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Publicado el 5 Mayo, 2017 por Toni Pradas en En Cuba
 
 

SEQUÍA: ¿Y si no llega un aguacero en venganza? (II)

Sequía: ¿Y si no llega un aguacero en venganza?

Planta desalinizadora de ósmosis inversa en Ras Al-Khair, Arabia Saudita. Es la mayor del planeta y con una capacidad de producción superior a un millón de metros cúbicos por día. (Foto: BBC).

Por JESSICA CASTRO BURUNATE y TONI PRADAS

Cuarteados los labios de tanta sequedad, los pueblos de todas las antigüedades y cambios climáticos sufridos, se las ingeniaron para dejarnos, cromosoma por cromosoma, el legado de la vida.

Para ello, apostaron –apuestan hoy incluso–, a la mejor tecnología que tuvieron a mano: la magia meteorológica, que no es otra cosa que invocar a la lluvia mediante un rito o danza ceremonial adornada de murmullos, plegarias y cantos, u ofrendas agrícolas a los dioses. Todo más o menos divertido, excepto en algunos grupos, como los dacios, que sacrificaban la vida de ciertas personas elegidas. Qué orgullo sentían al morir así, para ver si con eso lograban asegurar el éxito de la cosecha, amenazada por la sequía.

Lo cierto es que no existen reportes confiables sobre la efectividad de tales prácticas, ya sea la actual Paparuda (en rumano) o Perperuna (en lengua eslava) de los Balcanes; o las pasadas de los indios cherokee del sureste de Estados Unidos, que contenían los espíritus de antiguos jefes tribales que, al caer, se enfrentan a los espíritus malignos en el plano intermedio entre la realidad y el mundo espiritual.

¿Cuántos chamanes serían necesarios para dar un vaso de agua a los cerca de 700 millones de personas que en el mundo no tienen acceso a agua potable? Según las Naciones Unidas, mil 800 millones de humanos vivirán en condiciones de escasez grave del líquido para 2025.

Por ello, los estrategas prefieren apostar por otras tecnologías que no sean los ritos y hoy miran con detenimiento al mar, donde además de sosiego buscan gran parte de la solución. Los océanos, sabemos, contienen 97 por ciento del agua del planeta. ¿Puede la desalinización de estos ayudar a resolver la crisis mundial del agua?

Según la Asociación Internacional de Desalinización (IDA, por sus siglas en inglés), la respuesta es sí. De hecho, existen cerca de 18 000 plantas desaladoras o desalinizadoras en el orbe, aunque solo satisfacen entre uno y tres por ciento de la necesidad de agua potable a escala mundial.

Sequía: ¿Y si no llega un aguacero en venganza?

Diseño de una planta de desalinización por ósmosis inversa (Esquema: DOMINIO COMÚN).

La lenta expansión de esta tecnología tiene una explicación bien simple: requiere grandes cantidades de energía. Esa es la causa de que algunas de las mayores plantas se encuentran en países ricos en recursos energéticos, como Arabia Saudita, donde está la planta de Ras Al-Khair, la mayor del planeta, con una capacidad de producción superior a un millón de metros cúbicos por día.

Hasta el momento, los científicos han encontrado dos métodos de desalinización. Uno de estos se basa en el uso del calor por medio del cual se evapora el agua, que luego es vuelta a condensar, lo que no es más que una copia industrial del ciclo natural de evaporación y lluvia. Este principio fue mencionado ya por Aristóteles hace unos 2 400 años, cuando describió cómo navegantes usaban ese sistema de destilación para saciar su sed y sus resacas.

Otro grupo de técnicas para la desalación se basa en membranas que permiten separar el agua de las sales, para lo que también necesitan energía normalmente suministrada en forma de generación eléctrica que luego se transforma en energía mecánica.

Pero 70 por ciento de las desaladoras del mundo usan otro mecanismo, descubierto en la década de 1960 y luego perfeccionado, que es hacer pasar el agua de mar a través de membranas, un método conocido como “ósmosis inversa”.

El filtro de la vida

Como mismo el método de la evaporación ya visto, la ósmosis inversa es un proceso que imita al de la ósmosis que realizan los organismos vivos mediante sus membranas celulares. Estas permiten la difusión de agua desde una zona que se halla con baja concentración en solutos (básicamente sales) a otra que posee mayor concentración. El contraste de concentraciones provoca una diferencia de presión osmótica a ambos lados de la membrana.

Dicho sin enredos, la ósmosis inversa, la industrial, es como la ósmosis natural, pero al revés.

Esta tecnología consiste en utilizar una membrana semipermeable que permite pasar el agua, pero no las sales. Se aplica a un lado de ese “filtro” una presión muy alta (70 bares para desalar agua de mar) que fuerza al agua para atravesar la membrana y salir sin sales al otro sector de esta, mientras en el primer lado se queda un concentrado de agua más salada.

Sequía: ¿Y si no llega un aguacero en venganza?

El método de desalinización por evaporación se basa en la radiación solar, la cual permite que las sales queden concentradas en el fondo, que el agua evaporada se condense en la cubierta de vidrio y se escurra por allí. (Esquema: UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN MARTÍN).

Este método se considera el más eficiente energéticamente para desalar agua de mar. Otro de sus encantos es que retiene el 99.5 por ciento de las sales disueltas, lo que produce agua apta para el consumo humano, los procesos industriales y el riego agrícola.

Las membranas, por supuesto, son los puntos de enfoque de las indagaciones científicas. Durante más 50 años se ha estado investigando en polímeros. También se ha estado experimentando en Estados Unidos con membranas de grafeno, las cuales requerirían menos presión y, por tanto, menos energía. Otros han probado membranas de nanotubos de carbono, pero ambas innovaciones no se han trasladado del laboratorio a la producción industrial.

Esas investigaciones, por ahora futuristas, prometen obtener un proceso de desalación a costos menores que la ósmosis inversa, en la cual cerca de 50 por ciento del costo de operación corresponde al bombeo a alta presión para lograr vencer la presión osmótica del agua de alimentación.

Impacto ambiental y económico

El agua que queda en el lado desde donde se presiona, es una especie de salmuera con altas concentraciones de sal, la cual se vierte nuevamente al mar. Para que su impacto en organismos vivos sea menor, debe ser disuelta y mezclada rápidamente con el agua marina.

De manera que otro desafío de la desalinización ha sido reducir su impacto ambiental, no solo cuando se devuelve la salmuera, sino también cuando se extrae el agua inicial que será procesada. Si no se tiene el cuidado de utilizar tamices, muchos peces vivos pueden ser arrastrados hacia las máquinas por la succión.

Si en sus comienzos la ósmosis inversa cargaba con un significativo costo energético (y por tanto, económico), en los últimos 30 años ha logrado reducirse tres veces y ha provocado la expansión de esta tecnología en muchas zonas costeras del mundo. Aun así, el líquido resultante es ligeramente más caro que un agua de buena calidad natural, aunque no excesivamente.

Se prevé que América Latina disparará la demanda de plantas desalinizadoras, visto ya que sobre todo en la costa del Pacífico se están notando más claramente los efectos del cambio climático. De momento, Chile es la nación con mayor capacidad de desalinización, principalmente por ósmosis inversa, estimulada por la necesidad de producir agua potable proveniente del océano para expandir durante los últimos 20 años su actividad minera en el desierto del norte del país.

Sin duda, ningún rito garantizaría invocar a un barredor de tristezas o a un aguacero en venganza, ni siquiera apelando a la plegaria de H2ohhhhh!!!!!, esa que dio nombre a una campaña de la Unesco para sensibilizar a los niños con el ahorro de agua.

Ver más…

SEQUÍA: Nubes en huelga (I) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-nubes-en-huelga-i/

SEQUÍA: El camino de Santiago (III) http://bohemia.cu/en-cuba/2017/05/sequia-el-camino-de-santiago-iii/

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Toni Pradas

 
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