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Publicado el 29 Mayo, 2018 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

AGROINDUSTRIA AZUCARERA

La transformación: lenta, pero sin pausa (II)

En búsqueda de fuentes de financiamiento y agilizar las inversiones para el desarrollo de la agroindustria
La transformación: lenta, pero sin pausa.

Incrementar la capacidad de almacenaje también ayuda a preservar la calidad e inocuidad del azúcar.

Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Dentro de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, así como en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, la agroindustria azucarera es uno de los sectores fundamentales para la transformación productiva del país. Sobre las perspectivas de desarrollo futuro, y problemas del presente, expone Ángel Miguel Méndez Torres, director de Desarrollo e Inversiones del Grupo Empresarial Azcuba.

“Para materializar la proyección estratégica hasta 2024 se necesitan inversiones. Vinculado a esto hay dos programas importantes: el cañero azucarero y el de incremento de los derivados de la caña.

“La agroindustria azucarera sustenta su propio desarrollo, es capaz de generar la materia prima para su proceso productivo, aporta energía al Sistema Electroenergético Nacional y se autoabastece, asegura el mercado interno y las exportaciones, y sustituye importaciones para el alimento animal”.

El objetivo de la proyección estratégica, amplía, es sostener el crecimiento de la producción cañera-azucarera y de sus derivados; planear la modernización del proceso agroindustrial, para humanizar el trabajo. En los planes anuales se incluyen las nuevas inversiones que tributan a ese desarrollo.

“Primero están las de sostenimiento, que dan respuesta a mantener lo instalado. Las otras son para mejoras de las diferentes áreas, crecimiento del equipamiento y humanización del trabajo”.

Prioridades

La transformación: lenta, pero sin pausa (II).

Ángel Miguel Méndez Torres, director de Desarrollo e Inversiones, se refiere a los avances y limitaciones en la proyección estratégica de Azcuba. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

El directivo expone las ocho prioridades de estos programas. En primer lugar, el incremento anual de la siembra de caña y elevar los rendimientos agrícolas que hoy están en 37.2 toneladas por hectárea, y la aspiración es llegar a 53. Relacionado con esto, insiste, es importante acercar la caña a los centrales con vistas a reducir los costos.

Lo segundo, son las inversiones en el cultivo y el riego de la caña. Otro elemento es modernizar el balance de corte, alza y tiro. “Los centrales deben moler las 24 horas, pero es muy difícil garantizar la caña para los ingenios que lo hacen eficientemente”.

Sobre este tema adelanta que, además de las combinadas importadas para garantizar la zafra, se está desarrollando este tipo de equipos en el país a partir de un proyecto conjunto con China, y hoy se hacen las pruebas de campo. No es un proyecto de Azcuba, sino del Ministerio de Industrias.

Para garantizar el cultivo profundo de la caña, se han importado tractores de potencia media y continuarán importándose, igual que otros medios importantes. También se van sustituyendo los camiones ZIL, altos consumidores de combustible y de menor capacidad de carga, por otros más eficientes.

La cuarta prioridad es el incremento de la capacidad de molida de los centrales. Al respecto, señala Méndez Torres que hoy no se cubren las potencialidades de estos por la falta de caña, no están sembradas todas las áreas, ni se ha logrado el incremento del rendimiento agrícola. Pero se aspira a que sea así.

Además, reconoce, la industria se ha quedado un poco atrás, porque la tecnología es obsoleta, pero cambiarla requiere grandes inversiones. En algunas áreas de los ingenios se incorporaron tecnologías de punta, redujeron los consumos y aumentaron la eficiencia, pero no es suficiente.

También en la industria, puntualiza, es imprescindible garantizar la calidad e inocuidad del azúcar. “Hoy se nos hace muy difícil introducirla en varios mercados por las exigencias de calidad”.

La transformación: lenta, pero sin pausa (II).

Las inversiones para modernizar los procesos tecnológicos son costosas, pero muy necesarias.

Otro asunto relacionado con la industria, al cual no se le prestaba mucha atención, reconoce, es la disminución de la carga contaminante al medio ambiente, sobre lo que todavía hay que crear mucha conciencia.

Prioritario también es el mantenimiento, no solo del ingenio, sino de los equipos de mecanización con el objetivo de incrementar el coeficiente de disponibilidad técnica. “Hoy uno de los problemas más graves que tiene la zafra es el tiempo perdido por rotura de los equipos. Por eso, este acento”.

En tal sentido, es muy importante la fabricación y recuperación de piezas. “Tenemos talleres mecánicos bastante fuertes, tanto en la parte industrial como en la de mecanización, y son capaces de hacer desde una pieza pequeña hasta equipos grandes como las sembradoras. Tienen capacidad para producir el 70 por ciento de los hierros que lleva un central”, asegura.

De cara a la industria, existen 23 renglones, entre equipos, accesorios, partes y piezas que se desarrollan en los talleres de Azcuba. “Y tenemos capacidad para patentar industrialmente todo lo que hacemos, no solo para consumo interno, sino para exportar”.

La proyección estratégica prevé crecer en azúcar, por tanto, serán necesarias entonces mayores capacidades de almacenaje. “La idea es llegar a incrementar en un 30 por ciento para el azúcar y en un 40 para las mieles”.

La siguiente prioridad es aumento también de las capacidades de las destilerías. Dentro de los productos tradicionales derivados de la caña, el líder es el alcohol. Méndez Torres refiere que en el país hay 11 destilerías y ya se exporta una cantidad importante de alcohol, cosa que hace unos años no se hacía.

Dentro de los productos tradicionales también está el tablero de bagazo, que se produce, poco, en cuatro plantas con tecnología obsoleta. “El plan es de 17 000 metros cúbicos para 2018, pero con esa materia prima se pudieran hacer 45 000, es decir, solo hacemos una tercera parte. Y hay inversiones dentro del plan de desarrollo para esto también”.

Otra prioridad que el país exige con fuerza es la producción para el alimento animal (vacuno, porcino). Ya se han implementado más de 40 plantas, muy importantes cuando hay sequía.

Finalmente, dentro de los elementos más significativos que debemos potenciar está el programa de bioeléctricas. “Hoy tenemos entre un cuatro y un cinco por ciento de incidencia en la matriz energética del país, y queremos llegar a un 14%. Estas inversiones en bioeléctricas están en dos vertientes: créditos gubernamentales y empresas mixtas.

“Este programa ha ido tomando fuerza en los centrales Ciro Redondo, Jesús Rabí, Héctor Rodríguez y Uruguay. Los tres primeros ya tienen créditos. Y hay siete más bastante avanzados en los procesos de negociación. Las 25 bioeléctricas van a aportar 872 megawatt, que de conjunto con la generación actual garantizarán más de 1 200 Gw/h al año. Eso significa la sustitución de unas 952 000 toneladas de combustible fósil anuales y la no emisión de 3 600 000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera al año”.

Cuando de dinero se trata

La transformación: lenta, pero sin pausa (II).

Con las 25 bioeléctricas se beneficiará el Sistema Electroenergético Nacional en más de 1 000 gigawatt/hora.

El directivo de Azcuba explica que tienen un esquema de financiamiento cerrado que les permite cubrir las inversiones, excepto aquellas que requieren altos montos, para los cuales son necesarios los créditos.

“Por eso podemos planificar mucho en el programa de desarrollo, pero después tenemos que ajustarnos a la realidad. Generalmente se priorizan más las inversiones de sostenimiento que las de desarrollo, por un problema de supervivencia. Si tuviéramos todo el dinero que necesitamos podríamos sostenernos y desarrollarnos, pero hoy nos estamos sosteniendo y limitadamente nos vamos desarrollando. Al cierre de 2017 la proyección estratégica de Azcuba se cumplió al 50 por ciento. Nos estamos desarrollando, pero muy lentamente”.

Como el resto de las organizaciones en el país, están llamados a buscar créditos a largo plazo, con aceptables tasas de interés.

“Tenemos un acuerdo con el Ministerio de Comercio Exterior para buscar fuentes de financiamiento. Dentro de la cartera de oportunidades destacan las bioeléctricas, que son los principales proyectos; también, las nuevas destilerías; el desarrollo del sorbitol, un producto farmacéutico; y cinco roneras”, precisa Méndez Torres.


Delia Reyes Garcia

 
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