1
Publicado el 6 Abril, 2017 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

CULTURA TRIBUTARIA: Reverso de la moneda (I)

De manera sostenida en el país aumenta la cantidad de trabajadores por cuenta propia y con ello, los ingresos a las arcas del Estado por el pago de impuestos. Crece también el número de quienes burlan al fisco. Dentro de las causas más recurrentes están la falta de disciplina y una escasa percepción del riesgo de tal actitud
Cultura tributaria, reverso de la moneda.

La existencia de un mercado mayorista, que suministre de manera estable a los TPCP, y de un sistema de facturación para poder justificar el total de gastos, es un reclamo permanente.

Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Alfonso Gabriel Capone, más conocido como Al Capone o Cara Cortada, hizo y deshizo a su antojo en Estados Unidos. El mafioso, de origen italiano, mató a cuanto rival se le puso delante, explotó a prostitutas, alentó el juego ilegal y vendió bebidas alcohólicas a tutiplén, burlando la Ley Seca en Norteamérica.

Aun así, en 1929, dicen que fue nombrado el hombre más importante del año, junto a personalidades como el científico Albert Einstein y el político Mahatma Gandhi.

Pero las correrías y crímenes de Al Capone llegaron a su fin después de que salieran nuevas normativas fiscales. Ya estaba en la lista negra del FBI. No le dio tregua y el 17 de octubre de 1931 fue declarado culpable en cinco de los 23 cargos presentados en su contra, entre los cuales la evasión de impuestos fue el motivo más importante para su detención tuvo el mayor peso en la sanción: 11 años de prisión.

                                         *******

Quienes vieron la película El nombre de la rosa, o disfrutaron de la lectura del libro con igual título, de Umberto Eco, recordarán la manera en que los campesinos pagaban sus tributos en la Edad Media. Patos, cerdos o productos agrícolas, cualquier cosa venía bien con tal de cumplir aquellas obligaciones.

El pago en especie fue sustituido en el tránsito a la modernidad, y aunque los impuestos se comenzaron a cobrar en dinero, en la práctica el método es el mismo, al establecerse una base imponible, en las magnitudes gravadas por el tributo, apunta Andrés V. Capote González, profesor de la filial universitaria de Matanzas.

En el caso particular de Cuba, argumenta Isel Álvarez Tapia, jefa del Departamento de Atención al Contribuyente en la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) de La Habana, “aquí desapareció la cultura tributaria porque a partir del triunfo revolucionario se abolieron prácticamente los impuestos.

“Luego de la caída del campo socialista, a mediados de los años 90 del siglo anterior, fue necesario diseñar un nuevo sistema fiscal de cara a la cambiante situación que experimentó la economía nacional, al surgimiento de las empresas mixtas y la apertura a otras formas de gestión no estatal. Cuando se crea la ONAT, en 1994, son las empresas las que continúan aportando la mayor parte al presupuesto público.

Cultura tributaria, reverso de la moneda.

Con un crédito del Banco, la paladar de Rolando López Medina revitalizó diseño y mobiliario; ahora posee mejor confort.

“A partir de 2010, cuando se flexibiliza el ejercicio del trabajo por cuenta propia (TPCP), este comienza a tener un impacto más directo en la población y quienes lo ejercen cuestionan: por qué pagar impuestos, a dónde van a parar, qué hay que pagar. Adquirir esa conciencia tributaria es poco a poco; cambiar las mentalidades de un día para otro es muy difícil”, concluye Isel.

Con ella coincide Yarima Pérez Iznaga, subdirectora primera de la ONAT en Villa Clara, quien, además recuerda que la administración tributaria es muy joven, solo tiene 22 años, y en un país que perdió esa disciplina fiscal muchos ven a quienes la aplican como los malos de la película.

Alejandro Gil Vinseiro, funcionario del Ministerio de Finanzas y Precios, apunta un elemento como para no perder de vista en los nuevos escenarios del país. “En la medida en que aumenta el grado de descentralización de la economía crece el papel de la fiscalidad, tanto como instrumento de regulación y control social sobre la actividad de los entes económicos, como en su carácter propiamente recaudatorio, sostén del gasto público”.

El sistema tributario actual, respaldado por la Ley 113 del 23 de julio de 2012, es un instrumento activo de regulación y control, funciona bajo los principios de generalidad, equidad y capacidad económica; quien tiene más paga más.

También, su aplicación es gradual, agrega Carlos Pérez Inclán, profesor de Derecho Financiero en la Universidad de La Habana. “La introducción de los hechos imponibles prescritos en la Ley 113 es escalonada, y estos se aprueban todos los años en la Ley del Presupuesto, habilitadora en materia fiscal”.

                                     **********

Una úlcera en la pierna obliga a la espirituana Estrella González Obregón a permanecer alejada de las lides comerciales. “Ya no puedo corretear detrás de los turistas en el parque para que se alquilen en mi casa”, dice con picardía esta septuagenaria, con licencia para arrendar habitaciones desde hace muchos años.

“Tengo una tenedora de libros muy buena y me lleva los papeles con exactitud. Nunca me he visto en problemas a la hora de pagar el fisco. Porque, cuentas claras, conservan amistades”, afirma mientras enseña su libro de registro.

La anciana es una de las tantas personas en Sancti Spíritus que cumple con sus adeudos mensuales –del 10 por ciento sobre ingresos brutos–; y anuales, según la escala progresiva establecida para la liquidación sobre ingresos personales durante el proceso de Declaración Jurada (DJ).

En la provincia, explica Marisleidys Perdigón Pérez, subdirectora primera de la ONAT, de los 7 058 contribuyentes que deben declarar, en la campaña de DJ de 2016 solamente tuvieron 53 omisos, la mayoría de Trinidad y solo cuatro de Jatibonico. Algunos estaban fuera del país, otros olvidaron sus obligaciones, indica la funcionaria.

Marisol Hernández Martínez, aunque ya lleva cuatro años al frente de la ONAT en La Habana, confiesa que todavía está en “fase de adaptación”. La capital triplica la cantidad de TPCP de cualquier territorio, con más de 142 000, y de ellos obligados a presentar DJ 76 000. Los ingresos al presupuesto el pasado año estuvieron por encima de los 340 millones de pesos y para este serán muchos más. “Esas son cifras para respetar”, agrega.

En Cienfuegos, Matanzas, Santiago de Cuba y Villa Clara, autoridades de las oficinas provinciales reconocen, igualmente, incrementos en la recaudación en sus respectivos territorios.

De manera general, “los ingresos tributarios crecen un cuatro por ciento y representan el 75 por ciento de la recaudación total. Tal resultado valida la capacidad recaudatoria del sistema tributario como fuente fundamental de los ingresos al presupuesto del Estado”, evalúa Yamilé Pérez Díaz, jefa nacional de la ONAT.

Si al inicio de la entrada en vigor de la Ley Tributaria, hace unos cuatro años, los aportes de las formas de gestión no estatal (TPCP, cooperativas no agropecuarias, productores agropecuarios y sector artístico) representaban solamente el dos por ciento de los aportes tributarios, hoy llegan al ocho por ciento.

Cultura tributaria, reverso de la moneda.

Yamilé Pérez Díaz, jefa de la ONAT, insiste en centrar las fiscalizaciones en las actividades de mayores ingresos.

Control por un lado

Pero estas cifras pudieran ser considerablemente mayores si no existiera el problema de la subdeclaración de ingresos, antesala de la evasión fiscal, ambas consideradas delitos en el Código Penal. En las provincias visitadas, del total de contribuyentes fiscalizados de manera selectiva, que representan un porcentaje ínfimo, a la mayoría les fue notificada subdeclaración.

Yamilé Pérez Díaz asegura que continúan las acciones para enfrentar la evasión de impuestos y mejorar la disciplina. Así, al cierre del ejercicio fiscal de la pasada campaña se determinaron deudas a personas naturales por 70.9 millones de pesos, fueron multados 3 710 contribuyentes que no presentaron la DJ y requeridos otros 16 508 para que la rectificaran.

“Estos resultados, insiste, demuestran que se mantiene la tendencia a la subdeclaración y mejora paulatinamente la calidad y alcance de la fiscalización”.

A su juicio, las principales limitaciones en el enfrentamiento a la evasión en el pago de los impuestos están en que la divulgación no ha propiciado la suficiente percepción de riesgo ante los incumplimientos tributarios. Tampoco los importes de las multas contribuyen a crear esa percepción.

*******

Con más de una década de experiencia como trabajador por cuenta propia, y sin nunca antes haber tenido querellas con la oficina tributaria, al villaclareño Rolando Pérez Rodríguez, le sorprendió la noticia de que debía 3 000 pesos al fisco.

Su paladar, La Casa Rolando, recién remozada gracias a un crédito bancario, se estremeció en sus cimientos. “El tenedor de libros no me estaba llevando los papeles bien. Ya rectifiqué ese asunto. Es mejor quedar exento de deuda, que luego pagar multas”, reconoce.

Aunque, igualmente es cuentapropista hace años, Daniel Lázaro de Armas Chala se llevó buen susto cuando la oficina tributaria le informó de una deuda de 1 628 pesos. El capitalino reconoce que hubo responsabilidad de su parte, pues “mantuve dos licencias, una como sastre y la otra como trabajador contratado, cuando solo ejercía la segunda. Cuando pagué el dinero, inmediatamente cerré la primera”.

Cultura tributaria, reverso de la moneda.

El santiaguero Reinier Medina Lafarge asegura que el arriendo que paga a Servicios Comunales para comercializar animales afectivos, peces y otros insumos, supera con creces los tributos fiscales.

Ante tales descuidos, Isel Álvarez Tapia, insiste: “El contribuyente no puede escudarse en su tenedor de libros, o en que no sabía. Es el principal responsable. No quieres que la ONAT se meta contigo, declara lo que debes. Esa es nuestra aspiración”.

En un sondeo periodístico realizado por BOHEMIA a más de una veintena de contribuyentes en las diferentes provincias, acerca de la subdeclaración, salieron a relucir otras causales de mayor peso.

¿Ingresos menos gastos?

El pollo meloso, elaborado con una salsa de miel, es el plato preferido de quienes visitan la paladar El Cedro, en el centro histórico de Trinidad.

Para satisfacer la demanda de tan apetitoso y demandado menú, su dueño, Pedro Manzano Castellano, tiene que madrugar, y si no aparece el pollo, debe salir a buscarlo a otros lugares, incluso en provincias lejanas. “En eso gasto un dineral, pero sin pollo, pierdo la clientela”, afirma.

La existencia de un mercado mayorista, que suministre de manera estable a los TPCP, y de un sistema de facturación para poder justificar el total de gastos, es un reclamo permanente y compartido tanto por los contribuyentes, como por los funcionarios públicos, quienes reconocen el impacto negativo que su ausencia ocasiona a las exigencias tributarias.

La jefa nacional de la ONAT considera: “Es mucho el riesgo que se corre al no tener ese control. Vivimos aquí y conocemos la situación del país, pero el mercado mayorista tenía que haber nacido parejo con el sistema tributario. Y urge”.

La ingeniera civil Edilsa Caridad Peñate, con muchos años de fogueo en obras, y ahora titular de una licencia para prestar servicios de construcción y mantenimientos de inmuebles, en Cienfuegos, piensa que “las soluciones a veces están a simple vista, pero no las vemos.

“Cuba ya tiene mercado mayorista para las personas jurídicas, el asunto sería lograr que nos dieran el derecho de insertarnos ahí. Tenemos un carné que nos identifica, pagamos los tributos, estamos prestando un servicio importante a la sociedad, entonces por qué no podemos establecer esos vínculos como mismo están haciendo las cooperativas no agropecuarias”, reflexiona.

En la práctica, la ausencia de este mercado obliga a que la normativa varíe el monto a deducir en cada una de las actividades, para quienes están dentro del régimen general y pagan impuestos sobre ingresos personales.

Cultura tributaria, reverso de la moneda.

Los cuentapropistas abarcados en el régimen simplificado, como los cocheros, solo pagan cuotas mensuales y no hacen declaración jurada al término del año fiscal.

Pero esas cifras no cubren los verdaderos gastos en que incurren los contribuyentes, por lo tanto se esgrimen como pretexto para burlar al fisco. Y más preocupante aún, enmascaran los verdaderos ingresos brutos, y en consecuencia, los posibles aportes tributarios al presupuesto del Estado.

No es ocioso conocer la diferenciación que establecen Gil Vinseiro y Pérez Inclán entre los términos subdeclaración y elusión fiscal. El primero implica una conducta abierta e intencionadamente ilícita, mientras la elusión aprovecha las brechas, lagunas, resquicios que deja abierta la propia legislación tributaria.

En tal sentido, establecer límites a los gastos del contribuyente, y que por tanto no se declaren todos los ingresos a la hora de realizar la DJ, ¿no constituye elusión fiscal, o se trata de algún otro tipo de debilidad?

María Lina García Marrero, al frente de la ONAT en Santiago de Cuba y fundadora de esa institución, elude esos tecnicismos, y enfatiza: “Es verdad, hay muchas lagunas. Para la administración tributaria, mientras en más gastos incurra el contribuyente, mejor, porque tiene que pagar más impuestos. El modo más efectivo de fiscalizar, el mejor que podemos tener, es precisamente midiendo todos los gastos”.

De eso sigue dependiendo, en buena medida, la transparencia, eficacia y eficiencia del sistema tributario cubano.


Cultura tributaria, reverso de la moneda.

Más de 68 500 personas subdeclararon ingresos en 2014; la cifra podría llegar a rozar el cero, y los aportes al presupuesto crecerían, si a todos los contribuyentes se les permitiera descontar de sus ingresos brutos la totalidad de sus gastos.

Tú aporte importa

Pese al déficit presupuestario de 11 500 millones de pesos, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó destinar el 72 por ciento de los gastos corrientes a los servicios básicos de la población y las prestaciones de la seguridad social en el año en curso.

Solo en educación, salud pública y asistencia social emplearán alrededor de 18 500 millones de pesos, equivalente al 51 por ciento de los gastos de la actividad presupuestada.

Con esta erogación se beneficiarán los hijos de nuestras familias, estudiantes en los distintos niveles de enseñanza del país. Para todos siguen abiertas las puertas de centenares de hospitales, policlínicos, consultorios médicos de la familia, clínicas estomatológicas, hogares de ancianos, casas de abuelo y hogares de impedidos físicos, pese al reclamo popular por elevar permanentemente la calidad de los servicios en estos centros.

El dinero que entra al presupuesto por la vía recaudatoria en primer término del sector estatal, complementado por el aporte de los trabajadores por cuenta propia y otros agentes económicos del sector no estatal, también sostiene en buena medida a las instituciones culturales, deportivas y otras.

Pocas naciones en el mundo, subdesarrolladas y pobres –y en el caso de Cuba bloqueada por más de 50 años– gozan de tales seguridades.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia