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Publicado el 30 Abril, 2020 por Marieta Cabrera en En Cuba
 
 

COVID-19

Prever la jugada del enemigo (II)

Entre tantas interrogantes que despierta el nuevo coronavirus, la doctora Vivian Kourí comparte algunas de las pistas que guían hoy a los científicos.
Prever la jugada del enemigo.

Foto: YASSET LLERENA ALFONSO

Por MARIETA CABRERA, MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ, LISET GARCÍA, PASTOR BATISTA y TONI PRADAS

Ya avanzada la tarde, la doctora Vivian Kourí Cardellá recibe en su oficina a los reporteros de BOHEMIA, enfundados en sus mascarillas casi hasta las pestañas.

La subdirectora primera del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), acostumbrada a lidiar con los virus en el laboratorio –una pasión que cultivó de la mano de su padre, el profesor Gustavo Kourí, director fundador del centro-   recuerda que este instituto fue creado en 1993 por Fidel como un centro no solo para Cuba sino para la humanidad, y ha estado siempre en el primer escalón para encarar las diversas epidemias que han afectado al país.

“Mi padre decía que el IPK era el Ministerio del Interior de la salud pública porque el enfrentamiento a todas las situaciones de guerra biológica nos corresponde; de hecho, él siempre estuvo involucrado en las epidemias de dengue, cólera y otras”.

Ahora, el nuevo coronavirus que se ha dispersado en un santiamén por el planeta es la causa de sus desvelos. “Todavía no se conoce por qué es más contagioso que otros”, afirma la experta y agrega que en la familia Coronaviridae, a la cual pertenece el Sars-CoV-2, los que afectan a los humanos en general son los alfa coronavirus y beta coronavirus.

“Hay cuatro –estudiados durante años– que producen enfermedades endémicas muy contagiosas, pero provocan resfriado común. Los otros coronavirus más conocidos por la gravedad que ocasionan son el SARS, que originó el síndrome respiratorio agudo severo en 2002-2003, en China, y el MERS, el síndrome respiratorio severo del Oriente Medio, en 2012. Ambos producían una mortalidad mucho más elevada (10-35%) pero requerían un contacto cercano con la persona para que existiera transmisión, por eso no se diseminaron tanto.

“El virus que afecta hoy al mundo es nuevo, se parece al SARS en cuanto a su genoma, pero la transmisibilidad es mucho mayor. Se dice que una persona lo transmite a tres o cuatro individuos, en tanto la letalidad es menor, sin ser tan baja como la del coronavirus endémico habitual. Es decir, se comporta como un intermedio entre este y los que ya mencioné.

“Lo que sí es evidente es que se excreta en saliva, tracto respiratorio, nasofaringe, y se ha observado también en heces fecales, en orina y, en casos graves, en sangre. Que pueda durar en superficies varios días también lo hace más contagioso”.

Refiere la doctora que los virus de influenza producen neumonía y muertes también, aunque no la mortalidad ocasionada por el Sars-CoV-2. “Hay muchas cosas de este nuevo coronavirus que no se pueden explicar, porque no se conocen. Al parecer, el sistema inmune, tratando de eliminar la inflamación producida por una infección del aparato respiratorio, provoca fibrosis pulmonar, o sea un daño en el pulmón que es parte del proceso de cicatrización que ocurre en este caso de forma anormal, exagerada”.

Prever la jugada del enemigo.

El nuevo coronavirus se parece al SARS en cuanto a su genoma, pero la transmisibilidad es mucho mayor (foto: WORLD HEALTH ORGANIZATION-GETTY).

En medio de tantas interrogantes, investigadores de diversos países siguen al pie de la letra el comportamiento de este enemigo microscópico para prever sus pasos. Comenta la doctora Vivian Kourí que se estudian marcadores, ya sea clínicos o del virus, que puedan indicar severidad de la infección para poder pronosticar qué paciente va a evolucionar a un cuadro grave. “Se ha visto enfermos que fallecieron o agravaron luego de estar casi asintomáticos; algo tiene que estar ocurriendo a nivel celular y del virus que lleve a esa condición”.

A la par, continúa, se realizan estudios relacionados con la epidemiología molecular para determinar el origen del virus (si procede directo de murciélago o si pasó por otro hospedero intermediario antes de llegar al hombre), y después en humanos las mutaciones ocurridas al transitar por diferentes localizaciones geográficas. “El objetivo de esto último es tratar de asociar después estas variaciones de mayor virulencia, con determinado grupo de riesgo, edad de los pacientes. Es decir, empezar a relacionar los datos del virus con los epidemiológicos”.

Los países más desarrollados están trabajando en vacunas, y algunos aseguran tener ya un posible candidato vacunal.

“Pero lograrla requiere tiempo, porque hay que cumplir determinadas etapas, aunque si todo sale bien esas fases se pueden acelerar un poco”, considera la doctora Kourí, y concluye que la ciencia cubana también perfila sus propias líneas de investigación en torno a estos temas para, en medio de la desgracia que significa esta pandemia, contribuir a la salud de los habitantes de esta Isla y de otras partes del mundo.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera