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Publicado el 16 Mayo, 2017 por Caridad Carro Bello en En Cuba
 
 

CADENAS PRODUCTIVAS: Al Edén no se llega a pie (I)

Conocimientos, finanzas que respalden los recursos logísticos como transporte, envases, tecnología, y mente siempre abierta a la aplicación de la ciencia y la innovación, son eslabones fundamentales de los encadenamientos productivos. En Cuba, el turismo es uno de los sectores que más requiere el perfeccionamiento de este propósito entre actores –estatales y no estatales– como los que le suministran alimentos

Al Edén no se llega a pie.Por CARIDAD CARROBELLO y HERIBERTO ROSABAL

Fotos: MARTHA VECINO ULLOA

Apenas despunta el sol, y el capitalino Nelson Mesa cosecha las tiernas vainas de petit pois. Los dulces y crujientes granos son exigentes, se cultivan día por día, de noviembre a abril, y “hay que tratarlos como a una dama, pues son delicados; y si se pasan ya no sirven para el menú de los turistas”, explica el campesino.

Este productor especializado siembra además en su finca La Mora, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Emiliano Montes de Oca, de Guanabacoa, gandul, perejil, albahaca, romero, achicoria y cicoria rosa que utilizan las instalaciones hoteleras para la preparación de determinados platos; yerba buena, zanahorias y otras hortalizas.

“Llevo cuatro años vendiendo a la empresa Frutas Selectas. La labor es exigente, requiere calidad y puntualidad”. Para hacerlo bien –añade Mesa–, es necesario disponer de envases adecuados, transporte y otros medios, pues solo con buenas intenciones no se logra todo. Como bien dice la frase popular, “al Edén no se llega a pie”.

Igual piensa Juan Carlos Rodríguez Portuondo, director de Frutas Selectas, principal empresa que vende a todas las instalaciones turísticas del país. La entidad cubre un 45 por ciento de los suministros al sector en frutas, viandas, granos y vegetales. Para 2020 el propósito es elevar la cifra al 75 por ciento de la demanda general. Pero al directivo le preocupa la crítica situación del transporte.

“Contamos con camiones rusos y japoneses (Kamaz, Zil, Hino), y otros, que son híbridos: Nissan con motor de Hyundai, la caja de velocidad de VW, y el diferencial de otra marca. El 70 por ciento de estos tiene más de tres décadas de explotación.

Al Edén no se llega a pie.

Frutas Selectas cubre el 45 por ciento de la demanda del turismo en Cuba

“De nuestros 128 medios de transportación, están parados por roturas 20 o 30. Hay 12 que usaban sistema de refrigeración, pero solo a uno le funciona”.

Puntualiza el entrevistado que por distintas vías se está tratando de fortalecer el parque de camiones de su empresa. Ante la pregunta de si debiera pensar en la contratación de este servicio, como hacen en el mundo otras cadenas de suministros, responde: “La transportación de carga en el país es mala; la Unión de Camiones (Udecam), por ejemplo, no da abasto para sacar los fertilizantes del puerto. Ni Almacenes Universales da respuesta suficiente para los traslados nacionales”.

Otro es el caso de La Estancia, con medios de transporte propios. Según Olga Mérida San Juan, directora técnica de Desarrollo de esta sociedad mercantil cubana en su totalidad, con capital compartido entre la Empresa Nacional de Conservas y la corporación Cuba Ron, la entidad cuenta con la logística necesaria para distribuir los productos a clientes como las instalaciones de turismo, las tiendas TRD y de Cimex, entre otros.

Acerca del funcionamiento de las cadenas productivas en el país, la ingeniera mecánica apunta: “El mantenimiento a las industrias de alimentos, que en su mayoría padecen de obsolescencia tecnológica, así como la falta de envases que garanticen calidad y durabilidad a los productos, son problemas fundamentales en la estrategia actual de encadenamientos”.

Al Edén no se llega a pie.

“Poco a poco avanzamos en los encadenamientos productivos, aunque admito que todavía nos faltan recursos como los envases de mayor calidad”, expresa Juan Carlos Rodríguez, director de Frutas Selectas.

La dificultad de envasar

Frutas Selectas utiliza las cajas de cartón hechas en Cuba y andan bien sus relaciones con los proveedores. “Pero tecnológicamente se necesitan inversiones para elevar la calidad. En el mundo lo que se emplea es la caja blanca, aquí por ahora no la tenemos. En cuanto a la litografía, hay que mejorarla y ponerle nuestros colores identificadores. El Ministerio de Industrias (Mindus) invertirá en la fábrica de Santiago de Cuba”, explica, esperanzado, el director de la empresa.

Un envase esencial para comercializar papa, piña, melón, calabaza, es el saco de malla de 25 y 46 kilogramos, que se importa. Es evidente que para avanzar más en los encadenamientos son necesarias algunas articulaciones con empresas cubanas, aún en desarrollo.

Rodríguez Portuondo pone un ejemplo de lo que se pudiera lograr. “En el poblado habanero de Santiago de Las Vegas hay una pequeña fábrica de Gelma, empresa de suministros agropecuarios, que hace sacos de malla, buscando la sustitución de importaciones; nos dieron este año unos 10 000.

“Otro renglón básico son los potes y las bolsas de nailon para las cuatro minindustrias de nuestra empresa. Hay producción nacional de tanques plásticos de 55 galones, pero ningún hotel los acepta para almacenar en sus instalaciones. El jugo de limón de Jagüey Grande, por no existir el pomo de un litro, se está vendiendo al turismo en tanquetas de 10 litros y eso complejiza el trabajo al hotelero en el bar”.

Un trecho largo

En los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y actualizados por el VII Congreso, se destacan los encadenamientos productivos. Rodrigo Malmierca Díaz, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, habló para BOHEMIA de su importancia.

La sociedad mercantil cubana La Estancia cuenta con la logística para distribuir estos productos a las instalaciones de turismo, las tiendas TRD y de Cimex, entre otros.

“Deben tenerse presentes –dijo– en la planificación a nivel empresarial, para crear o añadir valor, sobre todo vinculando la agricultura con la agroindustria.

“La inversión extranjera puede ayudar en cierta medida, forjando proyectos como el de la producción de pollos, por ejemplo, desde que se fertiliza el huevo de la gallina hasta el procesamiento industrial de esa carne en distintas formas. Toda cadena debe estar integrada; si cada uno anda por su lado, el efecto final no es eficiente”.

A juicio de Malmierca, el empresariado cubano está en un proceso vital de transformación. “Las entidades estatales socialistas tienen ahora más capacidad para actuar, para ser actores decisivos en la economía, separándose el Estado de las funciones empresariales. Pero este proceso es poco a poco, y debe prepararse al personal, sobre todo para un cambio de mentalidad, para comenzar a pensar distinto”.

Mover más las neuronas en pos de la integración con otras empresas es un objetivo para el cual no todos los directivos están aptos. Además, las realidades económicas del país ponen traspiés.

Explica Olga Mérida San Juan que las producciones de La Estancia requieren de componentes importados como las pulpas de manzana, pera, melocotón y el envase tetrapak. El resto de las materias primas, como las pulpas concentradas de mango, guayaba, naranja, piña, plátano, son cubanas.

Al Edén no se llega a pie.

Olga Mérida San Juan, directora técnica de Desarrollo de La Estancia, asegura que la integración y el encadenamiento entre empresas nacionales generará desarrollo.

“Siempre tratamos de integrarnos a la producción nacional antes de pensar en importar. Eso genera desarrollo de industrias dentro del Grupo Empresarial Frutícola (de la Agricultura) y la Empresa Nacional de Conservas (del Ministerio de la Industria Alimentaria). Pero en determinados momentos, por deficiente abasto nacional, hemos tenido que comprar en el exterior pulpas de tomate y de piña”.

En aras de la mayor calidad, dicha sociedad mercantil recibe leche en polvo importada. A juicio de estos reporteros, es un reto nacional acabar de obtenerla en la fábrica de Camagüey, como modo de integrarse a esta y a otras cadenas productivas, sustituyendo importaciones.

Actuar sin amarras

Frutas Selectas tiene a la par de su labor acostumbrada, la misión de rectorar en el país la contratación de todas las empresas pertenecientes al Ministerio de la Agricultura –la parte estatal– con 366 hoteles de todas las provincias.

No es tarea sencilla, cuenta Juan Carlos Rodríguez Portuondo: “Mes por mes sabemos cómo se comportó en cada provincia el abasto de Frutas Selectas, del Combinado Avícola Nacional y del Grupo de Producción Porcina, porque contamos con un puesto de dirección que recopila la información y busca soluciones ágiles. Así, por ejemplo, puedo llamar al director de la Empresa Agroindustrial Ceballos, en Ciego de Ávila, y al de Victoria de Girón, en Matanzas, que enseguida responden con sus producciones”.

Al Edén no se llega a pie.

Mientras mayor sea la producción nacional de frutas y vegetales, el país reducirá la importación de estos suministros básicos para el turismo.

Sin embargo, a la agricultura le quedan espacios por cubrir. En 2017 el turismo demandó 128 productos y la respuesta es de 105. “Hay 19 que no podemos garantizarlos frescos todo el año, entre estos se encuentra el mango, que es de estación entre agosto y septiembre, y hay otros como el brócoli, la coliflor, la col morada, producidos en pequeñas cantidades, pues no había una estrategia de semillas”, razona el directivo.

El turismo crece cada día y en la satisfacción de su demanda es importante darse las manos, dejar atrás los cotos cerrados. Perteneciente a Frutas Selectas, la Unidad Básica Empresarial (UBE) Diseños Tropicales, ubicada en El Wajay, La Habana, tiene clara esta necesidad. Sus principales proveedores son 45 entidades productivas de Mayabeque, Artemisa y La Habana. De igual modo recibe mercancías de Camagüey y de Pinar del Río.

Juan Francisco Naranjo, especialista principal de ventas de la UBE, aclara que estas compras algo distantes obedecen al afán de que no exista déficit de productos y a la búsqueda de la calidad. “Por ejemplo, la UBE de Matanzas nos brinda la piña, que es de mayor tamaño. De la UBE de Pinar del Río y productores de la Isla de la Juventud, mandan el melón de agua, que es bien dulce y rojo”.

A su lado, Alberto García, especialista del puesto de dirección de esta UBE, añade que desde 2016 trabajan además con 29 productores especializados, para obtener frutas y vegetales de excelencia, como los del capitalino Nelson Mesa.

Al Edén no se llega a pie.

“Procesamos y envasamos nosotros mismos las bolsas de encurtidos de vegetales, con el nombre Frutisel”, explica el campesino Nelson Mesa, especializado en productos como el petit pois.

Pensar en grande

Un artículo de Betsy Anaya Cruz, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, afirma que en el país existen ejemplos de cadenas productivas con impactos económicos y sociales.

La autora considera que junto a las experiencias tradicionales como las de la agroindustria de la caña de azúcar y el tabaco, pueden señalarse otras con potencial articulación productiva, y un tránsito a cadenas de valor por medio de la transformación –o bien el procesamiento– de insumos agropecuarios.

Buenos ejemplos son la empresa estatal citrícola Victoria de Girón y la Empresa Agroindustrial Ceballos, que suministran a las instalaciones hoteleras naranja, toronja, limones, papas fritas pre-elaboradas, pasta de tomate, y la mayor parte de los jugos y dulces de conservas.

Pero hay muchas más potencialidades por explotar en el país. El movimiento de frutales, que integran más de 4 000 productores de 206 unidades, entre cooperativas agropecuarias y UBPC, creció en 2016 hasta superar las 104 860 toneladas cosechadas. Sin embargo, aún no satisface las demandas del mercado interno y del turismo.

Por otro lado, si se quiere de verdad ser eficiente en el suministro nacional al turismo, hay que pensar en grande y salirse del enfoque sectorial.

Una mirada a la comercialización directa de las cooperativas agropecuarias con los hoteles, opción que hoy cubre entre el 18 y 20 por ciento de la demanda, indica que a veces esto falla por los medios logísticos. Si el destino es el mismo, ¿por qué no existe integración de los recursos en este sentido?

El dolor de cabeza de las minindustrias relacionadas con el abasto al mercado nacional y al turismo, sigue siendo el envase en formatos adecuados.

Tampoco se puede organizar por separado el servicio brindado a los visitantes en las instalaciones estatales y el de los trabajadores por cuenta propia que arriendan casas y habitaciones.

Por suerte, en este

último aspecto ya se comienza a ver cierta unidad. Según explica el director de Frutas Selectas, por indicaciones del Minagri, su empresa oferta productos de calidad en las nuevas tiendas Mercahostal para los arrendatarios de viviendas, paladares y cafeterías que sirven al turismo.

“Inauguramos un Mercahostal en Santiago de Cuba –reparto Sueño– y en Remedios, Villa Clara; se van a abrir otros en La Habana, Viñales (Pinar del Río), Santa Clara y en Trinidad (Sancti Spíritus). Son ventas minoristas en CUC, esta es una vía para obtener productos que no se hallan en los mercados agropecuarios –por ejemplo la papa–, sin que tengan que acudir a suministros ilegales”, analiza el directivo.

Solo en La Habana existen miles de habitaciones arrendadas a turistas. Si se pretende organizar encadenamientos que beneficien al sector, ningún eslabón deberá quedar fuera.

Ver más…

http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/cadenas-productivas-menos-sectorialismo-mas-integracion-ii

http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/cadenas-productivas-la-logistica-y-sus-logicas-iii/

 


Caridad Carro Bello

 
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