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Publicado el 4 Octubre, 2018 por Marieta Cabrera en En Cuba
 
 

Con los pies en el barrio

A sus 58 años, los Comités de Defensa de la Revolución tienen el reto de renovarse sin abandonar su misión histórica, sostener los principios por los que fueron creados en un contexto con nuevas necesidades. El IX Congreso de la organización, que contó con la presencia de Raúl y pronunció las palabras finales Machado Ventura, fue espacio propicio para reflexionar sobre tales cuestiones, evaluar el trabajo de estos cinco años y proyectar el futuro

Por MARIETA CABRERA y JESSICA CASTRO
Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

Los Comités de Defensa de la Revolución son una organización auténtica, que nació hace 58 años del ingenio de Fidel y su absoluta confianza en el pueblo. Pudiera decirse que durante estas décadas todas las tareas decisivas de la nación han contado con la fuerza movilizadora de los CDR para, desde el barrio, contribuir a edificar la obra mayor.

Ajustar la dinámica de los comités a los tiempos actuales con formas de hacer novedosas es el desafío de la mayor organización de masas del país –con más de ocho millones de integrantes–, según trascendió en los debates de su IX Congreso, cuya jornada final presidieron el general de ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido, y José Ramón Machado Ventura, su segundo secretario, quien pronunció las palabras de conclusiones, junto a otros dirigentes del Partido y el Gobierno.

Alrededor de 500 delegados e invitados asistieron a la cita que tuvo lugar a finales de septiembre, coincidiendo con la fecha de  fundación de la organización hace 58 años, precedida por un amplio proceso orgánico que comenzó en 2017, que comenzó en las organizaciones de base e incluyó la realización en todo el país de asambleas en cada municipio y provincia.

El debate en torno al funcionamiento de la organización, sus fortalezas y vacíos, tuvo tres ejes centrales: cómo cumplir con las funciones encomendadas de forma efectiva, evaluar críticamente la política de cuadros; y el sistema de trabajo y atención a las estructuras de base.

Bajo el presupuesto de que la defensa de la Revolución es el objetivo primero e inmutable de esta organización comunal, las formas en las que se cumple cotidianamente este cometido han variado a través de los años. El apoyo a las campañas de sanidad ante situaciones epidemiológicas como las que enfrenta hoy el país, el soporte de procesos políticos como las elecciones del poder popular o el presente debate popular sobre la reforma constitucional, y las históricas donaciones voluntarias de sangre, son algunas de las tareas que en los últimos años han demostrado el valor de los CDR.

En la última jornada, el general de ejército Raúl Castro y Susely Morfa González, primera secretaria de la UJC, recibieron un álbum con las fotos de los 168 Destacamentos Juveniles IX Congreso.

Podríamos agregar que sobre estos también recae preservar y fomentar el civismo necesario para una convivencia fructífera en las comunidades. Asimismo, pueden convertirse en una valiosa herramienta para el desarrollo local, y para una gestión gubernamental más efectiva, pues a fin de cuenta es la estructura más cercana a las dinámicas y necesidades específicas de cada comunidad.

Irina Serra Podio, organizadora provincial de La Habana, ve como una de las fortalezas el hecho de que los cuadros de la dirección nacional tengan una trayectoria desde la base y por lo tanto una comprensión de sus dinámicas.

No obstante, agregó: “Una de las debilidades pudiera ser que a veces los procesos se diseñan de igual manera en todo el país, y cada provincia tiene sus características, sus complejidades. La Habana, por ejemplo, tiene muchas más zonas y estructuras de base que el resto, y aproximadamente un millón 600 mil cederistas (ninguna otra provincia se acerca a ese número)”.

Por su parte, Abelardo Álvarez Gil, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, advirtió que el afán por organizar no puede llevar a burocratizar todos los espacios. “Ahí es donde tenemos que concentrar todos los esfuerzos para promover la creatividad y la iniciativa”, apuntó.

La alianza con instituciones de avanzada como las universidades es también un camino ventajoso que puede seguir explotándose. Según refiere el profesor Julián Gutiérrez, funcionario de Relaciones Internacionales del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (la conocida Cujae), y coordinador de zona cederista en Marianao, los centros de estudios pueden resultar de gran apoyo en diversos programas, por ejemplo, el de donaciones de sangre.

El funcionamiento interno de la organización, el trabajo ideológico y el aporte a la economía, así como las acciones de vigilancia y prevención, ocuparon los debates en las tres comisiones del congreso.

Entre los compromisos resultantes de los debates en comisiones, respecto al funcionamiento de la organización, se acordó que el Secretariado Ejecutivo Nacional evalúe con sistematicidad el contenido de trabajo y estructura de la organización, atemperándolo a las condiciones y momentos que vive la nación.

Del mismo modo, la actual dirección deberá analizar cómo lograr mayor objetividad en el proceso de selección y preparación de las reservas, no solo para ganar en el completamiento de la plantilla de cuadros, sino también en la estabilidad y actuación de estos en la base.

Aunque se ha avanzado en la composición en cuanto a edad y género de los cuadros, la alta inestabilidad es muestra de errores en la selección y en el trabajo con las reservas. También se discutió la necesidad de preparar a estos líderes de comunidad, sin importar su edad, cada vez que enfrentan un nuevo cargo o tarea.

Durante el quinquenio 2013-2018, la organización ha trabajado en perfeccionar el funcionamiento integral de sus estructuras a los distintos niveles. A esto contribuyó el desarrollo del proceso orgánico IX Congreso y de rendición de cuenta al Partido, según declararon la mayoría de los delegados que intervinieron en los debates.

Tarea ideológica, la más importante de la actualidad

Alrededor de 500 delegados e invitados de todo el país arribaron a la capital para asistir a la cita que tuvo lugar a finales de septiembre, coincidiendo con el 58 aniversario de la organización.

La necesidad de que los CDR se parezcan más a sus cederistas, a fin de lograr la participación consciente de los vecinos en las actividades de la organización, fue expresada por el delegado Osbel Benítez Polo, organizador de zona del municipio de Pinar del Río, al intervenir en la sesión plenaria del congreso.

El joven precisó que el trabajo en la cuadra tiene que ser diario, y subrayó la utilidad de ser más activos en las redes sociales y mostrar al mundo la verdadera imagen de Cuba.

Dunielquis Delgado Cabrera, coordinador de zona en el municipio habanero de La Lisa, subrayó la necesidad de que los comités siempre estén haciendo algo para el bienestar de la gente, para lo cual es imprescindible encontrar al líder capaz de movilizar a la comunidad.

En consonancia con esto último, Carlos Rafael Miranda Martínez, coordinador nacional de los CDR, ha referido en varias ocasiones que si bien la organización muestra dinamismo en unos territorios, poblados y estructuras de base, en otros eso no se alcanza sobre todo porque “no hemos identificado a los líderes que tienen que encabezar el trabajo de la organización”.

La necesidad de fortalecer el trabajo político-ideológico desde la base fue un tema esencial analizado en la comisión. Yusuam Palacios, presidente nacional del Movimiento Juvenil Martiano y uno de los 90 invitados al Congreso, consideró el asunto medular en el trabajo cederista y convocó a “echar la pelea dentro de esa guerra cultural al tema de los símbolos extranjerizantes.

“Tenemos que sembrar la conciencia en nuestros jóvenes y en los que biológicamente ya no lo son, de que hay que realzar y defender nuestros símbolos, nuestra identidad, lo que fragua nuestro carácter y, por supuesto, rechazar aquellos otros que el enemigo apuesta por legitimar en la sociedad cubana. Que no es otra cosa que legitimar los valores del capitalismo, del neoliberalismo, del imperialismo, para nosotros antivalores, que nada tienen que ver con nuestros ideales socialistas, con nuestra esencia martiana y fidelista”.

La importancia de que la organización se enfoque en la tarea ideológica, la más importante de la actualidad, fue una de las ideas expresadas por José Ramón Machado Ventura al pronunciar las palabras de clausura.

El 52.7 por ciento de quienes dirigen en la base son mujeres.

Si bien se ha incrementado el trabajo ideológico con la familia y en especial con los jóvenes, los resultados son todavía discretos, admitió Machado Ventura.

Reconoció que se han puesto en práctica ideas novedosas como los destacamentos juveniles y los barriodebates, los cuales han inyectado dinamismo al trabajo cederista, pero recordó que la influencia de estos abarca solo a una parte de la población.

“Sin abandonar estas iniciativas, se impone buscar vías que permitan implicar a cada vez un mayor número de personas en el propio barrio. Dar participación directa a los vecinos, escuchar con atención cuáles son sus preocupaciones e intereses, y sumarlos a la propia organización de las actividades”, señaló Machado Ventura y advirtió que eso debe hacerse sin ceñirse a esquemas.

Acerca del alcance de los barriodebates, Yusuam expresó que marcaron una pauta importante, “pero no se pueden quedar en lo que ya hicimos. Hay muchas cosas que explicar a nuestros vecinos, y tenemos que hacerlo con información, con argumentos”, y agregó: “nunca podremos dejar de debatir qué es ser un buen ciudadano, el deber cívico que tenemos todos con nuestra sociedad, con nuestra comunidad”.

Batalla contra el mosquito: asunto pendiente

El significado que tiene para el país mantener los resultados que se alcanzan en el programa de donaciones voluntarias de sangre fue otro de los tópicos abordados y se reconoció la labor de los CDR, en coordinación con el médico y la enfermera de la familia, para la captación, movilización y reconocimiento social a los donantes de sangre y plasma. Las donaciones de sangre se han mantenido estables por más de cinco años sobre las 34 mil mensuales.

Carlos Rafael Miranda fue reelegido coordinador nacional de la organización de masas.

Una realidad muy diferente presenta la batalla contra el mosquito del género Aedes, cuyos efectos dañinos afectan la salud de la población y también a la economía nacional.

La holguinera Melba Guerrero Hidalgo, coordinadora de zona, lamentó que su provincia –conocida en algunos momentos como una de las más limpias del país– se halle entre las de mayor índice de focalidad del vector, y abogó por un mayor protagonismo del dúo que detecta y destruye esos focos.

“Hay que preparar bien a estas personas, quienes deben sentir interés por la tarea que realizan y cuya función tiene que ser bien conocida por todos los miembros de la comunidad”, subrayó.

Al abordar el peliagudo tema, el coordinador nacional de los CDR expresó que el asunto “hay que razonarlo bien en la cuadra. Cuando hay una situación complicada en un lugar, el Estado destina cuantiosos recursos para revertirla, sin embargo lo triste es que esto ocurre por descuido, pues el mosquito vive fundamentalmente dentro de las viviendas”, enfatizó.

El compromiso de las nuevas generaciones

Superar la brecha generacional que golpea eventualmente a toda institución con cierta longevidad llega como una de las tareas hercúleas de los CDR.

Desde hace unos años esta aspiración ha estado en el centro de las proyecciones y políticas de la dirección nacional. Los destacamentos 55 Aniversario, Inspirados por Fidel y IX Congreso lograron revitalizar y promover la presencia de las nuevas generaciones, al punto que un 30.8 por ciento de los dirigentes de base hoy son jóvenes. Pero esta cifra todavía no satisface las necesidades de la organización.

En el informe central se reconoció que aún es insuficiente la movilización y participación de los cederistas en el enfrentamiento al delito y las indisciplinas sociales.

Para Etián Joel Castellanos Castro, de 22 años y coordinador municipal de Remedios, la relación de la juventud con los CDR comienza por la familia. Así se lo enseñó su historia de vida, la abuela fundadora de la organización y la madre que delegó en él, en su momento, el cargo de coordinador de zona.

Y aunque todo lo que amamos o nos mueve generalmente proviene del hogar, hoy se deben considerar otros factores. Es necesario un cambio en la manera de dialogar con esa juventud cuestionadora y ávida de un camino propio.

Etián reconoce que lo más difícil del momento en que asumió sus primeros cargos fue hacer valer sus ideas ante personas con experiencia que habían estado en los momentos fundacionales de la organización y ya tenían sus propias formas de hacer el trabajo. “Se trata de lograr un balance entre ambas posiciones para llevar adelante la organización”.

Los años que lleva Julián Gutiérrez trabajando con estudiantes le han enseñado que la mejor forma de movilizar a la juventud no es mediante un discurso sino “chocando con la realidad”. Involucrarlos en las problemáticas de su contexto y hacerlos parte de la solución, otorgarles responsabilidades que los comprometan con las necesidades de su tiempo, es el camino más efectivo.

Acerca de la forma de movilizar hoy a la ciudadanía, incluyendo a los jóvenes, Machado Ventura consideró: “Un pueblo con alto nivel de instrucción y que por décadas ha vencido incontables dificultades, retos y peligros, no podemos pensar que va a conformarse con explicaciones manidas, a aceptar perder el tiempo en formalidades de poca o ninguna utilidad y sentido, o a movilizarse sin la motivación necesaria. Exige argumentos sólidos, razones convincentes y explicaciones claras”.

Para los festejos por el aniversario 60 de los Comités, en el año 2020, se espera contar con 120 000 nuevos miembros en los destacamentos juveniles. Sin embargo, esta no es una meta cuantitativa, el coordinador nacional advirtió en plenaria que lo que se busca son incorporaciones conscientes que deriven en una participación verdaderamente activa.

La prevención en el punto de mira

En el país existen 309 destacamentos Mirando al mar, una integración CDR-Tropas Guardafronteras que ayuda a mantener nuestras costas seguras.

Convencidos de que la esencia de los CDR sigue siendo la misma, los delegados debatieron cómo adecuar las tareas de vigilancia popular revolucionaria y prevención al escenario actual, a las nuevas condiciones políticas y sociales, así como a las características y particularidades de cada localidad.

Ana Delia Ramírez Valdés, delegada por la provincia de Granma, tiene claro que lo primero es el funcionamiento efectivo y estable de las organizaciones de base en cada cuadra y comunidad para conocer hacia dónde encauzar la labor movilizadora y el tratamiento diferenciado.

Es importante, dijo, contar con un diagnóstico acertado de la situación en cada localidad respecto al consumo de drogas, familias disfuncionales y otros aspectos que puedan propiciar el delito, las ilegalidades y las indisciplinas sociales.

A sabiendas, acotó, de que no solo se trata de analizar el efecto causado por esos hechos lamentables; sino de ir a las causas que los propician como parte del trabajo preventivo. Y que este no se limite a las comunidades con tales problemas, sino extenderlo a todas con intencionalidad.

Al referirse a este tema, Machado Ventura señaló que hoy el énfasis debe estar en la labor preventiva, tanto en la comunidad como al interior de cada familia, para consolidar el rechazo consciente al consumo de drogas y la prostitución, denigrantes para la condición humana.

La organización de masas tiene entre sus aspiraciones para los próximos años incrementar la presencia y protagonismo de los jóvenes

Un ejemplo de ese trabajo profiláctico a que están convocados los CDR es el que ofrecen cada día los 309 destacamentos Mirando al mar, el 33 por ciento de cuyos integrantes son mujeres, a la vez que crece la incorporación de jóvenes.

Fortalecer la preparación y funcionamiento de esos destacamentos es una de las proyecciones de trabajo de la organización para los próximos años. También se proponen estrechar el vínculo CDR-Tropas Guardafronteras con los asentamientos y poblados costeros, por la importancia estratégica de estos en la salvaguarda de la nación.

Durante la sesión final del congreso se dieron a conocer los resultados de la elección de la nueva dirección nacional, la cual, en su primera reunión, eligió al secretariado nacional, compuesto por 15 miembros. Fue ratificado como coordinador nacional Carlos Rafael Miranda Martínez, miembro del Consejo de Estado, y resultó electa como vicecoordinadora nacional Betty Oria González.

Entre los integrantes del secretariado hay ocho mujeres; el promedio de edad de la totalidad de sus miembros alcanza los 44 años; el 47 por ciento son negros y mestizos y el 93.3 por ciento, militantes del Partido o de la Unión de Jóvenes Comunistas.

En esta última jornada también se entregaron diplomas de reconocimiento a provincias con una labor meritoria en los últimos cinco años. Los territorios de Santiago de Cuba y Pinar del Río merecieron la categoría de Vanguardia Nacional; mientras Granma y Cienfuegos alcanzaron la condición de destacadas.

A pesar de las brechas señaladas en el trabajo de la organización, a los CDR se les reconoce que desde el anterior Congreso al actual hay avances sostenidos y prometedores. Queda ahora que el ejercicio crítico realizado durante los tres días de sesiones se traduzca en acciones concretas para beneficio de la comunidad.

Capitana de mar y tierra

Con la frescura y transparencia de las aguas que surca cada mañana en su pequeña embarcación, Alezaida Rosabal Díaz puso una nota chispeante en el Congreso al narrar sus vivencias como jefa de un destacamento Mirando al mar, en el municipio de Pilón, provincia de Granma.

Contó que, junto a miembros de las Tropas Guardafronteras, rastrea el litoral para detectar indicios de drogas, salidas ilegales, pesca indiscriminada o tala de manglares.

Hace unos meses recibió por sus años de servicio un motor fuera de borda para facilitar las labores del destacamento, pero prefiere usar el remo. “Para mí es más efectivo porque el motor no me permite entrar a la pata de los mangles y a remo sí puedo hacerlo. Además, ando más calladita…”, dijo, con una sonrisa pícara.

En sus 15 años como jefa de destacamento, Alezaida atesora incontables experiencias, algunas difíciles, pues “en esta tarea arriesgamos la vida”, confesaría después al equipo de BOHEMIA.

A veces sale sola en su barquito a pescar. Su apego al mar comenzó quizás cuando en la secundaria ingresó en un círculo de interés de Tropas Guardafronteras. “Mi sueño era dedicarme a esa labor o ser policía, pero me casé a los 17 años, tuve a mi primera hija y abandoné los estudios. Ahora es que he seguido superándome y concluí el doce grado”.

Alezaida es además presidenta de un CDR y secretaria de un bloque de la Federación de Mujeres Cubanas. “Me sobran fuerzas para luchar por mi país. Tengo dos hijos, uno de ellos, de 26 años, es discapacitado y camina gracias a los cuidados médicos recibidos; sabe leer y escribir porque tuvo un maestro en la casa que le impartió todas las asignaturas hasta que alcanzó el noveno grado. Estas son cosas que me comprometen con la Revolución para toda la vida”.

Pero entre tantas tareas, esta cubana de 47 años, líder indiscutible en el barrio Pino 2, donde reside, también visita los preuniversitarios de la zona para hablar con los estudiantes y profesores sobre el efecto nocivo de las drogas.

Tanto desvelo la ha hecho merecer el cariño de mucha gente. “Todos mis vecinos se preocupan por mí, y es que nosotros cuidamos la vida del hijo, del médico, del maestro; la del nieto de la viejita del barrio… y eso las personas lo agradecen”.

Los CDR muestran avances sostenidos y prometedores, afirmó Machado (+ Discurso)

 


Marieta Cabrera

 
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