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Publicado el 24 Marzo, 2017 por Caridad Carro Bello en En Cuba
 
 

MININDUSTRIAS

De todo, o casi todo

La proliferación en los últimos años de pequeñas y medianas industrias en actividades disímiles, motivó a BOHEMIA a echarles una mirada en visita a cuatro regiones del país para observar los desempeños de las dedicadas a productos alimenticios y suministros locales de materiales destinados a la construcción de viviendas
Minindustrias: de todo, o casi todo.

“El gran problema es el envase, incluso para la gran industria”, analiza Jorge Cabrera, director de la Empresa Agroindustrial América Libre, de Contramaestre.

Por CARIDAD CARROBELLO y LILIAN KNIGHT

Fotos: MARTHA VECINO

Un humo dulce sale de los tachos donde cocinan la pulpa de guayaba en la minindustria La Julia, de Ciego de Ávila. Cuando la pasta rojiza está a punto, llenan los moldes y esperan a que enfríe para el etiquetado. La Empresa Agroindustrial Ceballos la comercializará desde Guantánamo hasta Pinar del Río, junto a las de otros productores de la zona.

Las conservas avileñas son tan famosas que se puede asegurar ya compiten con las fabricadas en industrias insignes como La Conchita, de Pinar del Río, y Los Atrevidos, de Villa Clara. Resultan, quizás, la muestra más palpable del ascenso productivo de estas pequeñas fábricas en Cuba.

¿Cuántas minindustrias hay en la Isla?, ¿en qué actividades?, son preguntas imposibles de responder. Solo para procesar frutas y vegetales se registran 281 entidades de este tipo, informa Jesús Gómez García, director general de política industrial del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal).

Del total, 107 pertenecen al Ministerio de la Agricultura (Minagri); 116, a los Consejos de Administración Provinciales (CAP) y en parte vinculadas a las Empresas Provinciales de la Industria Alimenticia (EPIA); 12 son del Grupo Empresarial Azucarero (Azcuba), 42, del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) y cuatro del Ministerio del Interior (Minint).

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Las conservas avileñas son tan famosas que se puede asegurar ya compiten con las fabricadas en industrias insignes como La Conchita, de Pinar del Río, y Los Atrevidos, de Villa Clara.

En las producciones locales de materiales de la construcción la cifra es incalculable, porque sobrepasan el concepto de minindustrias al incluir a trabajadores por cuenta propia asociados, o no, a las 42 empresas estatales que ejecutan dicho plan.

La actividad se inserta en el programa nacional que desde hace cinco años busca soluciones para la edificación y reparación de viviendas en los 168 municipios del país, con un total de 146 productos, según datos de la Dirección de Producción Local y Venta de Materiales de la Construcción.

Pequeñas industrias funcionan además para producir lácteos y cárnicos (incluidos los embutidos), galletas y dulces, confecciones textiles y de calzado, entre otras, bajo variadas formas de gestión.

BOHEMIA se centró en las de procesar frutas y vegetales, así como en las de obtención local de materiales constructivos, pues ayudan a solventar dos problemas básicos de la población.

Ambiente facilitador

Adriano García Hernández, del grupo de industrias y servicios de la Comisión Permanente de Implementación de los Lineamientos, explica que las minindustrias entran como anillo al dedo en el empleo de los recursos insuficientemente aprovechados en cada localidad. Añade que están ligadas al proceso de descentralización de la economía.

“Para que reciban apoyo, deben organizarse de manera ministerial, ramal, local. El coordinador es el gobierno territorial, que localiza materiales, recursos, destinos y fuentes de ingresos, de acuerdo con las potencialidades municipales o provinciales”.

Un buen ejemplo de coordinación entre el Consejo de Administración Provincial de la capital y las minindustrias lo expuso el vicepresidente Luis Carlos Góngora en el noticiero dominical de televisión del pasado 19 de febrero. Según el funcionario, se integran la agricultura de las provincias Mayabeque, Artemisa y La Habana en función del encadenamiento con industrias y minindustrias que ofertan dulces, salsas de tomate, entre otros productos, a los grandes mercados agropecuarios capitalinos de Plaza, Cerro y Marianao.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

El Minal establece como minindustrias las que producen de dos a 20 toneladas por día; si sus resultados son menores, las denominan microindustrias.

Pero la mejor muestra de integración la tienen los avileños, por el vínculo de la Empresa Agroindustrial Ceballos con 26 minindustrias allí creadas. La gran fábrica facilita insumos como latas, azúcar, sal, ácido cítrico y pulpa concentrada; asesora en la tecnología y asegura el mercado.

La experiencia de la tierra de la piña inspira al santiaguero Jorge Cabrera Naranjo, director de la Empresa Agroindustrial América Libre, en Contramaestre. Proyecta minindustrias en las cooperativas Fidel Domenech, Romárico Cordero y 26 de Julio. Procesarían frutas en picos de cosecha, y cuando merme el volumen productivo y no se deba, por eso, echar a andar la gran industria.

¿Qué política rige estas pequeñas fábricas? García Hernández expone que el país no la posee y quizás sea adecuado no tenerla. “La Comisión Permanente de Implementación de los Lineamientos propone que varias estrategias nacionales se alineen con ellas. Por ejemplo, el mantenimiento industrial, y lo dispuesto sobre máquinas, herramientas y equipos, les permitiría aprovechar recursos ociosos.

“La política de reestructuración y redimensionamiento del plantel industrial, así como la de equipos y herramientas, indican que el Estado concentre ciertos recursos tecnológicos, financieros y humanos, y el resto pase al sector no estatal”.

Una fiscalización realizada el año pasado por la Comisión Agroalimentaria del Parlamento cubano, reveló que en muchos casos estas entidades carecen de apoyo financiero, y no hay un sistema de integración y encadenamiento que les beneficie. “Nos faltan ‘padrinos’”, corrobora Ramón Julio Cermeño, de la minindustria habanera La Esperanza.

De ahí que García Hernández insista: “Buscamos la cooperación de la gran industria y los talleres de partes o piezas de los organismos, para que se promueva un ambiente facilitador y prosperen”.

Cerrar brechas

A decir verdad, no todo lo que proviene de las minindustrias resulta fiable. El reciclaje de las botellas procedentes de la empresa de recuperación de materias primas, para envasar vino seco, vinagre, salsas y puré, debería llevar más rigor sanitario, expresa Antonio Caula, consumidor capitalino.

El director general de política industrial del Minal, coincide en que deben controlarse más las buenas prácticas de manufactura. Solo 18 de las nuevas entidades las cumplen (10 de Ciego de Ávila, tres de La Habana, dos de Matanzas, una en Santiago de Cuba, otra en Holguín y otra en Las Tunas). En recorrido por todas las provincias, su entidad realiza encuentros de calidad e inocuidad de los alimentos, tanto de las industrias como de las minindustrias.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

El control de la calidad e inocuidad de los alimentos es seguido de cerca por la Oficina Nacional de Inspección Estatal, con múltiples ensayos químicos y sensoriales. (Foto: GILBERTO RABASSA)

Por su parte, María de los Ángeles del Rey Batista, directora de la Oficina Nacional de Inspección Estatal (ONIE), expone que “la guía de inspección aplicada en las visitas es rigurosa; refleja las normas de higiene existentes en el país, que regulan la limpieza del local, del personal, la obligatoriedad de facilidades sanitarias lejos de las áreas de producción, las condiciones de almacenamiento, entre otras. Dichas reglas las poseen inspectores y productores”.

La ONIE ha detectado la ausencia de barreras sanitarias, dificultades con el agua, incumplimientos en las informaciones del etiquetado, falta de productos inscritos y de licencias.

María de los Ángeles añade: “No todas las entidades poseen laboratorios para los ensayos pues son industrias muy pequeñas. Nuestra institución está potenciándolos y ofrece el servicio de conjunto con Salud Pública, a través de seis laboratorios”.

A las minindustrias con problemas de higiene primero se les emite una alerta y, si el peligro es inminente, al estar en entornos con presencia de animales y sus desechos, equipos en desuso, residuales o vertederos, se les cierra. En 2015 fueron clausuradas cuatro y el pasado año, ocho. Algunas de las que van a “capilla ardiente”, rectifican a tiempo.

La Julia supo actuar rápido. Lo afirma Yoankis Pino, de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Martí y al frente de esta minindustria de Ceballos, mientras circula su dedo índice alrededor del cuello para señalar el destino de su cochiquera. Hoy su pequeña fábrica tiene mallas metálicas para evitar los insectos, lavamanos a la entrada de la instalación, y sigue normas controladas a menudo.

Por su parte, la de Reinaldo Cobo, ubicada en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Wilber Segura, de Ceballos, exige a sus trabajadores vestirse con bata blanca y tener al día –como en muchas otras del territorio– el chequeo médico prempleo.

A pesar del largo trecho por andar, la directiva de la ONIE percibe un avance. “Mejora el conocimiento de las buenas prácticas, a tal punto que además de las 18 minindustrias certificadas con buenas prácticas, otras 15 son calificadas como B, pero que no ponen en riesgo la inocuidad del producto”.

En cuanto a la capacitación, el Minal tiene un programa de atención a estos trabajadores, los cuales a su vez deben convertirse en voceros de lo aprendido. José Antonio Batista, jefe de brigada de atención a las minindustrias en la Empresa Agroindustrial Ceballos, de Ciego de Ávila, destaca que recientemente impartieron un curso sobre calderas.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Minindustria integral, vinculada a la Empresa Metal Mecánica Varona. Ya hay 23 funcionando.

Mejores tecnologías

Poseer líneas de producción de acero inoxidable para el procesamiento, incide en la inocuidad de los alimentos y las buenas prácticas industriales. David Baeza Fernández, director de producción del Grupo Empresarial de la Industria Sideromecánica (Gesime), precisa que Cuba compraba la tecnología de este tipo en el exterior, a más de 400 000 pesos cada unidad. Hoy, la integración de varias entidades nacionales en la sustitución de importaciones permite fabricarlas a un costo de 181 000.

Se importan los motores, los componentes eléctricos y las bombas, que son equipos especializados, dice Jorge Pérez, director de la Empresa Metal Mecánica Varona. “Cada año mejoramos el proyecto, para elevar la capacidad de procesamiento a mil kilogramos por hora”.

En la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Abel Santamaría, en Baconao, Santiago de Cuba, Santos Raúl Joa explica cómo la minindustria fabricada en Varona les humaniza el trabajo: “Años atrás utilizábamos una roldana para subir a mano la pulpa hacia los tachos, ahora con una turbina se resuelve. La calidad de las pulpas de frutas mejora, si no, que lo diga la fábrica de helados a la que suministramos en Santiago de Cuba”.

Por razones financieras no todos los interesados disponen de la minindustria integral cubana. El sueño de los trabajadores de La Esperanza es dejar de dar paleta sobre el caldero alimentado con leña. E igual anhelo tienen las más de 200 cooperativas de frutales del Minagri.

El obstáculo del envase

“Otro lío es el envase”, sostiene el santiaguero Hernán Almenares, especialista provincial de frutales, y a su lado el director de la Empresa Agroindustrial América Libre, de Contramaestre, Jorge Cabrera Naranjo, plantea que las producciones de su fábrica han crecido, pero no el suministro de Envametal. Solo han recibido la mitad de la demanda.

La moderna instalación de la UBPC avileña Wilber Segura, demuestra que la pequeña y mediana empresas no son necesariamente de baja tecnología, el nuevo modelo económico-social cubano así lo refrenda.

“La firma alemana SGF nos otorgó la licencia sanitaria para el comercio internacional de jugos de cítricos; eso puede abrirnos un mercado para otras pulpas de frutas. Si a la par prospera la inversión de una empresa mixta, tendríamos producciones más elevadas, con mayor calidad; pero sin envases no somos nada”, lamenta Cabrera Naranjo.

Para comer y para llevar

En el mercado La Caridad, de Camagüey, Orlando Fleites Rodríguez, vendedor, afirma que los productos de las minindustrias tienen gran demanda, sobre todo los encurtidos mixtos de vegetales, las especias concentradas, el maní en grano con miel, la pasta de ajo y las barras de dulce de guayaba.

Muestra a la cliente Belkis Pasos un paquete de especias concentradas, de la minindustria Delicias tropicales, perteneciente a la CCS agramontina Hugo Camejo. Ella añade que “esto nos resuelve cantidad en la cocina y está buenísimo”.

En el Mercado Ideal La Elegante, de Ciego de Ávila, Emilia Martínez, dependiente de la entidad, asegura que el bijol y el todo-sazón son excelentes para los arroces. “Aquí nadie se ha quejado de la calidad de los productos”, solo critica los altibajos en el abasto, aunque últimamente ha sido estable.

Rafael Martínez es cliente asiduo de este mercado. Según él, la guayaba en cajitas plásticas es buena, pero en ocasiones están muy azucaradas. Jorge Delgado, sin embargo, prefiere cualquiera de las barras de frutas, más allá de su presentación o dulzor. “Lo único que les falta es el pedacito de queso”, dice, mientras se aleja complacido con su compra.

MÁS QUE CEMENTO, LADRILLO Y ARENA

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Según opiniones de subsidiados y vendedores, en las tiendas de materiales el surtido de productos procedentes de las empresas locales se mantiene estable.

 El programa de producción local de materiales de la construcción se sustenta en el uso de materia prima natural extraída en los propios territorios y algunas otras surtidas a nivel nacional. La inestabilidad en el abasto de estos recursos, así como las diversas experiencias de integración existentes en las provincias, muestran un panorama con variados colores y matices

Tres de la tarde en el municipio de San Luis, en Santiago de Cuba, y el cuerpo de José Chavarría destila sudor como prueba del intenso sol. Chavarría hace bloques en una de las unidades de base de la Empresa Provincial de Producción de Materiales de la Construcción. Él sabe que, más allá de las dificultades, su trabajo ayudará a miles de subsidiados que hoy carecen de vivienda.

La producción local de esos materiales se retomó hace cinco años en todo el país, como parte de la solución de los problemas del fondo habitacional. Hoy, el ingreso resultante de las ventas contribuye al aumento de los fondos para el desarrollo en los municipios. Según el Ministerio de la Construcción (Micons), este proyecto, considerado de baja inversión, aportó más de 300 millones de pesos al producto interno bruto en 2016.

El objetivo principal es producir elementos de piso, pared y techo para la construcción de una vivienda básica. Entre los más demandados figuran los bloques de hormigón y los ladrillos de barro, la losa canal; la vigueta y la plaqueta como cubiertas, y las losas de granito y mosaico.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Hoy la modalidad no estatal abarca, entre otros renglones, la fabricación de mangueras y conexiones hidráulicas de plástico.

Igualmente se producen tuberías y conexiones plásticas, lavaderos y mesetas prefabricados, tanques de fibrocemento y hormigón, pintura y piezas decorativas.

El 80 por ciento de las producciones locales de materiales de construcción está destinado a los puntos de venta a los subsidiados y a la población en general, del Ministerio de Comercio Interior (Mincin). El resto se dedica a obras sociales de educación y salud, y a la edificación estatal de casas asignadas a médicos y otros trabajadores.

Aunque el avance es desigual en el país, debido a que depende de la iniciativa y la gestión de los gobiernos municipales y provinciales, se perciben dificultades comunes a todos los territorios. Una de estas es la carencia de materias primas, asegura Carlos Manuel Pérez Barrera, analista de producción de la Empresa Provincial Productora de Materiales de la Construcción de Santiago de Cuba, quien señala la falta de áridos, básicos en la fabricación de todos los elementos de hormigón.

Su asignación se realiza a partir de un balance nacional, pero la gran industria tuvo un déficit a finales del semestre pasado y, para paliarlo, en la provincia muelen escombros y producen polvo de piedra y granito, con los cuales satisfacen más del 50 por ciento de la industria del territorio, asegura Pérez Barrera.

Esta falta de áridos provocó que en varias ocasiones, los productores de bloques del establecimiento de San Luis trabajaran alrededor de 15 días por mes, según informa José Chavarría, jefe de brigada del centro.

La jefa de producción de ese mismo establecimiento, Elisbet Navarro, también señaló la falta de yacimientos para extraer barro. Aunque en la provincia fueron identificadas más de seis canteras, estas se encuentran en un proceso de legalización que impide su uso, explica.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Para suplir el déficit de áridos, muchos establecimientos muelen escombros y generan gravilla y polvo de piedra; aun así son insuficientes para alcanzar toda la capacidad productiva.

Déficits vs afanes productivos 

La Habana está en condiciones similares en el abasto de gravilla y polvo de piedra, con la agravante de que no existen muchas minas de áridos y las pocas que quedan están deterioradas o invalidadas para su uso por las construcciones cercanas, según declara Gilberto Ferrer, asesor de la vicepresidencia de la Construcción del gobierno provincial.

Leonardo Soto, vicepresidente de la misma esfera en Camagüey, refiere una depresión en el abastecimiento de acero a finales de 2016, mientras Yusmany Gamboa, de la Empresa Provincial Industrias Locales, del mismo territorio, plantea la escasez de cemento, unas veces por falta de suministros y otras de transporte, señalado como otra de las limitantes para el desarrollo de las minindustrias de materiales constructivos.

Ariel Yabur Martínez, director general de la Empresa de Producción de Materiales y Servicios de la Construcción en La Habana, por ejemplo, apunta que la carencia de medios de carga es la principal causa de que este grupo empresarial no esté presente en todos los municipios de la capital.

La empresa de materiales de Ciego de Ávila, debido a la inestabilidad en la producción de cemento en el territorio, se ve obligada a adquirirlo en Cienfuegos o Camagüey, y a triplicar así la distancia que deben recorrer, con igual asignación de transporte. Como solución han utilizado la variante del tren, afirma Francisco González Hernández, director adjunto de dicho grupo.

A nivel nacional, se autorizó la recogida de los materiales por los clientes en los centros de producción, a fin de evitar su acarreo desde los puntos de venta del Mincin.

La obsolescencia tecnológica es otra limitante común en el país, aunque territorios como Santiago de Cuba fueron beneficiados con la entrega de bloqueras, molinos, concreteras y prensas, a través de proyectos de cooperación internacional, tras el paso del huracán Sandy. Otras provincias también han recibido máquinas importadas, la mayoría de las cuales deben ser reajustadas para su buen funcionamiento. Pero en general predominan los métodos artesanales y la innovación para poder seguir usando los equipos y moldes disponibles.

En sentido positivo, por el estímulo que puede representar para la productividad y la eficiencia, cabe señalar la implementación del pago por resultados en los centros productivos de las cuatro provincias visitadas, a excepción de La Habana, donde su aplicación aún es incipiente.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

El vínculo entre las empresas estatales, los cuentapropistas y los centros de estudio, ha favorecido un aumento en los niveles productivos y la diversidad de renglones.

El cliente tiene la última palabra

Según el ingeniero Miguel Díaz, especialista de la Dirección de Producción Local y Venta de Materiales de la Construcción, del Micons, en indagaciones realizadas por ese organismo, el  80 por ciento de la población considera buenas las características y los precios de los artículos; el 95.3 por ciento de los productores cuenta con las bases técnicas y normativas, y el 90.6 por ciento recibe los materiales con calidad certificada; mientras que el abastecimiento de los llamados rastros es de alrededor de un 60 por ciento, según los vendedores.

Solo Santiago de Cuba, Camagüey y Holguín reportaron ventas conjuntas de materiales a los subsidiados por encima del 60 por ciento, mientras las demás provincias están por debajo de ese resultado, lo que deja una brecha a los desvíos, agrega el especialista.

En visita a la tienda de materiales El Fortín, en Ciego de Ávila, un grupo de subsidiados comenta que el surtido de bloques, conexiones hidráulicas y piedras es estable, mientras el polvo de piedra, aunque reducido, entra periódicamente. Los únicos productos que escasean son el cemento y las cabillas, asignados nacionalmente.

El jefe de almacén Noslén Ruiz Acosta confirma que las producciones locales se mantienen constantes, a diferencia de los suministros procedentes de la gran industria. Entre los productos de factura local más vendidos están los bloques, las losas para techo y piso, los tanques de agua, las rejas y los fregaderos.

En tanto, el administrador Eduardo León Castellanos declara que, según los clientes, la calidad permanece entre buena y regular. Reciben muy pocas quejas, generalmente asociadas a losas y bloques rotos.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Más allá de las diferencias tecnológicas, entre los centros productivos provinciales predominan los métodos artesanales y la innovación en la construcción y reparación de equipos y moldes.

La integración a que se aspira

En la implementación de cualquier proyecto de desarrollo local son imprescindibles sinergias en los procesos productivos, que vinculen la fabricación, el conocimiento y la cultura, a fin de promover mejoras económico-sociales.

La relación entre empresa estatal y sector no estatal ha favorecido el aumento y la diversificación de las producciones. Hoy existe la modalidad de productor a domicilio, al cual la empresa le da las materias primas, para que elabore los productos y comprárselos a precios previamente pactados.

También se ha iniciado el pago a los recogedores de piedra de potrero, con el propósito de paliar el déficit de áridos y de transporte. Trabajadores por cuenta propia, además de producir elementos de piso, pared y techo, trabajan el plástico, el aluminio, el acero, la pintura y el asbesto. Según el apoyo y los suministros de materiales, pueden extender sus aportes más allá de la localidad.

Alexander Cable Peña, trabajador vinculado a Industrias Locales de Camagüey, dirige una brigada de 22 hombres encargada de producir alambrón torcido, anillas de acero, cerca peerle, puntillas y pintura emulsionada. Gracias al respaldo de la fábrica de alambre de Nuevitas, el alcance de esta minindustria se extiende a provincias como Holguín o Pinar del Río, dice a BOHEMIA.

En Ciego de Ávila, un trabajador por cuenta propia sobresale como referente nacional en la construcción de tanques de asbesto y cemento. Alcides Pérez Jiménez ha esparcido su metodología por Santiago, Camagüey, Holguín y Artemisa, además de asesorar a ocho productores más en su propia provincia.

Minindustrias: de todo, o casi todo.

Alcides Pérez Jiménez forma nuevos productores de tanques a lo largo de toda la Isla, consciente de la necesidad de ahorrar agua debido a la intensa sequía.

La obra de Alcides es de gran impacto social porque también repara techos de edificios, escuelas, hogares de niños sin amparo familiar o centros médicos.

Rogelio López Estévez es otro productor particular, con la diferencia de que, en su casa, recibe a estudiantes de Ingeniería Civil de la Universidad de Camagüey, del técnico de nivel medio en Construcción Civil y la Escuela de Oficios, quienes realizan allí prácticas laborales.

Hoy, en casa de Rogelio, la Universidad ensaya la confección de paneles plásticos, losa canal con malla plástica en sustitución del acero, entre otros proyectos. De igual forma, también asesora en temas de resistencia del hormigón.

La garantía de materias primas, transporte y medios de producción, y la eliminación de las trabas burocráticas para el arrendamiento de locales por el sector no estatal, incidirán positivamente en el incremento de las capacidades y por ende en la satisfacción de la población.

El programa de producción local de materiales de la construcción ha probado su valor no solo para el crecimiento económico y el suministro de renglones imprescindibles, sino también en la creación de empleos y de proyectos sociales, así como en la vinculación de los jóvenes a sectores productivos.


Caridad Carro Bello

 
Caridad Carro Bello