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Publicado el 8 Junio, 2020 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

FRENTE A LA COVID-19

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final)

La pandemia compulsa a todos los sectores del país a la organización y racionalidad. En el sector agropecuario se implementan medidas para garantizar que los recursos materiales y financieros disponibles lleguen a los productores con mejores resultados. Si bien los gobiernos locales aplican nuevas regulaciones en la red de comercialización de los productos del agro, algunos eslabones todavía quedan sueltos. Urge evitar la escalada especulativa de los precios
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Por JESSICA CASTRO BURUNATE, PASTOR BATISTA y DELIA REYES GARCÍA

Después de una dura faena bajo el inclemente sol del trópico, Miguel de Armas, y un pequeño grupo de trabajadores contratados, descansan a la sombra de un bohío. En el campo, a pocos metros, están apilados los sacos llenos de boniato. Minutos después, mientras el campesino amarra la yunta de bueyes a la carreta para trasladar la cosecha hasta el punto de compra, comenta que a principios de abril entregaron a la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Tabaco Balcón unos 800 quintales de melón, habichuela, maíz y tomate. “Aquí seguiremos sacándole el zumo a la tierra para alimentar al pueblo, sobre todo en estos tiempos de coronavirus”, asegura.

Este agricultor, junto a Yandis Cuba y Eduardo Cruz, asociados a la UEB enclavada en el Polo Productivo Hermanos Balcón de Pinar del Río, forman el grupo de los más de 16 000 productores élite –crema y nata– del movimiento de avanzada en el país.

Sobre los orígenes de esta selecta agrupación recuerda Rafael Ramón Santiesteban, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP): “Durante el último trimestre del año pasado, a raíz del proceso orgánico del XII Congreso –aplazado por la situación que enfrenta el país y el mundo con la COVID-19– se incorporó en las bases campesinas la novedad de seleccionar a los mejores productores que, a pesar de las limitaciones con insumos y combustible, alcanzaban los mejores rendimientos”.

No fue casual entonces que dentro de las medidas en la esfera productiva, la máxima dirección del país decidiera favorecer a estos productores élite con la distribución de los recursos materiales y financieros disponibles.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Miguel de Armas es uno de los mejores productores de la UEB de Tabaco Balcón en Pinar del Río. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Para lograr tal objetivo, explica Santiesteban, la alta dirección del país trazó la estrategia de priorizar en el plan de la economía la entrega de insumos a productores y cooperativas con probada eficiencia en cultivos como tomate, papa, arroz, y tabaco por su importancia en las exportaciones.

“Esa intención de no dispersar o disgregar los recursos, se implementa por las autoridades en las provincias, municipios, y las propias direcciones de las organizaciones de base y las juntas directivas en las cooperativas”.

Aunque estos productores por sus resultados son de referencia nacional, amplía el también licenciado en Contabilidad y Finanzas, “no significa que se les haya entregado todos los recursos que necesitan, hay algunos que incluso no han recibido nada porque el país no los tiene, sin embargo, siguen adelante utilizando la tracción animal, medios biológicos, abonos orgánicos, y explotando eficientemente la tierra”.

El movimiento de avanzada representa poco más del cuatro por ciento del total de asociados (393 000) que tiene la ANAP, de ahí la importancia de “trabajar con todo el mundo y fortalecer la cultura agropecuaria”, indica. Gestionar el proceso productivo también requiere ciencia, técnica, buen hacer y experiencia práctica, sobre todo para aquellos que se han incorporado en los últimos años como usufructuarios.

Sin camisa de fuerza

Con el propósito de integrar el movimiento de avanzada fueron seleccionados alrededor de 20 productores por municipio, explica Ortelio Rodríguez, subdelegado Agrícola en la delegación provincial de Pinar del Río. “Pero no es una camisa de fuerza, en algunos lugares hay más, de acuerdo con los resultados que tenga cada cual”.

El también ingeniero agrónomo ilustra con el caso de la Cooperativa de Crédito y Servicio (CCS) Pascual Martí, de Consolación del Sur, donde sobresalen los campesinos Carlos Barrabé, Raidel Rojas, Narciso Alfonso; la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Turcios Lima, y las CCS Eliseo Camaño y Máximo Lugo, de San Luis, la última con los incansables Osvaldo Hernández y Orestes Ortega.

De cómo desde la delegación provincial de la Agricultura aseguran que los pocos recursos disponibles lleguen a los más productivos, Rodríguez precisa, “lo hacemos de forma dirigida, para que de verdad se les entreguen al productor y no se queden en el camino. Estamos distribuyendo un poquito de organomineral (mezcla de fertilizante químico con materia orgánica y humus de lombriz) para cultivos como pepino, habichuela, maíz, frijol caupí y boniato. También dimos pequeñas cantidades de productos biológicos.

“No obstante, hay insumos que recibe el municipio, por supuesto con autonomía para decidir a quienes favorecen, teniendo en cuenta si tienen agua a pesar de la sequía que hay en la provincia, y cuentan con sistemas de riego”.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

En Vueltabajo, los productos del agro se distribuyen de manera normada, por la libreta de abastecimiento, en los puntos de venta. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

El municipio de San Luis no solo se precia de tener unas de las mejores vegas de tabaco del país, sino también de realizar otras labranzas. Los productores élite en la localidad suman más de 300, comenta Luis Enrique Guerrero, director de Cultivos Varios de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco municipal. “Como hay escasez de insumos químicos y lo que estamos usando son productos biológicos, no estamos ‘salpicando’ a todos como se dice en buen cubano, sino entregándolos directamente a los productores que alcanzan mayores rendimientos”.

Rollos y otros horizontes

Los vueltabajeros sintieron cierto alivio con la decisión del país de reajustar el plan de combustible, y redirigir a la agricultura y la zafra azucarera las cuotas asignadas a las actividades que se paralizaron por causa de la pandemia.

Así lo reconoce Ortelio Rodríguez, “gracias a eso nos han dado un poquito más de petróleo para garantizar la campaña de primavera. Pero desde septiembre de 2019 hasta el mes de marzo pasado, durante la campaña de frío, la situación fue muy compleja en la provincia. Recibimos solo el 30 por ciento del combustible que estaba planificado, y eso fue en un mes bueno”.

Aunque el subdelegado en la provincia de Pinar del Río sostiene que la situación es otra en lo referente al importante insumo, Sergio Travieso, director de la UEB en el Polo Productivo Hermanos Balcón, expone otro criterio. “Se hizo una reunión con nosotros y nos plantearon que íbamos a tener mejoría para enfrentar el plan emergente de siembra y cosecha ante la pandemia. Pero todavía en abril ese combustible no había llegado a esta UEB, seguíamos recibiendo lo mismo que antes”.

Al parecer, a veces en Vueltabajo las decisiones del país tardan más en llegar a las bases productivas, sobre cuyos hombros descansan alrededor del 80 por ciento de las producciones agropecuarias que se destinan a la alimentación de la población.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Cuando las condiciones del país lo permitan, la maquinaria agrícola también llegará a quienes obtengan mayores rendimientos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

También llama la atención en esta provincia el hecho de que se beneficiaron algunos productores sin resultados relevantes con la entrega de medios tecnológicos, como sistema de riego por enrollador, mientras otros con mejores rendimientos no lo recibieron. Rodríguez no encuentra una explicación razonable. “Un productor consagrado, con cinco caballerías de tierra, que produce miles de quintales de comida, me preguntó por qué no se le podía vender un enrollador. Sin embargo, en una finca vecina sí se le vendió a quien no se podía comparar con sus niveles productivos. Es algo complicado”.

Más allá de tales enredos, “en el programa de desarrollo hasta el 2030 del Ministerio de la Agricultura (Minag) está previsto comenzar a solucionar el problema del equipamiento tecnológico y de la maquinaria agrícola, que están pidiendo a ‘gritos’ las bases campesinas”, precisa Wilson Ramírez, vicepresidente primero del Grupo Empresarial de Logística de la Agricultura (Gelma).

“Pero nos tiene atados el bloqueo del Gobierno norteamericano, que no deja abrir una puerta de salida. No obstante, se trabaja intensamente con varias empresas nacionales para encontrar algunas soluciones a mediano y largo plazos. Por ejemplo, la Unión de Industrias Militares ya tiene hecho el primer tractor cubano, en proceso de certificación. Luego se producirá la línea cero, (hasta 10 equipos), para probarlos en el terreno. Y finalmente, cuando las condiciones lo permitan, se montará en el plan de la economía la producción en serie.

“También comenzaron las negociaciones de una línea de ensamblaje en la planta 26 de Julio de Holguín, para de conjunto con una empresa extranjera ensamblar tractores en el país, pero este proceso se ha detenido”, puntualiza Ramírez.

Pasos al seguro

Alexander Alfonso, destacado productor dentro del movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) en La Habana, no tuvo que lamentar la pérdida de un solo quintal de frijoles a pesar de la plaga que infestó los campos. “Cada tres surcos de frijol, intercalé uno de maíz, y eso la contuvo”, afirma el asociado a la CCS Efraín Mayor Amaro, de Guanabacoa.

Sin embargo, los estragos por esta plaga sí se hicieron sentir en buena parte de los productores del país quienes perdieron el dinero invertido en el cultivo. Ante tales adversidades de la naturaleza, la extrema sequía o los huracanes, la falta de insumos como plaguicidas y fertilizantes, los productores se encontraban desprotegidos. Aunque, sostiene el presidente de la ANAP, ya se vienen dando pasos con la Empresa Nacional de Seguro y con el Banco para flexibilizar las medidas que se adoptan en las actuales circunstancias.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Rafael Ramón Santiesteban, presidente de la ANAP, sostiene que se han flexibilizado las medidas para cubrir con el Seguro las producciones a los agricultores. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

“Uno de los requerimientos de la empresa para asegurar las producciones de los campesinos era que estuvieran respaldadas por el paquete tecnológico. Pero en las difíciles condiciones del país, los insumos llegaron el año pasado en menor cuantía y solamente a producciones seleccionadas. En el actual, será mucho más complejo por la pandemia. Por tal motivo se decidió asegurar la producción aun cuando no exista el paquete tecnológico. Es un asunto que se ha entendido.

“Igual análisis se hizo con autoridades bancarias para flexibilizar el otorgamiento de los créditos a las cooperativas. Por ejemplo, para el frijol, el tiempo de amortización de la inversión era de cinco meses, pero si la producción fue poca o nula, como sucedió por los efectos de la plaga, cómo lo iban a hacer. Por eso se ha extendido el período de pagos al banco”, afirma Rafael Santiesteban. También se tuvo en cuenta para las producciones de frutales, cafetaleras o ganaderas, que requieren mayor tiempo en recuperar lo invertido.

Otro asunto de complejidad que preocupa a la dirección de la ANAP es la cadena de impagos al productor. “En un momento la deuda fuera de término estuvo casi en los 200 000 000 de pesos, y con las medidas que se han adoptado en el país de chequeo permanente a este tema, la cifra disminuyó a 72 000 000, al cierre de marzo. Hay lugares donde esta situación es más grave, por ejemplo, en la provincia de Artemisa”, revela el presidente de la ANAP.

Sobre las nuevas formas de acopio al productor que anunció Gustavo Rodríguez, titular del Minag, precisa el subdelegado Agrícola de Pinar del Río, “se están abriendo muchos puntos de compra en las mismas cooperativas, con crédito revolvente (puede utilizarse de forma repetida, pues se renueva en la medida que el usuario va efectuando sus pagos)”.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Más de dos millones de hectáreas se han entregado en usufructo en el país. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Pero alerta, “en épocas pasadas existieron estos puntos, entonces las cooperativas empezaron a pagar al contado al campesino cada vez que entregaba sus producciones. Pero cuando las cooperativas iban a cobrarle a Acopio esta no tenía dinero para pagarles, por sus deudas antiguas con el banco, y este retenía los ingresos para saldar sus débitos. Entonces hasta ahí llegó la comercialización. Las cooperativas que pidieron créditos no tuvieron después la inyección del dinero que Acopio debió pagarles. Eso es una cadena. Y ahí mismo murió la flor”.

Los usufructuarios que tributan al punto de recepción de la UEB de Tabaco Balcón, hasta ahora, están libres de esos tejes y manejes. “Ellos reciben al momento de la entrega una factura, y al finalizar el mes, religiosamente, reciben el pago por lo que aportaron”, asegura Jorge Luis Caro, al frente del área. Así lo corrobora Miguel de Armas, “el pago mensual por lo que entregamos marcha sin contratiempos”.

 

APUNTALAR EL AGRO

La más dinámica de las políticas agrarias en los últimos tiempos, sin duda, es la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo a personas naturales. Desde 2008, cuando salió la primera normativa que regulaba este proceso, con el Decreto-Ley 259; luego el 300 en 2012, y posteriormente el 358 de 2018, se han realizado modificaciones que responden a sugerencias y criterios principalmente de los usufructuarios favorecidos, y también a la permanente evaluación realizada por las autoridades del sector, expone Orlando Díaz Rodríguez, director Jurídico del Ministerio de la Agricultura (Minag).

A su juicio, esta política tiene un impacto importante en la producción nacional de alimentos y en el empleo, estimulando la permanencia y estabilidad de la fuerza de trabajo en los campos, sobre todo de los más jóvenes.

“Las modificaciones que se han hecho buscan garantías y más posibilidades para el productor”. Por ejemplo, entregar las tierras también para la actividad forestal y la ganadería comercial, ampliar los límites permitidos para la construcción de bienhechurías, posibilitar el vínculo con las distintas cooperativas agropecuarias (CCS, CPA, UBPC), y también con las Unidades Empresariales de Base, e incrementar la concesión del usufructo de 10 a 20 años.

Otra de las políticas agrarias fue la del perfeccionamiento estructural y funcional del sistema de la agricultura, dirigida a una mejor asistencia técnica al productor e imprimir mayor dinamismo a las cadenas productivas. “El aspecto más distintivo en este proceso fue la creación de las delegaciones municipales de la agricultura”, valora Díaz Rodríguez.

 

¿PA’ COMER Y PA’ LLEVAR?

Para garantizar que lleguen a la población los productos agropecuarios de manera equitativa deberá engranarse y controlarse al detalle la comercialización

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Foto: PASTOR BATISTA

Frijoles negro y colorado, plátano macho, melón, maíz seco, pepino, chopo, calabaza…, son las ofertas del punto de venta El Pimiento en Pinar del Río. “Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, estos productos se vendían liberados, pero las autoridades locales decidieron normarlos por la libreta. Aquí compran más de 3 500 consumidores, y se garantiza que cada núcleo se lleve las libras que le tocan mensuales. Y los precios están regulados”, asegura Tomás González, administrador de la unidad comercial.

Lograr una distribución lo más equitativa posible, “de acuerdo con el per cápita establecido en el programa de autoabastecimiento local, requirió de la provincia que se regularan las ventas de los productos del agro. Así alcanza todo el mundo”, precisa Ortelio Rodríguez, subdelegado Agrícola en la Delegación Provincial.

A fin de garantizar el suministro estable a la cabecera provincial, los municipios y empresas del territorio tienen fijado uno o varios mercados. Consolación del Sur atiende cinco; San Luis, seis. La Empresa Agropecuaria abastece el mercado Línea, el más grande en la ciudad, y también algunos de otras localidades.

“Controlar que esas producciones no se desvíen para el carretillero o los puntos de oferta y demanda es un combate diario, una bronca permanente. Antes sí nos lo movían muy fácilmente, seleccionaban lo mejor y lo vendían por la ‘izquierda’ porque al final eran productos liberados. Cualquiera podía comprar un quintal de pepino. Ahora es más difícil que eso suceda, porque tienen que justificar contra qué núcleos se vendieron esas producciones”, enfatiza el subdelegado.

Aunque las autoridades aprietan las roscas del control, “siempre hay violaciones, en la calidad y los precios. La carne de cerdo, por ejemplo, todos los días se chequea con rigor. El Porcino abastece diariamente con 10 o 15 puercos la cabecera provincial. En un momento determinado se orientó venderla en los principales mercados. Pero nos está trayendo aglomeraciones de personas.

“Eso hay que cambiarlo, volver a como lo hacíamos antes, que lo movíamos para varios puntos de venta. Normarlo por la libreta, y si cogiste cinco libras, mañana no puedes venir a buscar más, porque ya recibiste las del mes. Ahora mismo se está definiendo eso en el Gobierno”, sostiene Rodríguez.

Por las nubes

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Para el país es insostenible seguir gastando unos 500 000 dólares anuales para alimento animal. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

A Orlando Caballero se le pusieron los pelos de punta cuando productores particulares vinieron a proponerle la libra de carne de cerdo a 35 pesos. “Ese es el precio que tengo aprobado para venderle a la población. La única alternativa fue cerrar los dos puntos de venta”, dice categórico este presidente de la Unidad Básica de Producción Campesina (UBPC) 1˚ de Julio, en el municipio de Cerro.

Cuenta Caballero que “los precios se dispararon a raíz de que la pandemia de la COVID-19 llegara al país, aunque con anterioridad también habían subido. La carne de puerco que entra a La Habana es de Artemisa y Mayabeque”, subraya.

En la capital, quienes logran acceder a alguna que otra libra de esta codiciada carne, deben pagar precios por las nubes. Generalmente, los que aún mantienen la venta, tienen un precio en la tablilla “para los inspectores”, y otro para la población.

Inalvis Pons, delegada de la Agricultura en el municipio de Cerro, comenta que para enfrentar la escalada especulativa, “trabajamos de conjunto con la Dirección Integral de Supervisión y la PNR, y ya se han realizado algunos decomisos. Porque ahora la batalla que estamos librando es por la comida de la población”.

Para Elizabeth Peña, al frente de la Dirección de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) del Ministerio de la Agricultura, la realidad es que “hay dificultades con la producción de cerdo en el país. Ya no están entrando barcos con la materia prima importada para el pienso animal que respaldaba los convenios porcinos”.

De manera general, Ailin Cairo, subdelegada general de la Agricultura en la provincia de La Habana, considera que la actual situación con los productos agropecuarios está relacionada con el diseño de comercialización que tiene la capital, la diversificación de los actores y las políticas de precio.

“En La Habana están los puntos de venta, los mercados arrendados a formas productivas, los mercados agropecuarios estatales que son los más deprimidos, con menor calidad en sus ofertas; los carretilleros, las cooperativas no agropecuarias, los mercados de oferta y demanda. Estos actores tienen variedades de políticas de precio detrás.

“El campesino produce, la cooperativa saca esas producciones para un centro de acopio, luego van a distintos destinos. Y en esa cadena se enrarece la comercialización. Al final el que paga es el pueblo. La agricultura tiene que ser más eficaz en ir quitándole eslabones a esa cadena. El pollo del arroz con pollo es la comercialización”, resume Cairo.

¿Caso cerrado?

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Las producciones del organopónico de la UBPC Grito de Baire, en San Miguel del Padrón, son Las producciones del organopónico de la UBPC Grito de Baire, en San Miguel del Padrón, son reclamadas por la población. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Con solo cruzar Vía Blanca, los vecinos que viven frente al organopónico de la UBPC Grito de Baire en San Miguel del Padrón, pudieran comprar, acabaditas de sacar de la tierra, lechuga, cebollino, acelga… Este centro productivo se precia de tener buenos rendimientos y calidad de primera.

Sin embargo, asegura Luis Pis, su administrador, “las autoridades locales nos mandaron a cerrar el punto de venta, y desde entonces tenemos que arrendar un espacio en una placita que queda a varios kilómetros, lo cual nos encarece los costos, y además aleja nuestras producciones de la población”.

Este caso no es una aguja en el pajar. “El movimiento de la AUSF llegó a tener en el país más de 10 000 puntos de venta a la población. Pero con el reordenamiento de la comercialización agropecuaria muchos se perdieron porque no se tuvo en cuenta la esencia de este programa. Al cierre de 2019 había unos 3 200, pero todavía nos queda por recuperar”, asegura Peña.

Días atrás, comenta la directiva del Minag, en el municipio de Plaza de la Revolución había un carretillero con un macito de lechuga que no pesaba ni una libra, y lo estaba vendiendo a 10 pesos. “Las lechugas eran de un patio familiar donde no se permitió poner un punto de venta, porque es facultad del Gobierno municipal autorizarlo. Entonces ese carretillero va allí todas las mañanas y le compra a esa familia la lechuga a 2 pesos, y luego la revende”.

Una historia similar sucedió en Camagüey con un productor de un huerto intensivo. Asegura la directora de la AUSF que “la agricultura no abre puntos de venta, los propone al Gobierno. Pero eso lo aprueba hoy el Intendente, el consejo de la administración municipal. Pero nosotros sí podemos influir en eso. Y de hecho lo estamos haciendo”.

Sí lo ruedo

Las casi 800 toneladas de papa que el agro avileño puso en suelo guantanamero durante el pasado mes de marzo, así como otras 1 235 para beneficio de la población camagüeyana, no devienen exclusividad en medio de una política muy bien definida por la nación para equilibrar, en el mayor grado posible, niveles de consumo y satisfacción de necesidades alimentarias en todo el Archipiélago.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

La Empresa Acopio Ciego de Ávila garantiza las trans-portaciones de los productos agrícolas hacia los diferentes destinos. (Foto: PASTOR BATISTA).

Con idéntico propósito –expresión por demás de ayuda y solidaridad entre provincias– más de 800 toneladas de ese demandado tubérculo pusieron proa hacia Las Tunas en los primeros días de abril, explica Antonio Gross, director de técnicas y comercialización de la Empresa Acopio Ciego de Ávila.

No es, sin embargo, la distribución nacional la única razón que mantiene “en llamas” a quienes intervienen en la cosecha, acopio y transportación del producto. Volúmenes apreciables, en cuyo traslado intervienen diariamente más de 50 camiones, tienen como destino seguro su conservación en frigoríficos, el procesamiento industrial, la recepción con vistas al turismo, la garantía de semilla para la próxima campaña y, desde luego, el consumo por parte de la población.

De acuerdo con estadísticas, hasta el 6 de abril la provincia avileña había distribuido un volumen de papa equivalente a 11.86 libras por cada habitante, mientras al llamado consumo social (organismos priorizados) habían destinado 327 toneladas, con la intención de totalizar unas 500.

De forma paralela, prosigue el envío permanente hacia la capital cubana de plátano vianda, plátano fruta “desverdizado” o madurado mediante cámaras diseñadas para ese fin, sin empleo de productos químicos; plátano burro, tomate, fruta bomba y guayaba, entre otros.

Grata acogida ha tenido el desplazamiento hacia placitas y mercados agropecuarios estatales de renglones contratados inicialmente con el sector del turismo, entre los que se encuentran el banano (distintas variedades), pimiento, tomate de ensalada, pepino, melón, otras frutas y vegetales, pasta, salsa y puré de tomate, segmentos de piña, dulce de frutabomba, mermeladas, papa pre-frita…

Lamentablemente, la presencia de arroz, frijol y otros granos muy codiciados por la familia cubana, no han tenido la presencia de años anteriores en estantes y anaqueles, como consecuencia de la acción de plagas y de la insuficiente disponibilidad de paquetes tecnológicos, a pesar del empeño por emplear más y mejor los medios biológicos.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

En Vueltabajo, los productos del agro se distribuyen de manera normada, por la libreta de abastecimiento, en los puntos de venta. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

AGRCULTURA EN NÚMEROS

* 6 400 000 hectáreas (ha) abarca el sector agropecuario.

* 2 000 000 ha se destinan a cultivos varios.

* 7 por ciento de la tierra bajo riego.

* 2 300 000 ha se entregaron en usufructo.

* 227 000 usufructuarios.

* 350 000 ha son tierras ociosas.

* 400 000 tenentes de tierra.

* 4 800 cooperativas.

* 299 centros para la venta de insumos a los productores.

* 30 años de experiencia de la agricultura urbana, suburbana y familiar.

* 12 por ciento de crecimiento anual en las inversiones, fundamentalmente de equipamiento e infraestructura.

* 1700 000 000 de dólares anuales se destinan a importar alimentos para la población.

* Más de 500 000 000 de dólares anuales se destinan a importar materias primas para alimentos animal.

Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).

Con miras a alcanzar los cinco kilogramos per cápita de proteína animal, la UBPC 1˚ de Julio desarrolla la cunicultura. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

 


Delia Reyes Garcia

 
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