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Publicado el 27 Diciembre, 2018 por Redacción Digital en En Cuba
 
 

La Habana: Pinceladas de su historia (II y final)

¿Quiénes fueron los primeros en los oficios, profesiones, artes, instituciones y hechos capitalinos?
Teatro Tacón visto desde la Puerta de Monserrate. (foto WI-KIPEDIA)

Teatro Tacón visto desde la Puerta de Monserrate. (foto WI-KIPEDIA)

Por ROLANDO ANICETO

Entre los precursores en La Habana está el primer europeo en pisar el territorio 10 años antes de fundarse la villa en 1509, cuando el gallego Sebastián de Ocampo llegó a este puerto y lo bautizó como De Carena.

La primera referencia a una iglesia data de 1524; era un bohío situado donde radica hoy el Palacio del Segundo Cabo, pero estaba en tan mal estado que las misas se celebraban en el primer hospital, aproximadamente donde luego se construyó el Convento de San Juan de Letrán.

No había cumplido la villa 18 años de la misa inaugural y el primer cabildo que la dejó fundada, cuando sufrió el primer ataque pirata a inicios de marzo de 1537. Dos buques franceses la saquearon, aun con la resistencia del teniente Juan Velázquez.

El más devastador ataque ocurrió el 10 de julio de 1555: unos 200 corsarios bajo el mando de Jacques de Sores ocuparon la naciente ciudad hasta el 6 de agosto. Sus dos naves habían sido vistas por el vigía, quien avisó al gobernador Pérez de Angulo, y este ordenó a Juan de Lobera que resistiera, dio las instrucciones necesarias para la defensa, recogió pertenencias, familia, y fue a parar al poblado indio de Guanabacoa. Resultó ser el primero de La Habana en “poner pies en Polvorosa”.

En una relación enviada por el Cabildo al rey de España tras el ataque de Sores, se incluyeron diez u once viudas. En actas anteriores, de 1518, aparecen entre las primeras mujeres de la villa Inés Gutiérrez e Inés Gamboa. Otras féminas de las cuales se tienen referencia de aquellos primeros años son Leonor Costilla, viuda de Alonso de Aguilar, Isabel Durán, Catalina Guzmán y Leonor de Guzmán.

Los entonces habitantes del lugar estaban divididos en las categorías de vecinos, moradores y “estantes”. Los primeros debían ser residentes permanentes, tener hacienda, familia, y podían elegir o ser elegidos en los comicios electorales; los segundos, vivían en la villa con cierta estabilidad; y los terceros eran una especie de población flotante. Por último se encontraban los infelices esclavos.

Las elecciones iniciales de alcaldes y regidores tuvieron lugar el jueves 1ro de enero de 1551. Los primeros alcaldes elegidos fueron Pero Velázquez y Alonso de Aguiar; y los regidores, Pero Blasco y Diego de Soto.

Las leyes primarias que rigieron en San Cristóbal de La Habana resultaron ser las Ordenanzas de Cáceres, con 88 artículos, cuando en 1573 llegó desde La Española el doctor Alonso de Cáceres para dejar organizados los cabildos en Cuba. Establecían que debían reunirse todos los viernes, aunque no tuvieran nada que tratar, así posiblemente surgía el “reunionismo”.

A la Macorina, primera mujer que condujo un auto en La Ha-bana, se le dedicaron una canción y un libro. (foto AMAZON)

A la Macorina, primera mujer que condujo un auto en La Ha-bana, se le dedicaron una canción y un libro. (foto AMAZON)

El 26 de agosto de 1552 el Cabildo autorizaba a Juan Gómez, como primer cirujano barbero de La Habana, encargado igualmente de extraer piezas de la boca, uñas y callos, aplicar sanguijuelas, cortar el  cabello y rasurar la barba. El primer médico no se autorizó hasta el 26 de febrero de 1569, y fue el licenciado Gamarra. Las farmacias primigenias serían en 1590 las de López Alfaro y Sebastián Milanés.

Claro que hubo un monumento inaugural, conservado en el Museo de la Ciudad de La Habana: el erigido a doña María Cepero y Nieto, víctima casual de un disparo de arcabuz en 1557.

Otros estrenos

La referencia inicial a una calle de La Habana aparece en un acta del Cabildo de diciembre de 1550, la Calle Real, que es la actual Muralla. Treinta y cuatro años más tarde se habla de otras cuatro: De las redes, actual Inquisidor; Del sumidero, luego O´Reilly; De los Mercaderes y De los Oficios.

La primera vez que en la localidad se vio una obra de teatro fue el 24 de junio de 1598, se trataba de Los Buenos en el cielo y los malos en el suelo, de autor desconocido; se interpretó en una barraca cerca de la Real Fuerza, porque todavía no existía teatro en la ciudad. Una instalación de este tipo fue inaugurada, según algunos, el 20 de enero de 1775 en Luz y Oficios, llamada El Coliseo.

El gran teatro de La Habana, el Tacón, abrió puertas el 28 de febrero de 1834 con un baile de máscaras; su función inaugural la dio el 15 de abril de ese año con la obra Don Juan de Austria o La vocación.

¿Los músicos? Difícil es saber quién fue el primer habitante de la villa que tocó algún instrumento musical, pero fácil es determinar los dedicados profesionalmente a este arte: el malagueño violinista Pedro Almanza; el sevillano Pascual de Ochoa, violón; el portugués Jácome Viceira, clarinete: y una negra libre oriunda de Santiago de los Caballeros, Micaela Ginez, que tocaba la vihuela.

La primera universidad habanera, San Gerónimo, hoy muestra nuevas luces. (foto NÉSTOR MARTÍ, Oficina del Historia-dor)

La primera universidad habanera, San Gerónimo, hoy muestra nuevas luces. (foto NÉSTOR MARTÍ, Oficina del Historia-dor)

Claro que las obras plásticas y sus autores están reflejados en este compendio. El pintor inicial fue Nicolás de la Escalera, quien vivió entre 1734 y 1804, a él pertenece la primera pintura en Cuba en la cual aparece la imagen de un hombre negro; mientras, el primer pintor importante fue Vicente Escobar, este nació negro y murió blanco, sí, porque por estar casado con blanca y ser Pintor de la Real Cámara, como lo fue Goya, su defunción se inscribió en el libro registro de los blancos. Nada, cosas de la época. Resultó también el primer pintor cubano alumno de la Academia de San Fernando, en Madrid.

Leyenda de amor, historia, arte, símbolo, todo encerrado en una estatuilla fundida en bronce, es nuestra conocida escultura La Giraldilla, realizada por Gerónimo Martín Pinzón y puesta en lo más alto del Castillo de la Real Fuerza entre 1630 y 1634. Hoy la original está en el Museo de la Ciudad de La Habana. La ubicada en el castillo es una réplica.

Aunque la fortaleza inicial –denominada La Fuerza– fue terminada el 12 de marzo de 1540 a unos 300 pies al oeste de donde existe la actual Fuerza, pudiera considerarse a la segunda como la primera fortaleza de La Habana. La otra no sirvió para nada, y en 1565 se utilizó para guardar el ganado.

El Castillo de la Real Fuerza fue terminado en 1577 bajo el gobierno de Francisco Carreño y la colaboración del constructor Francisco de Calona. Dos años más tarde se le concede el honor de ser saludado por todos los navíos que entraran al puerto.

Novedades citadinas

El 2 de febrero de 1806, el obispo Espada y Landa inauguraba el cementerio de La Habana en el barrio extramuros de San Lázaro, con la entrada principal por la calle Marina.

Todo parece indicar que el primer astronauta en La Habana fue el francés Eugenio Roberston, cuando el 19 de marzo de 1828, durante la inauguración de El Templete, voló con su globo aerostático; catorce meses más tarde, despegaba desde el Campo de Marte la norteamericana Virginia Morote, para convertirse en la primera mujer en realizar similar acción en la capital.

Pero aún faltaban los paracaidistas cuadrúpedos. El 30 de mayo de 1831 el primer astronauta ya de origen cubano, Domingo Blinó, lanzó desde su globo (además de flores y palomas) a dos animales en paracaídas, y según Álvaro de la Iglesia en su obra Tradiciones cubanas, fueron chivos.

La universidad, nombrada Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, se fundó inicialmente el 5 de enero de 1728 en el Convento de San Juan de Letrán y su rector fue fray Tomás Linares. Por Real Decreto del 24 de agosto de 1842 pasó a ser laica y a llamarse Real Universidad Literaria. Aquí ocurrió la primera huelga estudiantil universitaria de que se tiene noticia, entre enero y marzo de 1892, protagonizada por los alumnos de sexto año de Medicina.

También en este convento, pero por Obispo número 8, se inauguró el 10 de octubre de 1863 el Instituto de Segunda Enseñanza, bajo la dirección de Antonio Bachiller y Morales. Aquí estudió y fue miembro de los tribunales examinadores nuestro Héroe Nacional José Martí.

En lo alto del Castillo de la Real Fuerza, La Giraldilla forma parte de la memoria histórica y significa la vigilante espera de un amor que no volvió. (foto TRIPADVISOR)

En lo alto del Castillo de la Real Fuerza, La Giraldilla forma parte de la memoria histórica y significa la vigilante espera de un amor que no volvió. (foto TRIPADVISOR)

El primer incendio data del 25 de abril de 1802, en el barrio de Jesús María; dejó siete personas carbonizadas, más de ocho mil sin hogar, 200 casas destruidas y muchas otras en mal estado. Como consecuencia del siniestro se creó en el occidente del país el pueblo de Artemisa, donde se dieron tierras a los damnificados para construir sus casas. Otro fuego no menos desastroso ocurrió también en Jesús María el 11 de febrero de 1828.

No por gusto el 12 de diciembre de 1835 el capitán general Miguel Tacón ordenó la creación del primer cuerpo de bomberos, denominado Honrados Bomberos y Obreros, bajo el mando del coronel Ramón Pastor, integrado por cerca de 200 hombres agrupados en seis tercios, dos de blancos, dos de mestizos y dos de negros. Parejamente a esta institución municipal, se creaba el 26 de febrero de 1876 el Cuerpo de Bomberos del Comercio.

El ferrocarril cubano fue inaugurado el 19 de noviembre de 1837. Su impulsor fue Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva y representante de la sacarocracia cubana; y su mayor enemigo, el Capitán General Miguel Tacón.

Cuba se convertía así en el segundo país de América en tener ferrocarril y el séptimo en el mundo; se adelantaba a España en 11 años con una vía férrea, a pesar de las trabas que impuso Tacón. Esto constituyó la primera pugna pública entre la naciente burguesía criolla y la metrópoli.

El primer automóvil en rodar por las calles capitalinas, en diciembre de 1898, era conducido por el señor Luis Muñoz, y el accidente automovilístico del cual se tiene la memoria más antigua ocurrió aquí en 1906 en Monte y Ángeles, donde resultó muerto el señor Justo Fernández. Las mujeres pioneras en conducir motos fueron la actriz María de los Ángeles Santana y una muchacha nombrada Lourdes Treto, mientras la primera mujer chofer resultó la Macorina.

El parte meteorológico inicial cierra esta remembranza: se transmitió el 22 de agosto de 1922 por la emisora Dos Ele Ce.

Fuentes:

-Actas capitulares del Ayuntamiento de la Habana, Archivo del Museo, tres tomos 1939 194.

-Roig de Leuchsenring, Emilio, Historia de La Habana.

-Leal, Eusebio, La Habana, Ciudad antigua.

-De la Torre, José María, Lo que fuimos y lo que somos.

 

La Habana: Ciudad que maravilla (I)


Redacción Digital

 
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