0
Publicado el 6 Julio, 2017 por Redaccion Cultura e Historia en En Cuba
 
 

CONSUMO CULTURAL: ¿Caminos por siempre divorciados? (I)

Buena parte de los cubanos no suele asociar recreación y tiempo libre con opciones artístico-literarias, a excepción de propuestas que impliquen música popular, según sondeo de BOHEMIA. Además, las tecnologías digitales están creando nuevos modos de disfrute y participación; pero no todas las instituciones se encuentran preparadas para responder ante el emergente escenario

¿Caminos por siempre divorciados?Por ROXANA RODRÍGUEZ, SAHILY TABARES, TANIA CHAPPI y RAÚL MEDINA, con la colaboración del Departamento de Información Nacional.

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Es sábado y el joven santaclareño Ernesto Mora sale con algunos amigos a comer pizza. Yunier García, quinceañero, se prepara para ir a un party con el dinero que le dieron sus padres; en Caibarién, no hay cines con filmes atractivos, así que sus otros entretenimientos son ver deportes en la TV y películas que obtiene por diversas vías.

A esta hora Rafael Díaz, profesor de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, duda entre escoger una vez más El Mejunje o decidirse por un centro nocturno, a costa de un gran daño al bolsillo. Mientras, la octogenaria Gloria Antigua se acomoda frente al televisor.

Cientos de kilómetros la separan de Urbia Luis Sabila Abreu, quien revisa en el Programa Cultural, de la Oficina del Historiador de La Habana, cuáles son las Rutas y Andares organizados para el verano. Con sus vivaces 72 años, sigue recorriendo lugares centenarios, junto a conocidos que vienen al Centro Histórico incluso desde municipios alejados. Ella forma parte de ese público femenino predominante entre los asistentes, pues madres o abuelas suelen acompañar a niños y adolescentes.

Hay tres cosas difíciles: guardar un secreto, soportar un agravio y emplear bien el ocio. -Quilón

También la periodista de BOHEMIA dedica la tarde a leer. No una novela, sino los resultados del sondeo realizado por ella y sus colegas entre poco más de 150 personas, de diversas provincias. En esencia, las acciones culturales más realizadas por los encuestados son ver televisión, concurrir a discotecas, cabarets y bailables en plazas y otros sitios públicos; menos de una quinta parte asiste a teatros, casas de cultura, actividades infantiles o en el barrio; y no llegan a 10 por ciento quienes disfrutan de conciertos de trova y música clásica, exposiciones de artes visuales, espectáculos de danza, actividades literarias, o visitan museos. Muy pocos van al cine, leen o escogen presentaciones de libros u otras propuestas literarias.

¿Caminos por siempre divorciados?

De acuerdo con el sondeo de BOHEMIA, asistir al teatro es una de las opciones elegidas por los públicos.

Por supuesto, en vacaciones parte de esa tendencia se modifica: aumenta el interés por alternativas no habituales; pero, con excepción de la afluencia a teatros y museos, la cifra de participantes en ellas queda muy por debajo del tercio.

¿Cómo se enteran de las opciones? ¿Qué les gustaría hacer en las próximas vacaciones?, preguntaron los reporteros a estudiantes de secundaria y pre, amas de casa, cuentapropistas, obreros, técnicos y profesionales universitarios. Los más jóvenes apelaron sobre todo a los amigos, la familia, la TV, la radio y las redes sociales de Internet. Los adultos se apoyaron en primera instancia en la televisión y las emisoras radiales.

El catálogo de aspiraciones incluye en sus primeras líneas viajar a otros países, acudir a playas, piscinas y campismos, recorrer Cuba, ir a centros nocturnos, o simplemente pasear. Las demás posibilidades ya mencionadas aquí aparecen en menor medida. Las limitaciones para hacer realidad tales sueños abundan, pero las más socorridas fueron insuficientes recursos económicos y tiempo, amén de falta de transporte.

La redactora hubiera preferido hoy ver una función teatral, mas debe analizar otras investigaciones relativas al empleo del tiempo libre. Según un encuentro sostenido con alumnos de la Escuela Primaria Ramón Mordoche, de Artemisa, les gusta escuchar música en la radio, ver TV, participar en actividades en el barrio, leer en la biblioteca provincial y algunos fines de semana ir a la discoteca para niños y niñas; los poseedores de computadoras y tabletas prefieren jugar con ambos artefactos.

Se acerca la noche. Varias muchachas ingresadas en un hogar materno de Moa conversan sobre las opciones recreativas en la urbe. “Esto es un cementerio”, dice una. Las demás concuerdan y añaden: “Hay que recogerse más temprano que las gallinas”. “Si esta ciudad es un importante polo industrial, ¿por qué hay tanto atraso en las ofertas culturales?”.

El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación. -Bertrand Russell

¿Caminos por siempre divorciados?

Ejemplo de atracción a personas de todos los grupos etarios es Ruta y Andares, con significativa presencia de adultos mayores y de profesionales universitarios.

Pudiera pensarse que por su nivel de instrucción los universitarios cubanos no siguen la tendencia general en cuanto al disfrute de los fines de semana y vacaciones. Una investigación efectuada en la Universidad de Granma, por Susell Gómez González y colegas, despierta dudas al respecto. Según concluye, las prioridades de esos educandos recaen en “ofertas de esparcimiento y diversión, además del significado que adquieren las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones […] se torna preocupante la indiferencia, el desinterés […] o apatía por […] lo relativo a puestas en salas teatrales, las muestras cinematográficas, visitas a museos, exposiciones de pintura y todo tipo de eventos en el plano artístico cultural”.

Entre las causas identificaron hallarse la universidad lejos del centro de Bayamo y no existir “un sistema de transporte adecuado y constante”. Asimismo, las propuestas “de las instituciones […] no responden en gran medida a los intereses y necesidades del público joven, a ello se suma la insuficiente promoción y divulgación de las actividades”.

Ciertas diferencias observamos en una muestra integrada por alumnos de la Universidad de La Habana, obtenida durante el mencionado sondeo a cargo de la revista. Aunque la mayor parte del año la actividad priorizada es ver TV (81.8 por ciento), seguida bien de lejos por los bailables y las funciones teatrales (36.4 por ciento en ambos), durante la etapa veraniega crece el acercamiento a estas últimas y a los museos, la danza, las Casas de Cultura, sin olvidar las discotecas y cabarets (54.5 por ciento en todos los casos); mayor aún es su búsqueda de exposiciones y conciertos de trova y música clásica (63.6 por ciento).

Nada hay tan insoportable al hombre como el reposo absoluto […] sin distracción, sin aplicación. -Blaise Pascal

Ahora sí encendieron las farolas, pero en Nuevitas no se quiebra el monótono transcurrir sabatino. Poco pueden hacer sobre todo quienes rebasan los cuatro decenios de vida. Más allá del grupo La Década Prodigiosa, “no hay otra cosa”, se duele una señora.

Ni siquiera en la ciudad de Camagüey los adultos mayores tienen donde escoger. “¡Hasta en la Casa de la Trova ponen reguetón!”, protesta un anciano de 70 años cuyo pasatiempo consiste en sentarse en el parque mientras anhela aquellos espacios, ya inexistentes, destinados a las melodías de antaño.

¿Caminos por siempre divorciados?

En el verano crece, por supuesto, la asistencia a espectáculos protagonizados por los infantes.

El mismo parque donde a una camagüeyana de 27 abriles se le va el tiempo libre conectada a la Wi-Fi. Según declara: “actividades recreativas para personas de mi edad no hay en moneda nacional”. Al escucharla no es posible dejar de pensar que Camagüey es una plaza fuerte en propuestas de danza, artes escénicas, audiovisuales y otras manifestaciones artísticas cuyo cobro es precisamente en moneda nacional.

Así, la calle República se torna pasarela de jóvenes que parten hacia el Casino Campestre –tan bello como subutilizado, al decir de una trabajadora por cuenta propia– o el patio que antes pertenecía a la Sepmi, a bailar y tomar bebidas alcohólicas sin gastar tanto como en la discoteca Copacabana o el cabaret Caribe.

Y es que, volviendo al sondeo, buen número de personas no asocia recreación y tiempo libre con opciones culturales, a excepción de propuestas que impliquen música popular. ¿Cuánto inciden la cantidad y calidad de las actividades, la promoción, la educación, la competencia de las nuevas tecnologías? Investigadores, funcionarios y diseñadores de los programas culturales tienen la palabra.

El sondeo de BOHEMIA indagó acerca de las acciones culturales que disfrutan los cubanos durante su tiempo libre; entre estas, ver TV, asistir a casas de cultura, actividades en el barrio, literarias y dedicadas a la infancia; visitar museos e ir a teatros, exposiciones de artes visuales, espectáculos de danza, conciertos de trova y música clásica; acudir a discotecas, cabarets y bailables.

 

 

http://bohemia.cu/en-cuba/2017/07/consumo-cultural-el-buen-vivir-no-admite-recetas-ii/

Guardar


Redaccion Cultura e Historia