0
Publicado el 22 Mayo, 2017 por Heriberto Rosabal en En Cuba
 
 

CADENAS PRODUCTIVAS: Menos sectorialismo, más integración (II)

Valoraciones del Grupo Empresarial Agrícola y del Ministerio de Turismo evidencian qué eslabones, en la cadena que los une, son necesarios remachar
Menos sectorialismo, más integración.

Las casas de cultivo para obtener productos como hortalizas son una solución, pero de alto costo.

Por CARIDAD CARROBELLO y HERIBERTO ROSABAL

Fotos: MARTHA VECINO ULLOA

La falta de envases y de formatos diversos en los suministros al turismo también es admitida como debilidad del encadenamiento con ese sector, por representantes del Grupo Empresarial Agrícola (GEA), al cual pertenece Frutas Selectas.

“Ahí nos falta mucho”, asegura Violeta Puldón Padrón, del Instituto de Investigaciones de Granos, también parte del Grupo. “El arroz se oferta en sacos de 46 kilogramos y en una sola variedad, cuando pudieran proponerse más, para elaborar paellas y otros platos con ese cereal”.

Menos sectorialismo, más integración.

¿Por qué sacos enteros, cuando a lo mejor lo que necesita el hotel son kilogramos?

“¿Por qué venderle un saco de frijol negro al turismo cuando a lo mejor lo que necesita son tres kilogramos de negro, tres de blanco y tres de colorado?”, acota Maruchi Alonso Esquivel, investigadora del Instituto de Fruticultura Tropical, igualmente del GEA. Y por qué no verde, para ensaladas, como se usa en la gastronomía internacional, en vez de seco, agrega.

Ambas investigadoras, junto a Alina Beltrán Castillo, directora de Desarrollo de la entidad, valoran la asimilación del concepto de cadenas a partir de la experiencia del proyecto de cooperación internacional Agrocadenas, financiado por la Unión Europea y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y dirigido a solucionar brechas en la producción de frijol en Villa Clara y Sancti Spíritus, y de maíz en Santiago de Cuba y Granma.

La idea es fomentar cadenas productivas en dichos granos, lograr que sus eslabones se reconozcan como tales y, con la participación eficiente de todos, satisfagan en cantidad y calidad las demandas de los clientes finales.

Una brecha hallada en la fase de diagnóstico del proyecto fue la del secado del frijol y el maíz, que “hoy es artesanal, al sol, sobre una manta en la carretera”, y otra el almacenamiento, a cargo de Comercio Interior, para el cual no se cuenta con condiciones adecuadas, de temperatura y otras, refiere Alonso, coordinadora de Agrocadenas, quien añade que para solucionar lo primero está en formación una nueva empresa.

El encadenamiento en esos dos productos –agrega– es más fácil de lograr, en tanto todos sus procesos, excepto la comercialización, transcurren dentro de la Agricultura. El valor agregado no resulta de una transformación industrial, sino del cumplimiento óptimo de cada paso, desde la siembra hasta la entrega para el consumo.

Menos sectorialismo, más integración.

En su eslabonamiento, las minindustrias proveerían de materia prima preelaborada a la gran industria y esta, a su vez, les retribuiría con insumos.

Eslabonamientos y barreras

Cosa distinta es cuando la cadena pasa de un sector a otro, como sucede con las frutas. Hoy, dice la misma especialista, tanto la Agricultura como la Industria Alimentaria las procesan industrialmente y para lograr mejor ordenamiento y resultados, es decir, un adecuado encadenamiento, están promoviendo en común, como parte del movimiento de cooperativas de frutales, que estas tributen a las minindustrias, las que a su vez proveerían de materia prima preelaborada a la gran industria.

En ese modelo de gestión, que se prevé extender a todo el país –señala Alina–, la industria mayor asegura a las mini, los insumos que estas requieren, como azúcar y envases, entre otros. Así, cabe suponer, se diversificará más la oferta al turismo y otros clientes, y disminuirán las pérdidas.

Agrocadenas, según las entrevistadas, ha sido útil no solo por sus aportes en recursos, sino por la contribución a crear capacidades, y afianzar conocimientos entre directivos, especialistas, investigadores y productores; decisores nacionales y locales –atendiendo al importante papel de los territorios–, en función de estructurar y organizar cadenas.

Lograr encadenamientos eficientes y eficaces requiere, no obstante, eliminar barreras. Además de capacitar, considera Alonso, hay que cambiar el modelo de gestión sectorial, dependiente de la planificación centralizada, por otro de gestión intersectorial, lo cual a su vez requiere transformar la mentalidad establecida durante muchos años.

“Si se va a planificar la cadena de frutales, por ejemplo, hay que integrar a la Agricultura, la Industria Alimentaria y el Comercio; a entidades proveedoras de insumos y servicios, y a las que ejercen funciones reguladoras”, afirma la investigadora, para quien, de ese modo, todos serían responsables del producto final, y no estarían viendo siempre quién es culpable de lo que salió mal.

“Otro problema –agrega– es que existen políticas para los distintos sistemas productivos y lo que tienen que hacer este ministerio y el otro, pero no para integrar la visión de cadena. Y esta es necesaria”.

Menos sectorialismo, más integración.

La directora de Logística del Mintur, Yaimara Tristá, menciona entre las brechas la falta, en los grandes polos turísticos, de centros concentradores para beneficiar y distribuir con más eficiencia frutas y otros alimentos.

¿Quién quiere venderme frutas sabrosas?

–Faltan dulces nacionales, como cascos de guayaba y de toronja –ejemplifica Yaimara Tristá Jiménez, directora de Logística del Ministerio de Turismo (Mintur), hablando del suministro a los hoteles. Si vas a los mercados Ideal, te los encuentras, en conservas, en venta para todo el público, añade.

También se requieren centros concentradores para los grandes polos turísticos, desde donde viandas y frutas puedan distribuirse con más eficiencia, luego de ser beneficiados y empacados. “Hace unos tres años venimos intentando lograrlos, junto con Frutas Selectas y la Agricultura, incluso está visto el de Varadero, pero no se materializan”, señala Tristá.

A esa dificultad se vincula otra: el exceso de contratos de los hoteles con empresas de la Agricultura. A veces –explica la ejecutiva– un hotel tiene más de 30, con igual número de proveedores, cuando lo mejor sería uno solo, con Frutas Selectas, que en la última década ha desarrollado la relación con el turismo y va camino de convertirse en operador logístico principal, para el suministro de productos agrícolas.

La entrevistada suma a lo que debe mejorar, la oferta de frutas, insuficiente para una industria turística en crecimiento y retada a ser más competitiva. Brindar un canistel o un caimito al turista, incluso en un hotel cinco estrellas, lleva mucho sacrificio, asegura. Esas y otras frutas hoy casi exóticas se pensó las aportarían los agricultores no estatales, pero estos no las proveen, pues, aunque sus ventas al turismo crecen a buen ritmo por año, “suministran preferentemente aquellos productos que les dan mayores volúmenes y ganancias”.

Respuestas más dinámicas, para competir mejor

Una solidez y eficacia mayor del encadenamiento Agricultura-Turismo requiere, asimismo, seguir mejorando los envases, la presentación o empaque, los sellos, las protecciones, el uso del comercio electrónico y mejorar las condiciones e imagen de los transportes de distribución. La directora de Logística del Mintur reconoce que algunos de esos acápites han mejorado, sobre todo en Frutas Selectas, pero esta propia empresa, por ejemplo, requiere camiones más pequeños para suministrar a hoteles como los de La Habana Vieja.

Menos sectorialismo, más integración.

Se trata de lograr una integración en la que todos se sientan responsables del producto final, en este caso, el producto que se le ofrece al turista.

También precisa más producción y alternativas para situaciones como las que derivan de la actual sequía, que afecta los suministros a los polos del oriente del país y los encarece al tener que enviarlos desde otras regiones de Cuba, o importarlos, lo cual prácticamente no se hace, por el rigor de los controles de Sanidad Vegetal, muy celosos en evitar la entrada de plagas y enfermedades que puedan afectar los cultivos.

En ese sentido, hoy se trabaja con la Agricultura, contribuyendo financieramente al fomento de las llamadas casas de cultivo, para obtener tomate, pimiento y otros productos. Pero soluciones de este tipo son limitadas, por lo costosas, y porque el turismo, como no son solo para su beneficio, no puede financiarlas completamente.

La cuestión, resume Yaimara Tristá, es que las respuestas tienen que ser más dinámicas, acorde con el ritmo de las necesidades y demandas del turismo, en una región como el Caribe, y en un mundo en general, donde este sector es altamente competitivo. “No puede ser –ilustra– como lo de los centros concentradores, que llevamos tres años para concretar el primero”.

 

Islazul nos cerró las puertas

“No se autoriza hacer fotos ni filmar en el hotel Bella Habana”, respondió a BOHEMIA el vicepresidente de la cadena de turismo Islazul, Rafael Reginfo, mediante la comunicadora de esa casa matriz. No bastó hacer, 15 días atrás, una carta de solicitud para explicar a la institución la importancia de reflejar gráficamente la llegada de los productos de Frutas Selectas al hotel; ni las reiteradas llamadas telefónicas; ni ir a 19 No.710, entre Paseo y A, Vedado, para recoger la autorizción que supuestamente ya estaba listo, con el objetivo de presentarla en el Bella Habana, donde el director, Ernesto Marrero, estaba dispuesto a atendernos. Con la negativa no hubo nunca un porqué, ni una disculpa por habernos hecho padecer, en vano, tanta burocracia absurda.

Ver más…

http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/cadenas-productivas-al-eden-no-se-llega-a-pie-i/

http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/cadenas-productivas-la-logistica-y-sus-logicas-iii/


Heriberto Rosabal

 
Heriberto Rosabal