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Publicado el 8 Mayo, 2017 por Toni Pradas en En Cuba
 
 

SEQUÍA: En busca de la sangre de la tierra (IV)

El representante de la FAO en Cuba, doctor Theodor Friedrich, invita a proveer a todas las tierras de la Isla la capacidad natural de infiltración que tienen los bosques
Sequía: En busca de la sangre de la tierra.

“El problema del agua no se resuelve mirando solo al agua”, afirmó recientemente el doctor Theodor Friedrich, representante de la  FAO en Cuba, al referirse al importante papel de los bosques en su conservación. (Foto: VLADIMIR MOLINA/PL).

Por JESSICA CASTRO BURUNATE y TONI PRADAS

A hurtadillas, sin bisbiseo que la delate se desparrama silenciosamente por los campos de Cuba la sequía, que no solo reseca la garganta, también el estómago al dejar a la tierra sin su sangre, que es el agua.

Para colmo, la erosión hídrica que sufren los suelos hace que se pierdan las aguas sin ser aprovechadas.

Ciertamente, la sequía tiene un cordón umbilical atado con el cambio climático, pero este es solo un factor que determina la disponibilidad del líquido. Otros están bajo el control directo de los seres humanos. “El problema del agua no se resuelve mirando solo al agua”, lapidó recientemente en el Congreso Cubagua, celebrado en La Habana, el doctor Theodor Friedrich, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba.

“La reducción de las precipitaciones fue tan gradual, que no se puede explicar la crisis actual que el país está pasando, con muchos de los acuíferos sobreexplotados, en condiciones críticas, con peligro de salinización por intrusión de aguas marinas y con las represas de captación con niveles históricamente bajos”, consideró Friedrich. “Esta situación actual la arrastramos por muchos años en los cuales la explotación de las aguas terrestres superó al aprovechamiento de las precipitaciones”.

Aún así, el representante de la FAO es optimista. Según su visión, todavía la nación tiene muchas áreas en las cuales se puede mejorar el manejo y cuidado del agua, habida cuenta del conocido derroche, de las pérdidas en las líneas conductoras y la baja eficiencia en el uso del líquido.

En el caso de la agricultura –su fuerte temático como profesional– destaca que la misma está particularmente comprometida, ya que usa casi 70 por ciento del agua que se consume en el país y, por tanto, está fuertemente golpeada por la sequía. Según apunta el doctor, muchos sistemas de riego, como la inundación en los campos de arroz o la aspersión, causan en el clima tropical pérdidas significativas de agua sin contribuir a la producción.

Pero peor es que se aprovecha solo una parte de la lluvia. Cuando cae un aguacero, solo las áreas boscosas captan agua en el manto freático. Pero la superficie con bosques es apenas 30 por ciento del mapa nacional. En el resto, hasta 90 por ciento del agua escurre en la superficie, causando la huella de erosión mencionada.

Así, el líquido termina su ciclo sin utilidad, como “agua residual”, y busca su salida directa al mar sin contribuir al rellenado de los acuíferos terrestres.

Donde existen represas, reflexiona, se puede retener tal vez un 40 por ciento de las lluvias, pero con la sedimentación en los embalses esta cuota también baja con el tiempo, y una buena parte se evapora en esos espejos de agua. “En fin, si solo aprovechamos menos de la mitad del agua de la lluvia que cae, no sorprende la sequía que estamos pasando”, asevera.

Friedrich, en su texto Sequía y agricultura: gestión del agua para la seguridad alimentaria, presentado a propósito de Cubagua, advierte que es preciso se entiendan las relaciones entre el manejo de las tierras y los recursos hídricos: “Tenemos que asegurar que la mayor superficie posible de la Isla esté en capacidad de infiltrar toda el agua que cae y de rellenar los acuíferos, para aprovecharla al máximo y sin pérdidas. Si además reducimos el derroche y aumentamos la presencia de árboles en nuestros paisajes, estoy seguro de que no habrá sequía a pesar del cambio climático”.

El experto observó que la construcción de represas resolvió el problema de las inundaciones, pero no el de la sequía, particularmente el del manejo de los acuíferos subterráneos. Tampoco la perforación de pozos de infiltración lo resolverá, lo cual además trae un peligro de contaminación del manto freático.

La solución sostenible, dice, será proveer a todas las tierras de Cuba la capacidad natural de infiltración de agua que tienen los bosques. Esta no resulta de los árboles, sino de que en los bosques no se labra la tierra, no se rompe la estructura natural del suelo.

Este, nos recuerda, se abre con la labranza biológica y permite que el ciclo del agua pueda funcionar de forma natural, como sangre que corre por las venas de la tierra.

Ver más…

SEQUÍA: Nubes en huelga (I) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-nubes-en-huelga-i/

SEQUÍA: ¿Y si no llega un aguacero en venganza? (II) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-y-si-no-llega-un-aguacero-en-venganza-ii/

SEQUÍA: El camino de Santiago (III) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-el-camino-de-santiago-iii/

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Toni Pradas

 
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