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Publicado el 4 Mayo, 2017 por Jessica Castro Burunate en En Cuba
 
 

SEQUÍA: Nubes en huelga (I)

Provincias con crisis hídricas como Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, cuyas fuentes predominantes de abasto son las cuencas subterráneas y los embalses, respectivamente, fueron objeto de la atención de BOHEMIA para conocer sus respuestas y proyectos de adaptabilidad, asistidos por las tecnologías
Sequía: Nubes en huelga

Las presas espirituanas, como la de Zaza (en la foto), hoy están lejos de contener los niveles requeridos por la provincia. Aunque estas se encuentran en un buen estado técnico, los ingenieros están reevaluando sus capacidades reales de almacenamiento.

Por JESSICA CASTRO BURUNATE y TONI PRADAS

Fotos: YASSET LLERENA

Para algunos, en el XIV Festival Piña Colada 2017, de Ciego de Ávila, se corría el peligro de brindar solo con ron: sencillamente, no habría frutas suficientes para mezclar. Si bien en esta provincia el agua nunca se ha visto mucho –la mayoría de las cuencas es subterránea–, tampoco se había sentido tanto su ausencia como ahora. Al parecer ya la piña no es la reina de sus campos, sino la sequía.

Camino a las obras que se realizan para mitigar los efectos de la falta de lluvia, el campo muestra a BOHEMIA una tierra que hace mucho no siente en su epidermis un buen aguacero. Y ese es el desafío de este territorio: recargar el manto freático necesita mucho más que unas pocas gotas. Solo lluvias intensas y persistentes, que los pronósticos meteorológicos aún no avizoran, podrían aliviar la situación.

La cercana provincia de Sancti Spíritus no está en mejores condiciones. Zaza, el mayor embalse del país, por ejemplo, a finales del mes de marzo estaba en 13 por ciento de su capacidad. El resto de las nueve presas, excepto una, están igual de deprimidas.

En busca de soluciones, zanjas abiertas en la tierra seca, a veces cuarteada como piel escamosa, y kilómetros de tuberías matizan el paisaje en distintos puntos de Ciego de Ávila. Para el abastecimiento a la ciudad se ha debido cambiar la matriz de aprovechamiento al sur con un largo lazo hidráulico.

Sequía: Nubes en huelga.

Debido a la imposibilidad de ofrecer un mayor flujo de agua a la ciudad de Ciego de Ávila, como consecuencia de la sequía, ha sido preciso construir una conductora auxiliar de menor diámetro.

Por su parte, los poblados ubicados en la ruta de la cuenca norte, que está en 22 por ciento de su capacidad, dependen de la instalación de más de seis kilómetros de una tubería de polietileno de alta densidad. Esta, cuyo material es un resistente polímero, tiene un diámetro de 200 milímetros –mucho menor que el de la conductora existente– y se construye paralelamente para asegurar el tránsito seguro de agua cuando el flujo disminuye, como hoy.

Mientras, la distribución de agua se ha planificado para que llegue a los consumidores cada cuatro días, según fuentes oficiales. Pero de acuerdo con un sondeo realizado por BOHEMIA entre la población de la capital avileña, reciben el líquido cada cinco o seis.

Otra acción de la comisión gubernamental que atiende estos asuntos en la provincia es facilitar a los habitantes medios de almacenamiento del agua que hasta el momento nunca habían necesitado. Con esta intención, solicitaron 15 000 tanques de 220 litros.

Entre los problemas más fastidiosos, uno que implica a todo el país es la pérdida de grandes volúmenes de agua en las conductoras: alrededor de 50 por ciento del recurso. Por ello, buena parte de los esfuerzos se dedican a colocar nuevos nudos, lazos y registros de agua en las redes del sur para evitar los escapes, aumentar el control y el aprovechamiento.

De vuelta al territorio espirituano, 63 comunidades ven su suministro reducido a ciclos que, según las autoridades, pueden estar entre siete y diez días. En algunas zonas priorizadas como la ciudad de Sancti Spíritus, se distribuye diariamente y con restricción de horarios, exceptuando a aquellas que se ubican en los finales de redes y lugares altos –alrededor de 15 000 personas–, que, por tanto, padecen las bajas presiones en las tuberías y el inconveniente de la distribución en pipa.

Por lo pronto, los estudiosos del tema aseguran que este panorama debe sostenerse al menos durante todo 2017.

Trabajos hercúleos

Obras hidráulicas de gran envergadura y otras menores, tecnologías de aprovechamiento y reutilización, nuevos diques y pozos, son algunas de las acciones aplicadas para atenuar la situación actual y hacer que las regiones afectadas se enfoquen en un nuevo escenario; a esto se unen la regulación del consumo y el aumento de la conciencia social.

La complejidad de esta labor no se reduce al filoso borde por donde caminan hoy espirituanos, avileños e, incluso, prácticamente los habitantes de todas las provincias del país. Tampoco al hecho de que la variabilidad climática promete persistir durante buen tiempo, ni al elevado costo de algunas soluciones que, por demás, hay que asumir, pues nada hay más caro que la escasez de agua. Lo más engorroso es que cada territorio exige un meticuloso y diferenciado estudio de sus vulnerabilidades y respuestas particularizadas para manejarlas.

Sequía: Nubes en huelga.

La reconstrucción del canal magistral Zaza, originalmente destinado a aprovechar el agua que en otros momentos vertía la presa de igual nombre, ha sido una de las acciones adoptadas por Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.

El mayor riesgo para Ciego de Ávila, por ejemplo, es la posibilidad de que sus fuentes subterráneas se salinicen. En estado normal, las cuencas, abiertas al mar, mantienen un preciado equilibrio agridulce, pero como en toda confrontación el agotamiento de una parte significa el avance de la otra. Así, la cuña de intrusión salina ha continuado su camino, poniendo en peligro la disponibilidad futura. Para mayores sobresaltos, el terreno perdido en meses solo se podría recobrar en años.

La tecnología, por suerte, no siempre se contrapone a la naturaleza y en muchas ocasiones puede acompañarla en la recuperación de sus recursos. En la zona sur de Ciego de Ávila –hasta el momento la menos afectada y la que debe asegurar el abasto incluso al municipio cabecera–, previsoramente se ejecutan cuatro obras de recargas de agua con 56 pozos para la infiltración, una vía rápida para que el líquido regrese a la tierra.

Con voz impetuosa, Orisbel Ruiz Malbáez, subdelegado técnico de la oficina avileña de Recursos Hidráulicos enumera diversas acciones que se realizan para revertir la situación. Con expresión severa y a la vez entusiasta, no puede esconder su orgullo por una de estas, la terminación de los ocho kilómetros del canal de infiltración –a la vista de los periodistas, un amplio y extenso surco–, también con una batería de pozos acompañándolo. Asimismo, la reconstrucción del canal magistral Zaza, originalmente destinado a aprovechar el agua que en otros momentos vertía la presa de igual nombre. Se prevé que estas y otras obras, todas finalicen su construcción en 2017.

En Sancti Spíritus la mirada es diferente: Si hay una provincia que puede alardear de sus embalses es esta. Pero depender en gran medida de las lluvias para poder disfrutar de un capital acuífero, es una de las mayores vulnerabilidades de este territorio que posee una impresionante capacidad de acaparamiento de agua: un millón 273 176 hectómetros cúbicos (hm3). Si las nubes se empeñan en hacer una huelga, de poco sirve ese don. Al cierre del año 2016, los embalses de la provincia almacenaban 399 205 hm3 (31.36 por ciento de su capacidad total), 168 468 hm3 menos que en 2015 en igual fecha.

Sequía: Nubes en huelga.

Los ciclos de bombeo de agua se han dilatado por varios días, mientras muchas comunidades reciben el líquido mediante carros cisterna.

Aun así, siempre llegaban lluvias salvadoras. A veces bastaban unos días para que todo retornara a la normalidad del llenado. Pero esta vez San Pedro no está respondiendo.

Hoy, con 62 fuentes de abasto afectadas por la sequía, con apenas algunas lluvias ocasionales (ni siquiera con el promedio normal), no alcanza para recuperarse. Como Ciego y otras provincias, los espirituanos necesitarían por lo menos la llegada de un ciclón… y tocar madera para que solo les traiga aguas.

Sin embargo, no todos prefieren mirar al cielo y esperar que lluevan las soluciones. Néstor Álvarez Cruz, al frente de la unidad de Medio Ambiente de la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Sancti Spíritus, considera que lo principal es mejorar los procesos de captación del agua, y para eso la reforestación es una de las mejores vías.

El embalse Tuinicú, el único en mostrar la digna cifra de 70 por ciento de llenado, cuenta con casi la totalidad de sus áreas aledañas reforestada. El Zaza, por otra parte, está prácticamente despoblado. Desafortunadamente los árboles, como la conciencia sobre la adaptabilidad a las sequías, demoran en crecer.

Mientras tanto, los trabajos más hercúleos se concentran en la rehabilitación de las redes de Trinidad -de alta prioridad por el déficit de su cuenca- y las de Jatibonico.

Sequía: Nubes en huelga.

Ante las urgencias provocadas por la intensa sequía, las “llaves” del derroche deben permanecer cerradas.

El resto de obras se empeña en el mantenimiento de redes en los poblados, ya demasiado antiguas; la desconexión de las ilegalidades existentes; el dolor de cabeza de atrapar los grandes salideros, y la instalación de equipos de metraje del consumo, con el que se espera dar un empujoncito a la conciencia de la población, en lo que confía, como si en ello le fuera la vida, Yusliadys Lorenzo, subdelegada técnica de Recursos Hidráulicos.

Las nuevas fuentes de abasto a la población espirituana apuestan a la apertura de un mayor número de cargaderos de pipa cercanos a las comunidades, a fin de ahorrar combustible y, lógicamente, ciclos entre los ocho y 15 días de entrega.

La Güira es una de estas comunidades, a medio camino entre Sancti Spíritus y Trinidad. Solía abastecerse de un manantial del que hoy no se tienen noticias. Y aunque el nuevo cargadero no resuelve todo el problema, permite a la gente ir adaptándose, cuenta Jorge Martín Capo, técnico de la zona de carga.

Pero para quienes están acostumbrados a recibir diariamente el agua clara de las montañas, los ciclos de los carros cisterna no son suficientes, y buscan soluciones con pozos propios. Algunos han existido siempre, otros se abren con la premura de un muerto de sed. Así también abastecen, mediante conexiones menos sofisticadas, a los vecinos más cercanos.

Gradelio Ramírez, fuerte a pesar de su delgadez, bebe del agua clara –certificada por Salud Pública, advierte– que saca del pozo de cinco metros que hizo con su pico, una maravilla de la ingeniería popular. A pesar de la admiración que despierta entre sus amigos, piensa profundizarlo, porque el líquido se está agotando.

Sequía: Nubes en huelga.

“La adaptación no es coger salideros”, afirma el director del Centro de Meteorología de Sancti Spíritus, Miguel Eduardo García Ruiz, preocupado por la prevista persistencia de la sequía en Cuba durante los próximos años.

La adaptación no es coger salideros

En la cayería norte de Ciego de Ávila, uno de los más grandes polos turísticos del país, se activó una nueva fuente de abasto y hacia 2018 se proyecta la construcción de una planta desalinizadora de 60 litros por segundo en Cayo Coco.

Mientras esto ocurre, la agricultura tiene que cumplir con estrictas restricciones para el riego, impuestas por la Comisión de Enfrentamiento de la Sequía de la provincia. Cotejar los planes de producción con la disponibilidad del recurso es uno de los momentos más tensos, a veces exaltados, que viven ambos bandos: productores y comisionados. Pero como hay voluntad y comprensión de la emergencia, terminan fumando la pipa de la paz.

Los agricultores espirituanos no lo tienen tampoco fácil en su provincia eminentemente agrícola y hasta planes decisivos como el arrocero están siendo afectados por el déficit. La salida de agua del embalse Zaza está restringida en 50 por ciento, por lo que hoy no puede proporcionar las cantidades requeridas para el nivel de siembra previsto por la empresa Sur del Jíbaro.

Con respecto a la zona industrial, se está desconectando el suministro desde el embalse Siguaney para abastecerla emergentemente con una nueva estación de bombeo que se alimenta del río Tuinicú. Así, la poca agua que resta de Siguaney –una reserva que, se teme, pueda agotarse en breve– queda para la población.

Un sábado en la mañana se encontraban altos directivos relacionados con el problema, supervisando esta obra, claramente una prioridad para la dirección de la provincia.

El delegado de Recursos Hidráulicos, Alberto Eirín González, informa a BOHEMIA que a pesar del caos hídrico, todas las industrias están funcionando normalmente. Cada una, dice, tiene sus medidas de reducción de desastre, que incluyen fuentes alternativas de suministros como pueden ser sus propios pozos, “un agua que ya no es necesario suministrarles”.

Sequía: Nubes en huelga.

Conciliar intereses entre agricultores, necesitados de grandes volúmenes de agua para el riego, y responsables de mitigar los efectos de la sequía mediante la restricción del consumo, es uno de los temas que provoca mayores tensiones en Ciego de Ávila

Sin embargo, parece llegada a destiempo la medida de restringir el consumo a la mitad, cuando los abastos de agua están más deprimidos. Sin duda, como cada año en muchos lugares de Cuba, todos esperaban el milagro de que se rompiera la huelga de nubes, y se fue posponiendo un imprescindible cronograma de medidas de adaptabilidad a la sequía.

Por su parte, el director del Centro de Meteorología local, Miguel Eduardo García Ruiz, ya no confía en el cielo para resolver la situación: tiene que haber un evento lluvioso grande y no parece que lo vaya a haber y “la adaptación no es coger salideros”.

Ver más…

SEQUÍA: ¿Y si no llega un aguacero en venganza? (II) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-y-si-no-llega-un-aguacero-en-venganza-ii/

SEQUÍA: El camino de Santiago (III) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-el-camino-de-santiago-iii/

SEQUÍA: En busca de la sangre de la tierra (IV) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-en-busca-de-la-sangre-de-la-tierra-iv/


Jessica Castro Burunate

 
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