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Publicado el 3 Abril, 2020 por Lilian Knight Álvarez en En Cuba
 
 

JUVENTUD

Hijos de este tiempo

Moldeados por el contexto y los cambios económico-sociales, los jóvenes de hoy reconfiguran sus aspiraciones y necesidades. Sin ser ni menos mal, ni menos bien que los de ayer, buscan sustentar su proyecto personal y mejorar con su actuar al país. Sobre sus valores, demandas e incertidumbres y cómo insertan sus sueños en la nueva y cambiante realidad cubana, indaga BOHEMIA
Hijos de este tiempo.

Foto: CUBAHORA

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ y ROSAINNE SUÁREZ MORENO

Un niño juega, imita a su padre, y sin ver el peligro arrastra un tranchete que termina lacerándole el ojo derecho e inflamándole también el izquierdo. Las inquietudes del pequeño Luis Braille, más que garantizarle un futuro en la talabartería, solo le legaron una ceguera irreversible, supuestamente destinada a limitarlo por el resto de sus días.

Sin embargo, Braille llegó más allá de lo que alguien, incluso con buena visión, pudiera avizorar. Obtuvo una beca para la continuidad de estudios, y también a sus 16 años diseñó un sistema de lectura-escritura para la comunidad ciega, válido hasta nuestros días.

El cambio que el joven francés fomentó no tuvo aceptación inmediata, de modo que su combinación de puntos se mantuvo en la clandestinidad hasta que 20 años después logró derrocar el dogmatismo de la enseñanza para invidentes, ya casi cuando su autor era consumido por la tuberculosis.

Jóvenes como Braille existen en la historia universal y de Cuba, esos que ven en la realidad un caldo de cultivo para el mejoramiento humano y la trasgresión de los límites.

Pareciera que la experiencia acumulada de hoy considerara esa juventud extinta, un hito del pasado; que de las nuevas generaciones solo emergen destellos de grandeza y que por el contrario, les falta compromiso, deseos de hacer y mejorar el país.

Lo cierto es que, la pubertad de estos días, como la de siempre, no se conforma per se, sino que es el resultado de su contexto y aprendizaje paulatino. Entonces, quizás la clave está en entender las motivaciones  que mueven a este grupo tan diverso como la propia Cuba.

“No ha sido fácil”     

Hijos dfe su tiempo.

El número de jóvenes que opta por llevar a la par los estudios universitarios y trabajos de medio tiempo va en incremento. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

No, indiscutiblemente el camino de Carlos no ha seguido un línea recta; más bien se construye de un sinnúmero de condicionantes y decisiones que lo han hecho angosto pero sólido. Carlos, cual canción de Pablo Milanés, intentó lo que quisieron ser sus padres y por eso estudió en el Preuniversitario Hermanos Martínez Tamayo del Ministerio del Interior (Minint).

Pero, “estando allí mis intereses cambiaron y me fui inclinando por asignaturas como la Matemática o la Física”. Dado el momento, optó por la carrera de Telecomunicaciones en la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae), mas ser cadete insertado tampoco estaba en sus planes.

El giro en su vocación y el rechazo a su solicitud de baja del Minint, luego de terminar el primer año, lo llevaron a tomar una medida quizás un tanto drástica, pero que en definitiva lo acercó más a lo que quería:

“Repetí dos veces el segundo año de la carrera para que me otorgaran la salida por insuficiencia docente. Pasé otros 10 meses de servicio militar y una vez concluido ese período me incorporé a la carrera nuevamente, esta vez por la vía civil”.

Pero Telecomunicaciones, al decir de Carlos, requería demasiado esfuerzo y estudio, así que decidió cambiar para Ingeniería Industrial en la modalidad de curso para trabajadores.

Hoy, con solo 25 años tiene un currículo laboral casi de jubilación, que incluye trabajos como chofer de embajada, vendedor y socio en un agromercado y taxista. Confiesa que le resulta complejo estudiar y trabajar al mismo tiempo, pues son muchos los compromisos, pero las ganas de ser profesional le impulsan a poner el máximo de empeño en la escuela.

Carlos ocasionalmente también viaja y trae algunas “cositas” para vender; y en un futuro quisiera obtener una maestría o postgrado en otro país y realizar sus expectativas laborales en otras tierras.

Esta es una de las tendencias que creció entre los jóvenes cubanos como resultado de la crisis económica iniciada en los años 90 y que está vinculada con el poco valor del salario en la sociedad, el limitado desarrollo tecnológico y la subutilización de fuerza de trabajo calificada.

Hijos de su tiempo.

Tener hijos en la Cuba actual supone un reto mayor para los jóvenes cuando no se cuentan con las condiciones idóneas. (Foto: ANARAY LORENZO).

Estudios como el realizado por Abel Ponce Delgado, del Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, aseguran que Cuba es el país con uno de los porcentajes más altos de profesionales y directivos que, por lo general, migran hacia otras naciones con menos de 35 años.

El tema también fue valorado en un análisis más reciente por Laura González Bueno en su tesis de diploma en Psicología en la Universidad de La Habana. En este pudo determinar que la aspiración de viajar es la tercera más recurrente entre estudiantes de preuniversitarios de la capital.

Entonces, ¿cuáles son hoy los dos primeros anhelos de esos estudiantes? Las respuestas se dividen entre tradición y modernidad: unos ansían ir a la universidad, mientras otros prefieren hacerlo a la par de un trabajo no estatal.

En este último caso se encuentra Frank Enrique, quien cursa el 5to año de Licenciatura en Química, en la Universidad de La Habana. Oriundo de Artemisa, Frank encontró en el trabajo por cuenta propia un medio para la supervivencia propia y de su familia, pues convive con la abuela, la hermana, la sobrina y su madre, quien representa el principal sustento de la casa.

En esas condiciones, se vio prácticamente obligado, desde inicios de su vida estudiantil, a dividir su tiempo entre clases y trabajo, porque parafraseando ese spot de la televisión: “la universidad es gratis, pero cuesta”.

Frank trabaja los fines de semana, las tardes en que termina temprano y en las vacaciones. Ha hecho de cocinero, mandadero y hasta de modelo para fotografías. Sabe que aunque su sueño siempre ha sido el título universitario, probablemente una vez graduado, deberá seguir trabajando en el sector cuentapropista para suplir sus necesidades y las de su familia. Incluso, como Carlos, también ha valorado la opción de beca y trabajo en otro país. Solo quisiera que el esfuerzo y los conocimientos acumulados no terminen en una gaveta o colgados de la pared.

Emerger desde adentro

Hijos de su tiempo.

El deseo de viajar, tanto para residir en el extranjero como obtener becas y trabajos temporales, sigue siendo una de las principales aspiraciones de algunos jóvenes cubanos. (Foto: LA RAZÓN BOLIVIA).

 ¿Por qué no quedarnos en Cuba? ¿Quizás pudiéramos dar algún viaje de vez en vez? Esas ideas resuenan en la mente del joven matrimonio de Frank y Melissa; ideas que se empeñan en despejar, sobre todo porque mucho se ha gastado —en dinero y energía—, tratando de lograr una reunificación familiar.

Pero en la Isla aires de emprendimiento se vuelven moda, de la mano de un creciente segmento privado que hoy agrupa alrededor de un 35 por ciento de los jóvenes, según un artículo publicado en la revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, editada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, de la Universidad de La Habana.

En números, tablas y anuarios de la Oficina Nacional de Estadística queda evidenciada la disminución de los jóvenes que antes no trabajaban (el 55 por ciento del universo juvenil entre 15 y 34 años en 2018), incluso de esos que laboraban al margen de la ley, y ahora encuentran cierta satisfacción a sus necesidades económicas de un modo regular.

Entretanto, Melissa y Frank continúan cada uno con su pequeña empresa de reparaciones constructivas y de refrigeración, montaje y clima, respectivamente. Su trabajo arduo provoca, sí, beneficios constantes y crecientes en el plano individual, pero también a nivel de país, en el que las nuevas formas de gestión representan un mecanismo dinamizador de la economía.

“En Cuba existe aún mucha demanda insatisfecha en diferentes sectores, lo cual crea oportunidades de desarrollo, innovación e inversión. Si además añadimos que los resultados dependen en gran medida de tu esfuerzo, se entiende por qué las medidas tomadas en el país desde 2010 resultaron un gran estímulo”, opina Melissa.

Este matrimonio se une —salvando distancias— a otros jóvenes emprendedores cubanos en planos más o menos reconocidos como Elio Héctor López, “el transportador” y creador del paquete semanal, una alternativa offline que lleva, mediante unidades flash, la más diversa información a hogares “desconectados”. O Hiram Centelles quien dio a luz a uno de los sitios de clasificados más visitados por cubanos. O Daguito Valdés, un youtuber (personas que utilizan You Tube para presentar contenidos) que mantiene uno de los canales de fútbol más visitados y comentados en el país. O Pablo Ernesto Miró, autor de la aplicación del transporte en la capital Habanatrans.

Lo que es común a todos es la intención de suplir una necesidad hasta ahora insatisfecha en la población, y de construir un proyecto desde Cuba y para Cuba.

“Con hijo incluido”   

Hijos de su tiempo.

Las mujeres son, en su mayoría, las principales responsables del hogar, hijos y familiares, viéndose obligadas a interrumpir sus estudios o dejar sus trabajos para atenderlos a tiempo completo. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Gisselle tiene 34 años, aunque parece de menos. En ella no hizo mucho estrago la doble o triple jornada de trabajo que tuvo por ser mujer, madre y trabajadora, ni la lucha incansable ante estereotipos machistas asociados a una profesión, que la alejaron varias veces de su libertad para escoger.

Debe ser por su carácter afable y porque, sin importar las vueltas de la vida, su empeño la ha colocado justo donde debiera estar:

“Al terminar la secundaria quería optar por un técnico de nivel medio para salir automáticamente con una especialidad y el título de bachiller, que en aquel momento incluían las especialidades técnicas. Lo que más deseaba era estudiar mecánica, pero al final me decanté por informática para complacer a la familia, que no quería que la chiquita de casa estudiara una carrera ‘de hombres’”.

Gisselle se graduó y fue ubicada en el Centro Especializado de Ingeniería en Sistemas de la Cujae. Luego de transitar por varios departamentos de la institución, el destino o la casualidad puso ante sus manos un curso de Operadores de Grupos Electrógenos para trabajar en la Central Eléctrica frente a la Cujae.

“Era casi como un técnico en Mecánica Naval”, dice Gisselle, quien se aferró a esta oportunidad. Fue una de las 20 mujeres egresadas del curso, una de las cinco que decidió ejercer la profesión sin miedo a la grasa, a la tecnología cambiante o al poco sexappeal del overol y las botas.

Se mantuvo durante mucho tiempo como operadora, sobre todo porque en un mundo predominantemente varonil, no se concebía a una mujer como líder, hasta que la nombraron jefa de brigada.

Pero una vez más la vida la ponía ante una disyuntiva, en esta ocasión la haría escoger entre una misión internacionalista y la oportunidad de ser madre:

“Fue más fuerte el deseo de ser mamá. Antes había sufrido dos embarazos ectópicos, en el primero de ellos me extirparon la trompa derecha. No iba a arriesgarme a posponerlo por cinco años más cuando ya tenía 29”, confiesa Gisselle sin resentimientos ni arrepentimientos.

Sus avatares no cesaron, y con un niño alérgico y solo una abuela de 80 años para cuidarlo, Giselle decidió dejar de trabajar. Sin embargo, espera poder terminar algún día su homologación en Mecánica Naval, y ser, por qué no, la oficial al mando de algún barco.

Hijos de su tiempo.

Las dinámicas domésticas y los estereotipos determinan que sean pocas las mujeres vinculadas a las tareas agrícolas. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

La falta de servicios de cuidado y apoyo al hogar en el país es la principal limitante de la plena inserción social y laboral de la mujer. La no incorporación al trabajo por las dinámicas domésticas determina el mayor por ciento dentro de la población económicamente no activa de las jóvenes, fundamentalmente en entornos rurales como expresa un artículo de especialistas del Ministerio de Economía y Planificación, publicado en otro número de la revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina.

Inconvenientes relacionados con el embarazo adolescente y el matrimonio precoz abundan más en los territorios orientales. Bien lo sabe Andrés. Tuvo a su niña a los 16 años, cuando todavía estudiaba el técnico en veterinaria allá en Niquero, en la provincia de Granma.

“Para mí fue toda una sorpresa, en ese momento mi mamá prácticamente me mantenía, aunque ayudaba en las tierras destinadas al autoconsumo que tenía la familia. No me sentía cómodo ni preparado, pero mi mujer de entonces era mayor que yo y no tenía hijos así que la tuvimos”.

Cuatro años después repitieron la misma dosis y llegó el varón. La unión —consensual, como la mayoría de los jóvenes cubanos de hoy— aunque no duró, trastocó un poco los modos de hacer de Andrés, quien sin pensarlo mucho tuvo que ponerse a trabajar en cualquier cosa por tal de mantener a los niños.

El granmense, además, fue movilizado a Mayabeque durante el servicio militar, pero nunca pensó quedarse: “Qué va, me gusta esto acá (Niquero). Es verdad que económicamente el occidente le da dos vueltas a esto, pero ya tenía a los niños y la familia, y yo no sirvo para estar lejos de ellos”.

Andrés, que también tiene parientes en La Habana, siempre viene “de visita y vuelvo rápido”, algo que no solo rompe el cliché, sino que también va contra las cifras que evidencian el despoblamiento de las zonas rurales (solo 26 por ciento de la juventud cubana reside en estas) producto de la constante migración hacia las ciudades protagonizada en su mayoría por jóvenes.

Es por eso que hoy, los menores de 30 años solo representan 21.5 por ciento de los habitantes del campo, según la investigadora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas Yohanka Valdés Jiménez.

Hijos de su tiempo.

El país debe encontrar fórmulas para atraer a la juventud hacia el sector estatal (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Afortunadamente para Andrés, el poblado de Montero también le permitió su realización económica y profesional, pues trabaja en una cochiquera, donde atiende todo lo relacionado con la salud, alimentación y reproducción de los animales y fue propuesto, además, para empezar la licenciatura en Medicina Veterinaria.

Por su parte, Claudia tiene la mira puesta en una misión internacionalista que, además, le ayudará a satisfacer sus necesidades. Es de Holguín pero reside en Matanzas, y se desempeña como estomatóloga en el municipio de Unión de Reyes.

En tercer año de su carrera empezó a vivir con su novio y al  siguiente quedó embarazada. Sin embargo, decidieron no tenerlo. “Imagínate debía terminar la carrera, vivíamos alquilados porque no tenía condiciones en casa ni en la de mi suegros, y la economía no era estable para traer al mundo un bebé”.

A Claudia le apasiona su profesión, pero considera que los ingresos no les son suficientes. Por eso, después de graduada, empezó a arreglar uñas, hacer queratinas y cualquier otro trabajito de “belleza” que apareciera, en su tiempo libre. Aspira a tener su propio salón de belleza o tienda de ropas.

Claudia es una de las tantas jóvenes que han pospuesto su maternidad, en aras de alcanzar antes una independencia. La realidad del país expuesta en el último censo de población indica que solo poco más del 10 por ciento de las familias está encabezada por jóvenes. La mayor parte de los menores de 30 años conviven en hogares extendidos o compuestos.

Tribus de nuevo milenio     

Hijos de su tiempo.

La mayor parte de los jóvenes cubanos se siente identificada con sus raíces y está orgullosa de ellas según refiere la Encuesta Nacional sobre Adolescencia. (Foto: CANAL CARIBE)

‘Millennials’ y ‘centennials’ arman un buen mejunje en el panorama juvenil de estos días, y como nunca antes, dos generaciones continuas habían sido tan diferentes.

Independientemente de lo que definen o enuncian los estudios sociológicos internacionales, las diferencias entre los nacidos en Cuba entre el 80 y la primera mitad de los 90 (milénicos o generación Y), y los niños del último quinquenio del siglo XX e inicios del XXI (centénicos o generación Z) están determinadas por el impacto en su desarrollo del llamado Período Especial y por el acceso a las nuevas tecnologías y la globalización cultural.

Este aspecto final determina la aparición de grupos o ‘tribus’, sobre todo adolescentes, entre los que destacan los Kpopers (amantes del pop coreano), los Otakus (amantes del manga y el anime japonés), los Frikis (amantes del rock) y los Durakos (seguidores del trap y reggaetón más moderno).

Estos últimos, quizás los más transgresores, presumen sus nasobucos (previos al coronavirus), sus tenis marca Fila y su copiosa presencia en redes sociales con caracteres que combinan tipografías rusa, vietnamita, latina o griega en frases alusivas a la inocencia infantil.

Pero, como el contexto los cría y la Internet los junta, poco a poco los espacios de reunión virtual se tornaron reales. Así, estos ‘durakitos’ empezaron a aglutinarse en el Prado, la Tropical y la Ciudad Deportiva o en sesiones de foto en El Morro, céntricas calles. y hasta en el cementerio.

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Los jóvenes encuentran en Internet un espacio idóneo para comunicarse y compartir gustos, experiencias e intereses, que luego se hacen extensivos hacia el mundo offline. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Pese a esto, lo que más preocupa o irrita a las generaciones anteriores es que los integrantes de este grupo son generalmente banales en su comportamiento, consumistas presumidos y por ende exclusivos; reproductores acríticos de patrones de violencia e irrespeto.

Pero, ¿son estos fenómenos exclusivamente durakos? Si recordamos y hacemos revisión en el tiempo vemos que también fueron considerados así los hippies, roqueros, raperos, reguetoneros…Quizás lo mejor sea ofrecerles a estos jóvenes  mejores referentes de forma atractiva a sus gustos y dotarlos de herramientas para defender su individualidad, dentro de la uniformidad.

Por eso, la dirección de la Unión de Jóvenes Comunistas trabaja y sigue bien de cerca estos teams y les ofrece espacios para su interacción de forma sana y segura, para el bien de ellos y del resto de las generaciones alérgicas a sus altoparlantes.

Pese a las particularidades que emergen al interior de cada edad, varios aspectos tiene en común la juventud de hoy:

La investigadora Yohanka Valdés Jiménez explica que producto al contexto político, económico y social cambiante y la acumulación de necesidades materiales, los nuevos jóvenes se enfocan en objetivos próximos en el tiempo y en la búsqueda de mayores ingresos.

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En 2018 el 55 por ciento de la población juvenil estaba inactiva en cuestiones laborales. (Foto: ALAMY STOCK PHOTO).

En el aspecto sexual y reproductivo, agrega que existe una tendencia a un inicio temprano en las relaciones sexuales, que provoca también altas tasas de interrupciones de embarazo en mujeres menores de 20 años.

Otras investigaciones apuntan a una poca participación en espacios comunitarios tradicionales (reuniones en consejos populares) de las más nuevas generaciones. Mientras, los resultados de la Encuesta Nacional de la Adolescencia, presentados en Cubadebate, alertan sobre una significativa parte de la muestra (31,75 por ciento) que no encuentra importante la actividad del estudio.

Sin embargo, esta misma investigación manifestó que la mayoría de nuestros adolescentes siente orgullo de ser cubano. Sobre esta base, el proyecto nacional debe reconocer que su futuro descansa fundamentalmente sobre hombros jóvenes y que de la integración e identificación de estos depende el mejoramiento social.

Y la contribución de la juventud a este proceso no falta, no se esconde ni se hace esperar. Ejemplo de ello son los más de  28 000 estudiantes de las facultades de Ciencias Médicas que se han sumado a la pesquisa activa para identificar síntomas gripales en la población y, con ello, posibles casos de la COVID-19, según anunció Jorge González Pérez, director de Docencia en el Ministerio de Salud Pública.

Los alumnos de Medicina, génesis del movimiento humanista del personal de salud de la Isla, comenzaron los levantamientos desde el pasado 17 de marzo, luego de recibir una capacitación sobre la pandemia, el proceder ante esta, su prevención y la identificación temprana de sospechosos.

Hijos de su tiempo.

El sector no estatal en Cuba agrupa hoy a un 35 por ciento de los jóvenes. (Foto: ANARAY LORENZO).

Igualmente, los trabajadores del sector del turismo que se desempeñan como guías, choferes, hoteleros, gastronómicos, los que también laboran en frontera…, ostentan un alto grado de altruismo y profesionalidad, pues pese a estar entre las personas más vulnerables ante posibles contagios, trasmiten a sus clientes la serenidad y la información oportuna, además de apoyar todo el regreso de los viajeros a su país de residencia, al momento de la suspensión de los vuelos turísticos en Cuba.

Atraer a la nueva generación hacia el sector estatal –donde se acumulan los principales medios de producción–, apoyar las iniciativas privadas como mecanismos descentralizadores y dinamizadores de la economía, dotar al país de seguridad jurídica para nuevos inversores, generar una cultura de debate respetuoso e incluyente, y fomentar el surgimiento de organizaciones juveniles con dinámicas horizontales que ahonden en las problemáticas de este grupo etario son tareas que le urge al país y a la propia juventud.

Por ahora se ha aplazado el XI Congreso de la UJC debido a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, cuando se realice, la agrupación deberá replantearse cómo salir de su excesiva institucionalización, cómo lograr mayor representatividad del universo juvenil, cómo transformar sus procesos de consulta y formación de cuadros y abandonar el reunionismo improductivo.

Hoy más que nunca ser joven revolucionario y de izquierda significa luchar por que la prosperidad, el respeto y la justicia social sean rasgos distintivos de Cuba.

Hijos de su tiempo.

Los datos arrojados por el último censo de población y vivienda exponen que en la Isla poco más de 10 por ciento de las familias están encabezadas por jóvenes. (Foto: RADIO REBELDE).


Lilian Knight Álvarez

 
Lilian Knight Álvarez