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Publicado el 1 Mayo, 2020 por Marieta Cabrera en En Cuba
 
 

“Ni pesimistas, ni con espejuelos oscuros” (V final)

Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, asegura que el país trabaja para no recibir, como ha ocurrido en otras naciones, el gran impacto negativo del nuevo coronavirus 
Una pelea cubana contra el coronavirus (III final).

Foto: LEYVA BENÍTEZ

Por MARIETA CABRERA, MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ, LISET GARCÍA, PASTOR BATISTA y TONI PRADAS

El doctor Francisco Durán García tiene una serenidad inusual en estos días, como la de un herrero que sostiene con su tenaza el hierro al rojo vivo. Será porque antes ha martillado con su maza sobre otras epidemias, como aquella del enigmático dengue en 1981, o la de cólera padecida durante varios años de la década de 2000 y que con mucho tesón fue eliminada en Cuba.

“Pero no tienen nada que ver con la actual pandemia”, compara el actual director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, y confiesa no creer que haya existido en los últimos dos siglos una pandemia con las características que tiene la actual.

“El problema es el corto tiempo entre su comienzo, su conocimiento y su identificación”, resume y, aun así, como mariscal confiado más en su estrategia que en su artillería, no transmite un átomo de pánico ante los curiosos periodistas de BOHEMIA.

“Nosotros tenemos desde el mes de enero un plan de prevención y control de la COVID-19. Una cosa era entonces y otra es hoy, porque las medidas se van incrementando o reforzando en dependencia de la evolución de la enfermedad”, precisa el experto. “Lo importante es que en cada momento que se van aplicando nuevas medidas, se le va informando a la población”.

-¿Cuál es el algoritmo diagnóstico que se sigue en Cuba?

-A una persona con una sintomatología determinada, que tiene un riesgo epidemiológico determinado (viene de un país con transmisión, o ha estado en contacto con personas que proceden de un lugar con transmisión, o trabajan atendiendo a personas con esas características), se le descartan los 17 virus respiratorios habituales, y entonces se le manda la prueba específica de la COVID-19.

“Esta prueba se hace en el hospital a personas ingresadas que tienen un cuadro clínico determinado y un elemento epidemiológico de mucho valor, que hacen pensar que pueda tener la COVID-19.

“Ese algoritmo diagnóstico era solo en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). Después se hizo un entrenamiento a especialistas de otros laboratorios y desde entonces se realiza el diagnóstico en el de Santiago de Cuba, que atiende la región oriental; el de Villa Clara, la central; y el IPK, el occidente.

“También tenemos un algoritmo de la conducta ante un caso: no es lo mismo una persona que tiene una sintomatología, que ha tenido un riesgo fuerte… Fíjense que algunos de los pacientes que se han confirmado no han salido al exterior, pero han tenido contacto con personas con mucho riesgo. Un grupo se mantiene ingresado con una categoría: sospechoso de sintomatología respiratoria y elemento epidemiológico de mucho riesgo.

Una pelea cubana contra el coronavirus (III final).

En todas las provincias se habilitaron centros de aislamiento para recibir a las personas con riesgo de haber contraído la enfermedad, a fin de someterlas a una vigilancia durante 14 días (Foto: AGUSTÍN BORREGO).

“Otros se mantienen ingresados porque han tenido contactos con enfermos. Se les ingresa y se ve si tienen síntomas. Así tenemos a cientos de personas que se han sometido a una vigilancia durante 14 días. Por ejemplo, los choferes que trasladaron a los viajeros y a la tripulación del crucero británico MS Braemar, del puerto de Mariel hacia el aeropuerto internacional José Martí, quienes se pusieron bajo vigilancia a pesar de haberse protegido con nasobuco, guantes, gorro, para que no corrieran ningún riesgo”.

-¿Cuánto personal de la salud se ha capacitado?

-En febrero se capacitaron en el plan, en la conducta terapéutica, especialistas (epidemiólogos, intensivistas clínicos, intensivistas pediátricos, directivos) de toda Cuba, en el IPK. Ese personal se dedicó a capacitar a otros especialistas en las provincias, en aspectos que tienen que ver con la conducta ante un caso y los controles de focos que inmediatamente se hacen –cuando se detecta un sospechoso– con todas las personas que han estado en contacto con este. Unas se ingresan y otras se vigilan en la casa. Este es el algoritmo de vigilancia.

-¿Qué acciones epidemiológicas se aplican en cada etapa?

-Al principio se tenía una vigilancia de los viajeros procedentes de China con rigor; después se fue extendiendo a los de otros países, en la medida en que se fue haciendo compleja la situación. Primero teníamos un número limitado de centros para la atención; en estos momentos hay hospitales a los que van las personas con sintomatología –que puede ser grave; por tanto, cuentan con terapia intensiva– y centros de aislamiento en todas las provincias. En los comienzos no había restricción de movimiento, luego se cerraron las actividades masivas. Al principio no había limitación en la entrada de personas a Cuba y ahora solo lo pueden hacer los residentes en el país.

-¿Pudiera decretarse una cuarentena en el país?

-Sí, tal vez en la tercera etapa.

-A pesar de la prioridad que tiene la COVID-19, no se ha descuidado la fumigación contra el Aedes aegypti

-No, porque ese es el otro flagelo. Ahora viene el período de elevada infestación por el mosquito Aedes aegypti, que suele ocurrir por el calor y las lluvias, lo cual acelera la multiplicación de este vector. Sabemos que en Cuba no están resueltos los problemas de saneamiento, y la percepción de riesgo de la población para combatir el dengue no se ha logrado enraizar, a pesar de que esa enfermedad causa mucha morbilidad.

“Y no se puede descuidar, porque si nos concentramos solo en la COVID-19, cuando vamos a ver lo que tenemos es una epidemia de dengue, que afecta también al sistema de salud y a la sociedad”.

-¿Y qué tienen previsto para una contingencia como esta?

-Se mantienen las medidas previstas en el caso de las arbovirosis, porque no es solo dengue, también zika, chikungunya, fiebre amarilla, esta última erradicada en Cuba desde la década de 1960. En el país se mantienen todas las actividades, el personal de control de vectores, la vigilancia en las viviendas, el control de focos, la fumigación, el ingreso de cuadros febriles sospechosos de tener una arbovirosis y el estudio para descartar si tiene una de estas enfermedades.

Una pelea cubana contra el coronavirus (III final).

El combate contra la Covid-19 por ninguna razón ha hecho desistir de las campañas tradicionales de lucha antivectorial (Foto: RADIOCAMAGÜEY).

“Desde finales del año pasado tuvimos una reducción de la transmisión del dengue (chikungunya no tenemos hace tres o cuatro años, ni zika desde el primer semestre de 2019).  Por eso, con respecto al dengue, estamos ahora en una mejor condición. Pensábamos que íbamos a tener un poco de tranquilidad epidemiológica, pero ahora apareció la COVID-19”.

-¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de Cuba para enfrentar la pandemia de COVID-19?

-Entre las fortalezas, la primera es la prioridad que tiene para el Estado cubano la salud. También, la estructura del sistema sanitario nacional, y en particular la atención primaria, que en muchos lugares del mundo es una utopía, incluyendo Estados Unidos.

“En Cuba, un pesquisaje con vigilancia de los cuadros respiratorios, febriles, se basa fundamentalmente en las estructuras de los policlínicos, en la formación de recursos humanos. La intersectorialidad que existe es sumamente importante: desde un principio participan todos los organismos y organizaciones de masas.

“Esto nos permite decir, no que no vamos a tener afectaciones, sino que trabajamos para no tener una situación catastrófica.

“Y las debilidades, quizás no logramos una percepción de riesgo importante en toda nuestra población. También la situación que enfrenta Cuba por el bloqueo de Estados Unidos y la economía. Pero cuando se han solicitado recursos para comprar equipamientos, medicamentos y los medios para enfrentar la COVID-19, a pesar de nuestras limitaciones, han tenido una prioridad y una solución.

“Uno ve las estadísticas mundiales y se eriza. Pero nosotros, en ningún momento, ni pesimistas ni con espejuelos oscuros. Trabajamos para que, de tener una afectación, no sea de esa magnitud”


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera