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Publicado el 29 Septiembre, 2017 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

ENERGÍA

Un mar de retos (+ videos)

La termoeléctrica matancera Antonio Guiteras, unidad generadora de mayor importancia para el sistema eléctrico nacional, fue completamente paralizada por la embestida del huracán Irma. Los fuertes vientos también hicieron colapsar las redes y por primera vez el país quedó a oscuras. Los destrozos no amilanan la voluntad de los trabajadores, que baten records en la recuperación
En tiempo record, el miércoles 27 de septiembre, la termoeléctrica Antonio Guiteras logró sincronizarse al SEN. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

En tiempo record, el miércoles 27 de septiembre, la termoeléctrica Antonio Guiteras logró sincronizarse al SEN. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Por DELIA REYES GARCÍA y CARIDAD CARROBELLO

Cuentan trabajadores de la termoeléctrica Antonio Guiteras que en horas de la mañana del domingo 10 de septiembre, todavía bajo las secuelas del paso del huracán Irma por el norte de la provincia matancera, cuando quisieron llegar a la central eléctrica, no pudieron hacerlo por carretera. Estaba intransitable. “El destrozo era vigueta”, recuerdan; y tuvieron que caminar unos seis kilómetros encima del risco, bordeando la costa.

Para Alcides Meana Báez, “memoria viva” de la Guiteras, la afectación fue enorme, se desplomaron las dos naves industriales sobre toda la tecnología que tenían debajo, o sea, las dos bombas de circulación del agua de mar y la planta de producción de hipoclorito.

La instalación tenía una barrera para evitar el embate del mar, pues tanto los frentes fríos como los ciclones demostraron que al producirse trenes de olas en la bahía, se incrementa la altura del nivel medio del mar.

A mediados de la construcción de la termoeléctrica se diseñó el sistema de defensa contra olas. El primer tramo se hizo con bloques de hormigón emplazados a lo largo del canal de salida, por donde se evacúa el agua del mar empleada en la planta.

Irma no pudo mover esto por una razón, precisa el también ingeniero eléctrico: las estructuras están pegadas una al lado de la otra y son dos camadas con un espacio entre ambas, que se rellenó con hormigón. Quiere decir que cuando viene la ola, impacta sobre cada una de estas partes.

Pero desde la piscina de tranquilización hasta el resto de la planta se ideó utilizar unos cajones también de hormigón, usados en obras militares, y colocar tres delante unidos y dos atrás, creando un laberinto disipador de la energía de las olas, amplía el experto.

Con el huracán, el nivel medio del mar subió tanto y tuvo tanta energía que movió cada bloque de 72 toneladas de peso. A eso contribuyó que no estaban fijados por debajo a las rocas, sino asentados sobre un sello de hormigón, y al inundarse el lugar fue creándose una fricción de esas estructuras.

El mar las movió, las empujó sobre la nave, partió las columnas y las losas de fachada y por efecto dominó se cayó el resto, explica Alcides, quien fuera jefe técnico de la construcción y montaje de esta instalación inaugurada en 1988 y, en la recuperación del lugar tras el azote de Irma, volvió a ser uno de los protagonistas principales.

Antes, durante y después del huracán, Rubén Campos Olmo, director de esta termoeléctrica, apenas si ha tenido chance para tirar algún pestañazo en las noches. No es para menos. “De acuerdo con los precios del combustible en el mercado internacional, un día de Guiteras fuera del sistema eléctrico implica unos 100 000 dólares de costo adicional”, reflexiona el ingeniero.

La termoeléctrica aporta entre un 13 y un 16 por ciento al sistema, es la unidad generadora más importante del país, la más eficiente, complementa Liván Arronte Cruz, director general de la Unión Eléctrica (UNE), quien también comparte los desvelos de Campos y de muchos otros.

Manos a la obra

Más de 14 000 metros cúbicos de desechos han sido evacuados. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Más de 14 000 metros cúbicos de desechos han sido evacuados. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Sobre una montaña de escombros, Manuel Matos Matos opera la retroexcavadora como si fuera un juguete. El veterano, de la Empresa de Construcción y Montaje de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, llegó a la termoeléctrica el 13 de septiembre, pocas horas después de que Irma se ensañara con la costa matancera.

“Lo primero que hicimos fue comenzar a demoler las partes dañadas del enorme muro de hormigón que protegía a la casa de agua de mar. Ahora estamos sacando toneladas y toneladas de desechos”, apunta Matos, quien sin moverse de detrás del timón de la retroexcavadora, llena uno tras otro los camiones que entran y salen.

A unos metros, Juan Carlos Urria y Usilo Díaz demuelen con un martillo neumático el lateral del muro que el huracán no destruyó. “Queremos preservar la estructura que pueda salvarse”, afirman estos trabajadores de la Empresa de Construcción y Montaje de Obras Ingenieras del Ministerio de la Construcción en la provincia.

 

Los mecánicos de la EMCE se batieron duro para dejar lista en el menor tiempo posible la bomba de circulación, que pesa unas 10 toneladas. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Los mecánicos de la EMCE se batieron duro para dejar lista en el menor tiempo posible la bomba de circulación, que pesa unas 10 toneladas. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Quienes reparan una de las dos bombas de circulación de la termoeléctrica, tampoco pierden un segundo. “A simple vista no se aprecian afectaciones. Al menos en esta parte de la campana. Estamos sacándole el buje y ampliando los agujeros para que los tornillos puedan enroscar mejor. En cuanto llegue el eje, que se mandó a calibrar a La Habana, comenzamos a armarla”, afirma el mecánico de turbina Luis Miguel González, obrero de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE).

Para apoyar en las labores de limpieza, sellaje y achique de los túneles por donde entra el agua de mar a las bombas de circulación llegaron buzos de la Empresa Antillana de Salvamento, Obras Marítimas y el Puerto de Moa.

“Estos túneles tienen una profundidad de 20 metros, ya tenemos listo el número 2; ahora preparamos las condiciones para trabajar en el 1 y que se pueda extraer y reparar la otra bomba de circulación”, explica el capitalino Jorge Oliva, jefe de la brigada de buzos de la Empresa Antillana de Salvamento, adscrita al Ministerio del Transporte.

Los buzos holguineros Osiel Mora, y los hermanos Iroldis e Inoldis Olivero, del puerto de Moa, también suman sus esfuerzos y experiencias para ayudar a la recuperación de la termoeléctrica.

Nuevo proyecto

Alcides Meana explica que como una solución intermedia de protección se hará una caseta metálica para cubrir el área de las dos bombas y los dos filtros rotatorios. (Crédito: MARTHA VECINO)

Alcides Meana explica que como una solución intermedia de protección se hará una caseta metálica para cubrir el área de las dos bombas y los dos filtros rotatorios. (Crédito: MARTHA VECINO)

La protección de la Guiteras requiere una solución ingeniera diferente, precisa Alcides Meana Báez. El ingeniero eléctrico muestra el nuevo diseño del escudo protector reforzado: el mar aquí, las rocas, un hueco de un metro de profundidad por todo lo largo, otro hueco de dos metros de ancho por un metro de profundidad, y sobre él, un muro inclinado de hormigón que se incrementa en 2,80 metros de altura. O sea que el anterior medía 8,50 metros, y este de ahora llegará hasta 11,30 metros de alto.

“Será como una cuña continua, que al golpearla la ola sirva de disipador y rebote el agua, devolviéndola a la bahía; por fuera va a ser de hormigón armado (con cabillas), y de hormigón macizo por dentro.

“Las olas que logren pasar sobre el nuevo muro, van a ser sacadas mediante un canal intermedio de evacuación. El video de los embates de Irma nos permitió apreciar que cada siete y ocho segundos caía una ola hacia la planta, por eso es necesario crear la evacuación del agua”, precisa Alcides.

Este diseño fue creado por la Empresa de Proyectos de Matanzas, y teniendo en cuenta el incremento progresivo del nivel medio del mar a causa del cambio climático, está sometiéndose a la consulta de expertos. Se hará una modelación en el laboratorio de la Cujae para validarlo o mejorarlo.

Por primera vez

Los restos de escombros se extraen de los conductos a veinte metros de profundidad. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Los restos de escombros se extraen de los conductos a veinte metros de profundidad. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

El otro batacazo del huracán Irma fue a las redes eléctricas. Esta vez se apagó el país completo. “Hubo que parar todas las unidades generadoras y prácticamente levantar el sistema eléctrico en su totalidad.

“Cuando los vientos superan los 60 kilómetros por hora, comienzan a desconectarse los circuitos. A medida que avanzaba el ciclón desde las provincias orientales hacia el centro y occidente, se fue afectando el servicio en los lugares por donde pasaba”, señala Liván Arronte, director general de la UNE.

Para ilustrar la magnitud de los daños, Lázaro Guerra, director técnico de la UNE cuantifica: fueron derribados 4 120 postes, 2 176 kilómetros de cables eléctricos, 695 transformadores; 198 330 equipos de servicio comercial (incluye metros contadores, breakers, transformadores de potencial), así como 3 000 aisladores. Se estiman, preliminarmente, solo por esos conceptos, pérdidas que frisan los 7 000 000 de pesos.

Los fuertes vientos del huracán viraron al revés las redes. (Crédito: YASSER LLERENA)

Los fuertes vientos del huracán viraron al revés las redes. (Crédito: YASSER LLERENA)

Las provincias más afectadas en las redes eléctricas fueron Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Villa Clara y Matanzas, aunque el huracán tiró sus coletazos a casi todo el país.

“El sistema comenzó a restablecerse desde la zona oriental, cuando pudimos arrancar la unidad número 2 de la termoeléctrica de Felton, y a partir de ahí alimentar las principales subestaciones. Luego se incorporó Renté, y posteriormente Nuevitas. El apoyo de los grupos electrógenos fue de suma valía para restablecer el sistema”, valora Arronte Cruz.

Con la termoeléctrica Guiteras fuera del ruedo, el déficit de generación deben suplirlo el resto de las termoeléctricas y las baterías de los grupos electrógenos de  Diesel y fuel, lo que encarece los costos.

Solo 16 amaneceres

La respuesta de los eléctricos no se hizo esperar. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

La respuesta de los eléctricos no se hizo esperar. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

El sistema eléctrico nacional brinda servicio a 4 123 861 clientes. El primer día de la recuperación, el 22,7 por ciento de ellos pudo volver a encender sus bombillos en Santiago de Cuba, Pinar del Río y en el extremo más oriental de la Isla.

“Solo han transcurrido 16 días, y ya el servicio ha sido restituido en 99,8 por ciento; es un tiempo record, si no, valoren lo que sucede todavía en otras partes, fuera de Cuba”, sugiere Lázaro Guerra, director técnico de la UNE.

Los destrozos de Irma, y de anteriores huracanes como Sandy, Matthew, Paloma, Ike, Gustav, Iván… incitan a reflexionar si habría que cambiar el diseño del sistema eléctrico nacional para hacerlo más invulnerable.

A juicio del director técnico de la UNE, “toda la vida han pasado ciclones por Cuba y nunca se había caído el sistema eléctrico completamente. Eso solo ha sucedido en esta ocasión. Entonces, no puedes preparar un sistema para que sea invulnerable ante eventos de esta magnitud excepcional que pueden ocurrir cada muchos años, porque no hay forma de costear eso. Nos preparamos para un nivel de contingencias”.

Cientos de miles de trabajadores de la UNE han realizado un esfuerzo colosal para restablecer el servicio en el país, apoyados por otras empresas y por la propia comunidad en las zonas afectadas. Liván Arronte valora de trascendente la convocatoria de Raúl para multiplicar la voluntad de trabajo de todos los cubanos, algo que Irma no pudo llevarse.

 

 


Delia Reyes Garcia

 
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