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Publicado el 16 Agosto, 2017 por Dayán García La O en En Cuba
 
 

CULTURA FÍSICA

Pulsando en los gimnasios (I)

Los servicios que brindan las instalaciones de este tipo se multiplicaron en todo el territorio nacional a partir de la aprobación del trabajo por cuenta propia, así también la posibilidad de la población cubana de mejorar la calidad de vida y la estética por medio del ejercicio físico. Sin embargo, para ejercer estas funciones se necesita de un personal con los conocimientos adecuados, a la par de garantizarles la superación. Al trabajo con peso y la adecuada preparación que amerita este proceso se acerca ahora BOHEMIA
Cultura Física: Pulsando en los gimnasios (I).

Raidel Castro cumple una rutina con pesas bajo la mirada atenta del entrenador Eduardo Manuel García.

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS y DAYAN GARCÍA LA O

Fotos ANARAY LORENZO COLLAZO

Raidel Castro, de 30 años de edad, casi no podía dormir por sus problemas en la zona lumbar. Sufría muchos dolores y se despertaba varias veces en la madrugada. Hace cinco meses se embulló con unos amigos y empezó en el gimnasio de Monte entre Arroyo y Belascoaín, en La Habana.

En la instalación solicitó los servicios del entrenador Eduardo Manuel García, de 47 años, quien además es el propietario del lugar y lleva más de 20 años en la actividad vinculada a los gimnasios.  “Ha sido de mucha ayuda para mí, él conoce mis problemas físicos y la planificación del entrenamiento, las cargas y repeticiones son en función de mis posibilidades. De cada cliente, también valora el peso, el tamaño, y la condición física. Por ejemplo, estuve dos semanas sin venir, ahora me incorporé y me lleva lentamente a recuperar los ejercicios con los que me retiré.

“Ahora puedo dormir ocho horas, con tranquilidad. Me siento diferente, fue una excelente idea empezar a hacer ejercicios”, concluyó Raidel, antes de revisar junto a su entrenador la planilla de rutinas programadas, tomar un poco de agua y ponerse en función de lo que restaba de su entrenamiento.

Eduardo, primero practicante y después encargado de estas instalaciones, señala ser “graduado de maestro primario. He tenido que leer mucho, aprender sobre la marcha. Además, antes se daban distintos cursos y seminarios en la Ciudad Deportiva, nunca dejé de asistir porque enseñaban la parte teórica, después ponía esos conocimientos en función de los usuarios y se veían los resultados. Pero ya no se efectúan estas acciones de superación”.

Cultura Física: Pulsando en los gimnasios (I).

El trabajo en pareja es recomendable para los que se ejercitan con pesas.

A este gimnasio acuden regularmente alrededor de 100 personas durante una jornada, aunque son casi 200 las que están contabilizadas en los registros y, según su propietario, casi la totalidad asumió los servicios del entrenador, a pesar de que esto significa un precio adicional.  “La mayoría de la juventud tiene mucho desconocimiento –agrega Eduardo– porque piensa solamente en levantar hierros y ponerse fuerte. Por suerte consigo convencerlos de que hay ciencia detrás de los ejercicios físicos”.

Según el propietario, quien exige certificados médicos y no acepta menores de 18 años, ante cualquier contingencia o lesión recomienda acudir al médico. “Las zonas más sensibles son las rodillas. Llegan personas que creen que saben hacer ejercicios y que es cosa de levantar hierros y ya, entonces aparecen las lesiones. Tengo conocimientos para tratar algunas dificultades leves, pero siempre invito a buscar la opinión de un especialista médico”.

Otro aspecto esencial en el gimnasio de Eduardo es que todos los equipos son diseñados y construidos por él. “Es difícil. Hay que ver los modelos en las revistas y después adecuarlos a nuestras condiciones. Importante resulta conocer de medidas corporales, de soldadura, de los ángulos de trabajo de cada aparato y su impacto en las zonas musculares”.

Cultura Física: Pulsando en los gimnasios (I).

No hay duda de que, generalmente, en los locales privados hay mejor confort y calidad del equipamiento.

Sobre la pertinencia de su negocio, García resalta que tiene un contrato con el Combinado Deportivo El Pontón, y que los niños que practican deportes allí realizan sesiones de preparación física con pesas junto a su entrenador en la instalación de la calle Monte. “Yo estuve más de 15 años en un gimnasio en la calle Neptuno, cuando me mudé de local hace como dos años fueron muchos los clientes que migraron conmigo, otros de esta misma zona, que no tiene mucha cultura sobre ejercicios, se han ido sumando. Pero poco a poco me he ido ganando la confianza y ha empezado bastante personal”.

Una recién llegada es Danay Fernández, quien se ejercita desde hace más de dos años, pero que se incorporó al local de Eduardo hace menos de un mes. Danay tomó una pausa en su plan del día para conversar con nuestro equipo y refirió que nunca se ha ejercitado por su cuenta y tal vez por eso jamás ha sufrido lesión alguna.

“En este lugar de la calle Monte mantengo mucha comunicación con el preparador. Él diseña mis planes, me guía con el peso, con las repeticiones, con los planos musculares que debo trabajar cada día

De la misma forma, BOHEMIA conoce que otro gimnasio de la capital, el Mandy Gym, es muy estricto en todo lo relacionado con la asesoría de entrenadores para sus usuarios. Cuando visitamos la instalación el propietario y principal consejero estaba de vacaciones fuera de la capital, y por eso no tuvimos acceso a sus impresiones. Pero el ambiente visto en el local, ubicado en Belascoaín, entre Reina y Estrella, reflejó que es uno de los lugares donde la preparación del personal es fundamental.

Uno de los entrenadores del lugar certificó: “La dirección del gimnasio nos hace pruebas periódicas sobre temas específicos. Aquí es obligatoria la asesoría del entrenador. Incluso competimos entre nosotros sobre determinadas situaciones que pueden presentarse en la ejercitación de nuestros usuarios. Además, cuando recibimos un cliente se analiza su certificado médico actualizado, se le mide el ritmo cardiaco para conocer cuál es la relación entre las cargas y el tiempo de descanso”.

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Alejandro Rodríguez lo tiene claro: en el trabajo de los gimnasios hay dificultades que son serias amenazas.

Saliendo de La Habana

Quisimos tener una mirada no solo capitalina. Y a las seis de la mañana, de un día luego productivo, nos enfilamos hacia la provincia de Cienfuegos, donde ratificamos que los hierros tienen su magia. Lo confirmamos paso a paso.

Alejandro Rodríguez es el compañero del Inder cienfueguero que entre sus tareas atiende esta esfera, con entusiasmo y conocimientos: dejó unas vacaciones y un día de fiesta familiar para atendernos casi toda la jornada. Ah… volviendo a la magia: antes fue entrenador de un gimnasio de levantamiento de pesas. En su área de atención se encuentran también los que son al aire libre, los biosaludables, los estatales (“ocho en total a razón de uno por municipio” -cada uno con un licenciado en Cultura Física-), los que son por cuenta propia, y los microgimnasios (en patios o azoteas).

Existe la categorización de los gimnasios, según un grupo de condiciones. Hay tres de los estatales que cumplen algunas de estas, según el Ministerio de Finanzas y Precios y el Inder. “Los mejores son los de Cumanayagua, Cienfuegos y Cruces. El de Aguada ha ido mejorando. Los problemas fundamentales que se tienen son con los aparatos, o discos para las pesas; las instalaciones y sus espacios necesarios, las condiciones higiénico-sanitarias. Se entregó un módulo de implementos en 1987. Hace unos meses solo discos; hubo que buscarle soluciones, como hacerlas dumbbells. Tenemos muy buenos profesores. La provincia ha estado realizando esfuerzos, pero hay problemas. Y esas dificultades son una amenaza para el aumento del número de practicantes”, indicó.

“El país, para contribuir a la práctica de la población, ha adoptado alternativas: los particulares. Tenemos 23 cuentapropistas, poseemos la ubicación de ellos, y el número de practicantes. En muchos casos la formación de los que se encuentran al frente es empírica, la mayoría no son licenciados. Hay dueños que están contratando a especialistas.

“Hemos realizado, y lo continuaremos haciendo, algunas acciones para capacitar a los entrenadores. Existe un banco de problemas, que trabajamos de conjunto con la universidad del deporte cienfueguera y con nuestro instituto de medicina deportiva, para capacitar, al menos, a esos 23 -y algunos más-, lo cual empezaría en el mes de septiembre o en octubre. Queremos darle un toque científico para que ellos puedan impartir elementos básicos de la preparación física. Un proceso en espiral de cómo se debe trabajar. No es solo decir el número de tandas o de repeticiones. Cada practicante lleva un proceso pedagógico, psicológico y de tratamiento”, explicó.

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Existe un alentador incremento del número de mujeres entrenándose, incluso no solo jóvenes.

En el banco de problemas se encuentran las sustancias anabolizantes. “Los entrenadores quieren que se toque ese tema para conocer los puntos que deben resolver. Es un tema en el que lo importante es educar una conciencia, explicar sus perjuicios. Yo visito los gimnasios, incluidos los por cuenta propia, los controlo hasta cierto punto, y no veo que se le dé propaganda invitando a utilizarlas, ni que se vendan. En Cienfuegos, según pienso, no se da esa situación”.

Ha existido un alentador incremento del número de mujeres entrenándose, incluso no solo jóvenes: “Es algo que no se veía antes. Hay una conciencia, creciente, de que la actividad física es la mejor vía para evitar problemas de salud”.

Caminando…

No hubo necesidad entonces, luego de hablar con el especialista cienfueguero, de volver al auto. Se podían estirar las piernas (¡actividad física!) durante solo unos metros para llegar unas tres cuadras más allá a un conocido y destacado salón particular. El titular de la patente, de Instructor de Prácticas Deportivas, es Israel Báez, quien durante cinco años fuera oficial del Minint, otros 10 dedicados a Sepsa, y es licenciado en Cultura Física.

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Hay que educar a los jóvenes respecto a las diferencias entre musculación y fisiculturismo.

“Siempre practiqué pesas y natación, durante seis años fui atleta del fisiculturismo, soy juez de esa modalidad, y desde noviembre, presidente de la asociación provincial de culturismo y fitness”.

En la puerta de la casona hay un anuncio: “Gimnasio Géminis. Belleza y Salud”. Y reflejan los horarios: 7:00 a.m.-12.00 m.; 3:00 p.m.-9:00 p.m. La esposa, Dámarys Arencibia (secretaria de la asociación nacional, y también de la provincial, de culturismo y fitness), y la hija, Marian Báez Arencibia, también tienen que ver con esta área deportiva que se abrió en julio del año 2013.

“Creo que ha servido para el objetivo de buscar salud física y mental, además de belleza. A veces hay problemas con los equipamientos. En el caso de una rotura no encontramos quién nos haga el trabajo. Tenemos 60 clientes. Y somos tres trabajadores en total, dos contratados, Luis Vidal, William Portillo, y el tercero soy yo”.

Le preguntamos por los precios: “Ocho CUC por el mes completo, pues existen otras tarifas. Desde el punto de vista social hemos cumplido un servicio, no ha sido solo la parte monetaria. Hay una entrevista inicial con los interesados, en la que es importante que presenten una historia clínica, y luego se comienza a realizar ya un trabajo específico”, nos dijo mientras conversábamos todavía en la acera.

Entonces llegó el momento de entrar a la casona. En la segunda habitación, acostado de espaldas en un banco, un hombre se esforzaba con par de pesados dumbbells. Otra sorpresa: Yohandri Andrade era, desde el año 1998, miembro de la preselección nacional masculina de polo acuático, asistente al Campeonato Mundial de Montreal 2005, los Juegos Panamericanos de Río 2007, Guadalajara 2011, Toronto 2015, entre otras competencias.

Cultura Física: Pulsando en los gimnasios (I).

Las pesas son indispensables para la preparación.

“Vengo en mi caso buscando salud. Y no estar ahora en las vacaciones tanto tiempo sin entrenar, para así evitar lesiones”.

Al final encontramos a Lilia María Rajada: “Fui dueña de un gimnasio. Practicaba cuando casi no había mujeres. Ahora tengo 50 años, corro una vez a la semana y tres o cuatro días vengo aquí. Esto no se puede dejar. No tengo ningún síntoma de dolor, ni de menopausia”.

Celia Hernández, a su lado, dijo: “Yo caminaba. Hoy es mi segundo día. He venido por las mismas razones que explicó Lilia”.

Dámarys Arencibia, la esposa de Israel, aportó una historia: “Nos llegó una muchachita, de 13 años, con parálisis en los miembros inferiores, y terminó caminando. Era bien gordita, con ciertos complejos. Quería cuando cumpliera los 15 tener otra presencia, y la consiguió. Bajó de peso, aumentó la movilidad, mejoró la autoestima, ya usaba ropita a la moda, se convirtió en una promotora. Publicaba artículos en Facebook. En su caso, como ocurre con otros, no le cobramos, lo consideramos un asunto humanitario”.

Un poco más allá

Cultura Física: Pulsando en los gimnasios (I).

El entrenador Armando Muñoz fue pieza clave en el rescate de la instalación del municipio cienfueguero de Cumanayagua.

A la 1:20 p.m. nos enfilamos hacia el municipio de Cumanayagua.

Armando Muñiz, licenciado en Cultura Física, es el profesor del gimnasio, que se reabrió hace más o menos tres o cuatro años, tras una afectación en el techo. Allí dan su aporte varios activistas. El lugar, con techo de fibrocemento, tiene una temperatura muy calurosa a las dos de la tarde de un día del mes de julio. Lo frecuentan cada día, según nos explicaron, unas 100 personas. Los precios también mensuales son de veras módicos: 10 pesos en moneda nacional, cinco o tres. Los horarios: 8:00 a.m.-12:00 m.; 2:00 p.m.-6:00 p.m.

“Muchos equipos se perdieron con la interrupción. Reconstruimos algunos. Otros vinieron de mi antiguo gimnasio particular. Hay hércules, poleas… todo funciona. Es un gimnasio de musculación, tenemos fisiculturistas aquí adentro, por cierto, campeones provinciales. Claro, el fisiculturismo es algo más complejo”.

Nos llamó la atención un televisor con videos de fisiculturistas. Le preguntamos: ¿No es una invitación de forma específica hacia esa práctica? Nos respondió: “Es el modo de aprendizaje de ellos, allí se muestran cómo se hacen los ejercicios”. Pero, más allá de la respuesta, parece que la pregunta se le quedó dando vueltas en la cabeza…

Al lado del televisor hay un bebedero. Y, a otra pregunta, respondió que sí permiten hidratarse. Es que sabemos hay lugares donde se impide, sobre todo para, de forma artificial, mostrarle a las mujeres que bajaron de peso, si comparan las mediciones de antes y después del ejercicio. Ese es un error que se comete mucho. “Vienen más mujeres que hombres. Queremos también mejorar la ambientación”.

El primer paso es llevar en mano un chequeo médico, y después el propio responsable hace el sistema de entrenamiento.

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El entrenamiento ayudó a Joel Rodríguez, de 17 años, a combatir la timidez.

“Creo que el logro más grande del gimnasio es ver cómo te aumenta la autoestima”.

Ese es el caso de Joel Rodríguez, 17 años de edad, de quien nos comentaron que cuando llegó casi no hablaba con nadie. “Llevo aquí un año. Vine a mejorar el volumen muscular. Empecé solo con la barra y unas libritas. El gimnasio te ayuda a relacionarte mucho con las personas, te enseña que ellas no tienen límites, que la fuerza de voluntad te ayuda a salir adelante. Me siento mejor persona, más alegre conmigo mismo”, dijo antes de que nos explicara que en septiembre comenzará a estudiar Medicina.

Una de las que no fue vencida por el calor es Milaidys Domínguez, fisioterapeuta. “Llevo cinco o seis años viniendo, para mejorar mi salud. El profesor es excelente. Faltan cosas. El clima a esta hora es muy fuerte. Los horarios se encuentran bien organizados”.

La directora del Inder en Cumanayagua, Luisa Denis, se sumó a las opiniones: “El profesor es muy profesional. La esposa, quien es doctora, llegó de Brasil hace dos o tres días. Y él está aquí”.

Los lugareños, agradecidos, no olvidan el entusiasmo para el rescate de la instalación mostrado por Germán Isidro Suárez, quien hoy funge en el municipio como vicepresidente del gobierno, y antes estuvo allí seis años como director del Inder. Pero él, con elegancia, se quita el mérito. “Ese profesor que ven allí tuvo un papel importantísimo. Queremos seguir mejorando la instalación”.

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A los 56 años, Amaury Torres asume el ejercicio físico como un estilo de vida.

No importa la edad… Al rato llegó un hombre de 56 años. Amaury Torres, agrónomo. “Practico las pesas desde que estaba en el preuniversitario. Tuve la meningitis y era un asmático muy fuerte. El médico recomendó ejercicios, solo para paliar la situación, pero me curé. Meterse en un gimnasio cambia la vida, mejora la autoestima. Te relaja, se va el estrés. No se puede tener idea de cuánto rindo en un día. No espero una guagua. Hoy ya he caminado más de 10 kilómetros. No padezco de nada, llevo cinco o seis años sin un catarro. No fumo. Ah: días atrás vimos aquí a un hombre de más de 60 años, nos quedamos sorprendidos”.

Es una realidad que el arte de hacer ejercicios o levantar hierro, como dice la juventud, no es una mera acción de coser y cantar. Se necesita voluntad, conocimientos, implementos, áreas adecuadas y la imprescindible actualización teórica y práctica. Entonces, dejemos que hablen los especialistas.


Dayán García La O

 
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