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Publicado el 17 Abril, 2018 por Toni Pradas en En Cuba
 
 

INFORMATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

A un clic de la mente

Paso a paso, no obstante las limitaciones y obstáculos que origina el bloqueo, el país se inserta en el proceso de apropiación de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, en aras de acercar la gestión de sus instituciones a los ciudadanos y hacer más placentera la vida. Para constatar cómo marcha la implementación de este programa nacional, BOHEMIA recorre varias provincias y dialoga con representantes de empresas y entidades líderes en su ejecución
A un clic de la mente.

Las zonas wifi, que rondan el millar en el país, se han convertido en la vía más socorrida por los cubanos para acceder al ciberespacio. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ, LEIDYS HERNÁNDEZ LIMA y TONI PRADAS

Como quien explora un ovni recién caído en el barrio, así fue el acercamiento de los cubanos a las nuevas tecnologías y, en particular, a la red global Internet. Pero algo estaba bien claro: era necesario acceder al artilugio si no se quería desaprovechar la oportunidad de apropiarse de las bondades de sus técnicas y a partir de estas, enriquecidas con las propias experiencias, hacerse de un flamante objeto volante autóctono, puesto que alcanzar nuevas galaxias era imperativo para expandir el desarrollo de la comarca.

Después de mucho tantear se supo que aquel ingenio era, ni más ni menos, un formidable brazo que alargaba la mente, y un medioambiente tan benévolo o maligno como el mismo entorno en que se había vivido hasta entonces. Solo que en una nueva dimensión, con nuevos retos, mieles y sustos, para el pensamiento y la acción.

Así fue como el deseo de dominar las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se hizo de un lugar entre las prioridades del país y este comenzó un decidido proceso de alfabetización, adjudicación y socialización de esas novedades entre sus instituciones y ciudadanos.

“El hombre vivo se ahoga sin aire: los pueblos se ahogan sin vías de comunicación”, volvió a resonar José Martí desde el fondo de una cueva, ampliando la comprensión de aquel estrecho concepto manejado en su época de electrónica embrionaria.

Hasta que en 2017 se le dio molde a la arcilla aún húmeda del proceso, al adoptarse una Política Integral para el Perfeccionamiento de la Informatización de la Sociedad en Cuba. Resumida su letra hasta llevarla a esquelético telegrama, dígase que esta política apuesta a la creación de una infraestructura tecnológica y la generación de servicios y contenidos digitales en el país.

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Comportamiento de la estrategia de Informatización de la Sociedad, hasta finales de 2017. (Foto CUBASÍ).

Desde entonces, el mayor archipiélago antillano empezó a advertir cambios drásticos como un púber, ya sea desde los aditamentos de los paisanos, que cambiaron el bolígrafo por la memoria flash y llenaron la mochila con una laptop o una tableta; hasta la aparición de los parques wifi donde la gente coquetea y le sonríe a un inanimado teléfono móvil, suerte de ejercicio de telepatía electrónica sabe Dios entre cuáles continentes y países.

Desde entonces el salto cualitativo ha sido tal, la cotidianidad relativa de las TIC ha sido tanta, que ya ni se ven, entre las palmeras de la Isla, las imaginarias marcas del aterrizaje del ovni de la Era de la información y las telecomunicaciones, esa nacida en la década de 1990 para llevar el conocimiento desde el teclado hasta la mente.

Qué cosa fuera la maza sin cantera

El país ha avanzado en materia de acceso a la red de redes, redondea Ernesto Rodríguez Hernández, director general de Informática del Ministerio de Comunicaciones (Mincom). Mas prefiere desnarcotizar el júbilo y aclara no estar cerca de la conformidad.

La conectividad es la mejor bandera que hoy enarbola el país. Además de las salas colectivas de navegación (ya son más de 200, a las que se suman más de 770 accesos en áreas de navegación en hoteles, Joven Club y correos), se ha desarrollado todo un proyecto de extensión de los sitios públicos mediante tecnologías inalámbricas –las conocidas zonas wifi, en un banco, bajo hielo o fuego climático–, que ya superan las 670 y existen en todos los municipios de esta República que se ha jurado informatizarse con toda voluntad.

Desde estos lugares, cientos de miles de cubanos comienzan a interactuar con la red de redes de manera más intensiva y frecuente. Los comercializadores de este servicio gustan de los datos, aunque son imprecisos cualitativamente: Redondeando, más de un millón y medio de personas tienen una cuenta de Internet entre sus propiedades, en tanto 27 millones de cuentas temporales han sido vendidas. Dice Mayra Arevich, presidenta ejecutiva de la empresa de telecomunicaciones, Etecsa, que a través de estos espacios se han registrado hasta 125 400 conexiones simultáneas.

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El país ha llegado a registrar hasta 125 400 conexiones simultáneas con Internet, declaró Mayra Arevich, presidenta de Etecsa, empresa que lleva el mayor peso en inversiones para la conectividad. (Foto: CUBADEBATE).

La radiación del supuesto ovni ciberespacial paulatinamente ha llegado a las casas mediante el programa Nauta Hogar, y hoy son más de 27 300 domicilios desde donde sus inquilinos pueden navegar el ciberespacio al tiempo que la olla cuece los frijoles.

Mientras, la telefonía celular, que espera alcanzar ya los cinco millones de clientes, cautelosamente ha iniciado el servicio de Internet desde los móviles y debe dispararse este año con mayores bríos. Su viacrucis lo definen en gran medida las plataformas, y ya se invierte reciamente en las radiobases de las generaciones tecnológicas 2G y 3G. Gracias a este amasijo de cuerdas y tendones, ya La Habana tiene cobertura total de la 3G y el resto del país, 47 por ciento de cobertura estimada.

Pero qué cosa fuera la maza sin cantera. El Estado impulsa programas mucho más ambiciosos para que la informatización sea un hecho real en la cotidianidad de los ciudadanos. Entre sus proyectos en ejecución, alcanzan significativa importancia el gobierno en línea y la atención ciudadana, los servicios bancarios, la gestión de salud y la educación, entre otros. Para estos, se está dotando de tecnologías a los organismos, entidades y gobiernos locales a fin de tener una presencia honorable en Internet, y así posibilitar la interactividad y la participación directa de las personas.

De momento, palpita un programa priorizado para el ensamblaje de equipos de cómputos: laptops, tabletas y computadoras, a las cuales se les incorpora el sistema operativo criollo NOVA.

Paralelamente se despliega en la nación la televisión digital, que potencialmente pueden disfrutar hoy en la Isla unos siete millones de personas en definición estándar al menos. Sin embargo, la venta de cajas decodificadoras (casi dos millones de unidades hasta el momento) ha sido inestable y ha habido quejas sobre la calidad de algunos modelos, sin contar que los servicios de información que permite este sistema son escasos y malos. En otras palabras, se está desaprovechando olímpicamente esta utilidad.

Bocacalles de la urbanización digital

La técnica es la técnica, como dijo el poeta. Pero según los cazadores de ovnis, lo más importante no es la nave, sino la tripulación. Corresponde a los sectores académico y empresarial protagonizar la urbanización del territorio soberano nacional de las TIC, con software, aplicaciones, productos y servicios. Como cuando se diseña una ciudad, los arquitectos de la informatización han previsto en sus planos las bocacalles desde donde los ingenieros que les siguen harán crecer ese entramado.

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La Universidad de Ciencias Informáticas es una de las instituciones llamada a tener protagonismo en la informatización de la sociedad. (Foto: UCI).

Escuela y factoría, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) es una de las entidades con mejores condiciones para liderar proyectos de gran alcance y complejidad.

La UCI, se sabe, es un centro de educación superior atípico. Allí se forman especialistas bajo las doctrinas binarias. A la vez, en ciclo cerrado, se investigan, desarrollan y comercializan en el país y más allá, productos y servicios que se sofocan desde los resquicios miniaturizados de los microprocesadores. Su maña para generar encadenamientos productivos, el alto nivel de sus profesionales y su dotación computacional, han permitido a la UCI erigirse como el primer parque tecnológico de Cuba y sus cayos adyacentes.

Admitida en la categoría de “universidad innovadora” dentro de la Asociación Internacional de Parques Tecnológicos (conceptualmente, son modelos para capitalizar el conocimiento para el desarrollo regional y nacional), la UCI sirve de plataforma para que diferentes entidades se establezcan en sus predios y reciban tecnologías, conocimientos y cooperación.

Según Luis Raciel Rodríguez, jefe del Departamento Comercial de la UCI, la ciudad universitaria colabora con 130 instituciones asociadas a diversos sectores de la economía para programar servicios y productos informáticos. Las soluciones generalmente son multiplataformas o asociadas al software libre y el código abierto.

Ejemplo de estos convenios es la línea Xabal, destinada a la administración pública para la gestión de archivos y documentos, y proveer repositorios digitales. Con este servicio ya se benefician la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo Popular, la Aduana General de la República, la empresa Cupet y otros.

Varios proyectos están enfocados en la educación. Uno de estos, de la línea Xauce, genera plataformas docentes y aulas tecnológicas (desde una pizarra interactiva, el profesor puede administrar y transmitir el contenido que los estudiantes reciben en sus tabletas). Mientras, en alianza con los Estudios de Animación del Icaic, se producen videojuegos instructivos.

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En un abrir y cerrar de ojos más de 27 300 domicilios poseen el servicio Nauta Hogar. (Foto: ACN).

La universidad proporciona también diferentes variantes del sistema operativo NOVA a todos los productos con hardware que ensambla el grupo GDM, y trabaja en el buscador de la Red Cuba (www.redcuba.cu), una solución estratégica para el país, pues permite acceder a los contenidos alojados en el dominio .cu por esta vía, sin tener que recurrir a buscadores internacionales.

Algunas instituciones de la salud ya aplican soluciones de la línea Xavia, como el Sistema de Información Hospitalaria, cuyo centro es la historia clínica electrónica o digital. Esta, que puede ser firmada digitalmente, recoge toda la documentación, tratamiento, pruebas, diagnósticos e imágenes radiológicas del paciente.

Otro producto para los centros de salud es la Plataforma de Gestión de Información Imagenológica, en uso por varios hospitales de La Habana y Matanzas y, próximamente, de Villa Clara y Camagüey. Este sistema permite visualizar y procesar imágenes médicas, comparar las de diferentes momentos, editar informes, ahorrar recursos que se requerirían para comprar placas radiográficas, disminuir el impacto ambiental y optimizar el tiempo de acceso y análisis por el personal médico, y de espera del paciente.

Otras colaboraciones se enfocan en interconectar todas las operaciones de las diferentes pasarelas bancarias del país y mejorar el sistema de información estadística, entre otros proyectos que abarcan desde el sector industrial y los seguros, hasta los Consejos de Administración Provincial y organismos de la Administración Central del Estado, así como la Comisión Electoral Nacional.

La UCI ha sido reconocida como la tercera entre las mejores universidades españolas e hispanoamericanas en materia de software libre. La distinción rinde honor, sobre todo, a la producción de software libre, la colaboración y transmisión de este producto a las instituciones y la promoción de la cultura open source (código abierto), con la peculiaridad de que el parque tecnológico de las afueras de La Habana hace “trajes a la medida” del cliente. Trajes que irán a arropar la informatización de toda la sociedad.

“BARRIO TECNOLÓGICO”: PRIMEROS PASOS

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La Salsa es la primera cafetería de Camagüey que opera con un sistema automatizado de venta, mediante el cual el cliente obtiene la actualización de las ofertas gastronómicas y acorta el tiempo de espera. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

A fin de encauzar las TIC hacia el mejoramiento de la vida de los ciudadanos, diversos proyectos se desarrollan como modelos a escala de informatización social

El doctor Chaesub Lee, quien desde enero de 2015 dirige la Oficina de Normalización de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), con su sapiencia de viejo estratega de las nuevas tecnologías en su país, Corea del Sur, y en el planeta, durante la reciente convención habanera Informática 2018 lanzó una afirmación que fue decodificada como un espaldarazo a los enfoques nacionales sobre el tema: Cuba y sus urbes, incluida La Habana, no tendrían que desprenderse de su cultura o tradiciones para convertirse en ciudades smart (inteligentes).

El directivo abraza el concepto humano de ciudad “inteligente”: aquella que aplica las TIC en su infraestructura, en aras de ofrecer a sus habitantes una mejor calidad de vida. Así, con el desarrollo de aplicaciones que respondan a las necesidades de los habaneros, podría hablarse de una capital smart basada en su propia cultura. Con ese vals alcanzaron el grado, Dubái, la primera; seguida por Singapur y luego otras 50 villas que son ejemplos a seguir.

Es decir, bárrase toda presunción que apunte necesariamente a aquellas megalópolis que disponen de todos los adelantos o hitos de la técnica; es muy importante, explicó, su disposición y ordenamiento en función de alcanzar un desarrollo sostenible utilizando sus recursos de la mejor forma posible, así como mantenerse a la vanguardia en el sistema social, la protección de la naturaleza y la comunicación e integración energética.

Una coincidente horma conceptual permitió crear en la Isla, en 2016, el primer experimento que persigue igual objetivo, si bien para que no quedara holgado el traje se prefirió el término más campechano “barrio tecnológico”, precisó la doctora Aylín Febles Cordero, presidenta de la Unión de Informáticos de Cuba (UIC).

Este primigenio tecnobarrio está enclavado en Versalles, reparto residencial de la ciudad de Santiago de Cuba, que por apacible invita a una buena siesta en hamaca. El proyecto piloto pretende imbricar a todas las instituciones de la comunidad y llevar su gestión a la virtualidad, a fin de hacerla más eficiente para beneplácito de sus habitantes. También se trabaja para que la señal de conexión a Internet llegue a todos los edificios del reparto.

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El primer barrio tecnológico del país, en el reparto Versalles de Santiago de Cuba, ofrece variados servicios, de los cuales los adolescentes prefieren los juegos en red. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Sin embargo –admite el matemático Gerardo Hechavarría Ferrer, director de la División Territorial de Etecsa en la provincia–, la pretensión aún no ha cristalizado del todo. Hasta el momento se ha logrado conciliar un Centro Multiservicios de la empresa telefónica, un área wifi, un correo y el Centro Tecnológico 4 de los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE), donde existe una sala de juegos.

Con esa conectividad, la población de esa zona oriental hoy tiene acceso a redes sociales, aplicaciones para móviles, informaciones de medios de prensa, centros de producción y servicios, emprendedores e, incluso, puede realizar ciertos trámites.

Juzgar el impacto real de esta cruzada puede resultar por ahora una intrepidez. Cuenta a BOHEMIA Saira Carnero Batista, instructora del Centro Tecnológico del barrio, que al lugar llegan niños y jóvenes fundamentalmente a jugar, pues la sala tiene sobre todo un fin recreativo, a pesar de que se ofrecen otros servicios.

A José Luis Hierrezuelo Samuel la señal no le llega hasta su casa de la carretera del Morro, en Versalles. Por tanto, va a la zona wifi del Centro Multiservicios para comunicarse por IMO, o por correo para aprovechar el tiempo. IMO es un popular videochat, preferido por los cubanos para hablar con sus familiares y amigos que viven en el exterior, ya que es muy accesible desde las inestables conexiones del país. Pero Hierrezuelo Samuel confiesa que nunca ha consultado una página de contenidos, ni periódicos o revistas, ni sitios especializados.

Tampoco llega la señal al apartamento en Versalles de Ana María Batista, así que se va con la fresca al centro del barrio para hablar por IMO con sus hijas, quienes le enseñaron cómo hacerlo. No hace nada más, pues dice no ser muy ducha en tecnología. “No he tomado ningún curso del Joven Club, hasta ahora no me ha llamado la atención”, admite con un móvil entre sus manos.

“La verdadera alfabetización de los usuarios de cara al proceso de informatización, a mi entender, es un proceso que nadie ha asumido”, afirma Hechavarría Ferrer, el funcionario de Etecsa, aun cuando en Santiago de Cuba se lleva a galope un programa de ampliación de la infraestructura de conexión y se pretende inaugurar 21 nuevas zonas de acceso inalámbrico que se sumarán a los 54 puntos wifi interiores y exteriores de la provincia.

Mientras, 300 000 usuarios ya disfrutan del servicio de telefonía celular, pero solo 30 por ciento dispone de un dispositivo con sistema operativo Androide. La mayoría posee teléfonos Alcatel, comercializados por Etecsa, con los cuales no se puede acceder a la conectividad de Internet.

La digitalización de los tinajones

A falta de mar, desde la calle Palma, en la zona que bordea al río Jatibonico, hasta el parque Agramonte, Camagüey disfruta de un proyecto que inicialmente se llamó Ciudad mirando a los ríos, y hoy se concreta también como barrio tecnológico.

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Camagüey impulsa su propia versión de barrio tecnológico, conformado por varios proyectos. Uno de estos fue ganador de un premio de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. En la foto, la maqueta de la ciudad. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Este programa, conformado por otros que se explican más adelante, pretende informatizar los servicios principales en ese entorno, comenta Yenier Vázquez Baños, ingeniero informático y especialista principal del Departamento de Informática de la Asamblea Provincial de Poder Popular, y a la vez miembro del secretariado provincial de la UIC.

Vázquez Baños y su colega de carrera, Rogelio Pérez Amador, vicepresidente de la UIC en el territorio y delegado de la empresa Citmatel, han presentado los proyectos de informatización de la ciudad de los tinajones, en los que, como en otras provincias, intervienen varias instituciones: Etecsa, que garantiza la infraestructura de conectividad; Copextel para la asignación de equipos, Cimex con sus servicios técnicos; los JCCE; Desoft; Citmatel; el Ministerio de Comunicaciones; la UIC en la provincia y el gobierno territorial, que conduce esta política; y otras que se involucran en iniciativas puntuales.

La subordinación al Consejo de la Administración Provincial (CAP) –defienden ambos– garantiza la integración institucional y mejores resultados de la informatización.

Sostiene Vázquez Baños que como objetivos particulares se busca vincular las universidades –centros de generación de ciencia y formación– con entidades productivas para la implementación de resultados científicos, así como la integración de la empresa estatal socialista con el trabajo por cuenta propia en el área de las TIC.

En tanto, la UIC local vela por el asesoramiento y la capacitación del personal institucional que interviene en la toma de decisiones y en la implementación de los procesos tecnológicos. Atiende, además, la divulgación de las aplicaciones, servicios y utilidades que puede emplear la población para elevar su calidad de vida.

Vázquez Baños señala como fundamentales la cooperación internacional y la participación de profesionales en la presentación de proyectos para obtener financiamiento.

Tal fue el caso del Sistema de Gestión del Patrimonio instalado en el Centro de interpretación de la ciudad, implementado por la Universidad de Camagüey y la UIC, y financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

El proyecto, ganador de un premio de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (WSIS), mostrará datos noticiosos, históricos y culturales del patrimonio tangible e intangible de Camagüey, que los visitantes apreciarán en sus teléfonos inteligentes o tabletas, una vez instalada la red wifi en el Centro de Interpretación, explicó Yolanda López, directora de esta institución.

Pero aun con financiamiento, debido a la baja disponibilidad de equipos de Copextel, presenta atrasos, lo cual limita la realización de acciones de educación patrimonial, que es la base del proyecto.

Otra distinción a la Universidad de Camagüey fue el premio en la categoría de Campeones en la línea de educación, otorgado por el Foro Mundial de la Cumbre de la Sociedad de Información y dado a conocer por Houlin Zhao, secretario general de la UIT.

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El impulso de la informatización de la sociedad debe venir desde dentro de las instituciones, asegura Yenier Vázquez Baños, especialista principal del Departamento de Informática del gobierno provincial de Camagüey. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Otro programa ya iniciado es el Callejón de los Milagros, en el que confluyen Cultura, la UIC, el Centro del Cine y la Asociación Hermanos Saíz. Mediante la red inalámbrica, en este espacio se pueden descargar temas musicales de películas, información de personalidades vinculadas con el séptimo arte, la cartelera cinematográfica… pero aún demanda pantallas interactivas, la interconexión por parte de Copextel para el despliegue de la cartelera y la utilización del espacio por otros actores sociales.

Para Pérez Amador, uno de los más importantes proyectos ejecutados es el Sistema de gestión de información de bien público Calle República, coordinado por el CAP y la UIC.

“Este surgió por la necesidad de mostrar a la población, información en los múltiples espacios de comercio que teníamos con cristalería vacía”. Inicialmente, relata, el diseño del proyecto se había pensado con Smart TV (televisores inteligentes, con integración de Internet y de las características Web 2.0 a la televisión digital), pero los proveedores no disponían de estos, así que se contentaron con aparatos de tecnología de plasma (LCD), asociados a través de fibra óptica con “clientes ligeros” (computadoras dependientes de un servidor).

Asimismo, el Sistema de gestión de eventos del Centro de Convenciones Santa Cecilia incluye la operación y atención a los servicios mediante una aplicación móvil.

El Paseo Tecnológico, administrado por la empresa Santa María, perteneciente a la Oficina del Historiador, a su vez, vincula ofertas gastronómicas con juegos virtuales, proyecciones de artes visuales, áreas wifi y salas de navegación, en un entorno agradable.

Este año se pretende iniciar otros proyectos como la gestión de empleo de la Dirección de Trabajo, para conectar a los que buscan ubicación laboral con los empleadores y a estos con la población. También, la operación virtual de solicitudes de trámites en la Dirección de Planificación Física, Bufetes Colectivos y la necrópolis camagüeyana. Igualmente se implementará un Sistema Estadístico Automatizado de Transporte para la recogida de datos útiles para la planeación y la toma de decisiones.

En una próxima etapa, el proyecto llamado Incubadora de ideas innovadoras para la informatización de la sociedad ganará preponderancia. Una de sus aristas de mayor impacto será el control del programa de subsidios, pues en un futuro las tiendas de materiales de la construcción tendrán su inventario digitalizado, igual que la información de las compras de los beneficiados, que se incorporará a la red después de efectuar el pago con la tarjeta magnética. Este sistema permitirá el verdadero control de los recursos y su manejo por parte del gobierno y la población.

Lamentablemente, todos estos planes tienen en común un pequeñísimo ancho de banda, lo que unido a la ausencia de centros de datos para almacenar información en la nube, impide el establecimiento de sitios web para la digitalización de sus servicios y la presentación de sus productos y contenidos.

Un paseo por la nave madre

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Lexis Gaspar Cárdenas, directora del Palacio Central de la Computación, considera que ahora la alfabetización informática, misión para la que fueron creados los Joven Club, tal vez deba dar paso a la superación. (FOTO TONI PRADAS).

En un abrir y cerrar de ojos arribaron a sus primeros 30 años de vida los JCCE, una visión del líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, de ver socializado el conocimiento sobre la computación en todas las generaciones de cubanos.

Suerte de cibercafé, centro de investigación, escuela de computación y meca de la ludopatía, los Joven Club, que suman más de 600 locales en todo el archipiélago, conforman la pionera, silenciosa y decisiva espina dorsal de la informatización social.

En sus comienzos se dedicaron a crear una cultura computacional y recibieron gran atención en cuanto a hardware y equipos electrónicos. Luego se perfilaron hacia lo que la gente hace con los softwares, lo que aprende, lo que recopila, lo que está ocurriendo en el corazón de las redes.

“Durante la primera etapa, todo era basado en cursos. Esa fue la primera idea que tuvo el Comandante: alfabetizar a la sociedad en la computación”, precisa Lexis Gaspar Cárdenas, directora del Palacio Central de la Computación, un acristalado inmueble ubicado en el vetusto y populoso municipio de Centro Habana.

Entonces se hizo un trabajo fuerte con las amas de casa, los ancianos; con los círculos de interés de niños y adolescentes. La ingeniera informática enumera varios convenios que tiene el Palacio con proyectos comunitarios, escuelas primarias y otras especializadas, como la de sordos e hipoacúsicos del Cerro y el Centro de Referencia de Discapacitados.

“Lo principal de la institución es su mayor provecho, la capilaridad que tiene. Cada barriecito, lo más cercano que tiene para la computación es un Joven Club. Por eso el Comandante le llamó ‘la computadora de la familia’, que es hoy nuestro eslogan.

“Eso se ha mantenido, aunque cuando pasamos en 2015 al cobro de los servicios para poder ser rentables económicamente (estamos en un ministerio donde todas las entidades son empresas y Joven Club es la única unidad que aún es presupuestada), se potenciaron otros servicios, y el curso quedó un poco rezagado”, reconoce, y advierte que ya se está yendo a retomar esa función, su misión fundacional.

Remarca la directora que ese programa social no podía cambiar la misión para la que fue creado, pero nunca podría ser lo suficientemente potenciado, rentable y actualizado si no se hubiera tomado la decisión de cobrar los servicios. “Hoy estamos en auge gracias a eso. Existían Joven Club que ya no cumplían su objetivo, sobre todo cuando ya hay acceso a Internet en un parque, en una escuela, en una universidad. No podía quedarse ahí, viejo, solo, apartado. Y ya hay instalaciones que se autofinancian”, explica.

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Una de las iniciativas de los Joven Club en Santiago ha sido acercar el patrimonio cultural a la población. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Para ella, ahora la alfabetización informática tal vez no sea tan importante como la superación. Asimismo, pretenden rescatar la enseñanza de la electrónica, pero un poco más modernizada. “No aquella mesa con circuitos donde se aprendían las partes de una computadora; ahora sería un paquete que tal vez acerque más a la robótica, la automatización”, revela una proyección del Palacio.

Estos centros brindan servicios y productos al público a precios bastante moderados, pero los niños prefieren ir a jugar en red, casi siempre juegos foráneos. De toda su oferta, Lexis Gaspar confiesa qué salvaría si un día una hipotética catástrofe acabara con su local:

“Hay un servicio que a mí me gusta mucho. Es increíble cómo tiene seguidores y cómo es capaz de entusiasmar y aglutinar a tanta juventud: los torneos de videojuegos. Hasta vienen equipos de otras provincias. Tan apasionado está el que juega, como el que viene a disfrutar del partido”, se emociona quien fuera en el Palacio, desarrollador de videojuegos. “Es como ver un juego de pelota entre Santiago de Cuba e Industriales”.

O, quién sabe, una pulsada por la informatización entre el tecnobarrio de Versalles contra la nave madre de los Joven Club.


Toni Pradas

 
Toni Pradas