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Publicado el 10 Abril, 2017 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

CULTURA TRIBUTARIA Puertas adentro (II)

En el sistema tributario las normas deben ser claras y con visión de futuro

Cultura tributaria: Puertas adentro.Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

“A diferencia de otros cuentapropistas que no tienen cómo justificar la totalidad de sus gastos, a los antiguos choferes estatales, ahora arrendatarios en las agencias de taxi, se les permite deducir el ciento por ciento de los mismos”, asegura Marisleydis Perdigón Pérez, subdirectora primera de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) en Sancti Spíritus.

Sin embargo, como dice el refrán, del dicho al hecho, va un buen trecho. Maikel Izquierdo Pérez, chofer arrendatario de la Agencia de Taxi en Trinidad, declara otra cosa. “Para pagar la liquidación de la Declaración Jurada (DJ) solo permitieron descontar el 50 por ciento de los gastos, aunque tenemos cómo justificarlos todos, porque nuestro contrato de arrendamiento es con la base.

“Mensualmente tributamos el 10 por ciento de los ingresos brutos a la ONAT; igual cifra le abonamos a la base, pagamos el combustible, la renta, los mantenimientos, la seguridad social. Sin embargo, no se tienen en cuenta esos gastos a la hora de hacer los cálculos. Y los documentos probatorios los posee la propia base”, enfatiza el trinitario.

Cultura tributaria, reverso de la moneda.

Cuando a los taxistas arrendatarios se les permita deducir todos los gastos también aumentarían sus aportes al fisco.

El licenciado Denis Rodríguez González, comercial de la Base de Taxis de Trinidad, corrobora que “solo se deduce un 50 por ciento de los gastos”

En la oficina municipal, Osmany Alcorta López, subdirector provincial, no puede explicar lo que sucede y, en consulta telefónica con Marisleydis Perdigón, esta remite a la Resolución 20, que especifica:

“A los efectos del cálculo del Impuesto sobre Ingresos Personales al que están sujetos los trabajadores referidos en el Apartado anterior (trabajadores por cuenta propia vinculados a los Modelos de Gestión de Transporte, mediante la concertación de contratos con entidades estatales) al total de los ingresos obtenidos en el año fiscal, se le deducirán, además de lo que se establece en el artículo 51 de la Ley No. 113 “Del Sistema Tributario”, los pagos realizados por conceptos de igualas; exigiéndose la justificación del ciento por ciento de los gastos que se reconocen como deducibles”.

En La Habana, donde también solo descuentan el 50 por ciento a los taxistas arrendados, Isel Álvarez Tapia, jefe del Departamento de Atención al Contribuyente, y Marisol Hernández Martínez, jefa de la ONAT provincial, coinciden en que “esa pregunta –qué son los pagos por concepto de igualas– es la del millón de pesos; no sabemos esa iguala a qué se refiere”. Tampoco Yamilé Pérez Díaz, jefa nacional de la ONAT puede esclarecer.

Para Carlos Pérez Inclán, profesor de Derecho Financiero de la Universidad de La Habana, “toda norma, por sencilla que sea, requiere interpretaciones, y dentro de esas maneras de ver está la que hace el propio legislador”.

A su juicio, todo sistema tributario es perfectible y en tal sentido el cubano tendrá que limar la diferencia existente hoy para las distintas actividades del trabajo por cuenta propia (TPCP), en virtud de la cual a unas se les autoriza a descontar un 20 por ciento y a otras un 60.

En las normas tributarias, a nuestro juicio, debería valorarse la diferencia que también existe en la aplicación de la escala progresiva para determinar la base imponible a los ingresos personales de los TPCP y la de otros actores económicos no estatales, en particular los propietarios o usufructuarios de tierra.

La escala progresiva para determinar la base imponible a los ingresos personales de los TPCP establece un tipo impositivo de 50 por ciento sobre los ingresos brutos del contribuyente, cuando estos superen los 50 000 pesos. Mientras, en el caso de las figuras antes señaladas del sector agropecuario, el tipo impositivo es de un 45 por ciento para quienes obtengan ingresos por más de 150 000 pesos. La diferencia es notoria y niega el principio de que quien tiene más, paga más.

Cultura tributaria: Puertas adentro.

Joel Báez Almeida, arrendador de Hostal Azul, reclama la deuda notificada por la Oficina.

De las dos partes

Con la declaración jurada en mano, el matancero Joel Báez Almeida explica que la ONAT le notificó una deuda de más de 18 000 pesos por violar el fisco, con lo cual “estoy en total desacuerdo y tengo cómo probarlo”.

En 2015 su hija comenzó a estudiar Medicina, por esa razón decidió entregarle una de las cuatro habitaciones que rentaba. “Se lo dije a todo el mundo para que supieran que no iba a estar recibiendo ingresos por ese cuarto. Aquí tengo el registro de entrada y salida”, nos dice mostrando el documento.

Para manifestar su inconformidad, en los primeros 10 días que prescribe la ley presentó ante las autoridades de la provincia una denuncia al proceso. “Todos los contribuyentes no somos iguales, algunos sí conocemos la legislación. Pero en este caso, la ONAT actúa como juez y parte, tus primeros pasos son ante ellos mismos, luego al final, cuando te desgastaste, es que vas a los tribunales”, valora.

María Lina Guerra Marrero, jefa de la ONAT en Santiago de Cuba, considera que, en efecto, en la primera instancia del proceso de apelación la administración tributaria actúa como juez y parte. “Por eso hay que ser muy cuidadosos con el contribuyente, respetar sus derechos. Siempre tratamos de actuar con suma justicia, porque nosotros también nos podemos equivocar”, advierte la fundadora de la ONAT.

Otra arista del asunto la aporta Nelson Jesús Veliz Bregado, jefe del departamento Jurídico de la ONAT en La Habana: “La persona tiene todo el derecho a reclamar, pero en la mayoría de los casos no tiene razón”. Casi el ciento por ciento de los fallos del Tribunal son a favor de la ONAT.

Del lado de la administración tributaria también hay responsabilidades que cumplir. Ningún funcionario puede disminuir una cuota impositiva, esa facultad corresponde a los Consejos de las Administraciones Municipales. A los infractores, explica Marisol Hernández Martínez, se les aplican sanciones severas, como la privación de libertad. Así sucedió en 2013, cuando funcionarios del municipio de Centro Habana ajustaron deudas de algunos contribuyentes. “Lo detectamos por el control interno y se les llevó a los Tribunales”.

Cultura tributaria: Puertas adentro.

Para Yanina Guerra Acosta, directora de la ONAT en Cienfuegos, a los contribuyentes hay que darle el mejor tratamiento.

Sobre un fino hilo

El aumento de la cantidad de personas que se inscriben en el ejercicio del trabajo por cuenta propia desborda la capacidad y eficacia de las oficinas tributarias del país. Mucho más cuando los fiscalizadores de experiencia comienzan a emigrar hacia otros sectores, incluso el privado.

Así lo reconoce Yanina Guerra Acosta, jefa de la ONAT en Cienfuegos. “Le damos mucha importancia a la preparación, pero sucede mucho que cuando tenemos a la persona lista, se va. Aunque hay buenas condiciones de trabajo, la gente tiene necesidades económicas que resolver y los salarios aquí son muy bajos. Este trabajo es complejo, con una legislación muy amplia”, indica.

Situación complicada presenta la sede de la ONAT provincial en Villa Clara, después del derrumbe del local de la oficina municipal de Santa Clara. En un mismo espacio, reducido además, y ya por varios meses, trabajan los funcionarios de uno y otro nivel, lo que dificulta la atención al público.

Los directivos de La Habana coincidieron en que el primer problema que tienen es de estructura, la cual permanece igual a la de los orígenes de la ONAT, cuando ya otras son las realidades. La fluctuación y los bajos salarios también los afectan.

“La ONAT capitalina está pasando por la peor crisis desde su creación. En lo que va de año (enero-marzo) ya presentamos 24 bajas. Nos estamos quedando con el personal menos calificado”, confiesa Isel Álvarez Tapia.

“Un funcionario de un municipio como Regla, por ejemplo, participa en una recaudación de 200 millones de pesos y no cobra ni el 0.000001 de ese monto. Imaginen Playa o Plaza de la Revolución que mueven más de 3 000 millones de pesos”, ilustra Nelson Jesús Veliz Bregado.

Cultura tributaria: Puertas adentro.

La cultura tributaria debe abonarse en la infancia para que florezca después.

Tun, tun

A las puertas de los TPCP tocan los pioneros de la escuela Abel Santamaría Cuadrado en el Caney, Santiago de Cuba. “Buenos días, ¿usted recuerda que ya empezó la campaña de declaración jurada este año?,” preguntan al unísono. “Claro”, se escucha decir. Esta es una de las tantas maneras que tienen los infantes de sensibilizar a los adultos, y a la vez, ellos mismos, sin proponérselo, van adquiriendo conocimientos tributarios.

En Cienfuegos y otras provincias existen experiencias similares de círculos de interés con niños y adolescentes. Para Yanina Guerra Acosta lo que realizan los niños es muy importante, “porque la cultura tributaria hay que fomentarla desde la infancia y la escuela debiera jugar un lugar más protagónico, incluso desde la propia docencia. Fomentar esta conciencia nos involucra a todos, no solo a la ONAT, aunque seamos los máximos responsables”, manifiesta.

En las horas de receso, los pequeños montan obras de teatro breves donde intercambian roles y se divierten haciendo los personajes del pregonero de maní, el zapatero remendón o el relojero de cualquier esquina, y el que cobra los impuestos.


Nunca olvidar las leyes

Cultura tributaria: Puertas adentro.

Los directivos de la administración tributaria en Sancti Spíritus dijeron que se está descontando el ciento por ciento de los gastos a los arrendatarios de la Agencia de Taxi y en la práctica no es así.

Según Andrés V. Capote González, profesor de la filial universitaria de Matanzas, la figura de la evasión fiscal desapareció de la legislación a finales de la década de los 70 del siglo pasado y se reincorpora tras las modificaciones que el Decreto Ley No.150 de 1994 realizó al Código Penal, en el Título XIV “Delitos contra la Hacienda Pública”. Adquiere trascendencia a partir del 10 de junio del mismo año, confirmando lo novísimo de esta figura dentro del ordenamiento coactivo penal.

También a la Ley Penal cubana se le realizó la Reforma del 10 de junio de 1994. Así la evasión fiscal se sanciona en el artículo 343.1:

“El que agotada la vía administrativa evada o intente evadir total o parcialmente, el pago de impuestos, tasas o cualquier otro ingreso al Presupuesto al que viene obligado incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años o multas hasta 5 000 cuotas o ambas”.

Los contribuyentes pueden llegar a la evasión tributaria al omitir o alterar datos en la declaración jurada o registros contables para evitar el pago de impuestos, violando así la legislación vigente.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia