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Publicado el 11 Diciembre, 2018 por Tania Chappi en En Cuba
 
 

TROVA TRADICIONAL

Trova: Alma con alas, que errante vas (I)

Si bien no ha muerto el interés por ese género y se realizan acciones para preservarlo, los espacios e incentivos son insuficientes. Escasea el relevo de sus exponentes actuales. BOHEMIA investigó el tema en Santiago de Cuba y Sancti Spíritus, puntales en el origen y desarrollo de un tesoro de la cultura nacional

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA y MARTHA VECINO ULLOA

Alma con alas, que errante vas

“En Sancti Spíritus existe un movimiento de tríos con mucha fuerza. Sin negarlo, otra cosa es el sostenimiento de la música triera propiamente espirituana, que se asienta sobre dos guitarras, una percusión y dos voces; la nacida hace 100 años”.

Así comentó Marco Antonio Calderón Echemendía, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia, incansable y apasionado defensor de la trova tradicional, a los periodistas de BOHEMIA presentes en el encuentro historiográfico Voces de la República. Desde el patio de la casona, sede de la Uneac, nos llegaban las voces del trío Miraflores, considerado por algunos musicólogos la agrupación de este tipo en activo más antigua del país. Interpretaban la emblemática Pensamiento.

Pensamiento,/ dile a Fragancia que yo la quiero,/ que no la puedo olvidar,/ que ella vive en mi alma./ Anda y dile así:/ dile que pienso en ella,/ aunque no piense en mí./ Anda, pensamiento mío,/ dile que yo la venero,/ dile que por ella muero./ Anda y dile así…

Coros y guitarras

Viajemos hasta aquel Sancti Spíritus de 1915, cuando Rafael Gómez Mayea, Teofilito, ponía letra a sus ansias de amores. Relatan que la canción nació el 19 de junio, día de jolgorio en la casa del hacendado Juan Ordaz, cuya hija Rosa María cumplía 16 años. Entre los invitados se encontraba el músico, entonces joven. Las muchachas adoptaron alias y quien deseara bailar un danzón con alguna de ellas, debía adivinar primero su seudónimo. El de la homenajeada fue Fragancia, y discretamente se lo hizo saber al galán; mientras una amiga de él eligió Pensamiento. Antes de terminar la fiesta, el trovador cantó, ante todos, su nueva composición.

Por entonces, en la calle San Justo, cobijado por tejados y rejas coloniales, funcionaba el club o sociedad La Yaya, fundado en el siglo anterior por el carpintero y músico Juan de la Cruz Echemendía, y sitio donde nacieran los coros de clave. En él se reunían los trovadores, daban a conocer sus obras. Decenios después los musicólogos e historiadores se encargarían de compendiar, valorar y conceptualizar lo que en aquel momento no parecía ir más allá del día a día en un pueblo de provincias.

Según José Ezequiel Cardoso Rodríguez, Lalito, voz prima y guitarra del Trío D’Gómez, y actual cronista de la trova espirituana, fue en La Yaya donde Teofilito, Miguel Companioni, Alfredo Varona, Manolo Gallo, Rafael Rodríguez, entre otros, completaron su formación musical. “En 1910 surge el primer trío de trova en la ciudad, conformado por Companioni, Luis Farías y Segismundo Acosta”.

La investigadora Eliene Fonseca Díaz, quien labora en el Departamento de Patrimonio perteneciente a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos en Sancti Spíritus, puntualiza: “Denominamos trova tradicional espirituana la compuesta aquí desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del XX”. Dentro del conjunto, además de Pensamiento, se hallan, por ejemplo: Si lograra olvidarte, Asidos de la mano (Teofilito); y Mujer perjura, Rosalba, Herminia (Companioni).

Cierto de la A a la Z

Quien indague en torno a la actualidad de esta manifestación musical en la ciudad del Yayabo encontrará aspectos positivos. Agrupaciones con diversos formatos, desde dúos hasta septetos, interpretan aquellas canciones. Incluso tres agrupaciones mantienen la concepción primigenia de esa variante trovadoresca; son los tríos D’Gómez, Miraflores y Colonial (aunque este cultiva a la par una trova un poco más moderna); están catalogadas como unidades artísticas emblemáticas y subvencionadas por el Centro de la Música. Es decir, reciben mensualmente un salario a cambio de actuar en instituciones culturales, educacionales y de salud pública, centros penitenciarios, eventos literarios…

Perviven el Encuentro de Tríos (ya va por la 32a edición) y el Festival de la Trova, surgido en marzo de 1970. Además, la Uneac ha creado en su sede espacios habituales donde se presentan los trovadores. Y en la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, los últimos jueves de cada mes son escuchados por personas de la tercera edad.

El Trío Miraflores ha conservado el formato típico de la trova tradicional espirituana. Su director (derecha), el bien recordado Manuel Nápoles Granado, Mantecao, falleció este año. JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

El Trío Miraflores ha conservado el formato típico de la trova tradicional espirituana. Su director (derecha), el bien recordado Manuel Nápoles Granado, Mantecao, falleció este año. JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Disímiles programas radiales y televisivos de la provincia trasmiten, aunque no con toda la amplitud y atractivo deseables, trova tradicional espirituana. El mencionado Departamento de Patrimonio investiga sobre ella y otras expresiones musicales de la región.

Este año se grabó el disco Serenata con nombre de mujer, de los tríos A su tiempo (espirituano) y Palabras (santaclareño), con canciones representativas del género. Quizás en la próxima Feria del Libro contemos con una recopilación de partituras, canciones y datos sobre el mundo trovadoresco espirituano, preparada por Lalito Cardoso y Domingo Ulloa; a cargo de Ediciones Luminaria y auspiciada por la Dirección Provincial de Cultura.

Sin embargo, al profundizar se observa un declive en relación con décadas atrás, que inquieta a intelectuales y artistas; también al público seguidor de esta manifestación musical, que no son pocos en el territorio.

Noches sin serenatas. Casa sin trovadores

Los espirituanos duermen. Caminamos cerca del Hostal del Rijo, sin perder la esperanza de toparnos con una de las tradiciones que caracterizaron a la ciudad. En vano. Ninguna enamorada aguarda tras los visillos el sonido de las guitarras; encontrar a alguien cantando a estas horas frente a una ventana es casi improbable.

Cien años atrás la serenata constituía un acontecimiento social, a veces cuidadosamente planificado. Y todavía a finales del siglo XX la voluntad de preservarla subsistía en algunos. Pero en la práctica, la trova tradicional ha perdido uno de sus espacios.

Dos grandes: Teofilito y Miguel Companioni. (escambray.cu)

Dos grandes: Teofilito y Miguel Companioni. (escambray.cu)

Ya en 2015 la prensa provincial advertía sobre otras circunstancias que ponían en peligro la buena salud de esta manifestación artística. En Disonancias entre cuerdas (reportaje publicado en Vitrales, suplemento cultural del rotativo Escambray, correspondiente a enero-abril), la colega Dayamis Sotolongo afirmaba: “A la trova espirituana hoy le faltan acordes”, debido a “espacios trovadorescos adulterados y otros en desuso; desatención institucional a los cantores; escasez de proyectos para fomentar el gusto por el género en los más jóvenes y de políticas culturales para mantener a salvo la tradición”.

Entrevistas realizadas por BOHEMIA refieren que las medidas tomadas al respecto son insuficientes y las mejoras distan de ser significativas. Una de las complejidades es que los problemas se han venido acumulando durante años y su solución depende no solo de las instancias culturales.

Juan Eduardo Bernal Echemendía, Juanelo, presidente de la Sociedad Cultural José Martí en la provincia y vicepresidente de la Uneac, investigador y escritor, opina: “Nuestra trova aún existe, sí, pero no como fue y debía ser. Hay dos afectados fundamentales: el artista y el pueblo. En medio de ambos está la esencia, la tradición, que se ha ido lastimando, perdiendo”.

La Casa de la Trova de Sancti Spíritus se inauguró en 1985, con el objetivo –ya olvidado– de ofrecer incluso actividades de carácter didáctico, formativo. Hoy se rige por el imperativo de la rentabili-dad económica. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

La Casa de la Trova de Sancti Spíritus se inauguró en 1985, con el objetivo –ya olvidado– de ofrecer incluso actividades de carácter didáctico, formativo. Hoy se rige por el imperativo de la rentabili-dad económica. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Reflejo de ese retroceso es el Festival de la Trova. De acuerdo con el testimonio de varios participantes, durante años una avalancha de músicos arribaba, convocatoria tras convocatoria, a la urbe; llegaron a pensar en volverlo internacional. Mas, al cabo de tres décadas, dichos encuentros no son ni la sombra de sus antecesores.

Directivos de la Uneac provincial, entre ellos Alfredo Castro Díaz, quien ha sido uno de los organizadores del Festival, nos aseguraron que el descenso en la calidad no se debe a los artistas, pues entre ellos abunda el talento, sino a falta de presupuesto para acoger invitados de otras provincias e incluso de los propios municipios espirituanos.

Fuera de tales citas, sobre todo corre peligro la supervivencia de los conjuntos que conservan la sonoridad y el formato más autóctonos. Mientras determinados tríos, algunos de jóvenes, hacen una trova en la línea de los mexicanos Los Panchos, con mayor aceptación entre quienes rigen las instalaciones gastronómicas y recreativas, los integrantes de los tríos D’Gómez, Miraflores y Colonial se hallan muy preocupados. Además de las seis actividades planificadas por Cultura al mes, ellos necesitan, desean, trabajar en otros lugares. Por una razón doble: el salario que reciben es exiguo y, al mismo tiempo, no se resignan a que su música quede relegada.

Lamentablemente, en la mayoría de los establecimientos han dejado de ser bien recibidos. Reinaldo Méndez Ginart, Machi, director y guitarra prima del Trío Colonial, asevera: “Los empleadores habituales (Comercio y Gastronomía) a regañadientes contratan alguna que otra agrupación”. Para evitarse gastos, tanto ellos como los restaurantes particulares o arrendados tienden a ofrecer piezas grabadas, o se arriesgan a aceptar aficionados.

Aunque, debido al reclamo de la Dirección de Cultura, “se han abierto tímidamente las puertas de algunos lugares”, no desaparece el peligro de que vuelvan a cerrarse, como ha sucedido con anterioridad. Esto provoca que muchos buenos músicos hayan preferido géneros con mejores perspectivas, atestigua Alí Omar Toledo, un treintañero incorporado no hace mucho al Trío D’Gómez.

En la Escuela Elemental de Música Ernesto Lecuona, la peña mensual Senderos propicia el encuentro entre trovadores y estudiantes, pero se trata de una iniciativa aislada. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En la Escuela Elemental de Música Ernesto Lecuona, la peña mensual Senderos propicia el encuentro entre trovadores y estudiantes, pero se trata de una iniciativa aislada. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

¿Dónde escuchar entonces, de manera habitual, trova tradicional espirituana? En más de una ocasión esta periodista recorrió el bulevar de Sancti Spíritus, haciendo tal pregunta a jóvenes, mujeres, ancianos. Citaron espacios radiales y televisivos, pero la mayoría no recordó un lugar donde se presentara en vivo. Los escasos conocedores señalaron la Uneac y –a veces, entre signos de interrogación– la Casa de la Trova.

Hacia allá nos encaminamos. Junto al portón abierto, una tablilla mostraba el programa: buen son, a la deliciosa manera espirituana, pero nada de trovadores. Que se trataba de una constante, lo corroboran Lalito, Juanelo, Marco Antonio Calderón y otros entrevistados. “Ese lugar ha perdido su esencia, los trovadores no son convocados, o se sienten excluidos porque la forma en que se desarrollan las cosas ahí no tiene que ver con un diseño cultural: se vende ron, cerveza, las personas gritan…”, agrega el segundo.

Asombra que, como un moderno Poncio Pilatos, en entrevista concedida a Vitrales en 2015, Noel Cisneros García, director de la Casa de la Trova por la parte de Artex, alegara que si esa entidad no contaba con espacios dedicados a la canción tradicional se debía exclusivamente a los propios artistas, quienes no presentaban un proyecto consistente, el cual pudiera implementarse en el horario diurno.

Con estos truenos, más la inexistencia de cursos que preparen técnica y metodológicamente a los posibles interesados en cultivar el género, los integrantes de los tríos emblemáticos –casi en su totalidad personas que peinan canas– miran a su alrededor sin hallar la seguridad de un relevo. “El movimiento trovadoresco joven en Sancti Spíritus está bastante deprimido”, ha reconocido Gustavo Ramos, director de la Casa del Joven Creador en el momento de sus declaraciones a la prensa local.

Luz corta vs. luz larga

Bien claro tiene Rolando Lasval Hernández, director de Cultura provincial, que para mantener viva cualquier tradición se requiere de “una programación habitual, la caracterización de espacios en los cuales las personas puedan participar a lo largo del año y se vaya formando un público”.

Marco Antonio Calderón Echemendía, presidente de la Uneac, y Rolando Lasval Hernández, director de Cultura, insisten en defender el patrimonio musical espirituano. (Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Marco Antonio Calderón Echemendía, presidente de la Uneac, y Rolando Lasval Hernández, director de Cultura, insisten en defender el patrimonio musical espirituano. (Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Otra contribución es asociarla a actos y eventos. Cultura vela por que no haya “una actividad oficial en Sancti Spíritus donde esas canciones no primen, o que no estén el coro de clave y los tríos emblemáticos”, enfatiza. A la par, “se están haciendo análisis para que la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos haga un trabajo más eficiente”.

Y no cesan las negociaciones con Comercio, la Gastronomía y el Turismo, para insertar en sus instalaciones a los trovadores. “Muchos de los servicios gastronómicos y recreativos han pasado a nuevas formas de gestión. Hemos tenido que explicar a sus responsables la importancia de ofrecer un valor agregado, aparte de la comida, y no verlo como un gasto. Cada vez que hay una administración nueva, piensa en quitar a los músicos y debemos insistir”.

También la Dirección a su cargo busca alternativas para mejorar el Festival de la Trova. Con ese propósito ha sostenido conversaciones con Eduardo Sosa, que es el alma del Pepe Sánchez, que se realiza en Santiago de Cuba.

BOHEMIA quisiera sumar otro enfoque. Si Sancti Spíritus pretende diversificar su economía y alcanzar la prosperidad económica (cual defienden los Lineamientos para la actualización del modelo cubano), su éxito como enclave turístico pasa por conservar y mostrar lo autóctono. Es uno de sus tesoros, clave para atraer hacia el Yayabo a los forasteros.

Por consiguiente, la trova tradicional no es un complemento ni garantizar su esplendor es tarea de segundo orden. Todo lo contrario. Así debieran comprenderlo las instituciones culturales, los gerentes y dueños de sitios gastronómicos y recreativos, el Ministerio del Turismo y su delegación provincial, y otras autoridades. Solo una estrategia bien trazada y una acción conjunta podrán preservar como un organismo vivo –no solo patrimonio atesorado en grabaciones o actividades de ocasión– esta joya de la música cubana.

¿Un murmullo que se apaga? (II)
Paso a los trovadores (III)


Tania Chappi

 
Tania Chappi