayo Güin, en Baracoa, cuya cubierta fue muy dañada por Matthew. Ya se han puesto 600 tejas, pero faltan por techar cuatro naves, que necesitan unas 1 600. “Por eso, aquí reciben la docencia solo los alumnos externos, y los internos están reubicados en otro centro, en el poblado de Nibujón”, explica el maestro Liener Lambert Paumier.

Peor suerte corrió la escuela primaria Frank País García en la comunidad de Arroyo del Medio, municipio de Yateras. La vieja edificación quedó literalmente hecha polvo. “Las autoridades municipales actuaron muy rápido. En pocos días la Agricultura nos cedió este local, que fue habilitado de inmediato, y el 11 de octubre reiniciamos las clases”, rememora la maestra Solange Peña.

Los estragos en otra escuela, la Águedo Morales Reina, de la comunidad de Yamanigüey, en Moa, igual fueron resueltos en poco tiempo. “Estuvimos 15 días sin techo, esperando que llegaran las tejas, pero en cuanto estuvieron aquí se pusieron en dos días”, afirma Anastasia Durán Navarro, jefa de ciclo escolar.

En la secundaria básica Wilber Galán, de Baracoa, aún trabajan en el cambio de ventanales dos brigadas; una es de Santiago de Cuba y otra de Guantánamo. “Tenemos 567 educandos. Aquí las clases estuvieron suspendidas alrededor de un mes. La escuela albergó a los linieros de la Unión Eléctrica que laboraron en la recuperación del alumbrado público de Baracoa”, asegura Wilber Montes de Oca, director del centro.

Según la Dirección Municipal de Educación en este municipio, de las 12 secundarias básicas afectadas, a mediados de enero solo dos quedaban pendientes y de las 123 escuelas primarias, solo cuatro.

Paso a paso

Trabajadores de la Empresa Constructora de Obras de Viales arreglan el paso al puente de Boca de Jaruco

Trabajadores de la Empresa Constructora de Obras de Viales arreglan el paso al puente de Boca de Jaruco. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Después de dos décadas viviendo en el territorio más oriental de Cuba, el holguinero Abel Babastro Ramírez, experto en levantar y reconstruir puentes, se siente tan guantanamero como el que más. “Ninguna tarea es difícil, solo hay que ponerle el corazón”, sentencia mientras sigue a pie juntillas la maniobra que realizan sus hombres en el puente sobre el río Boca de Jauco, en Maisí.

“Construir el nuevo paso por este lugar llevó algún tiempo, porque las lluvias que siguieron al huracán fueron intensas, y en esas condiciones no se podía trabajar. Finalmente lo terminamos y ahora solo queda demoler la parte dañada”, agrega este veterano de la Empresa Constructora de Obras de Viales, de Guantánamo.

Antes de Matthew, la posible destrucción del puente sobre el río Toa le hubiera parecido a cualquiera, “película de ciencia ficción”. Pero allí quedan las sorprendentes huellas. La corriente del río crecido arrastró árboles, desechos de viviendas, piedras, e hizo colapsar los cimientos del puente.

Las comunicaciones en Baracoa quedaron rotas por el golpe de la naturaleza. Del otro lado del puente, las comunidades de Cayo Güin y Nibujón, fueron atendidas solidariamente por el Consejo de Defensa del municipio holguinero de Moa, mientras se construía una carretera alternativa sobre el Toa, que unieran las dos orillas.

Para los lugareños dejó de ser un problema el tránsito entre Baracoa y las comunidades de Cayo Güin y Nibujón, luego de terminarse la carretera alternativa sobre el río Toa

Para los lugareños dejó de ser un problema el tránsito entre Baracoa y las comunidades de Cayo Güin y Nibujón, luego de terminarse la carretera alternativa sobre el río Toa. (Foto: JOSÉ MANUEL LIRANZA CANTELIZ)

En la construcción de la vía alternativa estuvieron trabajadores de la empresa mencionada y de otros sectores; constructores de Moa, Santiago de Cuba y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En el desvío que se construye en la loma La Boruga, para mejorar el tránsito de pasajeros y de carga hacia Maisí, trabajan brigadas de Villa Clara, Santiago de Cuba, Las Tunas y Holguín, precisa Noel Mosqueda.

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Una agradable brisa marina corre en el poblado de Yamanigüey, del municipio holguinero de Moa. A simple vista, los vecinos olvidaron aquella infernal noche, cuando Matthew les mostró su peor cara.

Enio Reinoso Reyes sale para su zona de defensa en Cañote, cargando una treintena de tejas de fibrocemento en la carreta tirada por bueyes. El lugareño Claro Martínez Matos está satisfecho de haber recibido, a mitad de precio, las 15 tejas y los cinco sacos de cemento para reparar el techo del hogar, aunque también quisiera terminar de reparar las seis ventanas, que aún no han llegado al punto de venta.

Por el parque de la comunidad merodea la anciana Luz Isabel Reyes Aguirre, visiblemente confundida. Ella vive cerca de la costa, y el huracán desbarató su vivienda. Recibió el módulo de facilidades temporales, pero las lluvias y los vientos después, le volvieron a llevar parte de la cubierta. Las autoridades le hicieron la propuesta de ir a vivir a otro asentamiento, cuando se terminen de construir las nuevas casas, pero ella no sabe ni qué hacer. “Después de 70 años en este lugar, será muy difícil mudarme de aquí”, confiesa con lágrimas en los ojos.

Según testimonios de los pobladores, a Yamanigüey no habían llegado aún los efectos electrodomésticos, los colchones ni la ropa de donación que sí se había repartido en otros lugares para las personas afectadas por derrumbe total de vivienda.

Ante la pregunta de por qué sucede así, Leonela Palma Fuente, miembro del Consejo de Defensa municipal, esclarece que “la mayoría de los recursos se priorizaron para las localidades guantanameras de Nibujón y Cayo Güin, donde hubo mayores destrozos. Ya tenemos la indicación de potenciar la atención a las zonas afectadas de nuestro municipio”.

Matthew dejó en Moa un saldo de 2 300 viviendas afectadas; de estas, 560 por derrumbes totales y parciales. Aun así, en Yamanigüey hay tranquilidad y esperanzas compartidas en cada amanecer.

Con la manga al codo

Los guantanameros trabajan para eliminar afectaciones en la agricultura y el turismo

Limpiar las áreas afectadas, y sembrar cultivos de ci-clos cortos, ayuda a la sostenibilidad alimentaria de los municipios afectados por Matthew.

Limpiar las áreas afectadas, y sembrar cultivos de ci-clos cortos, ayuda a la sostenibilidad alimentaria de los municipios afectados por Matthew. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Máximo Gómez, de Yateras, sus trabajadores tuvieron que “ponerse patines” para poder limpiar todas las áreas sembradas de café, después del paso de Matthew.

El campesino Ángel Rojas Pérez, trabajador de allí, recuerda que hicieron dos brigadas. “Una iba delante picando los palos con machete y la otra, detrás, sacándolos al hombro; perdimos mucho grano, porque además el huracán nos sorprendió en plena cosecha cafetalera”. Por tal motivo, no cumplen el plan de acopio y sus ingresos menguan también.

Aunque esperan llegar al estimado de recogida para el café robusta, más resistente a los fuertes vientos, no sucederá lo mismo con el arábico, destinado a las exportaciones, al que le pronostican unas 31 000 latas de pérdida, explica Fresneris Cobos González, miembro del buró municipal del Partido que atiende agricultura.

De las más de 3 000 hectáreas de cultivos permanentes afectadas, lograron limpiar casi la totalidad, mientras unas 220, con plantaciones viejas de café, no pudieron ser recuperadas. Acondicionar los caminos cafetaleros llevará más tiempo, puntualiza, “porque son trabajos más complejos, a mano limpia”.

Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa en Maisí, reconoce el esfuerzo de los agricultores también en la resiembra de café

Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa en Maisí, reconoce el esfuerzo de los agricultores también en la resiembra de café. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En Maisí, el desbroce de las áreas cultivadas contó con el apoyo de ocho brigadas, equipadas con motosierras, procedentes de otras provincias, las cuales trabajaron intensamente hasta finales de diciembre, refiere Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa en el municipio.

Para seguir la limpieza de las hectáreas afectadas, el Ministerio de la Agricultura aprobó 20 motosierras, que fueron recibidas ya por las brigadas del territorio. “Más de la mitad de las áreas de café y cacao se han recuperado”, afirma Mosqueda.

El dirigente reconoce el extraordinario esfuerzo de los productores en la siembra de cultivos de ciclos cortos, como frijol, maíz y hortalizas. Esperan cosechar más de cien toneladas de frijol para cubrir las necesidades de la población en este primer cuatrimestre.

Sobre la estrategia alimentaria que seguirán las zonas afectadas en Guantánamo, una vez concluido el subsidio del Estado a un grupo de productos, opina Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en la provincia:

“La idea es sembrar esos cultivos de ciclo corto en los municipios afectados y el resto de la provincia envía una parte de sus producciones, para garantizar un per cápita por habitante. También se mantiene el apoyo de otras provincias cercanas”.

De las afectaciones a los ingresos en divisas por las exportaciones de rubros tradicionales, comenta: “El coco llevará más tiempo en su recuperación, porque requiere unos ocho años para llegar al tope productivo. Solo se sembrarán 5 000 hectáreas, de manera concentrada y en lugares más llanos, para buscar mayores rendimientos. Porque sobre todo en Baracoa, había plantaciones muy despobladas o envejecidas y en zonas de grandes pendientes”.

Después de limpiar las áreas de café afectadas, enfrentan una dura realidad: los arbustos se están secando. Por eso, enfatiza Legrá Azahares, la tarea inmediata es repoblar esos lugares. El cacao resultó ser mucho más resistente, lo que dejará mejores dividendos a la provincia.

La tarea que tienen por delante los guantanameros es colosal. Las cifras hablan por sí solas. En el sector agropecuario fueron afectadas 70 574 hectáreas de plantaciones permanentes y temporales, lo que equivale a más del 90 por ciento de la superficie cultivable de la provincia.

Sin perder el encanto

Después del huracán, frentes fríos y fuertes lluvias, afectaron parte de lo recuperado, como este espigón, en el centro histórico de Baracoa.

Después del huracán, frentes fríos y fuertes lluvias, afectaron parte de lo recuperado, como este espigón, en el centro histórico de Baracoa. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Quienes tuvieron la dicha de visitar el centro histórico, en los días en que Baracoa festejaba su aniversario 105, enmudecieron de tristeza al verlo después de Matthew.

Las instalaciones de las cadenas hoteleras estatales, así como las casas particulares que ofertan habitaciones de alquiler para el turismo, sufrieron cuantiosos daños. Sin embargo, unos pocos meses después, los baracoenses siguen empeñados en devolverle el encanto a la Ciudad Primada.

Prueba de ello es que lograron, igual que en el resto de los polos del país, iniciar la temporada alta del turismo. Así lo reconoce Legrá Azahares: “En la recuperación se priorizaron estas instalaciones. Se trabajó duro. Quizás no en los mismos niveles de antes, pero a Baracoa están entrando visitantes”.

El sueño de los guantanameros es dejar todo mucho más bonito que antes. Para eso trabajan sin descanso, con la manga al codo. Porque las rachas de Matthew nunca llegarán a superar las ráfagas sostenidas de recuperación en el oriente cubano.

Gratitud con mayúsculas

A buen ritmo marcha la construcción de las petrocasas en la comunidad Limones, de Maisí.

A buen ritmo marcha la construcción de las petrocasas en la comunidad Limones, de Maisí. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

“Nuestro más profundo agradecimiento, en nombre de los guantanameros, al pueblo de Cuba, a quienes se movilizaron durante semanas y meses para ayudarnos a recuperar los servicios eléctricos, telefónicos, el abasto de agua, las carreteras y puentes. A todos aquellos que hoy siguen apoyando las labores constructivas. También a los países, organizaciones y amigos del mundo que nos han apoyado”, resume Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del Consejo de Defensa en Maisí.

En particular, Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en Guantánamo, reconoce la ayuda de la hermana República Bolivariana de Venezuela, que donó 400 petrocasas; los recursos para mejorar las condiciones constructivas de 410 viviendas que entran dentro del Programa Barrio Adentro, Barrio Tricolor; una brigada de equipos pesados para la construcción y 72 500 metros cuadrados de tejas para la recuperación de viviendas e instalaciones de producción y servicios.

Igualmente meritoria es considerada por las autoridades guantanameras la ayuda del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, con un financiamiento superior a los ocho millones de dólares, a través del Plan de Acción Cuba, y que continúa recaudando fondos.

Tabletas purificadoras y contenedores de 10 litros, para agua, al igual que kits de recreación y para edades tempranas, destinados a las escuelas dañadas, fueron donadas por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

Lonas plásticas, tanquetas de pintura, tanques de 250 litros, entre otros, también llegaron a los sitios afectados, desde muy distintos lugares enviados por organizaciones y personas solidarias.

Prueba de fuego

Sobre los pasos de la recuperación, ofrece valoraciones Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en la provincia de Guantánamo

En el primer trimestre de este año quedarán resueltas las afectaciones de techo en la provincia, asegura Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en Guantánamo.

En el primer trimestre de este año quedarán resueltas las afectaciones de techo en la provincia, asegura Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa en Guantánamo. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Matthew debió ser una terrible pesadilla para Dennis Legrá Azahares, presidente del Consejo de Defensa provincial. Su primera sensación fue de inquietud, asegura. Nunca antes había tenido una experiencia similar.

Después del paso del huracán, “el panorama que observé fue impresionante, solamente puede definirse con una palabra: destrucción. Comprendí de inmediato que sería imposible enfrentar solos un desastre así, con nuestras limitadas fuerzas y medios”.

Esta fue la gran prueba de fuego, que “demostró la funcionalidad de los Consejos de Defensa, activados en la provincia, municipios y zonas. Gracias a la cooperación de todos, no hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas, ni enfrentar epidemias, ni hechos de saqueo y vandalismo, pese al desespero por estar sin agua, sin corriente eléctrica, sin comunicaciones, sin nada.

“La población no perdió la confianza en la capacidad del Partido para encontrar solución a estos problemas. Mantuvo la fe en que la Revolución no los dejaría desamparados. Desde antes de que Mathew azotara a la provincia pudieron ver la presencia física en el terreno de los principales dirigentes del país, así como ministros y especialistas.

“El general de ejército, presidente del Consejo de Defensa nacioanl, Raúl Castro Ruz, recorrió enseguida las zonas más golpeadas por el huracán, contactó con la población de Baracoa y Maisí, y transmitió la confianza de que el Partido y la Revolución los ayudaría en momentos tan difíciles”.

A juicio del Legrá Azahares, para llevar adelante la recuperación ha sido invaluable el asesoramiento sistemático del viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, general de cuerpo de ejército Ramón Espinosa Martín y otros compañeros.

Aunque ya han pasado varios meses, las cifras de pérdidas y el monto financiero necesario para la recuperación continúan evaluándose.

Extender la ayuda

El Estado subsidia la mitad del precio de los materiales de construcción a las personas cuyas viviendas presentan destrucción total o parcial.

El Estado subsidia la mitad del precio de los materiales de construcción a las personas cuyas viviendas presentan destrucción total o parcial. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Sobre el proceso de entrega de recursos a los damnificados, el Presidente del Consejo de Defensa provincial insiste en que “al cerrar marzo, cada núcleo familiar afectado por derrumbe total de vivienda o de techo, debe tener, ya sea como donativo, o porque lo adquirió en Comercio, un colchón y un módulo de cocción. Estamos trabajando para sellar esta distribución en el primer trimestre, de manera justa, y que estos recursos lleguen a quienes de verdad lo necesitan. El control debe ser cada vez más riguroso”.

Al comentar sobre las soluciones de los derrumbes totales de vivienda, precisa que 2 000 núcleos familiares, en zonas de difícil acceso, ya han comenzado a recibir materiales para reconstruir sus moradas.

“Del total de casas afectadas por esa causa, el 70 por ciento se recuperará por esfuerzo propio. El 30 por ciento restante, por la vía estatal. Las personas podrán acogerse a las variantes de pago aprobadas, en efectivo, solicitar créditos, bonificación o subsidio.

-¿A su juicio, de qué depende la pronta recuperación de las viviendas en la provincia?

-El Gobierno Revolucionario ha garantizado la entrada de los recursos, sobre todo tejas, puntillas, madera, cemento, lo fundamental. Debemos cerrar el primer trimestre con los derrumbes de techo, totales y parciales, resueltos. Eso es un paso. Y entonces seguir trabajando en los derrumbes totales y parciales de viviendas que nos llevarán un poco más de tiempo.

-¿Algún mensaje al pueblo guantanamero, en especial, a los damnificados?

-El Consejo de Defensa Provincial sigue activado y trabaja con el objetivo de que las familias damnificadas, en el menor tiempo posible, en correspondencia con la entrada de los recursos. Sepan y sientan que no quedaron abandonadas. Con ellas hemos estado desde los primeros momentos, compartiendo situaciones difíciles y también la solución de sus problemas. ¡Que tengan confianza!

A favor de los más necesitados

En las zonas de defensa rurales, cualquier medio es empleado en el traslado de los materiales.

En las zonas de defensa rurales, cualquier medio es empleado en el traslado de los materiales. (Foto: JOSÉ MANUEL LIRANZA CANTELIZ)

Dentro de las medidas que han favorecido a los damnificados en la provincia guantanamera se encuentran:

-Entrega gratuita de módulos de alimentos como ayuda familiar a 5 880 núcleos de zonas intrincadas.

-Rebaja de precios minoristas de 16 productos de primera necesidad, cuya diferencia la asumió el Presupuesto del Estado, desde el 14 de octubre de 2016 hasta el 14 de enero de 2017.

-Incremento de la entrega de esos productos, y de otros de venta liberada, a los municipios afectados.

-Entrega adicional de arroz y frijoles donados por el Programa Mundial de Alimentos, a razón de siete libras de arroz e igual cantidad de frijoles per cápita, en los municipios de Baracoa, Maisí, Imías y San Antonio del Sur.

-Distribución de agua embotellada Los Portales, con prioridad para Maisí ante la situación que presentó con el abasto.

-A partir del 12 de octubre comenzó la venta de materiales de construcción a los damnificados, y se bonificó el 50 por ciento de su precio a cuenta del Presupuesto del Estado.

-La posibilidad de adquirir los materiales pagándolos en efectivo, o mediante crédito, bonificación o subsidio.

-Venta de bienes de uso y consumo en el hogar, como colchones, módulos de inducción, ollas eléctricas, cocinas de distintos tipos, sábanas, toallas, entre otros. Fueron beneficiadas más de 2 600 familias, con facilidades para el pago.

-Se flexibilizó el crédito bancario para el sector campesino.

-Fue subsidiado el precio a cuatro variedades de viandas, entregadas por otras provincias.

-Exoneración del pago de impuestos a los trabajadores por cuenta propia durante tres meses, y en consecuencia, rebaja del 35 por ciento del precio de los productos y servicios que ofrecen.

-Entrega gratuita de un módulo de facilidad temporal a aquellas personas cuya vivienda fue destruida totalmente.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia